29 de noviembre de 2015

RESTAURANTE SAGARTOKI (VITORIA/GASTEIZ): Radical cambio de imagen.


Nos acercamos a Gasteiz, no teníamos esas intenciones pero a última hora hemos cambiado de rumbo. Como es un poco tarde, es sábado y además estamos en un momento de celebraciones, entramos en el Sagartoki, que nos pilla de camino. Pregunto por si tienen sitio. Nos comentan que solo en las mesas altas. Bueno, no me disgusta demasiado la opción. Me preguntan que si primer o segundo turno. El primero a las 9.30. Pues venga pero …¿tenemos que levantarnos a alguna hora? NO, podéis estar todo el rato que queráis.

A la hora convenida volvemos al restaurante. Una original cortina de huevos nos separa del nuevo espacio. Mi sorpresa en tremenda. Está abarrotado. Pero.. ¿no éramos el primer turno? Pues al parecer hay un turno “adelantado”. Las mesas altas tienen espacio para ocho personas y nos ofrecen sentarnos junto a seis caballeros, en una esquina. Pues va a ser que no. No por el hecho de ser caballeros, más bien porque el espacio que queda libre no es apto para cenar decentemente.


Así que esperamos un poco mientras se libra alguna otra mesa y al final tenemos la suerte de pillar esquina contra pared y además tenemos más suerte aún y compartimos mesa con tres chicas por lo que entre ambos dejan un espacio que hace que la cena sea un poco más “intima”. 


Increible pero cierto. Se vuelve a llenar inmediatamente y creo que incluso antes de marcharnos, han repetido llenazo. Imagino que hoy han dado, por lo menos tres turnos de comedor completo. Se ve que allí acude mucha gente…. “moderna”. Esos que se besan de una manera extraña. Como sin tocarse.

El local es agradable, muy amplio. Ruidoso, eso sí, pero cosa lógica dada la cantidad de gente que hay dentro. Creo que el chico este se lo ha montado muy bien. Su fama viene dada sobre todo por su famosa tortilla y sus pintxos que han ganado varios campeonatos.
Camareros de todas procedencias. Atentos y agradables en general. Hay también un pequeño espacio junto a la barra donde ofrecen unos platos de jamón y unas bandejas de sushi.
Nos acercan las cartas. Ofrecen un menú de 40 euros que lleva de todo pero algunas cosas no son precisamente del gusto de Aran por lo que elegiremos de la carta. Mi compi es más bien de sota, caballo y rey así que dejo que decida lo que vamos a cenar.

Comenzamos probando un par de su famosos pintxos de “huevos fritos”. Original presentación. Te lo debes meter entero en boca y explotarlo. Rico, para comerte alguno más. 


Nos traen una hogaza de pan recién horneado que está de muerte. Muy rico y crujiente. No ha quedado nada. Y eso que poco para untar había hoy.


Pasamos a una ración de croquetas. De cuatro sabores: jamón ibérico, bacalao y escamas de patata, queso azul y nueces , parmesano y straciatella de tomate. Jugosas y crujientes. Todas ellas de buen sabor. Quizás, normal debido a sus ingredientes, la última haya sido la que menos nos ha dicho nada. La más potente la de queso azul a la que yo quitaría las nueces. Pero buenas croquetas,


Me apetecía un poco de jamón así que en vez de la paleta que había pedido me dice que mejor un poco de jamón-jamón. Cuando ha llegado la cuenta me he dado cuenta del porqué. 9 euros la paletilla y 20 euros la ración de jamón. Prefiero no echar la cuenta de a como hemos pagado el kilo. Rico está, nos ha “jodido” pero un pelín pasado de precio. Afortunadamente viene acompañado de un pan tostado untado de tomate. Me he comido todos los trozos. Soy panero al cien por cien. Si a algo le tengo que dar hoy un notable, sería al pan.



Como no puede ser de otra manera, volvemos a pedir pulpo. Una pena. Un poco pasado para mi gusto. Sobre una base de patata que me ha decepcionado. Estamos en ciudad patatera y además estamos en un local famoso por la tortilla de patatas. En este caso un tanto duras y sin sabor alguno. Que le vamos a hacer….. El pimentón del gusto de mi compi, sin picor. 


