27 de marzo de 2015

BASCOOK: Y volver, volver...... a tus brazos otra vez.

El tiempo pasa demasiado rápido. Cuando uno tiene 18 años parece que no pero…. y han pasado ni más ni menos que 9 meses desde mi última visita.
Las cosas poco han cambiado. Reservo con antelación puesto que es uno de los restaurantes más “difíciles” de Bilbao para pillar sin avisar. Al llamar no me acuerdo de pedir “mi mesa” pero ella, fiel, ahí está. Esperándome.


Es la primera vez para Marijo, tenía ganas de traerla. Es una campeona del comer y además está abierta a probar distintas maneras de cocinar. En este restaurante serán muchas cosas pero clásicos precisamente no.

La dejo que eche un vistazo tranquilamente a la carta mientras yo voy mirando algún vinito. Me gustaría cenar con una botellita de Mumm pero ella prefiere un blanquito, así que con mis dudas entre un txakoli o un rioja, al final me decido por pedir una botellita de Placet
concretamente un 2009, que es acierto seguro. 

Un viura cien por cien al que se le nota bastante su paso por madera. Aquí ya no hay demasiada fruta pero está en un buen momento de consumo. Es un vino denso y aunque se deja beber gustoso, es ligeramente seco.  Buena temperatura así que no necesitamos cubiteras y buenas copas.

Nada más sentarnos nos obsequian con una croqueta que está muy rica pero que si os digo la verdad, tal ha sido la velocidad de consumo que ni recuerdo de que era. Casera y con una salsa que me ha hecho pedir el pan con urgencia. Por cierto, tres tipos, uno picante, uno de aceitunas y el otro….. mi “amor”, el de maiz. Ricos los tres.


Casi sin darnos cuenta nos ofrecen otro aperitivo en forma de nigiri con lleva un  trozo de alga y una generosa cubierta de un foie que está para echar cohetes. Riquísimo. Marijo flipa.

Comenzamos con el primer plato elegido y que nos sacan en “medias” raciones individuales. Ya se que estamos en Bilbao pero la leche con las medias raciones….

El nombre del plato en carta es literalmente: ummus de coliflor-11 toffes-noodles al ajo negro. Los noodles no son otra cosa que la pasta china, en este caso gruesa, lleva como compañía unos estupendos hongos en buena cantidad, quizás el ummus de coliflor sea lo menos destacable en boca, el resto de sabores, muy potentes, se lo “meriendan”. Plato muy, pero que muy consistente. La salsa, color de caramelo de café con leche, de ahí lo de 11 tofees, supongo. Desde luego que el plato no es dulce pero el sabor del conjunto es sobresaliente. Así mismo un sabor potente y que se nos hace conocido pero que no conseguimos adivinar. Preguntamos y es cilantro. Por si mismo es excesivamente potente pero al mezclarlo con el resto de ingredientes consigue darle un toque original a semejante plato.


Creo que en cocina nos han visto “flacos”. Ahora nos aparecen con unos langostinos de tamaño medio que van sobre una base de aceite y perejil que están para chuparlos y, como buenos comensales, es lo que hacemos. Muy apetecibles.


De nuevo otro plato presentado en raciones individuales tamaño XL. Tatín de jibión brasa-cebolla de Zalla-pomada de hongos. Buenos aros de jibión, con la textura adecuada. Tiesos pero que no presentan problemas de tener que tirar de ellos para comerlos. En tempura tenemos pimiento verde y cebolla, exquisitos y una salsa negra de las de comer con cuchara, que ya no hay demasiadas ganas de untar. Bueno, debería haberle sacado la foto al plato de Marijo……  limpio como la patena.


El último de los platos elegidos ha sido el Tartar de buey + mojo daikon + pappadum picante. 


Creo que en la foto podéis ver el tremendo color de esa carne. Plato complicado para muchos pero que realmente cada día me gusta más. La compañía, sin “molestar”, acompaña muy inteligentemente a la carne. El daikon se parece un tanto al rábano pero no es tan amargo y además tiene un toque picante. El pappadum no es más que un pan muy fino pero elaborado con harina de legumbres. Procede de la India y en este caso lleva un suave toque picante.

