29 de septiembre de 2016

RESTAURANTE LAS PALMERAS (PLENTZIA): Estas palmeras sí que tienen "tronco".

Hace un par de años que pasé por este restaurante y tenía muy buen recuerdo de él. Hoy hemos tenido un día veraniego y había que aprovechar para este tipo de “excursiones”. Evidentemente y como no podía ser de otra manera me he perdido y tras “alguna que otra” vuelta por los alrededores hemos sido capaces de encontrarlo. Las enormes palmeras ayudan un poco.


Como hemos llegado con tiempo más que de sobra nos tomamos un cafecito en su terraza exterior, invita a ello.


Disponen de un menú degustación a un precio muy ajustado pero como hay cosas que no son del agrado de Aran preferimos elegir alguna cosa de su carta.
La carta de vinos es correcta, suficiente para disfrutar de algún tinto, blanco e incluso espumoso. Hace tiempo que le tengo un poco abandonado así que me decido por un viejo conocido, un txakoli Itsasmendi 7, cosecha 2014. Este año en cocreto lleva un 65% de Hondarribi zuri zerratia, un 17 de Hondarribi zuri y un 18 de Riesling. Todo ello confiere al vino una acidez destacable pero “domada” y gracias a la riesling una capacidad más que notable de envejecimiento. De todos modos aparece la fruta tanto en nariz como en boca. Un vino blanco que gana muchos puntos a medida que gana temperatura y que respira.

Nos ofrecen como aperitivos unas anchoas a la vinagreta, unos vasitos de fresco zumo de sandía y unas patatas con salsa picante. Un aperitivo en toda regla, las antxoas están cojonudas y además como alguna no soporta el vinagre en exceso pues….. “pa mi todas”.


Me pido para mi puesto que sé que aquí tienen producto de casa, media ensaladita de tomate y cebolla. Me parece que estos no saben mucho lo que es una media ración.. Una señora ración de un estupendo tomate que además lleva un aceite de oliva cojonudo y que hace que ese pan de ajo que nos han sacado desaparezca de la cesta a pasos agigantados.


Ya las habíamos probado en nuestra anterior visita y sabíamos que el caballo era ganador. Una degustación de croquetas. Están jugosas y crujientes. De bacalao, de jamón, de hongos y de txipis. Mejor comerla casi en ese orden. Todas están ricas pero la potencia de sabor tanto de la de hongos como de la de txipis deja un poco mermados los otros dos sabores. Todas ellas saben sin duda a lo que son. Aquí de congelados nada. Cuatro de cada que hacen que sea un plato muy consistente.


 Hoy Arantza se encuentra con que tiene la oportunidad de comer uno de sus alimentos favoritos no como siempre lo hace, hoy puede comerlo como plato principal. Un tronco de pulpo con puré de patata. De tamaño más que notable, con la textura exacta. Mucho sabor. El puré de patata genial, en mi modesta opinión sobraba esa compañía verde.  Pero… pecata minuta. Ración exagerada para la que cena poquito así que tengo que ayudarla un poco.


Yo me decanto por el taco de bacalao. De nuevo tamaño notable. Textura perfecta. Calidad superior. Excelente punto. Muy bien preparado. Acompañado de unos estupendos pimientos rojos asados y de una mayonesa que me gusta mucho pero que en esta ocasión declino. Prefiero disfrutar del sabor del bacalao tal cual, sin ayudas no necesarias.



El total abonado ha sido de 67 euros, siendo 16,50 el precio del vino. Así que lo sólido sale a 25 euros por persona. Es un local con una rcp excelente. La visita merece la pena, sin duda alguna. Eso sí, si tenéis gps os perderéis la aventura, el mundo no es lo mismo sin aventuras.

25 de septiembre de 2016

RESTAURANTE BASCOOK (BILBAO): Tres en "raya".

Tocaba ya visita. Cuando llamo para reservar, en este local es conveniente hacerlo, les pido que nos sienten en “mi mesa”. Mira que me gusta. La que no quiere casi nadie es mi preferida. Se ven las cosas diferentes desde aquí, parece que uno vive más en directo todo lo que pasa.