Para beber nos apetecía tomarnos un cava. (Foto superior). Un Giró Ribot. He dicho ya en más de una ocasión que no termino de espabilar. Y no lo digo por el cava. Es un rico espumoso que tiene una buena relación calidad-precio. En tienda y en algún otro lugar, aquí su precio se ha multiplicado por 2,5. No me parece bien, sin más. Una y no más…. Santo Tomás.
Algo dulce habrá que cenar, digo yo. Así que torrija. Pues me toca ahora a mi tener “suerte”. Está como las que yo me comía cuando me levantaba de la cama. Bañada en leche, con azúcar y canela pero sin “tratar”. Así que a mi “pobre txikita” no le ha hecho ninguna gracia.


Finalizamos con un cafecito y una infusión. No hemos cenado mal pero esperaba mucho más. Y creo que se puede suavizar un tanto el precio de algunos productos. Y por favor, gestionar un poco mejor el espacio de esas mesas altas que a fin de cuentas se paga exactamente lo mismo que en las bajas donde la comodidad es muchísimo mayor.El total abonado ha sido de 79 euros. Así que en mi opinión un poco justita esa relación calidad-precio. Su página web: www.sagartoki.com

19 de noviembre de 2015

RESTAURANTE ZAKA (Bilbao) : Pues va a ser que sí, oyes.....

Buenos comentarios había leído yo de este local y como no podía ser de otro modo tenía que visitarlo a no mucho tardar.

Así que dicho y hecho que tal y como están las cosas del mundo últimamente, lo mejor va a ser aprovechar el día a día.


Por primera vez en la historia de mis visitas he comenzado con buen pie en lo que se refiere a aparcamiento. En la misma puerta. Si lo veo no lo creo. Será la excepción que confirma la regla.
Zona de barra por un lado y comedor por el otro. Correctas mesas, correctamente preparadas. 


Decoración original. Destacar el más que amable servicio. Muy atento en todo momento y con ganas de agradar, cosa que consiguen. Dispuestos a solucionar dudas, no a crearlas. Se agradece.


Original recipiente para el pan que además es variado y rico en su conjunto.




Para beber primero hemos pedido un par de copas de txakoli. El Txabarri, de Zalla. Un rico vino blanco que además está cosechando unos cuantos galardones. Algo estarán haciendo bien. Nos ha gustado mucho.



Mi compi de hoy lo tiene más que claro. No quiere cenar mucho. Además es de ideas claras. En cuanto lee lo de pulpo….. allá que se tira de cabeza.


Pues sin lugar a dudas uno de los mejores que hemos probado nunca. Unos tacos de pulpo a la plancha con crema cítrica de patata confitada y arena de pistachos. Un toque moderno a un producto de excelente calidad y tratado de manera estupenda. Muy pero que muy rico.


Como queremos “cuidarnos” pues de segundo compartimos una ensalada de pollo crujiente. Dejo que Aran devore la mayoría del pollo puesto que sé que el próximo plato ni lo va a tocar. Destacar en esta ensalada algo que desgraciadamente no es demasiado habitual. La cantidad más que generosa del ingrediente principal. Sin engaños, sin disimularlo con verdes y más verdes que últimamente tan normal parece ser. Buena ensalada.


Yo tengo antojo y me apetece un montón. Así que me pido un sashimi de atún con su punzu. Acompañado por un poquito de wasabi. La ponzu no es otra cosa que una salsa cuyo ingrediente principal es la soja. Típica al cien por cien en la cocina japonesa. Ahora ya se que para disfrutar del wasabi en su justa medida, lo mejor es mezclar un poco en la salsa de soja y así tenemos el picante y el salado a la vez. Pues de nuevo buen producto y bien trabajado.


Para acompañar el atún he pedido una copita de cava. Como no tienen más pues…. contigo…..Jaume Serra. Un cava correcto, sin más pero que por su precio tampoco podemos pedir peras al olmo. Se deja beber.
Como siempre la cuestión dulce parece que siempre encuentra un hueco en nuestros estómagos. Original presentación de la carta de postres.
Todo chocolate. Tres texturas. Rico, muy rico. Casi más cuatro que tres son las texturas. Un chocolate líquido, un helado de chocolate blanco, una “tierra” de chocolate y un brownie. Perfecta conjunción, más aún para un chocolatero como yo.


Un cortadito y una infusión completan la cena que ha supuesto un total de 41 euros. Luego decimos que salir a cenar es caro. O luego nos vamos a esos locales donde pagamos esto o incluso más por comer…… cualquier cosa. Pero bueno , así somos y así seguiremos siendo.


Evidentemente con estos precios y estas calidades me verán por allí.

Su página web:  www.zakarestaurante.com

13 de noviembre de 2015

RESTAURANTE LOS TAMARISES (Getxo): Hemos ido a picar y nos hemos "picao".

