28 de mayo de 2017

RESTAURANTE MESON DE OKONDO: Qué "manitas" tiene Nerea, oyes......

Aquí los años pasan para todos, a unos se nos notan más y a otras algo menos. Se cuidan más, se conservan mejor. Es la hora de Amaia. Un añito ha pasado desde que pasamos por aquí a celebrarlo y cuando las sensaciones son buenas, para qué andar cambiando.
Comida clásica, comida de casa, cocina de mimo y experiencia. Hoy el sitio está a tope, alguna comunión de ésas que parecen bodas. La gente está…… pues como todo… un poco ¿perdida? Bueno, al menos es un modo de salir de casa y menear un poco esta economía que tan parada está últimamente.

Nos acomodados en el comedor, su menú de fin de semana tiene las mismas opciones. Creo que no merece la pena cambiar lo que bien hecho está.
De primero yo me hubiese ido a por algo que tiene una imagen casi “erótica”, si uno tuviese algún añito menos y desconociera las preocupaciones por el perímetro “cintural”….. Pero ya no tengo el saque de entonces y hay que cuidarse un poco.

En cuanto veo semejante recipiente con ese interior tan apetecible se me hace la boca agua pero nos aguantaremos. Desde luego que las alubias están de muerte y estos jóvenes que tienen “más derechos”, han disfrutado de ellas como es menester. De todos modos he de quitarme el capricho y algún día me meteré una buena alubiada, eso sí, sin previos y posteriores.
Otros se decantan por el arroz que tampoco tiene mala pinta, en esta ocasión me gustaría comentar que en el Levante algunos se sienten “dañados” por la imagen adjunta, así que pondré una para los de casa y otra para ellos. Curiosamente ese de colocar de “colofón” huevo cocido en la paella les resulta poco menos que “insultante”. Costumbres de cada lugar.  Mil perdones, José. J

Amaia y yo nos decidimos por su sopa de pescado, tenía yo recuerdo de ella pero  creo que incluso se han superado. La de hoy está estupenda. Tanto que no “ me queda otra” que repetir plato. Me hubiese metido la sopera entera pero hay que dejar sitio. Muy rica y muy completa, sin escatimar.

De segundos también hay unas cuantas opciones. Quizás además de lo mío, lo que más me ha llamado la atención ha sido el solomillo de cerdo con unas cojonudas patatas fritas caseras.

Pero llega ahora el turno a lo que para mi es, sin duda, el plato de este restaurante. Es puro vicio. Hoy hemos empezado un tanto…. “raro”. Pero simplemente ha sido la mala suerte de pillar una “nueva”, en el plato, digo. Enseguida hemos solucionado el asunto y uno, que no es tan “especialito” como algunos creen, ha podido disfrutar a dos manos de esas “manos”. Esas txerripatak que están de diez. La salsa impresionante. Como diría Leo Harlem. Para perder el reloj untando….

Los postres caseros, varias opciones también. Yo he disfrutado mucho con esas milhojas pero tampoco ese goxua tiene desperdicio.


Bitxi y yo hemos probado un vino diferente. Un regalo de mi “medio tocayo”, Joan. Un vino francés que no ha terminado de convencerme. Quizás esperaba yo más otra cosa. Quizás no era el mejor maridaje para los platos degustados hoy. Dejar bien claro de que malo nada pero no lo he disfrutado en lo que hubiese sido su justa medida. Un Mas Granier. Les Marnes. Variedades Roussanne, Garnacha blanca y Viognier. Tal vez demasiada fruta para mi gusto.
Enseguida nuestra anfitriona de hoy, Sara, nos ha acomodado en una mesa de la terraza donde hemos soplado la vela, ya no hay sitio para “tantas” J. Un refrescante Gin-tonic y prácticamente una siesta. Estoy lleno, demasiado lleno.


No tengo ni idea de lo abonado, es invitación de Amaia pero creo que el menú de fin de semana anda con los veintitantos euros. Una cocina casera de buena calidad, un sitio agradable y una atención amable. Pues Zorionak guapa y que el año que viene tengamos de nuevo la oportunidad de juntarnos a disfrutar igual. Eso sí, antes tenemos que celebrar uno que ya no me hace tanta gracia.