Me dice mi compi que no quiere postre pero conozco el local y se que tienen algunos postres que más que “agobiarte”, “relajan” un tanto la cena. Así que nos pedimos un Gin tonic helado – frui terapia de gominolas – canela en rama. Y nuevamente, en dos raciones generosas se nos presenta este postre que es eso, algo fresco, muy fresco. El helado sabe a Gin tonic, sin duda. Las gominolas muy ricas y dulces. Muy rico.



Y como hoy tienen ganas de “matarnos”, nos aparecen con una mousse de mango  que sabe a lo dicho. Una cereza hace el papel de “ojo” en la foto. Original y rico postre que consigue que hoy ni me plantee tomar un café. Creo que no tengo espacio suficiente para ello. Hemos cenado estupendamente. Estamos satisfechos. Yo tengo aún un poco de vino para rematar y Marijo se pide una infusión que aquí las hay y con mucha variedad. 


89 euros han tenido la culpa. Por lo cenado me parece hasta barato. Me gusta recalcar el precio del vino puesto que muchos no bebéis y con ello la cuenta cambia sustancialmente, en este caso son 22 euros. Creo que merece la pena.
Recalcar como siempre la juventud y la tremenda simpatía del servicio, algunos son ya “viejos conocidos”, otros no tanto pero todos ellos a buen nivel.

Su página web: www.bascook.com

22 de marzo de 2015

RESTAURANTE AMELIBIA (Laguardia): Lo sabía. Bueno,no.... Mejor.

Hace tiempo que tenía ganas de acercarme yo a Laguardia. Demasiados años sin ir. Parece mentira que estemos en la misma provincia. Eso sí, de punta a punta. Así he descubierto algún que otro camino. A la vuelta hemos pasado por el puerto de Herrera, mi primera vez. Dos grados me ha marcado el coche en la cumbre y una niebla cerrada que ha hecho que el paisaje haya perdido mucho encanto.

Tenía muy claro donde iba a comer, alguien de quien me fío un montón, alguien que además es bastante exigente y muy formal, ha hablado en más de una ocasión de este restaurante y ha hablado muy bien. Conociéndole y conociéndome, estaba seguro de que yo iba a hablar aún mejor. Es lo que tenemos los “blandos”.
Al llegar a Laguardia y una vez localizado el restaurante, cruzamos una de las puertas para introducirnos en el espacio amurallado y recorrer esas estrechas calles repletas de tiendas, bares, tabernas……. Está hoy el día más de caldo que de vinos, además no hay que “cargar” demasiado que luego ya beberemos algo rico en el restaurante.
El local se encuentra en la parte exterior, por fuera no es nada del otro mundo pero su interior me ha encantado. Buenas mesas, buen espacio entre ellas, muy limpio, sensación de mucha luz, preciosa decoración muy “vinícola”. Esas hojas de parra de la pared me han enamorado.




Al llegar de los primeros nos dan mesa a elegir y después se llena totalmente e incluso algunos se han tenido que quedar con las ganas. Elegimos una que para dos es más que amplia y conste que las otras mesas de dos son de buen tamaño.


 Nos acercan las cartas, la del comer y la del beber y además unos cuantos platos fuera de ella que por la pinta irán cambiando según temporada.

Dejo que Arantza vaya echando un vistazo al asunto del comer y mientras yo le echo un vistazo a la carta de vinos que, cosa mucho más que lógica, está bien surtida de vinos de Rioja.

 Me voy directo a los blancos con crianza y pido recomendación a la que por las formas y el modo de hablar puede ser una de las “jefas”. Me comenta que se venden demasiado rápido. Eso denota que algo sabe de vinos. Que si no me importa va a buscar por ahí a ver que tiene. Y al de un rato aparece con una botella de Cifras, una garnacha blanca de 2011. De la bodega Exeo del vecino pueblo de Labastida.

Al parecer este vino está criado de manera “curiosa”, la mitad en barricas de roble francés y la otra mitad sobre sus lías en huevo de hormigón. Hoy me acostaré sabiendo algo nuevo, mira tú por donde. El color me lo esperaba más dorado, es muy claro para tener su edad. En nariz no presenta demasiada fruta y en boca se nota un tanto esa madera con un final que me resulta amargo. Me ha gustado bastante pero no lo incluiré en mis favoritos.


