29 de mayo de 2016

MARISQUERIA MAZARREDO (BILBAO): La almeja y la burbuja... mejor finas.

Con el recuerdo cercano de nuestra anterior visita y con ganas de cenar “suave”, nos acercamos a este local un par de horas antes para reservar mesa. Lo que parecía un “sin problemas” ha sido un acierto puesto que al final casi roza el lleno. Paseo por las cercanías y un cafecito que tenemos tiempo.


Hoy hemos podido comprobar la diferencia entre quienes han estado más pendientes de la televisión y los que hemos pasado olímpicamente.
No termino de entender que en Bilbao nos afecte demasiado si gana o pierde un Madrid o el otro. Yo hubiese preferido que perdiesen los dos. Pero, cosas del fútbol, no puede ser.


Estando con quien estoy el pulpo es “obligatorio”. Creo que es incapaz de verlo en carta y no pedirlo.  Ella es de pimentón dulce y yo soy de picante. Así que lo pedimos “desangelao” y cada uno lo maquilla a su gusto. Está suave,  curiosamente la propietaria recordaba de la anterior visita mi comentario de la textura. Hoy sale menos cocido, un poco más “tieso” .  Menudo detallazo.


Continuamos con unas cojonudas almejas finas. Tamaño considerable. Con un toque de plancha y ajo. Sin pasarse de calor, están en su punto. De estas me comía yo todas. Una pena su precio que las hace poco “populares”.



Hoy para beber me apetecían unas burbujas. No había probado yo el Sumarroca Gran Brut Allier. Y me ha gustado. Fermentado en barricas de roble francés, con crianza de 3 meses y después pasa otra crianza en rima unos 3 años. 

Desconocía yo el concepto de rima pero simplemente es la postura horizontal de las botellas como podéis ver en la foto superior.


Aunque no tiene una nariz demasiado marcada, en boca es más destacable. Fruta fresca destacando la manzana y como no puede ser de otro modo ese toque a bollería de los cavas. Muy cremoso, te llena la boca.

Arantza se pide una merluza rellena de langostinos. Es curioso, ese toque tostado del marisco hace que con los ojos cerrados incluso de la sensación de estar comiendo una especie de hamburguesa muy rica. La salsa es espesa y sabrosa. Ración muy generosa que ha hecho que mi compi haya tenido que tirar la toalla antes de terminar. Pero la cuestión es que ha disfrutado mucho.


Yo hace tiempo  que no las comía, he pedido una kokotxas de merluza al pil-pil. A mi me van bastante más las de bacalao. Soy de sabores salados. Tamaño mediano. Me gusta mucho su textura. El pil-pil no era de los exquisitos. Esta salsa no es fácil y menos aún de hacerse al momento. De todos modos he mojado pan sin conocimiento. Buena señal.


Como me queda un poquito de cava y tengo muy buen recuerdo del queso, me pido media ración. Queso de Zamora. Si lo hubiese pedido al entrar hubiese mejorado bastante al ganar aireación y temperatura. El frío hace que este alimento deje un tanto que desear.


Aran, más sana, se pide su correspondiente menta-poleo y yo mi cortadito.
Pues de nuevo hemos disfrutado con su cocina y de nuevo tengo que destacar su trato, su saber estar, su atención con el cliente.  Esto es un plus importante en cualquier experiencia gastronómica. Foto al vivero con los "presos" en el corredor de la muerte. Es el problema de estar tan rico.


Lo abonado hoy han sido 108 euros. Teniendo en cuenta la calidad tanto de las almejas como del cava, que se llevan más de la mitad, el precio es muy correcto.

Su página web:  www.marisqueriamazarredo.com  

22 de mayo de 2016

KILOTERDI TXOKOA. HOTEL ELLAURI (Altzusta-Zeanuri): Ordago a la grande.

Hoy hemos tenido un día veraniego y que mejor ocasión para hacerles una visita en ese paraje inigualable del entorno del monte Gorbea  a nuestros “viejos” conocidos del Kiloterdi.


El sitio es precioso. Entorno verde, preciosos caseríos y algunos ya más “elegantes”. Campas, montes, ovejas, caballos, árboles…… Mires donde mires naturaleza en estado puro. Incluso algo de nieve queda.
Nos reciben Kepa y Randa con su simpatía habitual. Como si nos hubiésemos visto ayer.
Nos dan a elegir entre la terraza exterior y el comedor interior. Hace demasiado calor y quizás estemos mejor dentro. Acertada elección.