Enseguida me doy cuenta de que falta algo. Ni más ni menos que el precioso cuadro de la pared. Al preguntar me comentan que ha sufrido un “accidente” pero que en breve volverá a presidir la pared. Yo tengo la suerte de tenerlo “guardado”.


Aquí se trabaja con producto de casa y de no tan cerca. Es una mezcla de cocina clásica y modernidad. No se andan con “miedos” y arriesgan con mezclas que algunos no entienden pero cuyo resultado es genial, por esto su éxito.
Al cabo de un rato me dice mi hijo que tiene la cocina a la vista que allí está Iñigo. ¿Qué Iñigo? Le pregunto. Pues uno que conoces puesto que has comido algo suyo en otro sitio. Allí que se nos presenta un momento para saludar. Es Iñigo Otaola, que me dio de cenar en la Taberna de Arakaldo y que me hizo salivar con sus guisantes con yema. Joven cocinero del vecino pueblo de Okondo, me alegro del "salto".


Me gusta mucho el pan de este local. Pan crujiente, pan de casa, pan rústico. Me alegra saber que Aitor, el alma de este restaurante tiene en mente la apertura de un nuevo local. El asunto va de panes y estará situado justo un poco más arriba de Bascook. Así que ya tenemos 3 en raya: Txocook, Bascook y….............
Como aperitivo nos deleitan con un salmorejo. De sabor muy potente. Fresco, como no pero riquísimo. Me ha recordado un poquito al “famoso” salmorejo de mi amiga Amaia, “el espanta vampiros” como le llamo yo. 


Con tres platos para compartir creo que va a ser suficiente. Así que tras dejar que Ioritz eche un vistazo a su nada clásica carta, comenzamos con un Udon tinta, calamaretti en tempura y batido de trigo verde. Me encantan estos fideos gruesos y más cuando están cocinados con sustancia. Este es, sin duda, el caso. La tinta del calamar me parece uno de los vicios más “peligrosos”. Invita a untar y untar. Todo ello está cojonudo. Además nos lo emplatan individualmente, detalle.


Encima tienen otro detalle con nosotros y nos sacan unos berberechos con un poquito de panceta. Qué decir…. Creo que de estos me como yo… ¿mil? Para chuparse los dedos. Por cierto, perdón por la calidad de las fotos, no es que sea yo precisamente bueno en este campo pero la luz nos ha jugado hoy una mala pasada.


Le toca ahora el turno al tartar de selección, papadum, mostaza y sal de cecina crujiente. El papadum es un pan plano, muy fino, como si fuese un “talo”. Crujiente tras su fritura. Originario de la India. El tartar, de carne de vacuno está muy sabroso. Mi hijo, se come el suyo, parte del mío y al terminar me suelta algo que es ya habitual en él. Aita, no me ha gustado mucho. Pues menos mal… Ya sé yo que el asunto de alimentos “poco” cocinados no va mucho con él. La verdad es que está muy logrado y no da sensación alguna de alimento crudo. Me ha encantado.


Terminamos con unas gyozas de papada con guiso de sepia y berenjena ghanoush. Las gyozas no son otra cosa que unas empanadillas japonesas y el ghanoush es una crema de berenjenas típica de países árabes, sobre todo Egipto y Líbano. Ha sido el plato más potente de sabor de la comida. Ya nos lo ha dicho la amable camarera. Pero realmente somos todoterrenos en la mesa y a mi me va más un sabor potente que algo que no sabe a nada. Muy rico, la verdad.


Para beber me he decantado por algo que a mi me gustó mucho en otra ocasión que pasé por aquí y que además sé también que va a ser del gusto de mi retoño. Un ribeiro, concretamente un Ramón do Casar, un poco joven aún, cosecha 2015.  Cien por cien Txeixadura. Un vino que tanto en nariz como en boca muestra mucho la fruta. Un vino muy fácil de beber pero que tiene una excelente acidez. No es que sea dulce pero no amarga en absoluto. Preciosa etiqueta que viene a ser un homenaje a la emigración gallega de los años 40-60.  Un vino que ganará con uno o dos años en botella, estoy seguro de ello.


Los postres de este local merecen mucho la pena pero el txikito es muy poco golosón. Además como tenemos vino de sobra, nos ponemos de acuerdo enseguida. ¿Una tablita de quesos? 