23 de mayo de 2017

RESTAURANTE NIDO (BILBAO): No queda otra, hay que elogiar a "Eulogio".

Día complicado en la capital. Hoy muchos “locos” de esos que son capaces de correr, nadar, andar en bicicleta….. se dan cita para darse caña sin conocimiento. Envidio esos “cuerpos” perfectos pero no envidio la manera de conseguirlos. El día en que alguien invente la txuleta “quemacalorías”, ese día el mundo cambiará de verdad.
Pues tenemos suerte puesto que alguien ha decidido a última hora no ir a cenar y podemos ocupar su lugar. En horario un tanto más “europeo” que vasco, nos sentamos en la mesa. Me encanta esa sensación que dan esas cristaleras. Hay vida más allá de las paredes.

Hoy me pesa más el asunto líquido. Quiero cenar bien, cómo no pero tengo en mente un vino y ardo de impaciencia.
Arantza tiene antojo de txuleta así que comenzaremos con algo suave que luego……

Unos cojonudos berberechos que ya habíamos probado en otra ocasión. Excelente producto y tratado con suavidad y sin estridencias. Ricos, muy ricos.

Pasamos de inmediato a la txuleta. Una carne de mucha calidad acompañada de sus correspondientes patatas fritas de casa. Yo me he pedido media ración de pimientos verdes. La piedra volcánica que nos traen aguanta el calor increíblemente. No pierde temperatura y así podemos, yo más bien calentar un poco la carne y mi compi conseguir ese punto que a ella le gusta, “un poco” más hecha.



El jefe nos hace de anfitrión para el vino. En concreto nos hemos ido de cabeza a por un Eulogio Pomares, “Desiguales”. 60 meses crianza. 2009. Un monovarietal de albariño. 10 meses de crianza en barricas de 500 litros de roble francés, posteriormente otros 3 meses sobre sus lías para después “descansar” durante 5 años en botella a la espera de su momento ideal. Desde luego que estamos ante un vino de guarda, difícil será pero espero tener ocasión de beber alguna botella de aquí a unos años. Sólo se han hecho 1300 botellas, de ahí la dificultad. Yo, como completo ignorante no sé muy bien que decir de él. Eso sí, estamos ante un vino serio, ante un vino con una complejidad enorme. Nadie diría que hablamos de un albariño. Si me lo dan a ciegas no acierto ni en tres vidas. Bebiéndolo intentaba recordar algo parecido, quizás un rioja de años de madera, quizás algo francés……. Desde luego que hemos disfrutado muchísimo con él. Un vinazo, sin duda.
Repetimos postre, una tarta casera de queso que está tan rica como la vez anterior. De las que me encantan, sin acompañamientos, con mucho sabor, potencia pero a la vez suavidad.
Terminamos con un cafecito y una infusión pero yo sigo concentrado en el vino, disfruto de la última copa cual si de un gin-tónic se tratara. Un vino que me ha dejado pensando. Sin duda alguna el protagonista de la noche.

El total abonado hoy ha sido de 137 euros teniendo en cuenta que el líquido elemento son 45. Justo lo pagado por lo degustado. Ojalá para la próxima visita tengamos más.

18 de mayo de 2017

RESTAURANTE MUGARRA (BILBAO): MugARRAINgorri.

Quizás alguien pueda, en algún momento,  acusarme de “apología” a ciertos locales pero soy capaz de poner la mano en el fuego por algunos de ellos. Y desde luego que este ocupa un puesto privilegiado en ese listado de favoritos. Muchas visitas realizadas ya, muchos buenos momentos y nunca, repito, nunca me han fallado.


Aquí saben como trabajar los pescados y además tampoco se quedan atrás en la manera de cocinar alimentos más terrestres. Hoy hemos tenido la ocasión de comprobarlo. Y además otro punto a su favor es, sin duda, el trato. Profesional como la copa de un pino y si eres de los que “se deja” pues podemos llegar “a mayores” y pasar un rato excelente.