Como venimos con la idea de comer “un poco” de carne, les decimos que no nos llenen demasiado los estómagos. Allí que aparece Kepa con la pieza de carne. La madre del amor hermoso. Aunque el txikito está un poco delgado, podéis ver el tamaño de la susodicha. Así como la veis pesa mil ochocientos gramos de nada.  


Así que ahora sí que tenemos muy claro que no queremos llenarnos antes de tiempo. Comenzamos con un aperitivo en forma de pequeña hamburguesa preparada al estilo tradicional libanés y con la carne que vamos a degustar después. Creo que el nombre de semejante preparación es kafta. Que me corrija Randa si he metido la pata. Con el toque clásico de sus especias y con una salsa de yogur que está cojonuda.




He pedido el permiso correspondiente y llevo el vino. Un alvarinho Dorado superior 2005.

 He disfrutado inmensamente de añadas anteriores pero algo ha pasado con esta botella que nos ha dejado un tanto desangelados. No tenía la potencia de otras y tenía un toque un tanto peculiar que no soy capaz de describir pero que nos ha hecho no gozarlo en su justa medida. No puedo decir, ni por asomo que estaba malo, no. Pero no era lo que esperaba. Además mi hijo y Kepa me lo confirman.




Continuamos siendo comedidos y nos sacan una ensalada de tomate y bonito con un poquito de cebolla y un aliño que se merece unas buenas “untadas”. Curiosamente y no estando aún en tiempo de tomates, el que degustamos está de muerte. Dice Randa que Kepa ha encontrado un sitio que no nos va a desvelar en el que los venden de “aquesta guisa”. Además mi hijo y yo nos llevamos bien para el reparto, él es más de tomate y yo más de bonito, Sin “hacer ascos” al resto, eso sí.


Y nos llega el turno de darnos el homenaje. Acompañado por unos pimientos rojos asados y una ensalada de lechuga aliñada en la que se descubren toques de la parte femenina del local, allí que aparece el  SR. Txuleton.


Tenemos a nuestra disposición una especie de pequeña plancha para darle el toque de calor apetecible. La carne nos gusta más bien poco hecha pero si se enfría pierde totalmente el encanto en mi modesta opinión.


Poco a poco vamos dando cuenta de ella. Está cojonuda, sin más historias. La procedencia es “secreta” aunque supongo, sin duda alguna, que de muy lejos no será precisamente.
La grasa estupendamente integrada en la carne. Además se deja comer con gusto. El txikito hace “sus pinitos”, intenta mezclar pero.... si a fin de cuentas con el buen jamón haces lo mismo......


A mi no me dejan elegir postre, Randa ha preparado algo que sabe que me gusta mucho y además hoy lo ha hecho de manera un tanto especial. Una mousse de limón que da hasta pena empezar a comerla. Lleva su toque de naranja y algún que otro regalito por ahí que no he conseguido identificar. La textura perfecta, quizás para que nos entendamos la tiene de yogur griego. Está muy pero que muy rica.


Ioritz le echa un vistazo a la botella de vino y como queda para una buena copa se permite el lujo de pedir media ración de queso. Mira que le gusta. Así que lógicamente un Idiazabal de la zona, eso sí, sin compañías que el membrillo es un alimento “prohibido” en su dieta. No lo ha soportado jamás. El se lo pierde pero sobre gustos……..


Un cafecito de puchero para mi.  Que sale a temperatura café de puchero, es decir…. Ardiendo. Está a mi gusto. Una pena que no sea capaz de disfrutar como se merece del “verdadero café” libanés. Igual con el tiempo me voy haciendo a ese intenso sabor.


Charla en “familia” con los protagonistas de la velada. Buena gente, con muchísimas ganas, peleando a diario con esta época que nos ha tocado vivir. Lo hacen bien, lo hacen muy bien. Su público, sobre todo en el hotel, es de procedencias muy diversas.  Yo desde luego que os recomiendo que visitéis este sitio. Comer vais a comer de madre y las vistas bien merecen la visita. Además os van a tratar inmejorablemente.