Como aperitivo nos sacan un par de cremas de calabaza para calentar el cuerpo y prepararle para lo que viene. Un par de trozos de pan correctos, sin más. Me esperaba yo algún pan blanco de picos, de esos tan típicos de la zona y que tanto me gustan. No termino yo de acostumbrarme al precio del pan….


Para compartir y que además nos presentan en platos individuales, Aran ha pedido un pulpo a la brasa con ñoquis de parmesado. Simple y llanamente impresionante sabor y excelente calidad y textura. Recomiendo este plato, para nosotros ha sido sobresaliente. Curioso el toque de los ñoquis pero quedan en segundo plano, que a fin de cuentas es donde deben quedar. 


Yo venía con la intención marcada de probar sus famosas manitas de cerdo con foie fresco y reducción de PX. Pues dicho y hecho. No me arrepiento. Esto no tiene mucho que ver con mis manitas favoritas, las preparadas sin deshuesar y con esa salsa bizkaina que tanto me apasiona. Pero están de película. Se nota que el animalito del que provienen no es “un cerdo normal y corriente”. Tienen una “grasa” que me hace olvidar mis modales. Cojo unos buenos trozos de pan y cual si se tratase de un trozo de tocino del de las alubias de siempre, a dos manos y a dos carriles, me termino de untar el plato. 


Mi compañera se decide, tras dudas entre carne y pescado, por una merluza con hongos. Al ver la ración casi le da algo. Estupenda ración de un estupendo pescado. Calidad superior. Suelto, jugoso, sabroso. Otro plato de nota sobresaliente y esos hongos que lo convierten en un “tierra-mar” muy bien conseguido. Como una campeona deja casi limpio el plato. Buena señal.


Yo hubiese comido otro postre, la recomendación de Josean iba por ahí pero como no queríamos pedir más que uno para compartir, al final han ganado la batalla los Canutillos rellenos de crema pastelera al ron con chocolate caliente. De todos modos así tengo excusa para volver a por el otro.
Yo diré que muy rico, ella puede decir que muy ricos. Para cuando me he querido dar cuenta casi me quedo a dos velas. Ciertamente sus postres tienen fama pero desde luego que este la tiene bien merecida. Están golosos, están para chuparse los dedos. Están muy, pero que muy ricos.



Hoy me permito el lujo de pedirme un vinito para el postre y cosa curiosa, me ofrece un PX pero “a granel”. En botella sin etiqueta pero cuyo interior denota su calidad. Grueso, cual jarabe de pasas. No me parece que muchos de los “famosos” le hagan sombra en exceso. Además invitación de la casa y tentado a repetir pero.........
Un cafecito y una infusión dan por finalizada la velada. Salimos contentos. Destacar el servicio y atención, simpatía y amabilidad a raudales. El importe total ha sido de 88 euros, siendo el precio del vino 25 euros. Así que diré que me parece una estupenda relación calidad-precio. Recomendable.

Su página web: www.restauranteamelibia.com

18 de marzo de 2015

TXOCOOK: Segundas partes fueron buenas.

Nueva visita a uno de los locales de moda de Bilbao. Amaia salió encantada en la anterior visita y hoy ella es la que me ha hecho volver y yo encantado, que conste.
Nuevas caras y no tan nuevas, me llevo una alegría pues allí me encuentro con una “vieja” conocida que es jovencísima, por cierto. Hemos coincidido en algún que otro local y ahora está aquí, un encanto de servicio.


La que al parecer es ahora la encargada de sala es también pura simpatía, le ha parecido conocernos pero, será que nos estamos haciendo famosos. Jajaja.
Amaia es complicada para comer, pero que muy complicada. No es fácil, no es de esas “todoterreno” que comen mejor que uno. Así que no me queda otro remedio que esperar a que se anime con alguno de los platos.


Para beber no tiene duda alguna, está “enamorada” de su Moscato así que para ella tenemos suerte, hay moscato.. Tres copitas se bebe durante la cena. Yo, repito el mismo que la vez anterior, el Elle de Landaluze. Me gusta a mi este vino.
Un par de copitas con las que disfruto de una cena informal, una cena de picoteo, de platos para compartir o no tanto.
Nos colocan un cesto de pan, concretamente un pan de aceitunas que está muy rico y que invita a comerlo solo, tiene “tropiezos”.


