31 de mayo de 2015

RESTAURANTE MUGARRA (Bilbao): A falta de Gabarra... pues MUGARRA.

Esto de visitar a los amigos me está haciendo ver lo viejo que soy. Parece mentira como corre el tiempo. Han pasado ya unos meses.
Aquí mejor es llamar con tiempo por si las moscas, el asunto no les va nada mal y pillar mesa puede ser complicado. Cuando reservo, como tenía un antojo, les comento si puede ser que me guarden un pez en concreto. Sin problemas.

Viernes noche, un viernes un tanto “nervioso”. Mañana es la final y la gente está alborotada. Es increible lo que causa el sentimiento en esta afición. Ojalá para otros asuntos más importantes fuésemos capaces de tener este espíritu. Ahora ya, cuando escribo esto, la ilusión se ha ido al traste pero siempre quedará aquello de: “hemos perdido pero nos hemos divertido”. La lucha de todos modos no es precisamente muy justa. David pudo con Goliat pero creo que eso es un “cuento”.

A la hora convenida nos acercamos a este ya más que conocido restaurante. Mi compi de hoy es la primera vez que lo visita y siempre quiere uno que la sorpresa sea grata. Aunque dudas tengo muy pocas.


Una coqueta mesa para los dos en un rincón del pequeño pero más que agradable local que está ya prácticamente lleno.


Como siempre, el recibimiento es ya para sentirte feliz. Es de agradecer sentir que se alegran de verme, y si no es así, son unos actores cojonudos.

Antes de nada elegimos vino, quería yo que Aran probase uno que yo conozco ya y que creo que le va a encantar. Así que le digo que nos saque una botellita de L´Equilibrista. Concretamente un 2012.

Un vino elaborado con la variedad Xarel.lo. Crianza de 6 meses en barricas de roble francés. Buena intensidad en nariz con fruta tropical y notas de bollería que recuerdan muchos a un cava. Ya lo había probado pero he vuelto a comprobar que es un buen vino con una estupenda relación calidad-precio.

Nos “presentan” ahora al protagonista de la noche para que le echemos un vistazo. Un estupendo rodaballo de kilo trescientos sobre el que hablamos un poco para precisar un tanto su procedencia. Este en concreto es “de casa”. 




Como mi compi de hoy no es persona de demasiado saque, les comento que los entrantes sean livianos. Asi que tras colocarnos un par de estupendos panes, comenzamos con la cena.Para picar un poco, un par de antxoas en vinagreta. Esto es delicia pura. Tiernas y además, cosas de los gustos, a mi me encantan y a mi compi no. Ni por su textura ni por esa intensidad que le da el vinagre. Qué quieres que te diga, están cojonudas.
Como sé que es una de sus pasiones, pedimos un par de Medallones de foie con mermelada y tostas. Es casero, está perfecto. Dejo que ella disfrute de ello puesto que lo siguiente tampoco va a ser demasiado de su agrado. En este restaurante se cuida mucho el pan. Eso para mi es un punto más que favorable y con cada plato, te sacan unas estupendas tostas que hacen que disfrutes aún más de la comida. Una pena que con las emociones se me haya escapado la foto.

Disfruto yo ahora de un alimento que no me canso de decir que es uno de mis preferidos. Me parece simple y llanamente espectacular y no tengo palabras para definirlo. Un Sashimi de Atún de la Almadraba que lleva como guarnición wassabi, salsa de soja y alga nori en tempura´



Aran dice que el alga pica y así es. El atún…… ufffffffff. Placer, puro placer. De los que te hacen cerrar los ojos y degustarlo cual si de un bombón de chocolate se tratara. Perfecto, sin más palabras.