90 euros han tenido la culpa. Creo que casi la txuleta los vale. Así que me parece un precio muy justo para lo que hemos comido. Lo dicho, volveremos. Su página:  www.ellaurihotela.com

16 de mayo de 2016

ARRIBELTZ (ARAKALDO): Zorionak "Jilguerillo".

No tengo costumbre de repetir tan seguidos los comentarios de un local pero en esta ocasión se hace totalmente necesario.
Mi “jilguerillo” se está haciendo “mayor”, durante un par de meses compartimos número aunque ella está mucho más guapa y joven.


Tiene el detallazo de invitarme a cenar junto a los suyos en este restaurante que la tiene “enamorada”. Así que allí que nos acercamos con idea de dar buena cuenta de algunas de sus propuestas. Amaia llega “contenta”. Se ha tomado un par de moscatos y lo que para algunos es como tomarse un café, para ella son unos ánimos extras que hacen que nos ponga la canción de Zorionak de Casiano. Al menos hemos conseguido que ella no cante. J
Aprovecho el hecho de que hoy hay comensales con más apetito y con buena edad y así podemos probar algunas propuestas que en otras ocasiones se me hace casi imposible.
Siendo ella la protagonista dejaremos que pida lo que ya sabemos que va a pedir y luego propongo probar algún plato un tanto “diferente”.


Para beber y como tengo la suerte de que Bitxi tiene buen gusto para los vinos y buen paladar, por cierto, me permito el lujo de llevarme una botella de un txakoli que está bien rico y además de una añada que lo hace más apetecible. Un UNO cosecha 2013. Le he tenido enfriando en casa así que la temperatura de consumo es la ideal.
Un estupendo vino blanco de color amarillo pajizo, con una excelente acidez, toques cítricos. Creo que incluso se puede permitir el lujo de aguantar un par de años más.


Nos sorprende Iñigo, el cocinero con un aperitivo de alta cocina. Un trampantojo en forma de pintalabios de color rojo intenso. Un sabor intenso, con un toque de picante que a mi me encanta que encima tengo la suerte de que alguna no soporta demasiado bien. El sabor desde luego que es muy, pero que muy parecido a una Gilda de antxoa con pimiento rojo picante. Muy bien logrado y muy original.


Amaia, como no puede ser de otro modo pide unas croquetas que ya sabemos que están bien ricas y jugosas. Fluidas. Con sabor.


Otra variación es que los nachos ahora los hacen aquí mismo con lo que la textura y el sabor han cambiado sustancialmente. Además salen a una estupenda temperatura templada. Con dos salsas que en esta ocasión no pican. Una de ellas, con toques cítricos que bien pudiera acompañar a unas almejas por ejemplo.


Pedimos también unas tostas  para que los txikitos las prueben. Una de foie y un par de ellas de solomillo. Están ricas ambas pero a mi me encanta la de solomillo. El éxito es total, tal que una de las comensales lo pide como plato principal. Realmente está muy rica.


Tenía yo antojo de probar desde que lo leí el otro día ese plato de habitas con trufa y yema. Pues señores y señoras, un plato que merece la pena y mucho. Estupenda materia prima. Las yemas las rompemos en la cazuela con lo que “desaparecen” visualmente pero no precisamente en boca. Un aceite de calidad le da al conjunto del plato un maravilloso toque. Desde luego que ha sido otro plato que ha dejado claro que en cocina  tienen ganas de agradar y de hacer algo distinto a lo habitual.


Estos jóvenes son amigos de las hamburguesas así que varios se piden la de wagyu, nosotros, en cambio queremos probar algo nuevo y nos decidimos por la salchicha con patata cocida. Una salchicha de mucha calidad y de un cierto toque picante con una patata cocida con su piel que está casi más rica que la carne.  Tenia un algo “especial”… toque de trufa? Con la pasión que siento yo por semejante alimento me ha encantado el plato. Pienso repetir.


Nos presentan al centro un plato para que probemos, un postre que imagino quieren incorporar en carta. Un helado de, diría yo, crema de  avellanas. Alguno de los jóvenes comensales se ha ido a la “nutela”. Acompañado de una mermelada de fresas muy potente y muy conseguida. Sabor a pura fresa que imagino es lo que lleva. Rica la propuesta.