Una terrina de foie con mermelada y unos panes tostados que hacen la delicia de mi compi. Uno de los pocos platos que aseguran su disfrute. Da gusto verla comer con ganas porque no es nada sencillo, la verdad.


Insiste en pedir la tabla de ahumados, se que lo hace por mi y le hago prometerme que va a probarlos. Y tras decir que está muy rico, ante mi pregunta de ¿quieres más? Su respuesta es la esperada: no gracias. Si lo sabía…….


Un estupendo atún y dos modos distintos de saborear el salmón que están todos ellos cojonudos. Yo soy un fan incondicional del atún así que disfruto inmensamente.
Me sorprende Amaia cuando pide unos huevos trufados. Presentados en una cazuelita de barro con las patatas fritas cortadas en cuadrados, como más me gusta y en cantidad suficiente para el disfrute. Los huevos de calidad y la trufa en cantidad aunque sin ese aroma que a mi me hace salivar tanto.


Como no podía ser de otra manera, el 80 por ciento de las patatas termino comiéndomelas yo, el pequeño estómago de Amaia no da ya para más.
De postre yo me pido uno de chocolates. Cacao líquido, arena de cacao, bizcocho de chocolate y helado de chocolate. Puro vicio.


Ella pide una torrija con helado y cuando prueba el helado su cara de satisfacción es enorme. Es helado de tofe y realmente está sabrosísimo. Como podéis comprobar ni tiempo me ha dado a sacar la foto. Eso sí, con dos cucharadas de torrija se queda completamente “llena” y se acabó la cena para ella.


Si creo yo que algún jilguero comerá más. Así está, la pones a contraluz y se ve lo de detrás. J Esto me costará una toñeja o dos.


Con el postre me tomo un vinito dulce, concretamente un blanc de Neu. Me encantan este tipo de vinos aunque este no me ha emocionado demasiado. Los he bebido más ricos y de la misma zona.

Un par de cafecitos y hasta otra, que la habrá. Creo que como su “hermano” Bascook, es un local con una propuesta muy acertada y al que auguro un éxito seguro. Si es que algunos saben hacerlo bien.

El total abonado por la experiencia han sido 70 euros que me parece de nuevo, una más que correcta relación entre lo degustado y lo pagado.


Su página web: www.txocook.com

13 de marzo de 2015

RESTAURANTE ABIAGA JATETXEA (Amurrio): Ya era hora, Jon Ander.

Un año ha transcurrido desde que les hice la última visita. Eso es, en toda regla, ser un “malqueda”. Un intento hubo pero me falló la compañía y hoy, el que en su día falló ha cumplido y nos hemos acercado hasta Amurrio a comer y además a dejar cerrado el próximo evento del día 28 que no es otra cosa que la 3ª Calçotada “internacional”. Conste que es una calçotada a nuestra manera puesto que realmente nos juntamos unos amigos y en el menú disfrutamos de este producto pero también de muchas más cosas.


Pero eso ya lo contaremos una vez celebrada. Ahora nos centraremos en el asunto de hoy.
Al ser viernes y mediodía, nos decidimos por el menú del día pero, como no podía ser de otra manera, solicito ver la carta de vinos para bebernos algo distinto, algo que nos haga disfrutar al mismo nivel que la comida en sí.


Una pregunta que he leído por ahí y que me resulta interesante: la comida tiene que estar al servicio del vino o es el vino el que tiene que estar al servicio de la comida???
Mi respuesta es clara y concisa, ambos tienen que “maridar” maravillosamente, ninguno de ellos debería ser el protagonista principal. Y eso es algo que muchos están perdiendo y que algunos lo perdieron antes de nacer.


Mi hijo se está volviendo un poco….. sibarita? Al ver las opciones del menú, siendo su padre he pensado lo que iba a pedir y me ha roto todos los esquemas. Dice que le gusta probar cosas nuevas. Y yo tapándole la nariz para darle un yogur. Qué mal padre……….
Así que nos decantamos los dos por el mismo primero que no es otra cosa que una ensalada templada de gulas. Sin misterios, sin historias. Lechugas, gulas, algo de pan tostado, algún fruto seco….. muy rica y apetecible.