Estamos teniendo un otoño un tanto peculiar por ahora. Viento sur, temperaturas agradables y casi exageradas para le época. Ya llegará el frío y no nos abandonará. Así que hay que aprovechar y nos acercamos hasta la playa de Ereaga. Primera parada, algo ya bastante habitual en Itxas Bide para comernos un par de croquetas cruijientes de Idiazabal. Están para chuparse los dedos.



A la hora convenida. Menos mal que he tenido la idea de reservar, nos acercamos ya a los Tamarises. Bonito local que dispone de varios espacios. Hoy cenamos en la parte baja pero en el comedor interior, ya tendremos tiempo de salir a su acristalada terraza. Comienza ya a notarse un "fresco" más que normal para la época.



Mesas de pequeño tamaño y algo juntas algunas de otras pero esto no es el comedor principal. Aquí la carta es más de quitar el hambre con alguna cosilla rica. En la parte superior las cosas son distintas.



Una que yo se me viene con idea de comer una ensalada y nada más.

Al final pedimos una ensalada para compartir. Demasiado “verde” lleva y poca sustancia. Teóricamente es de pollo y a mi me hubiese gustado un pollo más crujiente y sabroso. Cuatro tomatitos cherry que hacen un poco de compañía. La salsa que la acompaña está  rica pero en poca cantidad. Creo que hay que ser un poco más “generosos” con las ensaladas.

La que no iba a cenar más se pica. Ha leído algo de sandwich especial y pregunta en que consiste. Le gustan todos los ingredientes pero la salsa especial lleva picante y eso ya es otro cantar. La verdad es que tiene muy buena pinta. En la foto lo vemos. Creo que otro día me animaré a probarlo. 


Asi que como no hay opción de sacarlo sin picante,se decide por unas croquetas de jamón.Tamaño del que a mi más me gusta, pequeñitas. Aunque no son espectaculares sí que están bien ricas. Quizás les falte un poco de melosidad pero son de las buenas. Buena señal.



Yo, leyendo las sugerencias que nos presentan, me decanto por un solomillo de cerdo con patatas cocidas con su piel, una salsa de carne y una salsa de mojo que con la presentación de las patatas diríamos que tiene influencias Canarias. 


 He disfrutado untando las “papas” en la salsa. La salsa de la carne estaba sosa y con poco sabor aunque la carne sí estaba muy agradable y bien hecha. Para Aran ha sido mejor, no es amiga de salsas con sabores fuertes.


Para beber hemos elegido un Champagne Henri de Verlaine Brut. Muy bonito color; de un amarillo con matices más oscuros. Buena nariz a frutas como manzana asada pero también a algo más seco. Entra como la seda en boca. Fresco, muy fresco y a nuestro entender muy agradable de beber. Me ha gustado mucho y ha sido una compañía genial para toda la cena, desde lo salado a lo dulce.


La muy agradable camarera que nos ha atendido y que luego ha resultado que por algo me sonaba a mi su cara, da unos cuantos paseos con un carro que a mi me resulta “erótico”. Un carro lleno de tartas que tienen una pinta….. Resulta que esta chica ha trabajado en un bar de mi pueblo donde yo antes solía acudir a tomarme unos estupendos Gin Tonic. Ahora que me cuido un poco… estoy perdiendo las buenas costumbres.



Lo dicho,  los que no iban a cenar mucho no pueden evitar caer en la tentación y allí que se nos presenta la txikita con el susodicho carrito de las tartas. Arantza se decide por la de manzana y yo me pido una de bizcocho con almendras y mantequilla.


Están ricas pero esperábamos más. Quizás la presencia espectacular nos ha hecho pensar que iban a ser superiores. Repito como hago en muchas ocasiones que cualquiera diría que están muy ricas y no es que no sea así pero no son de esas tartas que te dejan “anonadado”. A ver si nos entendemos.


Los sábados en la terraza acristalada de Los Tamarises hay actuación en vivo así que con la media copa de champagne que nos queda y los correspondientes cafecito e infusión nos sentamos fuera donde escuchamos unas cuantas agradables canciones. Además nos obsequian con unos bomboncitos de helado que están más que apetecibles.


El total abonado ha sido de 77.50 pero tengamos en cuenta que si restamos el precio de la bebida, podemos cenar aquí tranquilamente y bien por menos de 25 euros por persona. El sitio lo merece y conste que la comida en general también. Paseito por esa playa que ahora sí que ya ha refrescado un tanto. De nuevo vuelvo a casa con algo pendiente, de nuevo el intento de “sustracción” ha resultado fallido. Mi jardín tendrá que seguir esperando. J  La página web del local: www.lostamarises.com

8 de noviembre de 2015

RESTAURANTE KELTI (Bilbao): Pues oyes, que aún pueden sorprenderme.