Pasamos a los postres en los que los gustos se diferencian aún más. Por un lado cuajada, por otro natillas, por otro tocino de cielo, helados….. 


Todos ellos a buen nivel. El tocino de cielo, para la golosona de la “cumpleañera” está dulce como a ella le gusta. Para mi casi demasiado.
A destacar de nuevo ese helado de chocolate que ha vuelto a ser más “negro” y sabroso. Y también el helado de toffee que pide Nere y que me ha parecido genial.



Pues hemos disfrutado hoy mucho de este local. Mucho más que hamburguesas.

Unos cafecitos y salimos a la calle a degustar unos combinados. Los más pedimos unos GTs que nos prepara el camarero a su libre albedrío. Muy ricos.  Con la noche tan maravillosa que hace hoy charlamos un buen rato en esos originales asientos de madera. La “prota” de la noche luciendo su regalazo, unas botas de diseño que su familia le ha regalado. Luego dice que no es “pija”. J

13 de mayo de 2016

RESTAURANTE UTZINE (LAUDIO): Estupenda PAnTXIneta.

Tiempo ha que no visitaba a Patxi. Esos horarios nocturnos y el poco meneo que hay en este pueblo los fines de semana noche complican mucho las cosas.


Hoy nos hemos juntado algunos compañeros de “fatigas” para despedir a un “suertudo” que ha tomado el camino de la jubilación. Menudas ganas que tengo yo de pillarla. Aunque a este paso la cosa no va a ser fácil precisamente. Distintas edades, distintos trabajos pero unidos por el asunto “montañero”.


El restaurante tiene clientela muy habitual. Realmente Patxi hace las cosas muy bien. El local es agradable. Buenas mesas, trato muy profesional. Es un sitio estupendo para tomar un menú del día un poco más trabajado y por un excelente precio. Ambiente muy tranquilo en general. Comensales más de oficina que de buzo. Pero sin tonterías.

El organizador del evento ha optado por un menú especial que ofrece el restaurante. Así que desconocemos su contenido.
Decir que las mesas están muy bien vestidas y que las copas son correctas. El pan, casero, está bien rico, Además nos sacan también uno integral. Hemos repetido varias veces. Somos muy, pero que muy paneros.
Para beber, la mayoría han optado por el crianza que ofrecen Ni foto le he hecho. Que poco “amigo” soy de los vinos tintos…..
Yo me pido una de txakoli. Concretamente un txakoli de Artomaña. Eukeni. Ligero carbónico. Afrutado. Fresco, tiene buena acidez. Alguna copa que otra ya “me roban” los que no “quieren” vino blanco.



El menú es de corte clásico. Creo que en general la gente prefiere estas cosas más... "conocidas". Creo que tanto el cocinero como yo hubiésemos disfrutado más "jugando" un poco con los fogones pero.... Comenzamos con una ensalada de rulo de cabra. Fresco comenzar. Lechugas y tomate, con frutos secos. He tenido “suerte” y no hay demasiados amigos del queso así que me pongo las botas.


Pasamos a unos langostinos pero bastante distintos a los habituales. Pelados, cocinados y con una riquísima salsa que les da un toque muy especial. Aquí ha habido que “pelear” un poco más para no perder la ración. Cojonudos para untar pan que es lo que un servidor ha hecho.


Le toca el turno a la merluza. Buen punto del pescado. Buena ración. En esta ocasión también tiene mucho protagonismo la salsa. Apetecible al cien por cien.


Y como colofón a la parte salada disfrutamos de un estupendo entrecot acompañado de unos riquísimos pimientos rojos asados y de una bola de puré de patatas. Cada cual ha podido elegir el punto de la carne. La mayoría somos de “al punto”. Pues así se presenta. Jugosa, sabrosa. De excelente calidad. Y además buena ración.


Patxi también sabe trabajar bien los postres. Uno de “mis postres para el recuerdo” provenía de este restaurante y hoy ha sido muy similar. Una pantxineta muy, muy rica acompañada de una bolita de helado con un toque de mango. Ración muy pero que muy generosa pero en esta ocasión nadie ha querido “compartirla”. Señal de que no tenía desperdicio.