Un cesto de buen pan nos acompaña, el pan es alimento primordial y puede ensombrecer una comida o puede incluso hacerla mucho más placentera.
De segundo yo me pido unas pechugas empanadas con patatas fritas.  Hay cosas que uno casi ya ni recuerda como son o como saben y es el momento de recordarlo. Están impresionantes, crujientes por fuera pero jugosas por dentro. Las patatas fritas CASERAS, como las hago yo para mí. Odio, con todas las letras, las congeladas.


El txikito pide unos escalopines con salsa de hongos. Me dice que tengo que probarlos (conste que yo también le he dado pechuga y patatas, por si hay algún malpensado) y realmente están que se salen. Tiernos a más no poder  y la salsa está cojonuda. Ha dejado el plato limpio como la patena y puedo prometer que no es de comer pan.


De postre, él, cosa curiosa, no es nada goloso y se pide un plátano, no vamos a valorarlo, un buen plátano….. ya sabemos que siempre está rico. Esta frase quizás me cuesta algún “disgusto” pero ahí queda.
Yo me voy a por la copa de fruta con yogurt que es más fresca pero no la termino y el motivo no es otro que no me “cuadra” demasiado con lo que estoy bebiendo. Así que les pido que nos traigan un plato de queso para terminar el vino. Queso Idiazabal, que por esta zona los hay y muy ricos, por cierto. Con unas nueces.


Ya he dicho que hemos pedido un vino para poder disfrutar y hoy he probado algo nuevo para mi. Un Xarel-lo Pairal. Cosecha 2006. Vino catalán, del Penedés. De la bodega Can Ràfal Del Caus. 

Variedad Xarel-lo. Fermentado 4 meses en barricas de castaño y con una crianza de dos años en la botella. He leído por ahí que ya se le ha pasado el mejor momento. Pues siento no estar demasiado de acuerdo. Ya se que solo me fío de mi propio gusto pero también tengo a alguien delante y realmente nos ha encantado a ambos.

De color dorado con tonos verdosos. Hay fruta, yo diría que tropical. Pero lo que me tiene cada día más enamorado es ese toque a madera ( serán gajes del oficio) que cada día me gusta más. Me ha parecido que está en un momento idóneo de consumo. No hemos dejado ni una gota. Muy, pero que muy rico.

Tan rico estaba que no he tomado mi café. Hemos salido a terminar el vino en los originales sofás que tienen en la entrada y allí hemos “rematado” el menú del 28 con Marta.

Como siempre, estupendo servicio, simpatía a raudales y me alegro infinito que al menos al mediodía las cosas vayan como van. Se lo merecen.


Nos vemos el 28 y ya lo contaremos. El precio del menú del día es de 11,50 euros que me parece un esfuerzo y sacrificio por su parte. El vino nos ha costado 26 euros que es un estupendo precio con no demasiado margen sobre el precio de bodega. Su página web: www.abiagajatetxea.com

11 de marzo de 2015

U.S.B. (Un Señor de Bilbao): Y uno al que le encantaría serlo.

Hoy me animo a bajar a la capi sin reservar, eso sí, nos acercamos antes de tomarnos un txakoli por Pozas para evitar sorpresas de última hora. Tengo yo grato recuerdo de este restaurante.
Me encanta el estilo, me gusta mucho a mi la “anarkía” y que no todo sea uniformado. Ese aire que tiene de tienda de arte, esas mesas iguales pero distintas, esa decoración en las paredes..... es muy de mi estilo.


Siempre digo que la compañía te marca muchísimo a la hora de elegir la cena, cosa mucho más que lógica. Cada cual tiene sus gustos. A mi me gustan las guapas, a ella, afortunadamente, parece que le gustan los ….. “feos”.
Así que prefiero que eche un vistazo a la carta y decida lo que vamos a cenar.

Yo, mientras tanto, voy echando un vistazo a la carta de vinos y aunque no es una carta espectacular, tiene alguna cosilla decente de donde elegir. Como no, me voy a los blancos y a los que tienen un poquito de crianza. 