Una mala noticia me han dado hoy, Vero ya no está con ellos. Pues que lo sepas, estés donde estés, que te vaya bonito, eres una “potxolona” que deja huella. Un fuerte abrazo y espero que podamos encontrarnos en alguna ocasión.  

No hemos querido ver la carta, prefiero que Fran decida lo que vamos a cenar. Simplemente pido la de vinos, uno de mis restaurantes favoritos en ese aspecto, los blancos abundan y además los blancos no tan “normales”. Le digo a Fran que me saque un albariño pero él me recomienda probar un vino del que no había oído hablar jamás. Un  vino de Carlos Sánchez, de la variedad albillo Real, concretamente Las Bacantes. Un vino fermentado durante siete meses en barricas de roble francés. Amarillo con un toque verdoso. En cuanto Marijo le prueba me dice que es más de los míos. Efectivamente no es precisamente un vino afrutado. Se nota la permanencia en madera pero sin molestar. Fresco, con una acidez que en un principio no está muy marcada pero que a medida que pasa el tiempo, emerge con fuerza. Un vino del que he disfrutado mucho. Gracias, Fran.


Nos colocan su maravillo pan y ese aceite de calidad suprema que hace que Marijo caiga en la tentación y se quede sin pan antes del primer plato. Yo he sido precavido y he preferido “pasar”, que luego se paga.
Comenzamos con unos estupendos espárragos naturales navarros. “adornados” con: Sal roja del Himalaya, arroz negro, espuma de tomate, germinado de puerro, remolacha y calabacín liofilizados. Se nota que estamos en plena temporada. Esto está de rechupete.


Perretxikos con huevo campero y aceite de trufa blanca. El perretxiko es sin duda la seta más valorada en Euskadi. Seta de temporada cuyos recolectores guardan el secreto cual si de una mina de diamantes se tratara. En este caso son verdaderamente pequeños. Ración generosa de una seta con un sabor especial, a tierra, a bosque….. La mezcla con el huevo es genial. Además el huevo de hoy tiene un toque especial, la clara está hecha en forma de espuma. Cojonudo plato. Este año he hecho doblete “traicionero”, caracoles y perretxikos pero en Bizkaia.


Como plato principal nos ofrecen un Arraingorri, un pescado no valorado en su justa medida. Desde luego que el de hoy bien pudiera confundirse con alguno de los “famosos”. Calidad suprema y sin un pero a su elaboración, simplemente perfecto. En este restaurante lo saben hacer bien, lo saben hacer muy bien. Riquísimas las patatas que lo acompañan y la salsa, sin sabores extraños, invita a mojar pan, que por cierto está a la altura de la cena.


Tabla de quesos  de vaca, de cabra y de oveja  Los tres están ricos, con sabor , como es menester. Evidentemente mejor comenzar por lo más suave para terminar con ese azul que está de rechupete pero que, de ser el primero haría empequeñecer a los otros. De todos modos es un queso que se deja comer, con mucho sabor pero sin llegar a pasarse de vueltas. Nos lo acompañan con un pan tostado al vino tinto que está muy apetecible.



Terminamos con un par de buenos “cortaos” que aquí merece la pena tomarlos. El total abonado han sido 137 euros. Buen precio para un excelente producto.

10 de mayo de 2017

RESTAURANTE BASCOOK : El mayor de "tres hermanos".

De nuevo acerco mis pasos hacia este local que supuso un cambio importante en la gastronomía de la capital. Sigue, unos años después de su apertura, siendo un claro referente, un restaurante con una carta muy diferente a lo clásico, un local que además premia “lo nuestro”, juega con el producto de casa y le da un toque divertido. (Por algo le gusta a uno que yo me sé, “abducido” por lo diverXo.).