Unos ricos cafecitos y una tranquila charla sobre asuntos variados. El recién jubilado nos pone los dientes largos con el ritmo de vida que lleva disfrutando con su flamante Harley de buenos viajes por Europa.
Algunos tenemos que seguir en la brecha unos años aún. Quizás lleguemos a esas “vacaciones” merecidas tras “demasiados” años de vida laboral. Con las ganas que tienen los jóvenes de trabajar bien pudieran jubilarnos diez añitos antes.


Pues sin más, que disfrutes de tu jubilación durante muchos años, Jose Manuel.

Creo que el precio del menú ha sido de 35 euros por persona que me parece muy acorde a lo degustado. Buena cocina de un cocinero que lleva muchos años entre fogones. 

7 de mayo de 2016

RESTAURANTE LAURAK (LAUDIO): Carne... roja. Vino....blanco.

Noche un tanto “rara”. Mañana es fiesta en Araba. El patrón. Hoy los cocineros y soldados con sus tambores, tocan la retreta de San Prudencio.
No suele ser un día demasiado “movido” en este pueblo. Bueno, ya no sé si hay alguno. El ambiente deja mucho, más bien muchísimo que desear.


Quedo con mi hijo para tomar algo y sin ideas predeterminadas pero como siempre, mejor cenar algo con consistencia. Como tengo un vinito blanco que quiero degustar, nos acercamos a una de las pocas opciones existentes de noche, el Laurak. Llamo para pedir permiso para llevar la botella y a preguntar si tienen alguna txuleta por allí.


Para hacer un poco boca nos metemos un plato de ibéricos con un buen pan casero, en este caso el del caserío de Olariaga que ya he probado en muchísimas ocasiones.
Como he tenido el vino en la nevera, su temperatura es suficientemente fresca y no precisamos de hielos. Buenas copas que siempre parece que incluso mejoran el sabor del líquido elemento.

El vino en cuestión es un Valserrano Premium Gran Reserva 2008. Un vino que está criado durante 28 meses en barricas de roble francés. Variedades Viura y Malvasía. De color amarillo intenso. Nada más meter la nariz percibo que me va a gustar. Ese toque de madera está presente pero “sin abusar”.
Tiene volumen, como me dicen algunos, parece que masticas el vino. Este tipo de vinos invitan a ello. A degustarlo sin prisa. Despacio. Además este vino mejora con el paso del tiempo. Incluso mi hijo dice que le va gustando más.
Postgusto bien largo, estupenda acidez. Incluso Manu, el propietario se anima a probarlo. No son vinos de su gusto. Dice que “parece un coñac”. J
Creo que es un vino que tiene todavía tiempo de mejora pero que se puede disfrutar en este momento de manera más que satisfactoria. Rico de ganas.

Nos acercan la primera de las txuletas. En piedra caliente. Con sus pimientos y sus ricas patatas fritas caseras. De unos 700 gramos. Estupenda carne en su punto. Estupenda temperatura y textura. Yo la disfruto con su grasa puesto que mi compañero no se anima aún a hacerlo. Yo pienso que se pierde algo pero ya llegará con el tiempo a disfrutar como su padre.


Como no somos de mal saque, nos animamos con otra, les pido que sea un poco más pequeña y que no nos saquen patatas que ya vale.
En esta ocasión la carne sale menos trabajada. Es normal puesto que no les hemos dado tiempo. Parece incluso más tierna, con menos sabor. Seguro que es de la misma vaca pero el trato ha sido distinto.
De todos modos allí no queda ni el recuerdo. Los pimientos correctos y la cesta de pan que desaparece por encanto.



Quedan un par de copas de vino así que un poco de queso nos ayudará a terminarlo. Dos distintos uno castellano , el otro Idiazabal. Ambos estupendos. Incluso le hago “trampa” al txikito y le “engaño”. No es fácil diferenciarlos con los ojos cerrados. 

Un cafecito y abonamos la cuenta que ha sido de 63 euros.



Nos vamos al pueblo a tomarnos un par de GT. Los tambores ya suenan pero tenemos tiempo hasta media noche que es cuando “rematarán” el desfile. Una pena el poco ambiente. Cuatro y un…. bueno en este caso muchos tambores. Pues hemos pasado bien la velada. Gora San Prudentzio!!!!!!!!!!!