Así que viendo lo que tienen, me decanto por un R. 2012. Variedades Viura y Malvasía. Bodega Remírez de Ganuza.  Tras pasar dos meses sobre sus lías, lleva posteriormente una crianza de 8 meses. Buena nariz  ligeramente afrutada y aunque se nota esa madera, creo que está muy bien integrada. La ignorancia es la madre de las sabidurías....... pero mi paladar es mío, sólo mío. 

El servicio a mi parecer ha mejorado sustancialmente, tanto el del vino como el del comedor en general. Gente joven y amable.
Nos acercan una cesta de panecillos de varios tipos. Todos ellos se dejan comer  sin destacar en exceso.  Pero uno es “panero”, que no panadero y sin pan no es nadie.



Comenzamos con una ensalada de setas silvestres con jamón de pato, virutas de parmesano y confitura de cebolla. Yo como que la preferiría un poco más pequeña. A fin de cuentas llevaría los mismos ingredientes pero con algo menos de lechuga. La confitura de cebolla está riquísima y hace que no tengas necesidad de aliñar más la ensalada. Un poquito más de los ingredientes que la anuncian no hubiese estado mal.  Pero se deja comer.


Mi compi es “adicta” al pulpo y siempre que puede lo pide. Asi que una ración de un pulpo que está más a mi gusto que al suyo. Eso quiere decir que está un poco “durillo”. Que se entienda bien, que no es sin hacer.  Buena cantidad de pimentón que le da un toque estupendo. Y las patatas correctas, sin destacar. En este caso dejo que ella disfrute más, que luego quiero yo pedirme algo que no le va a gustar.


Ha probado el cochinillo en Segovia,  con el “montaje” de partirlo con el plato en directo. No le gustó. Es un poco “cobarde” para probar cosas nuevas y le marca mucho el hecho de ser el animal que es. Pero le comento que las cosas han cambiado mucho. Que la manera que tienen ahora los restaurantes de prepararlo hace que no parezca lo que realmente es.
Así que la animo y nos pedimos una ración de Crujiente de cochinillo con puré de patata.
Pues le gusta. Si, es carne, carne sabrosa. Con esa corteza como reza, crujiente. Mi problema es que quizás he comido ya muchos y los he comido impresionantes. Este está correcto. Rico pero sin “enamorar”. Un pelín soso, eso, en nuestro caso, es poco perdonable. Somos “salerosos”.


No se anima con el postre y mira que le gustan, así que yo, pregunto si pueden sacarme media ración de alguna tabla de quesos. En este local es sin duda lo que más apetece.
Así que me decido por la tabla que lleva el nombre del propio restaurante y que se compone de cuatro quesos diferentes acompañados de una confitura de manzana:
Coloco en la foto el nombre de cada uno.

- Afuega'l pitu: queso asturiano. Al parecer ,en un principio se le daba un trozo a probar a un pollo y si a éste le costaba tragarlo era que la textura era la buscad. Por eso el nombre que en bable significa “ahogar el pollo”, aunque ahora parece que lo traducen como “ahogar la garganta”.  Elaborado con leche de vaca, principalmente Frisona. Tiene un sabor que no te dejará indiferente.  De todos modos, lo recordaba yo más “potente”.


-Payoyo de cabra:  Elaborado con leche de cabra de la raza Payoya de la Sierra de Cádiz. En este caso ha resultado un queso más bien “fresco”.  Con sabor suave, quizás el que mejor ha  “casado” con la confitura de manzana. Es el único que Aran ha sido capaz de probar.

-Crottin Chavignol: queso de cabra de la zona de el Loira francés y de las llanuras de Berry. Degustado como ha sido el caso, en su estado más cremoso. Si se deja curar, se vuelve más ácido y duro y llega a desmenuzarse con facilidad. Tiene un sabor característico y bastante potente. Se ha merendado al anterior.


- Itxassou: Ha sido, y no es “patriotismo”, el mejor de la noche. En mi opinión, claro. Me gusta mucho el queso azul y más con un sabor fuerte pero sin “anestesiar”.  Queso elaborado con leche de oveja en Iparralde. Al parecer voy a tener que probar esa mermelada de cereza de Itsasu que debe ser placer de dioses. Seguramente irá de vicio para algún queso.