Queso gouda. Queso holandés de la región del que saca el nombre. De color amarillo. Con no demasiada grasa y un ligero toque dulce.


Queso de oveja carranzana, elaborado con leche cruda de esa oveja de cara negra que desgraciadamente se encuentra en peligro de extinción. Se necesitan media docena de litros de leche para obtener un queso curado de menos de medio kilo. Método tradicional de elaboración. Suelen ser de pequeño tamaño y la corteza tiende a coger un color amarillento. Bien curado tiene un sabor potente.

Bleu des Basques. Un queso azul de Iparralde. De ovejas de los Pirineos. Un queso potente, con un ligero toque “picante” pero muy agradable de comer.  Como no podía ser de otro modo ha sido el triunfador de la tabla. Nos gustan los azules (en quesos, no nos "liemos").
Completa la tabla un queso Gruyere. Queso suizo, suave, de leche de vaca.  Quesos de gran tamaño y que NO tienen agujeros. Esos se los dejamos al Emmental. Textura semidura con una corteza ligeramente granulada. Me parece de sabor suave en comparación con el resto de los quesos degustados.

Hemos tenido la ocasión de charlar un rato con Aitor que me comenta sus intenciones de “frenar” un tanto su “poco relajada” carrera. Se va a dedicar en cuerpo y alma a esta sucesión de locales situados “3 en raya”. Creo que en breve visitaré a su vecino y doy por supuesto que tendremos la ocasión de probar alguna de sus futuras elaboraciones “paneras”.
La comida de hoy ha supuesto 99 euros que teniendo en cuenta los 22 del vino hacen que salgamos a “taintantos” por barba. Creo que merece la pena. Genial el ambiente, genial el trato y genial la comida.  Su página web: www.bascook.com

19 de septiembre de 2016

ASADOR EGURRA (BILBAO): Estupendos productos maravillosamente "regados".

Dentro de mi listado de sitios obligados de visitar se encuentran ya unos cuantos restaurantes de la capital. También tiene uno esa curiosidad de visitar cosas nuevas. Así que no da tiempo para todo. Hoy toca visita a este local que son ya unos cuantos meses sin pasar por allí.


La intención de cenar “ligero”...........  estamos en modo "cuidarse" pero tenemos "mala" suerte, nada más entrar nos encontramos con Gonzalo que lleva en sus manos algo que a mi compi la tiene de cabeza. Menudo pedazo de pieza….. Este sí que está fresco.


Nos aposentan en una de sus amplias mesas del comedor de abajo. Clásico pero muy agradable. Se nota que esto es un asador.
Hoy Aran anda un poco indecisa. Sabe seguro por donde va a comenzar pero el “después” lo tiene menos claro. Así que le hago una propuesta y, un poquito a regañadientes, acepta.

En primer lugar me proponen un par de vinos. Dos estilos total y absolutamente distintos. Uno no lo he probado pero más o menos me puedo hacer a la idea. Mucho más joven y con más fruta, eso sin duda. Pero el otro es un “viejo” conocido. El otro, a pesar de que muchos puedan pensar que ya es un vino “madurito” no es más que un “bebé”. Recién venido al mundo de los mortales. Un vino que bien pudiera esperar unos años antes de ser catado. Tondonia Reserva 2002. Me tiene enamorado este vino. Cada día tengo menos fe en mis conocimientos, cada día pienso que cuidadín con lo que uno asegura… las cosas no siempre son lo que parecen. Pero creo que por muy a ciegas que se hiciesen las cosas sería capaz de reconocer este vino sin duda alguna.
La bodega ha alcanzado un nivel que hace que sus blancos hayan pasado por encima de los tintos. El otro día estuve allí para intentar comprar alguna cosilla y resulta que para que te vendan una de blanco tienes que comprarles 6 de tinto. 


Un vino que denota madera pero que es algo que lo enriquece a mi parecer. Una acidez que ni lo parece. Fruta habrá pero…. no hablamos de manzanas asadas precisamente. Es diferente, distinto, es único. Será pasión de “madre” pero me parece uno de los mejores vinos blancos existentes.  Larga vida.