Antes de acudir a nuestra cita hemos pasado por el nuevo local, el Basquery, con el que Aitor Elizegi ha hecho el triplete. Un local curioso al que tendré que hacer una visita más “templada” para degustar alguna de sus interesantes ofertas. Tiene muy buena pinta y al parecer también, muy buenas “pintas”.
Como no podía ser de otro modo, al reservar, elegí “mi mesa”. La que la gente en general deja como última opción. Siempre lo he dicho, desde aquí se vive de otro modo la experiencia. Es más directo, más en contacto con lo que es un restaurante en sí.


Hoy me acompaña quien, cada día, disfruta más con este mundo del comer y del beber, mi retoño y dejo que vaya echando un vistazo al pequeño “galimatías” en forma de periódico. Aquí no hay txuleta y punto, aquí hay txuleta de la ostia.

Mientras él va ojeando la carta yo me levanto y echo un vistazo a los vinos expuestos. Entre ellos descubro una botella muy bonita colocada junto al Mumm. Sin ponerme las gafas leo en su etiqueta la palabra champagne y les digo que igual lo pruebo. Lo que hace el “no saber”, pues resulta que es una bebida que de burbujas más bien tiene poco, es un Tres Vieux marc de champagne, más o menos un “orujo francés”. Así que lo dejaremos pues precisamente esto no es un buen maridaje para una cena.
Me decanto por algo más “normal” y que sé que a mi compi le va a gustar, un Pazo San Mauro Albariño 2015. Cien por cien albariño. Un vino con una nariz muy frutal, muy agradable de beber pero que tiene una acidez notable que invita al trago largo. Me ha gustado y más al que yo me sé.

Mientras esperamos la comanda, nos obsequian con unas cojonudas piparras en tempura. Esto es mucho mejor que las pipas. La cesta de panes variados es otra de las cosas a destacar, todos ellos riquísimos y que hacen que “peques” en demasía.


Comenzamos con un wok de pasta, cebolla de Zalla y toffe de pimiento asado. Estupenda la pasta, gruesa, con sabor. La cebolla potxada está de muerte y el toque que le da el pimiento pone la guinda a un plato que nos ha encantado a ambos. Acierto pleno en su composición.


Nos ofrecen ahora como detalle unos espárragos en dos texturas con guisante lágrima y espuma de tortilla de patata. Pequeña “discusión” familiar. El txikito dice que es puré de patata y yo digo que no. Tenemos la suerte de que sale Iñigo, uno de los cocineros y que es medio vecino nuestro y comentándolo nos confiesa que ambos tenemos razón. Curiosa la combinación de sabores pero impresionante el resultado. Tiempo de espárragos, de calidad. Un plato muy logrado y que imagino tendrá éxito en su carta.


Pasamos ahora al arroz de hongos, mollejas panko, batida de polenta grass. La polenta es un alimento elaborado con harina de maíz, agua y sal. El arroz en su punto ideal, los hongos muy ricos, las mollejas más de lo mismo. Seguimos disfrutando con su comida.


Terminamos la parte salada con el tartar selección, papadum mostaza y sal de cecina crujiente. Cada día me sorprende más mi hijo, comiendo carne “cruda” y tan fresco. Pues de nuevo un plato con imaginación y con estupenda conjunción de sabores. Entre una cosa y otra nos estamos poniendo las botas.


Ioritz es muy chocolatero pero curiosamente no le gusta nada eso de mezclar lo frío con lo caliente. Así que él mismo negocia que le saquen el postre chocolatero frío. Así que se lo disfruta como es menester mientras yo doy cuenta del rico helado que lo acompaña.


Un cafecito da por terminada otra estupenda velada. Creo que lo siguen haciendo estupendamente y ahora ya, completado el “trío”, podemos elegir, a nuestro gusto o mejor aún, podemos hacerles tres visitas.

El total abonado hoy han sido 98 euros, que si descontamos los 24 del vino nos da una más que correcta relación calidad-precio.

4 de mayo de 2017

MESON ARROPAIN (LEKEITIO): San Prudentzio "a la bizkaina".

Víspera de San Prudentzio.  El día de la retreta. Cosa lógica sería acercarnos a Gasteiz como tengo la costumbre de hacer casi cada año pero las temperaturas de hoy poco o nada invitan. Además no había sido nada precavido y no tenía reserva hecha en ningún restaurante y la noche es hoy muy complicada para ir “a pelo”.

