5 de julio de 2015

RESTAURANTE KUMA (Bilbao): ¿De postre??? Pues... TARTAR.

Después de unos cuantos intentos fallidos lo he conseguido. Necesitaba yo una compañía apropiada para hoy. No cualquiera se atreve con este tipo de cocina o al menos no cualquiera es capaz de disfrutar de ella como se merece. Así que “custodiado” por mi prima Arantza, hemos podido por fin, disfrutar de la cocina de este restaurante.



Al frente del mismo está Daniel. Un joven cocinero que ha mamado la cocina desde pequeño y que tras unos tímidos comienzos por la zona, decidió dedicarse a su pasión que al parecer no es otra que la comida japonesa. Tras pasar por el afamado kabuki de Madrid y por Londres, remató sus conocimientos en el mismo Japón, concretamente en el restaurante Watahan situado en la isla Kyushu.


El Kuma es amplio. Como centro se encuentra su cocina vista donde puedes observar el trabajo de los cocineros. La iluminación es un tanto tenue pero sin generar problemas a la hora de comer.

Es un local agradable a la vista en general y uno que es un enamorado de las piedras, se encuentra aquí con unas cuantas a modo de… apoya palillos??? La mía era la más bonita además. En la mesa una preciosa “jarrita” con soja, como no podía ser de otra manera.


Como “consejero” principal hemos tenido a Diego. Un profesional que conoce bien lo que ofrece. Explicaciones precisas de cada plato y recomendaciones perfectas. Ha acertado en todo.

El asunto vinícola está un poco “triste” pero desde el punto de vista de los que buscamos algo diferente o algo más “serio”. He conversado un rato con Diego en la calle y me decía que no tienen sitio. Yo ya le he dicho que algunos blancos, que maridan perfectamente con su tipo de comida, “no caducan”, que incluso mejoran con la guarda y que a mi, con que tenga un par de botellas me sirve. 

Así que tras un vistazo a su reducida carta y tras una pequeña negociación con mi compi, poco amiga de la “sequedad” de los champagnes, consigo convencerla de tomar un GH Mumm que al final le ha gustado lo suficiente. Me gusta este espumoso, entra de maravilla.

Como aperitivo nos ofrecen un pequeño tartar de salmón que desaparece del mapa como por arte de magia. Es la hora que es y el cuerpo va necesitanto reponer nutrientes. Rico.

Comenzamos la andadura con la degustación de atún rojo. Acompañada por sus algas que recomiendan tomar entre pieza y pieza para limpiar un tanto la boca.
Tres partes del pescado que simplemente por la presencia se comprueba que es de excelente calidad. Por un lado Toro, que no es otra cosa que la ventresca. Chotoro, la parte media, lateral y el Akami que es el lomo del atún. Todos ellos perfectos. Soy un enamorado de este pescado, igual aburro pero es que me tiene……


No han sido todo lo agradables que hubiésemos deseado las experiencias con los ceviches pero ante la insistencia de Diego nos hemos animado. Kuma ceviche, concretamente de mero. El mero pasa bastante desapercibido por la intensidad de la compañía que está…. Cojonuda.Toque picante que llega a ser intenso si, como he hecho yo, te comes los trocitos de jalapeños. Unas lagrimitas me han delatado pero me encanta el picante. No es un plato prohibido, no. Está muy rico.


Pasamos al que sin duda alguna ha sido el plato de la noche, ya comprobaréis después que me ha impactado de verdad.

Tartar Akami, trufa. Como ya he comentado arriba, el Akami es el lomo del atún. Acompañado de una excelente yema de huevo y de trufa. El aroma es intenso pero es que el sabor es impresionante. Me he ido a algún restaurante donde he degustado unos huevos trufados maravillosos. Un plato genial. Producto de diez, elaboración de diez, resultado de diez.


Mi prima ha escuchado berenjena y además rematado con un… sésamo y se ha ido de cabeza. Nasu Dengaku (berenjena a la parrilla con salsa de miso y semillas de sésamo). Pues ha tenido suerte y se ha zampado las dos raciones. Para mi gusto excesivamente dulce. Si me lo sacan de postre igual mi cerebro lo hubiese aceptado mejor. Realmente sabe muy rico pero a mi parecer resulta empalagoso. Arantza ha disfrutado como una chiquilla. 


Continuamos con la tempura spicy Ebi. Unos cojonudísimos langostinos en tempura que traen una salsa de cuyo nombre no puedo acordarme pero que me ha hecho relamerme. Los langostinos vuelven a demostrarme la calidad del producto y la tempura está, como debe ser en este tipo de cocina, muy bien conseguida.


Estamos hoy “valientes” y continuamos. Un plato muy japonés, un Spider roll. Quizás menos soprendente por ser algo muy habitual en este tipo de cocina. Pero nos lo hemos zampado sin decir palabra.


Me queda champagne, estoy disfrutando, estoy a gusto. Nos preguntan si queremos algún postre. Me levanto de la mesa, me acerco al mostrador y le pido a Diego que me deleite con otro TARTAR. Pues dicho y hecho, mientras Arantza disfruta de una torrija con helado, yo me meto entre pecho y espalda otra ración de semejante disfrute culinario. Ha sido más gula que hambre, más “chulería” que otra cosa pero… que me quiten lo bailao. No os vayáis sin probarlo, por favor.


La torrija estaba muy bien conseguida. Jugosa y con algún toque diferente que no puedo explicar. El helado estupendo y he preguntado si es del heladero más famoso y efectivamente lo es. Tengo que conocer a ese hombre. Espero tener la oportunidad algún día.


Una copita de vino blanco para terminar con el tartar. Infusión para  la que “se cuida” y un correcto cafecito para un servidor.
Hemos entrado a las diez y hemos salido a la una y media, casi los últimos. El total abonado han sido 161 euros pero quizás nuestra cena no sirva demasiado de ejemplo. Creo que por unos 50 euros por persona se puede comer bien aquí.


Esto es cocina japonesa bien conseguida y con excelente producto. Además servicio y trato agradable y profesional.  Su página web: www.restaurantekuma.com

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