De aperitivo nos ofrecen hoy un par de estupendas croquetas de hongos. Esto es ponerme ya de entrada muy alto el listón. Una pena no haber pedido media docenita. Muy sabrosas.


Evidentemente comenzamos con un ración de ese “patudo” pulpo que hemos visto al entrar. Menudo tamaño, menuda textura. Está a mi gusto. Un pelín “durillo” que no lo es… a ver si nos entendemos. Creo que es el punto al que tiene que salir este alimento. Si no lo masticas difícilmente podrás apreciarlo en su justa medida. Producto puro y bien conseguido. Las patatas a su misma altura.


Hemos pedido para compartir una merluza al txakoli. Nos la emplatan individualmente, casi cada media ración pudiera serlo entera. Con dos langostinos para cada uno de tamaño estupendo. Merluza con sabor, merluza que se deshace en boca. 


Le toca ahora el turno a la carne. Un entrecot con patatas fritas, caseras, sin duda y un par de pimientos rojos asados. Buena carne. Curiosamente hubiese pensado que Aran la quería más “hecha” pero se ha portado como una campeona. Bien sellada por fuera y bien tierna por dentro. Carne con sabor, carne bien “aprovechada”. No sobra ningún trozo de esos duros…. Nada de nada. Carne y grasa perfectamente comestibles.



Allí que nos aparecen, sin avisar, con un par de “irlandeses”. Detallazo de la casa. Con unos “cigarros” rellenos de turrón… No soy yo mucho de licores. No soy yo demasiado de sabores fuertes pero esto se deja beber. El dulce es algo a lo que mi compi no puede resistirse y disfruta con esos cigarritos mientras yo salgo a disfrutar del mío……

La que ya no tiene sitio para nada más hoy se “comporta” y pide un sorbete de limón. Algo ligerito para terminar la velada. Yo, fiel a mis costumbres me pido un cortadito. Para más “inri” unas galletitas de mantequilla que “tenemos hambre”.

Hemos pagado 107 euros por todo. Este vino, a mi parecer barato, no es un verdejo de un euro pero sin vino salimos a “taintantos” por persona. Estupenda relación calidad-precio.


Subimos hacia la salida y allí están Gonzalo y su compañera de fatigas. Cenando. Cuando pueden hacerlo. Agotados. La pelea diaria es dura pero los tiempos que corren no son los mejores. Me alegro de que las cosas no les vayan mal. Creo que lo hacen bien. En definitiva, local de producto, con especial mano en los asados.

Su página web: www.asadoregurra.com 

11 de septiembre de 2016

RESTAURANTE REMENETXE (MUXIKA): De "penco" a sobresaliente.

Todos los años sufro el síndrome “post-verano”. No quiero que termine el buen tiempo, no quiero que los días se acorten, no quiero pasar frío….. Así que septiembre es un mes que me gusta  disfrutarlo de manera un tanto especial. En mi caso eso significa, sobre todo, buena compañía y buena gastronomía.
Hoy la buena compañía la tenía asegurada y no quería fallar en lo del comer. Como es un sitio donde con mala climatología se me complica más el viaje, me decido por visitar a estos “viejos” conocidos.


Diré, por si alguien pasa por este blog por primera vez que el restaurante es precioso. Un caserón del estilo de nuestra tierra. Decorado con motivos rústicos y con estupendas mesas, manteles, vajilla…..
Es mucha la gente que ha pasado por aquí como invitado a alguna boda. El entorno y el resto hacen que sea un sitio elegido por muchos para celebrar aquí ese día tan especial. Hoy también era uno de esos días. Pero el comedor del restaurante está bien aislado de la zona de bodas y ni te enteras del bullicio. El servicio tampoco se resiente.


Destacaría, como ya he comentado en más de una ocasión que el trato es genial. Gente que sabe estar, que sabe agradar, que sabe lo que se hace. 
Hoy nos recibe Iratxe, la hermana de Jon Andoni y como no podía ser de otro modo, también está allí la “jefa”, la amatxu de ambos, una señora como la copa de un pino que irradia clase por los cuatro costados. Que me despisto, vamos a ello...
Nos acomodan en la que ya parece “mi mesa”. Como hago siempre, dejo de lado la carta, tanto de viandas como de vinos y dejo que nos recomienden ellos mismos lo que podemos cenar. Jon Andoni, que hoy tiene trabajo extra, se nos “pierde” pero yo sé perfectamente donde anda. En esa maravillosa bodega que tiene, buscando algún vino “diferente” con el que sorprenderme.