Cada día se complica más descubrir locales nuevos en mi “radio de acción”. Sé que son muchos lo que no he visitado pero aunque soy “aventurero” tampoco me gusta ir a lo loco. Así que en cuanto leí el comentario de uno de mis “compis restauranteros” en verema, no tuve ninguna duda. Me había solucionado el viernes. Oscar, a pesar de que tenemos nuestros “más” y nuestros “menos” en cuanto a opiniones, es un tío que gusta de comer bien y si él dice que se come bien…….

Así que de inmediato y acompañado de un tipo que está cogiéndole mucho gusto a esto de cenar con su aita, nos dirigimos a la calle Zugastinobia donde está ubicado el restaurante.
No conocía yo esta zona, una de las calles más cortas de la capital pero que más bares tiene por metro cuadrado.


El local engaña mucho de fachada. Pero una vez que traspasas la puerta la cosa cambia mucho.
Me gusta el sitio, acogedor, decoración muy bonita donde se nota que estamos en Bizkaia,. Ya he dicho muchas veces que soy alavés pero “por imperativo legal”. Mi corazón es rojiblanco al cien por cien.
Cuando he llamado para reservar, me ha dicho la más que agradable propietaria que tienen un menú de fin de semana. Después de preguntar por los platos que lo componen, me parece una estupenda opción así que vamos a tiro hecho.

Me estoy haciendo muy mayor y soy de los que prefieren que la comida llegue poco a poco a la mesa, que la cena se alargue. Hoy todo ha llegado rápido. Eso está bien, cada uno quiere lo que quiere. Pero servicio impecable, amable y atento. 


Pero eso es un problema mío. En la mesa tenemos delante tres platos que ya nos dicen que aquí hambre, lo que es hambre, no vamos a pasar.
Una cesta de panes y una de tostaditas acompañan la cena. Yo soy más de pan-pan. No me van las tostadillas. Pero está bien el detalle.
Cecina (foto superior) con unos pimientos rojos. La cecina de buena calidad. Incluso mi hijo, no demasiado amante de este producto, dice que está genial y se pone las botas. Los pimientos, sin ser maravillosos, están ricos.
Un pastel de kabratxo. Cosa que llevaba tiempo sin comer. Mira que se puso de moda hace unos años y aparecía hasta en la sopa. En este caso está cojonudo y además la salsa que lo acompaña me ha sorprendido gratamente. Rica, muy rica. Con un toque especial. He preguntado y algo era ello, lleva mostaza y miel. Pues un acierto.

Unos correctos espárragos que ganan muchísimo con su acompañamiento. De nuevo un toque especial que en este caso no he descubierto, les dan un “algo diferente” a lo de siempre.


No hemos terminado con los entrantes y ahora le llega el turno a un foie con una salsa de frutos rojos y pasas de Corinto. Pues hemos debatido el txikito y yo sobre este plato. Realmente es una manera un tanto diferente de prepararlo pero que lo hace muy apetecible. La “especie de mermelada” es también diferente a lo de siempre y está realmente rica. Este cocinero no trabaja precisamente con “copias” de los demás, creo que tiene su punto propio.



De segundos nos hemos decantado cada cual por su preferencia. Mi hijo por una brocheta de solomillo acompañada de dos maneras distintas de preparar la cebolla. Pochada por un lado y frita por el otro. Ambas muy ricas. La brocheta, como podéis ver en la foto no es de esas de tres trocitos, no; una ración muy generosa de una carne con muy buen punto y de una calidad indiscutible.


Yo he escuchado lo de rabo y lo siento pero…… además con el hueso. Que últimamente le da a todo el mundo por deshuesarlo todo. Aunque como soy tripero, la cantidad de carne es menor pero me encanta disfrutar de esos “caramelos” tan apetitosos. Muy rico y con una salsa estupenda. Estupendo tomate, el cocinero es de Mungia, se nota. Y un tazón de patatas con pimiento. Buena compañía.


El colmo de los colmos de hoy ha sido que “el que no gusta de postres” se ha comido el tiramisú y el helado. Confieso que el tiramisú está rico de ganas, con sabor a café, como debe ser. El helado ya me sorprende menos pero no importa.



La cena de hoy la hemos acompañado de un correcto albariño. Un Bicos. Se bebe con tremenda facilidad y hace que Ioritz disfrute mucho más que su padre. Nos comenta la propietaria que lo más habitual es que todo el mundo pida crianza pero de color negro. J Cada día abundamos más los “raros” y tendréis que ir ampliando el mundo de los blancos, incluso de los blancos “serios”.

