24 de junio de 2016

RESTAURANTE ZARATE (BILBAO): Bacalao.... "el cerdo" del mar.

Difícil papeleta cuando alguien me pregunta por mi restaurante favorito. Afortunadamente tengo ya unos cuantos; lugares de esos en los que sabes que vas a cenar bien mucho antes de sentarte en sus mesas. Zarate es, sin lugar a dudas, uno de ellos y uno de los que está en posiciones de privilegio.


Nos acomodamos en una de sus estupendas mesas y enseguida somos atendidos. Nos acercan la carta de viandas y la de vinos. Mientras Aran va echando un ojo a las cosas del comer yo me dedico a estudiar las del beber. Siempre digo que lo tengo muy fácil, el hecho de pasar por alto todos los tintos hace que mi recorrido tenga que ser mucho más corto.

La duda entre elegir un blanco o unas burbujas se me disipa enseguida, he visto uno que quiero probar y hoy no se me escapa.
Concretamente un albariño, un Maior de Mendoza 3 crianzas. En este caso cosecha 2012. Un vino que pasa 9 meses sobre sus lías y posteriormente casi un año entre depósitos de acero inoxidable y la botella antes de salir al mercado.

Sale bastante fresco con lo que merece la pena esperar un poco a que la temperatura suba un poco. A medida que vamos cenando va ganando enteros. Intensa nariz, una acidez estupenda y un largo postgusto que invita a disfrutarlo en boca pausadamente. Me ha gustado mucho.

Como aperitivo nos ofrecen una brandada de bacalao con hongos. Dicen que la brandada de bacalao nació por estas tierras tras echar trozos de este pescado a un ali-oli. No sé de donde vendrá pero en esta ocasión incluso a mi compi, poco amiga de “cosas distintas”, como dice ella, le encanta. Está finísima, suave, sabrosa……



Nos traen el pan. Aquí otro punto a sumar es claramente este rico alimento. Además tienen mi pan favorito, el de maíz. Yo no lo dudo, Aran prefiere el casero “normal”, que de normal no tiene nada. Ambos de diez. 
Fuera de carta nos han ofrecido un par de cosas que a ambos nos encantan y que además nos parecen lo suficientemente ligeras como para no terminar con la sensación de “lleno” que tan poco nos gusta últimamente.

Primero unas estupendas gambas blancas a la plancha. Poco misterio pero mucho y buen resultado. Producto de lujo. Con el toque exacto para estar “hechas” sin estarlo. Creo que nos entendemos. Una sal en escamas que está para chuparse los dedos. Hemos pedido media ración pero creo que nos hubiésemos comido muy tranquilamente la entera.



Continuamos con unas almejas en salsa verde. De tamaño notable. Nuevamente calidad a raudales. Nuevamente trato del producto sin “hacerle daño”, sin convertirlo en lo que no es. Soy incluso “formal” y en vez de pan uso la cuchara para terminar de disfrutar de la magnífica salsa. Muy jugosas y sabrosas.


Arantza se decanta por un rape asado con patata panadera. En este restaurante saben tratar a los peces de manera sublime. El producto hace mucho, eso lo sabemos, pero la manera de tratarlo puede convertirlo en desastre o, como en esta ocasión, en un verdadero placer de dioses. Dicen que a todo se acostumbra uno pero no termino de sorprenderme cada vez que como un pescado a estos niveles. Maravilloso, sin más. Las patatas, ese alimento tan poco valorado muchas veces, están a su nivel.


Yo tenía muchas ganas de probar un plato y hoy me he quitado la espina. Callos de mar a la bizkaina. ¿Callos de mar? Pues decir que al bacalao, de ahí el titulo de mi comentario, le sucede un poco como al cerdo. Podemos aprovecharlo todo. Por supuesto que su carne, que decir de sus kokotxas….. su lengua, las huevas….. pero además el pez tiene una vejiga natatoria que le sirve para controlar su movimiento dentro del agua y hace que pueda quedarse quieto, subir o bajar dependiendo de su uso. 


Esa especie de “tripa”, una vez salada y seca se convierte en un bocado gelatinoso de una exquisitez notable. Su textura nos recuerda mucho a los callos, de ahí su nombre en gastronomía.
Acompañado en esta ocasión por unos magníficos trozos del mismo pescado y bañados en una salsa que en esta ocasión sí que “manejo” con mi herramienta favorita, el pan.