Llega ahora ya el rodaballo que ha pasado por cocina. Con esas patatas panaderas que son ya de por si un plato más. Me encantan. No creo que puedan mejorarse. Como mucho igualarse. Maravillosas.
El pez, que pasan a emplatarnos individualmente, está en el punto ideal. Dos buenas raciones que para mi felicidad, Aran es casi-casi capaz de terminarse. Está simplemente espectacular y lo que tenéis que hacer es acercaros y probar sus pescados.  Es su especialidad y los bordan.



No se quedan precisamente atrás en este local en el apartado dulce. Conociendo los gustos de mi “copiloto”, les comento que si tienen algo así como una tarta de manzana. Pues la tienen pero eso sí, es una tarta de manzana “a mi manera”, que en este caso es la suya.
Presentada en un recipiente de cristal, aparecen con una señora ración de algo que desde luego es manzana, pero manzana en varias formas. Lleva una base de galleta y además crema pastelera, manzana confitada, láminas caramelizadas, helado de manzana asada.



Recuerdo la última vez que mi hijo al probar su postre de chocolates dijo: aita, esto está cojonudo. Pues copio sus palabras. Impresionante. Riquísimo. Dulzón. Sabe a manzana por los cuatro costados pero a una manzana “rota”. Yo me entiendo. Maravilloso postre. De diez.
Como sale a colación el asunto de los helados y de ese artista del que cada vez tiran más los restaurantes de Bilbao, allí que nos aparece Fran con una bola de helado y lanza eso de: haber si acertáis su sabor.
Lo intentamos, yo al final digo que me parece que sabe a… galleta???



Pues no exactamente y una vez sabido, ahora sí que sí, es un helado de “bollo de mantequilla”. Desde luego que el tipo es un verdadero maestro. Me apetece conocerle ahora además que se ha ido a vivir a lo “profundo”.
Para acompañar el postre nos acercan dos botellitas, una desconocida, concretamente un moscatel, un Setúbal Alambre 40 años. Esto realmente es un “vino generoso”.  Esperaba más dulzor pero no. Está rico pero soy más “golosón” y mi compi también y nos quedamos con nuestra “joyita”: un PX Spínola. Esto es un peligro. Hoy, mojar los labios y poco más, que luego pasa lo que pasa.


Otra de las cosas que a mi entender bordan aquí es el café. Creo que es uno de los pocos restaurantes donde casi siempre repito. Así que dos estupendos cortaos y ya la charla final donde en numerosas ocasiones acabas interactuando con alguna mesa cercana. Hoy concretamente con una mesa un tanto… “internacional” pues había gente de procedencias muy variopintas del estado. Ellos han dicho, en voz bien alta que simplemente la cena ha sido de DIEZ.
El cocinero pasa a saludar antes de marchar y le comento que bien pudiera ser una cocina de una “amatxu” de las de antes y él me dice que así es, que su maestra lo era y que él procura seguir la senda. Pues creo que lo has conseguido.

El total abonado hoy ha sido de 137 euros con alguna invitación a los extras. Gracias majos. Como siempre un verdadero placer. Sabéis que aunque tarde más o menos, volveré.       Su  página web: www.restaurantemugarra.com


28 de mayo de 2015

SANDWICOFFEE (Bilbao): Buena opción para cena informal.

Hay días en los que uno va sin intenciones concretas, simplemente a disfrutar de la compañía y a lo que salga.
Dependiendo un poco de esas compañías, termina uno en uno u otro sitio, no todo el mundo disfruta igual y los hay que con una hamburguesa son tan felices o más que con un buen rodaballo.
Hoy las circunstancias nos han llevado hasta este local que yo ya conocía. Un sitio “de los de ahora”, un local que está lleno hasta los topes y en el que encontramos sitio de txiripa. Situado bajo la majestuosa torre de Iberdrola. Y pensar que hay gente que no tiene donde vivir.......