Un cafecito y una infusión dan por terminada la cena. El total abonado han sido 90 euros que sin parecerme barato, me parece una correcta RCP. 


Su página web: www.unsenordebilbao.com


3 de marzo de 2015

TABERNA REGI (URDULIZ): RE..... DIEZ !!!!!!!!!!!!

Mucho tiempo llevaba yo con ganas de acercarme. Curiosamente lo que me echaba para atrás eran los comentarios sobre lo exagerado de sus cantidades. Uno ha llegado hace tiempo ya a una edad donde salir de un restaurante con esa sensación de hartazgo tan desagradable le espanta más que le anima.
El hecho de haber incluído en su oferta un menú bistrot, más reducido, me ha hecho por fin acercarme. En buena hora. Esto ha sido……… la ostia.


La climatología es adversa, aprovecho la imaginación de alguien que por ahí ha dicho que lo que unos llamaron el diluvio universal aquí lo llamamos invierno, sin más. En casa no nos vamos a quedar, así que recojo a Arantza en Romo y nos acercamos hasta Urduliz en busca de tan renombrado local.


El restaurante está regentado por las hermanas de Joane Somarriba, deportista sin igual que tantas alegrías dio al deporte vasco de la bicicleta. Un retrato suyo preside el pequeño comedor de superior.
De entrada me resulta muy agradable, decoración muy alegre, colores vivos que dan amplitud. Una barra a la derecha, con un comodísimo sofá y un pequeño comedor a la izquierda que al parecer es el del menú bistrot. La excelente sicología (no hablo del estudio de los higos) del más que profesional camarero que nos ha hecho pensar en todo momento que era el propietario del local, ha permitido que hoy tengamos la suerte de cenar en su comedor principal.




Buenas mesas, de estupendo tamaño y bien vestidas. Separación más que suficiente entre ellas. Preciosa vajilla, cubertería, cristalería….. original al cien por cien.


El menú consta de unos APERITIVOS, y después un entrante, un principal y un postre y lleva incluído el vino. 
Hoy vengo yo a probar un vino en concreto, no lo he visto en otros locales y además está aquí a un precio de "ganga" sobre su precio de bodega.

Solo su nombre ya invita a beberlo: Qué bonito cacareabaHabía leído en la web que la cosecha era de 2009 pero evidentemente ha pasado tiempo y el que nos ofrecen es un 2012. Quizás hayamos cometido un “infanticidio” pero…… la madre que le parió. Esto es un vinazo y  no te digo nada lo que puede resultar dentro de un par de años e incluso más. Yo, por si las moscas, me he venido para casa con una botella que guardaré hasta que me deje la paciencia. Creo que la relación del restaurante con la bodega es muy estrecha y eso les permite tener este vino a un precio irisorio sobre el precio de bodega. Eso sí, es un vino un tanto carillo. Su explicación tendrá, se supone. 
Mezcla inusual de Garnacha blanca, Malvasía Riojana y Viura. Pasa ocho meses en barricas de roble francés. En principio la nariz no me dice gran cosa pero a medida que va pasando el tiempo gana matices. Los que saben dirían muchas cosas, imagino, pero yo diré únicamente que si os gustan los blancos con cuerpo y con toque de madera este es un vino que debéis probar.


Pues comienza el espectáculo con los ya nombrados APERITIVOSPresentado todo en originales recipientes. Procuraré explicarme pues con las emociones hay detalles que me he perdido. Comenzamos con una especie de … crema de foie con cosas dulces. Es meter la cucharilla y disfrutar.  Tal ha sido la arrancada que no me he quedado con la copla. Pero puedo prometer y prometo y  no es el hambre característico del comienzo, que estaba riquísimo.