Efectivamente al rato aparece con un par de botellas, por un lado un blanco de unos “añitos” y por el otro con un cava. Sé que Aran va a disfrutar mucho más con las burbujas y a mi, importarme, como que tampoco me importa. Así que a ello.
Un cava que desconocía totalmente. Moltó Negre. Variedades Xarel-lo, Parellada y Trepat.  En la etiqueta una oveja, según la bodega este cava es la “oveja negra” de la familia. Aunque la oveja no sea negra, su “compostura” sí que lo es. Con tan sólo 11,5 % de agrado alcohólico.
Viñedos de cien años de la zona de Villafranca del Penedés. Por cierto, esta próxima semana se realizará la cosecha, después pasará al menos casi un año de crianza en botella.

Me sorprende un tanto su color, un tanto rosado. En cuanto “meto” la nariz la burbuja, muy fina por cierto, me hace cosquillas. Las notas de bollería son inconfundibles pero puedo prometer y prometo que he querido notar un pequeño toque “afresado”.  


Una de las peculiaridades de este cava es que lleva un porcentaje de uva Trepat. La desconocía pero debe ser una de las grandes variedades que se producen en Catalunya, un tanto “olvidada”. Por su escaso color utilizada para vinos y cavas rosados e incluso vinos blancos. Como siempre, Jon Andoni me hace descubrir algo nuevo y como siempre algo que nos acompaña de maravilla en todo momento.

Dos estupendos panes recién horneados, que salen calentitos y crujientes y un aperitivo en forma de crema de espárragos. Fresco, sabroso y apetecible. Mi compi no es demasiado amiga de semejante producto, y eso que tiene ascendencia navarra, pero le encanta la crema. Yo me como lo sólido del plato. Pena de foto… la emoción…..


De entrante, emplatadas individualmente y con una presencia sensacional, nos llegan unas pencas rellenas. 

En la foto se aprecia la transformación que puede sufrir un producto en las manos de un buen profesional. De aquí el título de mi comentario de hoy. Una cosa muy simple convertida en un maravilloso plato. Sabrosísimo. Con una salsa con un toque dulce, creo que era miel. Un plato que está tan rico como aparenta.


Hoy nos decidimos por la lubina. En vez de un pez entero, preferimos que nos saquen un par de raciones. Eso sí, al final, el tamaño es más que decente y Arantza termina “muy llena”. Lo acompañan un trozo de tomate, un par de almejas y unas cojonudas patatas.


“Gracia” me hace la gente que dice que ha comido un pescado muy rico en algunos sitios. En estos platos es donde se puede apreciar realmente la diferencia entre calidades y “calidades”. Comer una lubina en algunos lugares donde la carne que consigues reunir no llega para dos cucharadas soperas…. O comerla en sitios como este, pescado suelto, jugoso, sabroso a más no poder…. ¿Caro? Caro es comer mal y “barato”.


De nuevo me sorprende mi compañera hoy. Resulta que no tenemos sitio para más pero en cuanto escuchamos lo de… ¿vais a querer postre?... La duda se disipa y parece que ese estómago encuentra hueco enseguida.

Quería que hoy no repitiésemos los platos. Al menos dar a conocer más opciones de su cocina, así que aunque tentada a pedir de nuevo la torrija, consigo que se decante por una tarta de manzana. “Ayudada” por una bola de helado y una más que sugerente crema de natillas, nos llega este plato, con buena presencia y mejor “esencia”. Estaba para chuparse uno los dedos. Muy, pero que muy rico.


La correspondiente menta-poleo y mi imperdonable “cortao” y salimos a la pequeña barra situada a la entrada del restaurante donde charlamos un rato con nuestros anfitriones y nos despedimos hasta la próxima.