La clientela no puede ser màs variopinta. Desde los 18 hasta los 70 años.  Eso sí, se notan las diferencias. A nuestro lado una pareja de apenas 18, cenando juntos. Imagino que el primer amor. Cada uno con su móvil en la mano, sin apenas dirigirse la palabra, a sus cosas. ¿Evolución? Me río yo de la evolución, pero esto se pagará, tarde o temprano.
Vamos a lo que vamos, que me pierdo. La carta principalmente está basada en ensaladas, sandwiches, hamburguesas y raciones. Así como llamativos postres, zumos y helados.

De primero pedimos una ensalada de pollo braseado para compartir, realmente creo que está más bien rica. Generosa de tamaño, generosa de ingredientes. Lechugas varias, tomates cherry, patatas fritas cortadas en dados, trozos de pollo y una salsa César que le da un toque genial. He comido peores ensaladas en restaurantes de “más categoría” y me han cobrado bastante más.


Aran se pide un sandwich de jabugo. Con  un pan muy rico de cereales. El jamón en abundancia y un queso camembert con un toque bastante fuerte. He probado un trozo y he pensado que de estos me comería yo gustoso alguno para merendar o cenar en alguna ocasión. Muy rico, la verdad.


Yo, que me gusta probar cosas, he pedido un Criollo, con carne picada, con una yema de huevo y queso emmental. En un pan  muy apetecible. Un sandwich contundente que te deja bastante satisfecho. Me alegro mucho de la elección. La carne en su punto justo y muy gustosa.



Para beber, la intención era tomar alguna cervecita pero he tenido la “mala suerte” de encontrar en su carta algo que no esperaba. Un champagne que tiene una estupenda relación calidad-precio. Un Taittinger. El precio ha sido de 35 euros que es un precio genial en comparación con su precio en tienda. Está rico el “condenao”. Fruta en nariz y por supuesto la típica bollería. Burbuja muy integrada. Diría que resulta casi “peligroso” por su facilidad al beberlo. Te lo sirven en cubitera de plástico que a fin de cuentas cumple exactamente igual con su función.

Como quedaba algo de champagne en la botella se me ha ocurrido preguntar si tienen algún queso y al contrario de lo que me esperaba, sí que lo tienen y además una sorpresa muy  grata, un Idiazabal que ha estado genial. Bien conservado, no recién sacado de la nevera, cremoso y con toque a queso-queso. Con mucho sabor, sabor intenso y por 3 euros…. Realmente me ha sorprendido gratamente la cena hoy.


Dejamos el local con una sensación agradable. El servicio muy atento y simpático, con buen trato, con ganas de agradar.
Al final el total abonado ha sido de 61 euros. Sin el champagne hubiesen sido 26 euros. Vamos, que se puede cenar por poco dinero aquí. No voy a preguntarme más cosas por si me arrepiento. Su página web: www.sanwicoffee.es 

24 de mayo de 2015

ASADOR GUETARIA (Bilbao): Un Oasis en la noche del domingo.

Cuando el amigo Ferran, un valenciano asentado en Calalunya me comentó que venía a Bilbao por motivos de trabajo y que si me apetecía cenar con él, no lo dudé ni un momento y la respuesta fue afirmativa.
El único día que tenía libre era un domingo y yo me puse a buscar un restaurante donde poder hacerle probar algo de nuestra comida.
Jamás imaginé ni por un momento lo complicado de la cuestión. Empecé por mis restaurantes favoritos, por los que sé que son acierto seguro y nada, imposible. Ninguno de ellos abre en domingo noche. Fui pasando a otros ya visitados donde también había yo comido bien pero uno a uno los tuve que descartar, nadie abría. Empecé a preocuparme.
Pedí apoyo a compis que también suelen tener esta afición y ninguno de ellos sabía darme respuestas y al final, casi por casualidad descubrí una luz al final del túnel.




Como el viernes también cenaba en otro restaurante de la capi, me acerqué antes a preguntar al asador si realmente daban cenas los domingos y me comentaron que menos 5 días al año, el resto tenían abierto día y noche. Aleluya!!! Además yo había cenado aquí y la experiencia había sido satisfactoria.
Así que a una hora tempranera para mis costumbres nos acercamos al restaurante en cuestión.