Pues me alegro infinito de hacerme animado a probarlos. Realmente un plato curioso que ha satisfecho mi paladar y que me ha hecho disfrutar un buen rato.
Me sorprende mi compi con la elección del postre. Ella que es de toriija, torrija o…. torrija y viendo que la tienen en carta, se “lanza” a la piscina con una tarta tatín de plátano con sorbete de naranja. Un postre que sabe a plátano. Muy suave, goloso pero lo justo. Nada de empacharse. Además ese “sorbete” de puro sabor a naranja le hace una compañía de nivel.


Con la menta y el cortao nos deleitan con sus detalles golosos. A cada cual más rico y apetecible. Yo además, disfruto de una invitación a un txupito de Itsasmendi vendimia tardía. Justo para mojar los labios que no hay que jugarse el tipo. Me gusta este vino dulce.


Saludo de Sergio que abandona el local una vez cumplido el deber. Me alegro de que las cosas vayan bien. Desde luego “la culpa” es suya. Lo hace muy bien.
Pagamos 131 euros por todo ello. Ya sé que “aburro” pero….. estupenda relación entre el precio y lo degustado. Sin quejas, más bien con alabanzas.

Su página web: www.zaratejatetxea.com

19 de junio de 2016

RESTAURANTE TRUEBA (BILBAO): Quien fuera un Tondonia.......

Dicen algunos que mejor cumplirlos pero ya empiezan a pesar y a pesar mucho. De todos modos nos sentiremos orgullosos de haber llegado hasta aquí y esperemos que tengamos unas cuantas oportunidades más de disfrutar como hoy lo hemos hecho.
Cada cual celebra sus cumples como quiere, yo sin duda, con unos cuantos homenajes gastronómicos. Que me quiten lo “bailaó”.


Hoy , acompañado de mi retoño y de la que espero que dentro de no demasiado sea la madre de algún pequeñín que me de alguna alegría, me acerco a otro de los que sin duda es, uno de los sitios donde mejor me siento.


Nos reciben como siempre, con una amabilidad casi fuera de lo común. Marian y Aitor. Hacen un equipo de diez. Es jueves y las cosas están como están. Pero al menos algunos nos animamos y podemos disfrutar aún mejor de esta cocina de producto, sencilla dirían algunos, estupenda diría yo.

No queremos cartas, queremos cenar y prefiero que sean ellos los que decidan lo mejor que pueden ofrecernos hoy. No puedo dejar de comentar que hoy la fotógrafa ha sido mi nuera, creo que se nota. Esto de tener móviles de última generación....

Como regalo, Oihane e Ioritz me han obsequiado con algo que saben que me encanta. Cada uno ha elegido una botella y yo he decidido cual bebíamos hoy. Caballo ganador, sin duda. Un vinazo que es casi un txikillo. Un Tondonia blanco Reserva 2003. 

El vino bien pudiera esperar y además unos cuantos años pero yo no estoy tan seguro así que mejor beberlo ahora que rico está y mucho además. Poco que decir de él que no se sepa ya. Simplemente espectacular.


Destacaremos de este restaurante el pan. Está cojonudo. Corteza muy crujiente. Antes de empezar ya hemos dado buena cuenta de él. Así mismo su txistorra, que suelen ofrecer de aperitivo está sobresaliente. Un toque de picor que la hace más atractiva aún.


Comenzamos con un plato que al igual que el vino es caballo triunfador. Un riquísimo tartar de atún. Para Oihane era su primera vez y ha tenido el éxito esperado, le ha encantado. Mi hijo lo encuentra un poco pasado de picante. Yo creo que está perfecto pero es tal mi predilección por este plato que quizás no sea yo el mejor catador. Presentado en medias raciones individuales que bien pudieran ser raciones enteras. Muy sabroso, la verdad.


Media docena de unas contundentes croquetas de jamón. De buen tamaño y con un relleno más que generoso. Si viene hoy “mi jilguerillo”, con un par de estas se va cenada para casa. Muy bien cocinadas. Como se dice y creo que tiene su razón de ser, donde comas buenas croquetas, difícilmente comerás mal. Aquí se ha cumplido pero es algo que yo ya sabía sobradamente.