Así que, con la carita que se le queda a mi compi, mucho más alavesa que yo de corazón, arranco sin rumbo fijo pero con una idea en la cabeza. Desde hace ya demasiado tiempo tenía muchas ganas de visitar el que, al parecer, tiene fama de ser el mejor restaurante de Lekeitio.

A pocos kilómetros de casa me “orillo” en la carretera y hago una llamada por si las moscas. Sin problemas, así que arrancamos dirección hacia la costera localidad de Lekeitio. Buenos recuerdos de alguna fiesta tenemos de aquellos andurriales.
Ayudado un poco por la agradable “amiga” que me he echado para localizar sitios desconocidos, llegamos al barrio de Arropain que da nombre al restaurante. Una vez localizado hacemos una visita al precioso puerto aunque la “brisa” que corre no es precisamente de las que invita al paseo.

A la hora convenida entramos en el local. Color azul, típico de los pueblos pesqueros, sala agradable. Servicio amable y profesional. Y aunque echamos un pequeño vistazo a su carta, preferimos, como ya va siendo costumbre, que ellos nos ofrezcan sus mejores manjares.

Arantza, que es más bien friolera se decanta por una sopa de pescado que es, al parecer, la especialidad de la casa. Desde luego que tiene una pinta maravillosa. Más casi, crema que sopa. Con materia prima de excelente calidad.  Mi compi disfruta como una chiquilla y consigue entrar en calor.

Yo me voy de cabeza a por los caracoles. Quien me iba a decir a mi que habiéndole sido infiel a San Prudentzio me iba a encontrar con el plato estrella de la retreta. Pues un plato de unos caracoles riquísimos, limpios, con una salsa finísima. Aquí es un tanto diferente a la que acostumbro a degustar. Lleva mucha verdura y eso la hace mucho más ligera. De todos modos me arranco con el pan y al final decido terminar a cucharadas. Ricos, muy ricos.

De plato principal pedimos un rape negro para compartir. Gozada de pez, sin espinas. Dicen que se diferencia del blanco en mejor sabor, textura más “tiesa”…. Quizás yo no sería capaz de diferenciarlos pero está cojonudo. Preparado sin tonterías. Con unos ajitos y un caldo sin estridencias.  Está estupendo. Poco que añadir, una maravilla gastronómica. Lo dejamos total y absolutamente “desnudo”. Para mayor deleite nos lo acompañan con unas estupendas patatas fritas cortadas a mi manera. Pues nada que objetar y mucho que agradecer.


Carta corta de vinos y más de los que yo prefiero pero tenemos lo que necesitamos. Un cava Gramona Imperial Brut, Gran Reserva 2011.  Nariz a manzana asada, a cosas dulces pero con sus toques de cosas más amargas. En boca es “graso”, potente. 
Burbuja muy bien integrada y una acidez marcada que invita al trago. Cada día me estoy haciendo más amigo de las burbujas. Me hacen disfrutar de principio a fin de cualquier cena.

Como no podía ser de otro modo, la que no tiene hambre no se resiste a lo dulce. El descubrimiento es más que gratificante. Una tarta de queso casera. Y lo tengo que decir, de las “top”. Las he probado y muchas, las he probado de diez, incluso la que tiene fama de ser la mejor del mundo.  La de hoy está a la altura de las mejores, sin dudarlo. Finísima, suave, sabrosa, con la textura perfecta. El toque ideal de dulzor. Sorpresa.


Menta-poleo y  “cortao”. Una cena que ha estado a un estupendo nivel. Muy buena cocina y a unos precios muy arreglados para la calidad del producto. En total han sido 107 euros muy bien pagados. Volveremos.

1 de mayo de 2017

RESTAURANTE HONDARTZAPE (GORLIZ): Caro versus costoso.