Dejo que sea Ferran quien decida lo que vamos a cenar y se decanta por el menú degustación “nuestras costas”.
Un estupendo par de panes que por el color amarillento bien pudieran estar elaborados con harina de maíz.
En el menú está todo incluído y el vino blanco que
 ofrecen es un buen vino para su precio. Un Protos verdejo 2014. Buena nariz a fruta y por supuesto esa acidez y amargor típico de la verdejo. Aún está muy “verde” pero se deja beber gustoso.

Como aperitivos nos ofrecen una cucharilla con una especie de risotto que no conseguimos descubrir que sabor exacto tiene pero que se deja comer gustoso.
Además un vasito de salmorejo. Un salmorejo que bien pudiera ser receta de mi amiga Amaia. Suelo decirle yo que su salmorejo sería un estupendo  “espanta vampiros.”. Cargadito de ajo. Pero rico-rico.



Ensalada de lomo de atún rojo y antxoas.


 Refrescante plato con buen producto que nos abre las papilas gustativas. Me pierde a mi el atún. Los pimientos asados están estupendos y las antxoas idem.

Chipironcitos a la plancha (Pelayos) con 3 estilos de cebolla. 


Tres piezas de mediano tamaño y que están bien preparadas. Sabor agradable y textura ideal. De las tres cebollas me quedo con la dulce, con la que parece mermelada, muy rica. La frita está demasiado pasada y no aporta nada al plato. Un buen plato tanto por su cantidad como por su calidad. 

Rodaballo al estilo Getaria (a la brasa).


 Estupendo tamaño de un pez que tantas alegrías me ha dado. Ferran no está tan acostumbrado a degustarlos y se soprende más que yo. Mi problema es que los he comido en los que para mi son los templos del pescado en Bilbao y….. pero está bien conseguido y tiene un sabor estupendo. Su punto es perfecto. Además tener en cuenta que va dentro de un menú de precio comedido. Estos peces hay que pagarlos.

Torrija flambeada con chinchón dulce y helado de miel de romero. 


Un postre muy habitual pero que no dejará jamás de agradarme. Hoy la preparación ha sido cuando menos curiosa y la “fogata” no ha conseguido su propósito y mi torrija ha quedado demasiado “alcoholizada” para mi gusto. Contrariamente la de mi compañero si que ha perdido todo el chinchón. Pero ha sido un buen postre con la estupenda compañía de un buen helado.  Conjunción que difícilmente falla.
Hace buena noche y el vicio “aprieta” así que salimos a la calle a tomarnos los cafés que también entran en el precio.
Pues una estupenda cena en un buen restaurante. Todo incluído son 50 euros por barba. Me parece justo y más aún teniendo en cuenta que nos ha salvado la noche y que mi amigo no ha tenido que ir a su tierra diciendo aquello de que en Bilbao no somos tan buenos anfitriones como pensamos.


17 de mayo de 2015

RESTAURANTE KOKKEN (Bilbao): El fruto del trabajo bien hecho.

Me ha costado “pillarles”, llevaba varios intentos fallidos de reservar una mesa. No me gusta hacerlo con demasiada antelación por si las moscas pero al final no me ha quedado otra y con dos semanas de adelanto solicité una mesa y por fin me tocó el turno.
Están casi desbordados, llenos continuos incluso a las noches y entre semana. Se supone que algo harán bien, digo yo. No cierran la cocina desde primera hora hasta la noche y tan solo descansan los domingos tarde y lunes. Aún estando llenos ofrecen la posibilidad de cenar pronto con la condición de levantarse para la hora de las cenas habituales. Así que si sois “madrugadores” y no os importa……..