Como tercer entrante nos sacan una tortilla de bacalao. Sin gafas uno ya no es capaz de percibir correctamente los detalles. Al principio he pensado que los trozos que veía eran de patata pero no, Eran trozos del pescado de un tamaño enorme. Este pescado tiene que tener su textura. Quizás la palabra correcta sería que tiene que “crujir” un poco. Quedarse entre los dientes. Unas lascas de una calidad superior. El huevo bien cuajado pero creo que con tiempo. Esto no se ha hecho en dos minutos. Está jugosa de ganas y sabrosa, muy sabrosa.


Para probar un poco de todo, cada uno hemos elegido un plato, estupendamente guiados por Marian. Oihane se ha decidido por una merluza con begihaundi en su tinta. Para muchos esto resulta una mezcla curiosa. Yo he tenido la ocasión de probarlo en más de una ocasión y ciertamente está espectacular. Además conozco muy bien como prepara Aitor el begiandi y en pocos sitios puede alcanzarse este nivel. La clienta ha quedado satisfecha, eso es lo principal.


Mi hijo quería probar las carrilleras. Además hoy me ha enseñado que para ver si están bien hechas hay que aplastarlas un poco con el tenedor. La prueba ha sido superada con creces. Acompaña a la carne una salsa que está para untar pan sin descanso y una crema de patata muy fina. Hoy mi retoño está un poco agotado y no sé yo si ha sido su mejor día.


Yo tengo el placer de degustar un rabo guisado igual que las carrilleras. Pero  un rabo guisado a las mil maravillas. Carne suelta. Queda el hueso limpio, impoluto. Media ración que si me pilla con la mitad de años hubiese repetido en más de una ocasión. La salsa parece chocolate. Intensa, densa, sacando lo mejor.


Nos queda un poco de vino, nos da casi pena que se termine así que Ioritz, quesero al cien por cien, está conmigo en que media ración del estupendo queso de Zamora (foto superior) que tienen ya comeremos. Oihane se decanta por un brownie de chocolate y lo acompaña de un helado de avellana. Rico el chocolate, rico de ganas el helado.


Cafetero sólo soy yo así que un cortadito bien preparado. Charla con nuestros anfitriones y salimos con una sensación muy placentera. Bien comidos, bien atendidos y habiendo disfrutado de una buena charla.
115 euros ha sido el total abonado (El vino lo hemos llevado nosotros). Me parece un precio justo por lo degustado. Lo considero barato. Calidad a raudales, tanto en producto como en preparación. Su página web: www.restaurantetrueba.com

12 de junio de 2016

RESTAURANTE MUGARRA (BILBAO): Cenando con "dos parientes".

Demasiado tiempo ha pasado desde la última visita. Sin duda alguna uno de los mejores restaurantes de Bilbao y uno de los que me hacen sentirme bien.
A mi hijo le tienen también “encandilado” y hoy no sabía que veníamos aquí, así que la sorpresa ha sido “gorda”.
Recibimiento exquisito por parte de ese “tándem” que forman Fran y Vero, dos buenos profesionales que además tienen un estupendo sentido del humor y que te hacen disfrutar más aún de la cena.


Como la carta ha sufrido algún que otro cambio, hoy queremos cenar un poco “de todo”. En vez de uno de sus maravillosos peces, preferimos darle un poco a esos entrantes tan apetecibles y dejamos que sean ellos quienes nos vayan sacando platos.
Comenzamos con una degustación de un par de aceites de mucha calidad, acompañados de un excelente pan tostado. Yo prefiero beberlo directamente de la cuchara. Ambos estupendos, no sabría decir con cual de ellos me quedaría. Mejor los dos.


Pasamos ahora a un tartar de lomo alto de atún de la Almadraba. Nos lo prepara Vero “in situ”, con una yema de huevo y un poco de soja. A mi esto me tiene “sorbido el seso”. Está espectacular. De diez, sin duda alguna.


Unas láminas de bonito sobre tomate rosa. Bonito suave. No de esos que se te hacen “bola”, de esos secos. Se deshace en boca. Calidad a raudales. No estamos en tiempo  de tomates todavía pero este está como recién salido del huerto. Cojonudo.


