7 de mayo de 2015

KILOTERDI TXOKOA.HOTEL ELLAURI (Altzusta-Zeanuri): Estupendo txuleton con magníficas vistas.

Mucho tiempo llevaba yo con ganas de acercarme hasta este restaurante. Realmente lo tengo a media hora de casa pero el hecho de que precisamente no sea en línea recta y de que a las noches mi “particular “GPS” no funcione como es debido, me habían hecho ir dejándolo.
Por fin, aprovechando un pequeño cambio de costumbres y un viernes festivo y acompañado de mi “retoño”, me acerco hasta este precioso Hotel, situado en una privilegiada zona de nuestra Euskal Herria profunda.



Tras un par de preguntas a personas que vamos encontrando por el camino, en los dos sitios donde más facilidades tenemos de perdernos y tras un par de vistazos a esos “planos” que me he preparado, llegamos a nuestro destino.
Un vistazo al entorno, un vistazo hacia Gorbea, donde aún podemos ver algunas manchas de nieve y un repaso a las preciosas casas y caseríos de la zona. En primera línea, unas ovejas que resultan ser las madres de los corderos que ofrecen en el restaurante.


Nos reciben Randa y Kepa, los propietarios y únicos trabajadores. El, vecino del lugar, nacido en la casa colindante y ella Libanesa pero perfectamente aclimatada. Pura simpatía y excelente atención. Quieren ser cercanos, quieren hacerte sentir como en casa y realmente lo consiguen.
Han añadido una terraza acristalada donde han pensado ubicarnos y la verdad es que no hay ni que dudarlo. Luz por doquier y unas vistas de lujo. Hoy, aunque el día no es el más soleado, la temperatura es muy agradable.


Cuando llamé para hacer la reserva, Randa me preguntó si llevábamos una idea de lo que queríamos comer y ahora que les he conocido y he conocido sus ideas, me doy cuenta de lo importante de la pregunta. Trabajan con mucho producto propio y de la zona. Esto no es un restaurante al uso, esto es un lugar donde pretenden que disfrutes de una manera muy relajada, sin prisas, sin agobios.
Se nos acerca Kepa con dos “preciosidades”. “Como sois los primeros podéis elegir”. Tanto monta, monta tanto. Buen tamaño, buena presencia. Empezamos a sudar antes de tiempo. Menudos txuletones, oyes…… Así que allá que se va a empezar a trabajarla.



Nos ofrecen un aperitivo de crema de queso con aceite y especias. Con guiños claros a la cocina libanesa y que acompañado por una especie de pan de pita, desaparece del plato a una velocidad supersónica.



Como entrantes nos dan dos opciones y lógicamente elegimos cada uno una de ellas. Mi hijo se decanta por la brandada de bacalao. Cuatro tostas de pan cubiertas del producto. Recordaba yo este plato gratinado al horno. En este caso no lleva toque de calor. Estamos un buen rato intentando descubrir a que nos recuerda y al final, es impepinable, nos damos cuenta de que lo que hemos comido en muchas ocasiones que tanto se parece no son otra cosa que croquetas de bacalao. Contundente, tanto que Ioritz dice que a él casi si le sacan el postre…..



Yo me decanto por algo que me encanta pero que no tengo demasiadas ocasiones de probar: una estupenda porrusalda. Además los puerros son de cosecha propia. Con unos trozos de bacalao desmigado que le dan el toque perfecto. Que recuerdos me trae este plato. Eso hace que lo disfrutes aún más. Está muy rico.



Yo me he quedado sin probar la brandada pues el txikito ha dado buena cuenta de ello y allí que me aparece Randa con otro par de tostas. Así que…. detallazo. Puedo prometer y prometo que se deja comer gustosamente.
Al rato llega con el susodicho txuleton pasado ya por la brasa y acompañado de unos pimientos asados que por cierto están cojonudos y de una ensalada verde que de nuevo me sorprende por el toque de hierbas que lleva y que le dan un carácter propio y un tanto especial. He dado buena cuenta de ella.





La carne está simple y llanamente para comérsela. Me sorprende mi hijo, ni la pasa por la planchita que nos han traido para poder ir calentándola un poco. Desde luego que un txuleton de kilo y medio da para mucho. Nos ponemos los dos las botas y desde luego que en otra ocasión hablaré con ellos para hacer esos entrantes más livianos.


Hoy hemos tenido una interesante charla antes de comer con Kepa sobre el asunto de los vinos. Siendo quien soy, se supone que sobre el asunto de los vinos blancos, evidentemente. De las temperaturas de servicio, del posible consumo de vinos criados en barrica con unos años de vejez. Hablando se aprende.

Su carta no es muy extensa y menos de mi tipo de vino pero como tienen Itsasmendi 7 y además el 2013, pues no tenemos que discutir y con él regamos la excelente comida. Siempre me ha gustado este txakoli y creo que me gustará más aún cuanto más lo beba y disfrute.

Como somos de beber “trankilo”, nos quedan un par de copas y se supone que aquí tienen que tener buen queso. Ellos insiten en ofrecernos un postre que al parecer bordan y que prometo probar en mi próxima visita. Así que nos sacan “media” ración de un par de quesos de Idiazabal acompañado de nueces de casa y de una confitura de manzana hecha por ellos mismos. Todo muy rico y además hemos tenido la suerte de que a cada uno nos ha gustado más uno de ellos.



Un cafecito que Randa me comenta que es de puchero. Con lo poco que me gusta a mi la espuma, encantado de la vida. Si tuviese menos prisa me hubiese tomado algún otro. Pero los jóvenes tienen menos paciencia.


Charla de despedida con la promesa de ir un día entre semana a merendar  y llevarles algún blanco “viejuno” para que comprueben en propias carnes que merecen la pena.
Pues desde luego que es un sitio que aconsejo sobremanera. Su paisaje merece la pena, un trato  inmejorable y una comida bien tratada, con un producto excelente. Eso sí, os recomiendo llamar y concretar con ellos lo que vais a comer. Quieren potenciar los corderos de la zona y al parecer los trabajan a baja temperatura. Otra escusa más para volver. 
El total abonado ha sido de 110 euros. Sin engaños. Creo que merece la pena.
Su página web:   www.ellaurihotela.com/es/kiloterdi_txokoa/168






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