El local es “apañao”, aquí no hay grandes mesas con grandes lujos.  Las de dos son un tanto reducidas aunque hoy nos lo han solucionado enseguida juntándonos otra y hemos cenado como “señores”.  La propuesta no ha cambiado en cuanto al tipo de menú, lo que cambia y casi constantemente son algunos platos. Y curiosamente lo que para casi todos es un motivo de alegría para mi no. Han aumentado el tamaño de las raciones con lo que reconozco que hoy me ha costado llegar al final y no he podido hacer una de mis “bilbainadas”. Me han vencido.

Me alegro también de que su carta de vinos vaya creciendo poco a poco y de que tengan algún blanco más en su lista. Me he decidido hoy por el Placet 2009. Un viura riojano con crianza y que al parecer se recomienda este año como el último para beberlo. Yo no sé si le sobra o le falta tiempo. Me ha gustado pero…. Y conste, está muy rico. Quizás esperaba yo “más madera”????  Esto de ser un completo ignorante…….
Botella de agua a lo “francés”, me gusta la idea y me parece un detalle. Una bandeja con unos trozos de pan que, alucinado estoy, casi ni he tocado.  Y mira que soy yo de pan……
Fernando nos va sacando poco a poco los platos. Comenzamos con el ceviche, un plato que ya he probado y que mi compi al verlo ha puesto una cara … tal ha sido que Fernando se lo ha cambiado inmediatamente. No puede con las cosas “crudas” como dice ella. A mi “me mata” el sabor al cilantro, pero el resto me gusta y termino con él.  Nos comenta que tiene éxito y mira que es un plato “difícil”. Pues nada, fresco comenzar.


Pasamos a las croquetas de langostinos. Tres buenas piezas con un crujiente estupendo que lleva unos kikos y con sabor a lo prometido. Están muy ricas, están bien preparadas. Como dice uno que conozco…. “donde hay buenas croquetas se come bien” y yo soy de la misma opinión.


Le toca ahora el turno a un atún con una salsa de guisantes finísima. El pescado está en su punto. Bonito color aunque en mi malísima foto no pueda apreciarse. La salsa es puro guisante, nada artificial. Arantza que es muy “sana”, disfruta más casi con ella que con el atún.



Nuevo “problema” para mi compañera que al ver las mollejas se me asusta. Le digo que lo pruebe, que están tan bien trabajadas que poco tienen que ver con lo que ella tienen en mente, pero el ser humano no puede evitarlo y es superior a ella. Así que me toca comerme las dos raciones aunque ella va dando buena cuenta del rebozado que está cojonudo. Hoy las fotos me han salido mal y poco podéis apreciar. En fin......

Plato novedoso el de ahora. Un par de mejillones con dos trozos de tocino ibérico. La mezcla puede resultar un tanto curiosa pero qué demonios. Los mejillones ricos, el tocino….. para coger el pan y ponerse a untar. Hoy la cosa va “subiendo” de tono y se empieza a notar que esto no va a ser una cena “light” precisamente.


Solomillo con salsa de…… melocotón? Hoy estoy un poco despistado. Además el hecho de los cambios en carta me hacen que no encuentre los nombres de los platos. A fin de cuentas lo que importa es el resultado. Buena calidad de la carne. Ha sido gracioso. Si véis la foto, parece que hay una salsa color carne bajo la pieza de solomillo pero no, es así el plato.

En este punto aparece Fernando y nos dice que hemos  llegado a su menú medio pero aunque de Bilbao centro no somos….. vamos a por el largo que luego me llaman… “tirillas”…..
Así que allí que nos aparecen con la sepia. El punto es perfecto, sin más. Ni blando ni duro. Imagino que su trabajo les costará conseguirlo pero buen resultado. La soja aparece nuevamente dando un toque acertado al plato. Nuevamente calidad y nuevamente ración.