Continuamos con un mi-cuit de pato caramelizado. Con un toque de naranja que incluso a Ioritz que no le hace demasiada gracia ese tipo de mezclas, le encanta. Le acompaña una estupenda mermelada de manzana que degusto yo solito. De nuevo calidad por los cuatro costados. Poco que decir. Maravilloso y punto.


Les toca ahora el turno a unos cojonudos espárragos de Navarra. Pero no de esos con “hilos”, no. Además están “aldentes”, con esa textura de las verduras. Sabor a espárrago, sabor natural.


Seguimos, ahora nos llega el guiso de setas. En este caso perretxikos. Muchísima calidad de nuevo. Quizás yo preferiría algún toque de más sabor. Está estupendo, fino, pero para mi gusto le añadiría un algo…. ¿Un poquito de trufa? Por ejemplo.


Dos piezas de unos hermosos y sabrosos langostinos “del Athletic”. Roji-blancos. Del sur, eso sí. De esto poco puede decirse a no ser que sin prisas y con buena cartera, me comía yo un par de docenas con una botella de blanco que me quedaba feliz y contento.



Hoy para beber nos ha preguntado si habíamos probado este vino. Pues le tenía yo ganas. No soy el mejor amigo de la Verdejo pero he leído buenas cosas de él.

José Pariente. Cuvée Especial. Cosecha 2013. Algo de fruta madura en nariz. Es un vino con una marcada acidez. Me deja un amargor final en boca que no termina de convencerme. Me ha ido gustando más a medida que pasaba el tiempo pero por su precio prefiero otras cosas. Sabemos todos que el mundo del vino es “un mundo”, nunca mejor dicho y que para gustos los colores. De todos modos no está mal para ser verdejo, desde luego que no.


Mi hijo venia con la mente puesta en ese postre de chocolate que le dejó ensimismado en nuestra visita anterior. Chocolate en texturas. Aunque no ha dejado ni el recuerdo. No le ha enamorado como en la otra ocasión. Yo le comento que es muy normal. Algo que te marcar así la primera vez, es prácticamente imposible que te vuelva a sorprender. Ponemos tan alto el listón que es improbable que consigamos superarlo. Lo dicho, ni gota queda en el plato.


A mi me recomiendan un postre nuevo. De nombre Entrelazado. Fresquísimo, nada empalagoso. Se que tiene una crema excelente, un par de “tostas” dulces que ellos mismos preparan, una base de té y unos frutos rojos. No sé muy bien como describirlo pero está riquísimo, de eso que no quepa la menor duda.


Me saca Fran una botellita de un vinito dulce de invierno. De uva verdejo. De esos vinos que se consiguen congelando pasas. Esto sí que está para beberse la botella.
Y como no puede ser de otro modo, un cortao que aquí es uno de los restaurantes donde mejor los preparan. Hoy se ha alargado la cosa y el txikito está cansado. Así que con uno me conformo.
Hemos pagado 97 euros por todo y hay que tener en cuenta que el vino ya son más de 30, así que una cena estupenda por un precio cojonudo, con un servicio de maravilla. ¿Se puede pedir más? 



                              Su página web: www.restaurantemugarra.es

7 de junio de 2016

GREEN BRISTROT (BILBAO): Sano y no tan sano pero rico a fin de cuentas.

Estupenda noche en esta primavera excelente para la hierba. Soles y aguas. Calor no estamos pasando precisamente. De todos modos me gusta lo verde que está todo.Aparcamos con suerte, cerca del museo y hoy me parece que tiene una bonita foto.


El otro día, tomando un cafecito por la zona, descubrimos este local. Bueno, más bien lo novedoso del mismo. Ya había estado yo en alguna ocasión tomando algo pero ahora llama mucho la atención ese colorido “manzana”.


Vi que tenían zumos naturales, buenos pintxos, oferta de hamburguesas, raciones…..
Al parecer le dan mucha importancia al asunto “natural”. Comida vegana, sin gluten….. No es que sea yo precisamente un aficionado a estas cosas pero me gusta probar cosas nuevas y le comenté a Aran que un día teníamos que cenar aquí.