Un cafecito da por terminada una cena que ha sido abundante, sorprendente, agradable, de buena calidad y por un precio que me parece muy bueno.

La nota de la noche la ha puesto un miembro de una cuadrilla que ha cenado a nuestro lado. Al parecer eran profesores. No sé que “clase de clases” dará el “muchacho” en cuestión pero hoy le voy a dar un “suspenso” clarísimo. Majete, una cosa es ser gracioso y otra muy distinta es pensar que lo eres.


Pues hemos pagado 70 euros por todo ello. Aquí precio fijo, a 35 euros el menú. Estupenda relación calidad-precio. Lo vale. Volveremos.

3 de noviembre de 2015

RESTAURANTE BACALAO D´ORO (Bilbao): Correcta cocina portuguesa.



Como siempre en cuanto veo algo nuevo en Bilbao hago todos los posibles para no tardar demasiado en hacerles una visita.Además no es fácil catar cocina portuguesa por aquí y tiene uno buenos recuerdos de aquellas tierras. Ofrecen en una de esas páginas un menú más económico pero prefiero ir a mi aire, comer lo que me de la gana, sin ataduras y sin presiones. Aunque hoy, al final, creo que he comido prácticamente lo mismo.

La decoración es típica portuguesa, cosa más que lógica. Local correcto, agradable. Buen tamaño de mesas y suficiente la separación entre ellas.
La parte delantera es también bar y tiene además una terraza. Todo ello en una buena zona, cerca del Ayuntamiento y de la Ría. Música de fado durante toda la cena y los sábados la tienen en vivo. Es un poco triste está música pero a mi me gusta. Mucho sentimiento.

Mientras Arantza echa un vistazo a su carta yo voy buscando algún vino que nos haga disfrutar de la cena. Sigo siendo en ocasiones “demasiado aventurero” . Mira que tengo la posibilidad de preguntar a mis compis pero me gusta “arriesgar” y así me luce el pelo de vez en cuando.


No hay sumiller como es normal en un local de estas características y el camarero no es precisamente un experto en vinos. Así que me decanto por un Alvarinho. Un Casa de Compostela 2013 que resulta ser dulce. No un vino de postre pero sí un vino dulce que no ha sido la mejor opción para la cena. Eso sí está muy rico y muy bebible pero….. De los errores también se aprende.
Al final, mi prima se decide por su menú degustación que a fin de cuentas es prácticamente el mismo que el que ofertan más económico.


Diré que la cena ha sido correcta. No destacaría nada como excelente pero tampoco suspendería ninguno de los platos. Así que pongo sus nombres y las fotos y así daremos un pequeño recorrido por su cocina. Eso sí, destacar que el menú es casi demasiado potente. Vamos, que con hambre precisamente no sales. Fuimos incapaces de terminar con todo.
Comenzamos con un caldo verde. Una sopa tradicional con berza y aceite de oliva. Presentada en cazuela de las de toda la vida.


Pasamos a una tábua de queijos o lo que es lo mismo, una tabla de quesos. Cuatro diferentes. Acompañados de piña y manzana y de una mermelada de frutos rojos.


Nos llega ahora la tábua de enchidos. Embutidos tradicionales portugueses. Concretamente chorizo, morcilla y alheira una especie de “salchicha” que está hecha de carne.


Como plato principal nos sacan tres modos distintos de preparar el bacalao. Unas pataniscas de bacalao. Desmigado frito y envuelto en harina y perejil. Es decir, rebozado.
Bacalao a brás que es prácticamente un revuelto de bacalao.
Y tibomada de bacalhau. Lascas con cebolla y berza salteadas sobre pan.


De postre un pastel de nata que no he sabido el porqué de su nombre. Un hojaldre muy bien conseguido relleno de una especie de crema pastelera. Ha sido lo que más me ha gustado de toda la cena. Eso sí, os tiene que gustar el dulce pues está realmente golosón.

Un cafecito y una infusión dan por terminada una cena que bien sirve para conocer  un poco la cocina portuguesa. Creo que es el único local de Bilbao donde puedes hacerlo. Espero que les vaya bonito, ganas tienen. Están empezando. Creo que volveré a probar alguna de sus propuestas de carta.

Hemos pagado 67,50 euros. El menú degustación es de 30 euros por persona pero nuestro vino era un poquito más caro que el que ofrecen.

Su página web: www.bacalaodoro.com