Como final de la parte salada nos vamos a otro de sus platos estrella. La costilla con soja y miel. Además al verlo compruebo que nuevamente la cantidad es mucho mayor que en las primeras visitas. Está que se sale. Esto es pura mantequilla. Suave no, lo siguiente. Se despega del hueso casi sin tocarla. El acompañamiento es un lujo. Es para mi uno de sus mejores platos sin lugar a dudas. Genial.


Como nos toca postre, le pregunto si es algo liviano y me dice que si, que no me preocupe. Pues unas fresas con una especie de natillas finísimas. Las fresas en su mejor momento, con muchísimo sabor y la fina crema las acompaña cual pareja de baile perfecta. Fresco, ideal final para una cena que me ha dejado casi “KO”.



Para acompañar a las fresas y sin pedirlo, nos aparece con dos copitas de un PX. Arantza no lo había probado y en cuanto se lo mete en boca me dice: Esto es zumo de pasas????? Pues amiga mía, efectivamente es lo que es. Pura pasa. Una perdición.
Así que con una infusión para ella, yo hoy no puedo ni con el café, salimos a la terraza, al vicio. Una charla de despedida con Fernando que nos comenta que en breve nos va a dar una sorpresa…… esperaremos ansiosos. Hemos llegado a las diez menos cuarto y son la una menos cuarto. Se me ha pasado volando el tiempo.

Por todo ello, con invitación a los PX, hemos pagado 76 euros. Me parece una relación calidad-precio maravillosa. No me extraña su éxito. Pues volveremos, tenemos que dar muchas vueltas por ahí mientras tanto pero volveremos.
Su página web: www.restaurantekokken.com



14 de mayo de 2015

RESTAURANTE LURRINA (Bilbao): Buena opción en el Caso Viejo.

Sábado noche, temperatura muy agradable y estupendo ambiente en el Casco Viejo de la capital. Se nota que es fin de semana, se nota la presencia de turistas por todos lados. Bilbao, quien te ha visto y quien te ve. Muy bonito, precioso, pero en estas calles lo único que nos recuerda el cambio son esos locales, cada vez más de moda, pensados para dar de comer al turista hambriento sin preocuparse, tristemente, de que la calidad prime sobre el resto.


No es el caso del restaurante que hoy hemos visitado. Ya lo conocía y salí bastante satisfecho así que quiero comprobar en persona su evolución. Tan sólo llevan un par de años escasos abiertos. En la parte baja tienen un estupendo bar con una barra estupendamente surtida de pintxos muy apetecibles y variados.
El comedor es agradable, las mesas quizás un tanto pequeñas y sin servicio de manteles pero la decoración es alegre.


Disponen de un menú de fin de semana de tres platos más un aperitivo y ofrecen también un menú algo más largo pero con mi compi de hoy creo que con el corto vamos más que sobrados.
Como nuestros gustos del beber son tan diferentes pedidos cada uno una copa de vino, ella su moscato y yo un albariño de cuyo nombre no puedo acordarme. Demasiada fruta para mi gusto pero está rico.
Como aperitivo nos sacan una antxoa y un trozo de pulpo. Ambos están bien ricos. El pulpo con esa textura que tanto me agrada.


De primeros, ante unas cuantas opciones, Amaia se decanta por unos Espárragos naturales templados con crema de huevos fritos y panceta crujiente. Curioso lo de la panceta y agradable la crema que realmente está muy suave.


Yo elijo un Salmón marinado, queso cremoso y mango. De nuevo curiosa la incorporación del mango para dar cobertura al salmón y realmente es un acierto. Mezcla original y sabrosa. Buen producto y una ración bastante generosa.


Como principal ella pide un Bacalao confitado con crema de espinacas y txangurro. Buenas láminas que se separan fácilmente. Buena calidad del pescado y la crema está para comerla con cuchara. Rica, muy rica.