Pues dicho y hecho, para que esperar demasiado. Hoy hemos venido con la intención de probar su cocina y lo hemos hecho.
La zona de bar es ruidosa, mucho ambiente, es sábado y eso se nota. El pequeño comedor de la parte superior, con mesas correctas, manteles desechables y curioso “salvamanteles” en forma de “rodaja” de pino insignis.



A destacar la maravillosa atención de la camarera que nos ha atendido. Una joven con ganas de agradar y que lo hace de manera  natural.
Ofrecen menú hamburguesa y menú sándwich. Así que nos elegimos uno cada uno.
Para compartir nos sacan una ensalada de lechugas, tomate, maíz, zanahoria….. correcta, sin más. Eso sí, acompañada de buen aceite y vinagre que eso siempre se agradece.
Arantza  pide un sándwich de jamón ibérico de bellota, huevo de gallinas felices, queso de cabra y tomate. Acompañado de unas estupenda patatas cortadas en “gordo”. Calidad de pan, calidad estupenda del jamón. Realmente está muy rico.



Yo, siempre un tanto escéptico cuando escucho eso de carne de buey, me pido una de buey 100% del Valle del Esla ,huevo de gallinas felices, queso Edam, cebolla confitada, lechuga viva, tomate y pepino. Pues no sé si será o no de esa procedencia pero tengo que confesar que la carne está cojonuda. Sabrosa y nada seca. Me ha gustado mucho.
Los huevos de gallinas “felices” están ricos, se da por supuesto que el nombre se deberá a que las citadas gallinas vivirán en una especie de libertad más o menos agradable.


Hoy bebemos también un poquito más…. “sano”. Aran pide una botellita de agua y yo pregunto por alguna cerveza tostada diferente o al menos un tanto “especial”. La camarera me recomienda una en concreto que yo no había probado. Me aprovecho de la información encontrada para contar un poco la historia de esta cerveza.

Cerveza Grimbergen Doble Ambrée. El lema “ardet nec consumitur”, quemada, pero no destruida, junto con el Fénix que resurge entre las llamas, siempre presentes en las etiquetas de la marca desde hace varias décadas.
 Al parecer la cerveza se empezó a elaborar en la Edad Media dado que el agua era imposible de beber y tenían que hervirla, es cierto que muchas veces una cerveza era el único alimento que  tomaban al día, el pan líquido. Este proceso lo llevaban a cabo con otros productos como el trigo o cebada. Así que las abadías, que por aquel entonces eran dueñas de los campos, fueron quienes vieron su nacimiento. Obviamente, los modos de producción se han modernizado, pero la esencia de la cerveza de la Abadía de Grimbergen permanece intacta. De hecho, en los años 50 las viejas recetas de cerveza de los monjes norbertinos fueron recuperadas y volvieron a ser comercializadas.


La Grimbergen Double-Ambrée, que no es una cerveza de doble fermentación sino una cerveza con doble gusto y doble calidad. El origen de la confusión viene de que en tiempos, las cervezas de abadía no pagaban impuestos por lo que los monjes tenían más margen y podían comprar los mejores ingredientes para hacer sus preparaciones.


Los que la probaban entonces decían que era una cerveza doblemente sabrosa, y de ahí quedó ese nombre. La espuma de la Grimbergen Double-Ambree es cremosa y densa con un color similar a la crema de café único. En nariz huele a caramelo y regaliz y en boca, aporta una mezcla equilibrada y agradable de la amargos, tostados y regaliz, con un sabor afrutado de pasas. Una amargura que tiende a ser suave  No será la última vez que la tome. Está muy rica.

Una menta y un “cortao” y salimos con una sensación agradable.
El total abonado por la cena ha sido de 30 euros que dada la calidad de la comida creo que es una buena relación calidad-precio.   Su página web: www.bristot.es

1 de junio de 2016

ESPUMOSOS Y MÁS.

Hacía tiempo que veníamos anunciando esta cata pero entre unas cosas y otras el asunto se iba retrasando. Con las ganas que yo tenía. Cada día me gustan más. Cada día disfruto más con ellos. Creo que son perfectos en cualquier comida, desde el primero al último plato. Además yo siempre he sido de burbujas. Mi bebida favorita era el kalimotxo y aún hoy me sigue gustando y mucho, eso sí, que no me cuenten cuentos para niños, con un buen vino está más rico.