El precio ha sido de 97 euros sin contar el vino, eskerrik asko por el detalle Jonan. Agradecer así mismo hoy a Iratxe su ayuda con las fotos, alguna es de su móvil. No aburriré más diciendo que me parce un buen precio. Su página web:  www.remenetxe.com

8 de septiembre de 2016

SUSHI SHOP (BILBAO): Pues va a ser que "shi".

Estando donde está es difícil no verlo. Mejor situado no podía estar. Justo frente al perro más grande y “guapo” de Bilbao, el vigilante del museo.
Desde las cristaleras de este local las vistas al museo son estupendas.
No es lo que podemos considerar un restaurante en sí. Se dedican también a encargos para recoger allí mismo o para enviarte a casa.


Las mesas un tanto juntas, no demasiado grandes. Creo que aquí hay que venir con las ideas claras de lo que es. Un local donde degustar platos de comida asiática, de buena calidad y a buen precio pero sin demasiadas comodidades.
Se trata de un negocio repartido por medio mundo por lo que he podido comprobar. Y no les debe ir muy mal por lo que veo.


Había que probarlo y lo hemos hecho. Hoy me acompaña mi prima Arantza, le gusta este tipo de comida y es bueno ir acompañado de alguien que conoce un tanto la gastronomía y más si es la “no habitual”.

Nos acomodamos en una mesita junto a la entrada, junto a los ventanales. Un tanto “curioso” “compartir” mesa con los viandantes que, los humanos somos así, no pueden evitar echar un vistazo a la mesa.
Como no podía ser de otro modo en primer lugar nos encontramos en la mesa con dos tipos de salsa de soja. Más dulce la una que la otra. 
Uno de los “problemas” para personas como yo que tiene este local es que NO HAY PAN. Eso me genera una sensación extraña. Me siento cual pistolero desarmado. ¿Con qué empujo?.... 
La carta de vinos es un tanto corta pero encuentro media botella de un Viña Sol Torres 2015. Un vino blanco fresco, muy afrutado. Con una acidez muy poco marcada y que te deja un ligero amargor final. Bien fresco no sienta demasiado mal a la cena de hoy. Los he bebido peores…..
Arantza es muy sana y se decide por el agua. Allá cada cual con sus gustos. Ella vivirá cien años, yo “cascaré” bastante antes.


Nos sacan lo pedido, una bandeja de cositas variadas. Os dejo foto con sus correspondientes nombres, espero no meter la pata, que no sería tan raro.
Creo que la calidad salta a la vista. Todo ello estaba muy rico y bien cocinado. Nos han gustado todas las propuestas. El pescado con mucho sabor. El arroz en su punto. Desde luego que si algún día tengo antojo, pasaré por aquí a encargar alguna bandejita.


Después nos decidimos por un Yakisoba de pollo. Esos tallarines finos que tan bien saben preparar. Tiene algún toque de alguna especia que no consigo descubrir y que hace que el sabor sea un tanto distinto. Pero se deja comer agradablemente. Ración generosa y con buenos trozos de pollo.


Terminamos con un tartar de atún. Acompañado de aguacate, unos trozos que nos han parecido cacahuetes tostados y un toque de menta. Prefiero el atún sin demasiadas compañías pues me parece un pescado con potencia suficiente para necesitar “ayudas” pero cada cual tiene su estilo. Una cosa son los gustos propios y otra el que las cosas estén buenas o malas. Está bueno, punto.



55 euros han tenido la culpa. Creo que está muy bien para lo degustado. Lo dicho, un local para ir sin pretensiones de lujos pero que preparan estupendamente lo que ofrecen. Creo que merece la pena la visita.

1 de septiembre de 2016

LA CASITA DE SABINO (BILBAO): El Rey reina pero no gobierna.

Me parece increíble las veces que habré podido pasar yo por la puerta de este local sin darme cuenta de lo que realmente era. Había leído cosas muy buenas del restaurante y lo tenía en mente desde hacía ya mucho tiempo.

Por fin, para despedir el mes de agosto como es menester y acompañado por mi retoño, reservo mesa en La Casita de Sabino. Por cierto, un miércoles noche y el local está abarrotado, creo que ninguna mesa ha quedado libre. Me gusta el cartel, me gusta eso de que den de comer y beber, a eso venimos.