Yo me decanto esta vez por la carne y ante la lectura del plato en carta, no lo dudo ni por un momento. Láminas de buey asadas a las cinco especias con puré de patata-romero. De nuevo calidad del producto. La carne tiene sabor y el puré le da un toque diferente y sabroso. Buen plato y cantidad suficiente para ser un menú.


Los postres demuestran la diferencia en gustos, ella se va de cabeza a por el Tiesto de chocolates. Hemos ido cambiando los platos de sitio, hemos ido probando de uno y otro para hacernos una idea global de su cocina. En esta ocasión el chocolate está goloso pero sin ser, para nada, empalagoso. Un postre muy apetecible.


Yo, cuando leo, procuro irme más a platos nuevos o platos que nunca he tenido la ocasión de degustar así que me voy a por el Bizcocho de maiz, sabayón de café y patxaran con su helado. El bizcocho parece que lleva algo de leche condensada. Quizás no sea así pero es lo que a mi me ha parecido. Buen remate para una más que decente cena. El helado muy rico y la crema más aún.


Con la noche que hace apetece salir a la terreza exterior a tomar el cafecito que hoy dado que hemos bebido bien poco nos permitimos el lujo de tomarnos unas copitas de vino dulce. Amaia se decide a probar un moscatel Ochoa y yo me voy de cabeza a un PX que últimamente los tengo un tanto “abandonados”.
Como he sido invitado desconozco el total abonado pero el precio del menú fin de semana con agua e iva incluídos es de 26,50 euros. Creo que merece la pena la visita.
Su página web: www.lurrina.com

7 de mayo de 2015

KILOTERDI TXOKOA.HOTEL ELLAURI (Altzusta-Zeanuri): Estupendo txuleton con magníficas vistas.

Mucho tiempo llevaba yo con ganas de acercarme hasta este restaurante. Realmente lo tengo a media hora de casa pero el hecho de que precisamente no sea en línea recta y de que a las noches mi “particular “GPS” no funcione como es debido, me habían hecho ir dejándolo.
Por fin, aprovechando un pequeño cambio de costumbres y un viernes festivo y acompañado de mi “retoño”, me acerco hasta este precioso Hotel, situado en una privilegiada zona de nuestra Euskal Herria profunda.



Tras un par de preguntas a personas que vamos encontrando por el camino, en los dos sitios donde más facilidades tenemos de perdernos y tras un par de vistazos a esos “planos” que me he preparado, llegamos a nuestro destino.
Un vistazo al entorno, un vistazo hacia Gorbea, donde aún podemos ver algunas manchas de nieve y un repaso a las preciosas casas y caseríos de la zona. En primera línea, unas ovejas que resultan ser las madres de los corderos que ofrecen en el restaurante.


Nos reciben Randa y Kepa, los propietarios y únicos trabajadores. El, vecino del lugar, nacido en la casa colindante y ella Libanesa pero perfectamente aclimatada. Pura simpatía y excelente atención. Quieren ser cercanos, quieren hacerte sentir como en casa y realmente lo consiguen.
Han añadido una terraza acristalada donde han pensado ubicarnos y la verdad es que no hay ni que dudarlo. Luz por doquier y unas vistas de lujo. Hoy, aunque el día no es el más soleado, la temperatura es muy agradable.


Cuando llamé para hacer la reserva, Randa me preguntó si llevábamos una idea de lo que queríamos comer y ahora que les he conocido y he conocido sus ideas, me doy cuenta de lo importante de la pregunta. Trabajan con mucho producto propio y de la zona. Esto no es un restaurante al uso, esto es un lugar donde pretenden que disfrutes de una manera muy relajada, sin prisas, sin agobios.
Se nos acerca Kepa con dos “preciosidades”. “Como sois los primeros podéis elegir”. Tanto monta, monta tanto. Buen tamaño, buena presencia. Empezamos a sudar antes de tiempo. Menudos txuletones, oyes…… Así que allá que se va a empezar a trabajarla.