Pero bueno, vayamos al grano. Con alguna notable ausencia, puntuales, nos presentamos en el Gorka con la intención de pasar un buen rato y además en mi caso, aprender un poquito más de este mundo tan…… no estoy seguro de como definirlo…. de los vinos.

Para abrir boca, Iñigo nos trae un Paternina Rinsol de una añada indefinida. Podéis apreciar que la etiqueta se deshace. Su color tampoco tiene demasiado que ver con un vino blanco al uso. Pero curiosamente se deja beber y encima a mi hasta me gusta. Tanto es así que sigo disfrutando de la botella aún hoy, copita a copita.



Otro vino curioso que catamos, en formato magnum, es un Cosmonauta y el Viaje en el Tiempo. Lo elabora una pequeña bodega familiar de Lanciego (Rioja Alavesa) cuya filosofía es la de recuperar los vinos de pueblo tradicionales. Con este en concreto han dado un paso más y no utilizan ningún tipo de producto enológico en su elaboración. En este vino natural se emplea un 60% de uvas tintas y un 40% de blancas, encubándose los racimos enteros, sin despalillar. Toda la uva procede de una sola parcela plantada en los años 40 del siglo pasado.
Evidentemente a mí no me ha gustado pero de sobra es sabido que el día en que un vino tinto me guste algo habrá cambiado. Ese día no ha llegado.


En cuanto a los espumosos en sí, primero hablaremos del Cremant de Loire De Jessy Brut 2002. Se trata de un vino elaborado con la variedad Chenin Blanc, típica de la región del Loira. El método de elaboración es el mismo que el champagne, pero no puede denominarse así por no estar dentro de esa Denominación de Origen (A.O.C. Champagne).

Una ventaja con el champagne es el precio, ligeramente menor aunque también es menor el tiempo de conservación, siendo recomendable beberlo antes de los cinco años. Evidentemente hoy no hemos cumplido con la premisa y a mí me ha encantado.

Yo procuro siempre llevar algo que no sean capaces de adivinar pero hoy me ha salido el tiro por la culata. Una botella de Agusti Torrello Mata Gran Reserva Barrica 2009. Elaborado con uva Macabeo, el 40% fermentado en barrica para pasar después un mínimo de 30 meses en botella. El color de la botella ha sido uno de los “chivatos” pero aquí hay gente que sabe mucho de vinos. Tiene un color amarillo pajizo tirando a verde. Con burbuja muy fina y lágrima marcada. Creo que al menos ha gustado. A mí me ha encantado, es un cava que me puede dar muchos placeres en cualquiera de mis cenas.

La botella del siguiente es demasiado “cantosa” y Helios nos hace “trampa”.  Un Kripta. De la misma bodega que el anterior pero además de Macabeo lleva Parellada y Xarel Lo. Es “la joya” de la bodega, hecho a mano de principio a fin. Tengo que decir que al menos hoy me ha gustado más su “hermano menor”. Quizás el asunto añadas haya jugado una mala pasada al Kripta. Conste que hablo de memoria, que soy, con muchísima diferencia, el más ignorante de la cuadrilla.


Le toca ahora el turno a un champagne, un Hure Freres Invitation. Sin añada. De variedades Pinot Meunier, Pinot Noir y Chadonnay. Con una crianza entre 30 y 36 meses.


Y la noche finaliza con un Bouzy Rouge.  Un Pinot Noir  que se cosecha  en el último límite de maduración buscando el poder de la fruta y haciendo que la acidez sea menor. Se trata de un vino tinto acogido a la denominación Coteaux Champenois, en la región de Champagne, pero al contrario que estos últimos carece de burbuja.


Evidentemente para beber todo esto hemos necesitado la “ayuda” de un poco de sustancia sólida. Hoy han sido unos pintxos. Emplatados individualmente. Siente pintxos por barba e incluso dado que ha habido una ausencia, hemos podido repartirnos otro plato más con lo cual nos hemos quedado más que bien.



Pues de nuevo una experiencia más con estos “frikis” del vino. Yo callado no estoy ni debajo del agua pero en estas reuniones poco o más bien nada puedo aportar, en todo caso recordarles que la gente en general no tenemos ni idea.