Hoy tenía yo ganas de darme un “capricho”, de cenar en un sitio bonito y de cenar suave pero rico. Mi compi iba un poco “engañada” pues pensaba que la cosa iba hoy de pollo asado. Creo que al final no se ha llevado demasiado disgusto precisamente.


Así que aprovechando el estupendo día que nos ha hecho, nos acercamos hasta Plentzia y hacemos un buen recorrido por su precioso paseo junto a la ría. Cruzamos incluso la “frontera” que separa a esta localidad de su vecina, Gorliz y nos tomamos un cafecito.
Llegada una buena hora para cenar, cogemos el coche para llegar al Hondartzape. Conocíamos el restaurante de hace dos años. Buenos recuerdos de una estupenda cena.


Es de noche pero incluso así, desde los amplios ventanales el mar o la mar se insinúa. Precioso paraje, maravilloso entorno. Un lujo poder estar aquí.
Se nos acerca la propietaria, amabilidad por los cuatro costados y nos cuenta un poco lo que hoy tienen a disposición. Unas maravillosas almejas. Tamaño XXL, más o menos de las de dos docenas el kilo. Aquí se prepara casi todo a la brasa, al momento, a la vista del comensal, sin prisas. Pues están simplemente de muerte. Toque exacto para disfrutar de su sabor plenamente.


El título de hoy quiere decir muchas cosas, estoy un tanto “aburrido” de “pelear” con gente que está siempre diciendo lo caro que es comer aquí o allí. Caro es aquello en lo que te sientes engañado. Aquello en lo que lo que pagas y la calidad no van precisamente parejas. Costoso, por el contrario es lo que supone un desembolso importante pero que es compensado por la “recompensa” obtenida. Estas almejas lo son, son costosas. Quizás para algunos no pero para la mayoría de los mortales lo son. Eso sí, de vez en cuando merece la pena disfrutar de semejantes manjares. Hoy lo hemos hecho.


Después nos comemos un par de txipirones a la brasa cada uno. La imagen vale más que mil palabras. Creo que incluso mejora el plato anterior. Perfectamente limpios, perfectamente tratados. Sabor de los que te hacen cerrar los ojos para gozar. Arantza suele ser de las que comparte su comida para no llenarse demasiado. En una declaración de buenas intenciones me he ofrecido a ayudarla….. pues con las ganas me he quedado. Hasta con ojos amenazantes me ha mirado….


Como plato principal nos hemos metido un rey. Pez que gusta de vivir en profundidades importantes, al parecer sobre unos cuatrocientos metros. Se alimenta de cosas ricas lo que se traduce en su maravilloso sabor. Carne suelta, gustosa. Esas brasas lo han tratado de maravilla. La salsa que lo acompaña está de rechupete y además sin sabores extraños que pierdan el respeto a semejante pescado.



Para beber era importante elegir algo a la altura de la comida y de entre sus propuestas nos hemos decantado por un estupendo cava. Concretamente un
Recaredo Terrers brut nature gran reserva 2010. Variedades Xarel-lo, Macabeo y Parellada. Un cava tratado naturalmente. Sin uso de herbicidas ni pesticidas. Crianza de cinco años con tapón de corcho natural. El degüelle se realiza sin congelar, manualmente. Fina burbuja, seco, con mucho cuerpo. Potente. Nariz de cosas ricas, de bollerías, de manzanas asadas. Lo definiría como un cava “potente”, graso. La burbuja integrada, intenso. Acidez muy marcada. Desde luego que puede con todo lo que le eches. Uno de mis favoritos, sin duda alguna. 


Como siempre, la que no tenía sitio para más, al llegar la hora de los postres, increíblemente, hace un hueco. Y al escuchar lo de tostada de pan….. no puede evitarlo. Hoy no ha tenido demasiada suerte con lo que el que ha salido ganando he sido yo. Tostada un tanto diferente que llevaba un poco de crema y esa “costra” dulzona que no es demasiado de su agrado pero sí del mío. Creo que estaba muy rica.


Cafecito e infusión dan por terminada una cena de lujo. El total abonado hoy han sido 176 euros. Repito, de caro nada, costoso sí, al menos para mí sí.