Nos ofrecen un aperitivo de crema de queso con aceite y especias. Con guiños claros a la cocina libanesa y que acompañado por una especie de pan de pita, desaparece del plato a una velocidad supersónica.



Como entrantes nos dan dos opciones y lógicamente elegimos cada uno una de ellas. Mi hijo se decanta por la brandada de bacalao. Cuatro tostas de pan cubiertas del producto. Recordaba yo este plato gratinado al horno. En este caso no lleva toque de calor. Estamos un buen rato intentando descubrir a que nos recuerda y al final, es impepinable, nos damos cuenta de que lo que hemos comido en muchas ocasiones que tanto se parece no son otra cosa que croquetas de bacalao. Contundente, tanto que Ioritz dice que a él casi si le sacan el postre…..



Yo me decanto por algo que me encanta pero que no tengo demasiadas ocasiones de probar: una estupenda porrusalda. Además los puerros son de cosecha propia. Con unos trozos de bacalao desmigado que le dan el toque perfecto. Que recuerdos me trae este plato. Eso hace que lo disfrutes aún más. Está muy rico.



Yo me he quedado sin probar la brandada pues el txikito ha dado buena cuenta de ello y allí que me aparece Randa con otro par de tostas. Así que…. detallazo. Puedo prometer y prometo que se deja comer gustosamente.
Al rato llega con el susodicho txuleton pasado ya por la brasa y acompañado de unos pimientos asados que por cierto están cojonudos y de una ensalada verde que de nuevo me sorprende por el toque de hierbas que lleva y que le dan un carácter propio y un tanto especial. He dado buena cuenta de ella.





La carne está simple y llanamente para comérsela. Me sorprende mi hijo, ni la pasa por la planchita que nos han traido para poder ir calentándola un poco. Desde luego que un txuleton de kilo y medio da para mucho. Nos ponemos los dos las botas y desde luego que en otra ocasión hablaré con ellos para hacer esos entrantes más livianos.


Hoy hemos tenido una interesante charla antes de comer con Kepa sobre el asunto de los vinos. Siendo quien soy, se supone que sobre el asunto de los vinos blancos, evidentemente. De las temperaturas de servicio, del posible consumo de vinos criados en barrica con unos años de vejez. Hablando se aprende.

Su carta no es muy extensa y menos de mi tipo de vino pero como tienen Itsasmendi 7 y además el 2013, pues no tenemos que discutir y con él regamos la excelente comida. Siempre me ha gustado este txakoli y creo que me gustará más aún cuanto más lo beba y disfrute.

Como somos de beber “trankilo”, nos quedan un par de copas y se supone que aquí tienen que tener buen queso. Ellos insiten en ofrecernos un postre que al parecer bordan y que prometo probar en mi próxima visita. Así que nos sacan “media” ración de un par de quesos de Idiazabal acompañado de nueces de casa y de una confitura de manzana hecha por ellos mismos. Todo muy rico y además hemos tenido la suerte de que a cada uno nos ha gustado más uno de ellos.



Un cafecito que Randa me comenta que es de puchero. Con lo poco que me gusta a mi la espuma, encantado de la vida. Si tuviese menos prisa me hubiese tomado algún otro. Pero los jóvenes tienen menos paciencia.


Charla de despedida con la promesa de ir un día entre semana a merendar  y llevarles algún blanco “viejuno” para que comprueben en propias carnes que merecen la pena.
Pues desde luego que es un sitio que aconsejo sobremanera. Su paisaje merece la pena, un trato  inmejorable y una comida bien tratada, con un producto excelente. Eso sí, os recomiendo llamar y concretar con ellos lo que vais a comer. Quieren potenciar los corderos de la zona y al parecer los trabajan a baja temperatura. Otra escusa más para volver. 
El total abonado ha sido de 110 euros. Sin engaños. Creo que merece la pena.
Su página web:   www.ellaurihotela.com/es/kiloterdi_txokoa/168