Desde la calle no puede uno pensar lo grande que es el comedor. Correctas mesas, manteles de papel. El servicio muy atento y amable y el propietario en todo momento pendiente de que todo vaya viento en popa.
Un expositor lleno de buen pescado y marisco nos dice a las claras lo que aquí hay que pedir. Me han dicho que aquí bordan el rey y con esa intención iba yo pero al pedir opinión nos han comentado que cualquier pescado aquí está impresionante. Al final nos decidimos por uno en concreto y en base a su peso pedimos alguna cosilla suave para ir haciendo boca.




El pan correcto, sin más. Servido en cantidad mucho más que suficiente.
En cuento a los vinos, la carta no está nada mal. Hoy, sabiendo que también voy a finalizar la cena con algo en concreto, me decanto por las burbujas. Veo que tienen el Taittinger a un precio estupendo así que disfrutaremos con un vino que ´sé sobradamente que va a cubrir nuestras necesidades.

Burbuja abundante, se queda un rato “pegada” a la copa. Estupenda nariz cítrica, fresco de ganas, con una acidez muy suave pero presente. Es voluminoso en boca. Invita a mantenerlo, invita a disfrutar despacio de sus aromas, a no tener prisa para terminarlo. Me gusta cada vez más el asunto de los espumosos para acompañar las cenas.


Nos obsequian como aperitivo con un salpicón de pulpo. El aceite está cojonudo. Una arbequina navarra. De sabor potente pero no exagerado. Además la tenemos en mesa para utilizarla si nos hace falta. Así mismo un recipiente de sal gruesa que no  necesitamos pero que es un buen detalle.


Continuamos con un surtido de marinados. Bacalao, atún y creo recordar que corvina. En su punto exacto. Salen “vírgenes” y nos lo riegan con el aceite de la mesa que marida a las mil maravillas. Me gusta ver como mi compi de hoy disfruta con estos manjares. Desde luego que yo a sus años era incapaz de atreverme con ellos. Todos muy ricos.


Nos presentan ahora la media lubina que hemos elegido. Kilo cien pesa nuestra mitad. Con unos maravillosos ajos de colofón. Nos sirven un trozo a cada uno y nos deja el resto en la bandeja. Nos comentan que si necesitamos ayuda posterior para el resto, no dudemos en solicitarla. No somos precisamente unos buenos “limpiadores” de pescado pero tampoco tiene demasiado misterio el de hoy. Somos capaces de degustarlo casi por completo. Menuda calidad……. Menudo modo de prepararlo. Sin “ostias” raras. En un aceite de excelente calidad. Está suave de ganas, está sabrosa…. Desde luego que baratos no están pero creo que merece la pena sin duda pagar por un pescado así. Una pena la calidad de la foto.


También me han dicho que aquí merece la pena terminar con una tabla de quesos. Una miradita ya he echado también a una tarta de hojaldre que además era de la zona de Torrelavega. Todos sabemos que por allí el hojaldre lo bordan. Lo digo además por propia experiencia. Creo que otro día me pasaré con alguien más “golosona”. Mi hijo es poco “postrero”.


Pues cuatro quesos distintos, muy distintos. Comenzamos con un queso con un toque de trufa. Queso más bien de “untar”. Nos encanta de primeras su suave sabor. Un comienzo destacable. Pasamos a otro que lleva uva, aunque también muy rico, de los cuatro ha sido el que ha pasado más “desapercibido”. El tercero es un parmesano italiano. Me encanta como se rompe este queso. Sabor muy potente, a “queso”. Sin tonterías. Y terminamos con uno que ya he probado en más ocasiones. Hoy, cosa graciosa, ha sido Ioritz el que ha disfrutado más de él. Recuerdo la vez anterior que dijo que era demasiado potente. Hoy me lo ha parecido a mi. Desde luego que desapercibido no pasa. Un Picón Tresviso.


Un cafecito en la calle, hace una temperatura estupenda. El total abonado ha sido de 119 euros, tengamos en cuenta que el champagne son 38, muy buen precio, por cierto. Creo que un sitio donde comer buen pescado, con buena atención y sin lujos. Volveremos a vernos, sin duda alguna. Su página web: www.lacasitadesabino.com