En una lata abierta nos deleitamos con una  ensaladilla riquísima con antxoas marinadas. Mucho sabor a atún. Excelente.
Una salsa de queso con toque de queso azul y con…¿ finas hierbas? Está para comerla con cuchara. Puro vicio. Salmón con “tropiezos”. Estoy con los ojos tan abiertos que creo que ni veo. Estoy gozando, estoy salivando, estoy disfrutando……



Para “rematar” el deleite nos acercan una botella de… ¿aceite?. Esto es ya la re-ostia. Un aceite de color verde potente, un aceite de sabor a….. “gloria”. Un aceite que de te dejan allí como si fuese agua, un aceite que es más caro que el vino que hemos bebido. Concretamente es el Soto Marañon, variedad carrasqueña.  Además es una botella de las pocas que han sacado en una tirada especial.  Mi compi es “adicta” a estas cosas y ha estado más que tentada de “robar” la botella. Se ha contenido.
Cuando pensábamos que íbamos a empezar a “cenar en serio”, allí que nos vuelven a aparecer con una degustación de croquetas y una crema de verdura que, a una temperatura ideal, nos lleva a pensar en Popeye el marino. Espinacas…. Genial.
Las croquetas están a cada cual más rica pero la que me ha llevado al deleite final ha sido la de chorizo. Me ha transportado a las que preparaba mi amatxu. Co-jonudas.



Por fin, hemos terminado con los aperitivos. Con la mano en el corazón y lo digo bien alto: a mi ahora mismo me sacas el postre y me quedo como “dios”. 
Pero no,  han decidido, ellos mismos sabrán el porqué, que uno se pregunte durante toda la cena si el Gobierno Vasco ha decidido subvencionarles y son capaces por ello de dar semejante festín por ese precio.

Así que como entrantes ella pide una ensalada de paleta artesana cocida al natural, parmesano, nueces del país y frutas dulces. Yo he probado un trozo de jamón y realmente está exquisito y no se andan con chiquitas en cuanto a la cantidad.


Yo me he decantado por los raviolis de bacalao ajoarriero con crema de porrusalda y picatostes de ajo. El relleno es de  calidad, están jugosos y sabrosos. Quizás la crema no haya terminado de emocionarme pero creo que es un buen plato.




Como principal mi opción ha sido (en cuanto leo algunas cosas me pierdo totalmente) manitas de txarri rellenas de boletus con salsa bizkaina, Este es un plato que me satisface en el noventa por ciento de las ocasiones en los que lo tomo y hoy no ha sido una excepción. Para untar pan en la salsa y eso que hoy no es un día en el que vaya uno sobrado de hambre.


Arantza se decanta por la merluza de anzuelo sobre crema de tubérculos y azafrán con caldo de cítricos. Viendo el pescado ya se observa que la calidad es alta y que el punto está bien conseguido. Ella comenta que a su parecer tiene demasiado marcado el toque cítrico, que hubiese disfrutado mucho más sin él. Son “aventuras” de riesgo y la satisfacción del comensal depende mucho del suyo propio. Buen pescado.


Llegan ya los postres y tras un par de minutos de duda, nos decidimos. Ella por un flan de huevos de caserío, queso fresco con crema helada de caramelo y salsa de frambuesa.

Yo que no soy demasiado amigo de los flanes, lo pruebo y está cojonudo. Dulce, fresco a la vez. Con un color que si no han usado colorantes demuestra esa calidad de los huevos. Un amarillo potente. El toque caramelizado es agradable y la frambuesa produce el deleite de quien sea admirador suyo. No es mi caso.


Yo me voy a por la sopa de manzana reineta y vainilla con crema helada de lima. Me alegro infinitamente, está riquísima y además es un postre muy refrescante y nada empalagoso, vamos que es un postre ideal para terminar una cena como la de hoy.


Un par de trufas de chocolate acompañan al café y a la infusión que por cierto llegan en unos recipientes realmente originales. A la vista parecen unos vasos de plástico deformados pero es vajilla de calidad y tremendamente distinta a lo habitual.



Pido encarecidamente a todo lector que en cuanto tenga ocasión se pase por esta “taberna” que no es otra cosa que un estupendo restaurante. Que si tienen buen saque se decidan por su menú degustación y que si son menos glotones se vayan a por el menú bistrot pero, por favor, no piquen nada antes.



El precio final abonado hoy ha sido de 91 euros pero el vino solo ya son casi 40, asi que por 25 euros aquí se come de maravilla y en cantidad mucho más que suficiente. No pasará demasiado tiempo y vendré, como un “valiente” a probar ese menú largo que seguro me va a hacer disfrutar aún más de su estupenda cocina.
Su página web: www.regitaberna.com