29 de enero de 2015

LOS MEJORES....... DE BILBAO? (Pollo asado y sandwich).

Muchas veces, es lo bueno de tener mucho tiempo libre, me dedico a indagar por la red. Me gusta escribir eso de….. “el mejor…… de Bilbao”.  Los resultados pueden ser muy pero que muy curiosos. Así que en la medida de lo posible iré indagando poco a poco, iré visitando lugares y, sin pretender nada más que dar mi modesta opinión, iré colgando mis experiencias.



Comienza esta andadura con el mejor pollo asado de Bilbao. Y me llevan a el Rallye. Ya había visitado yo este local en un par de ocasiones, con buen tiempo. La calle en la que se ubica tiene muy buen ambiente.



No pienso valorar en restaurante en sí, aprovecho para mostraros el resultado de la visita en forma de fotos pero entendemos que es un sitio para ir a lo que se va, un sitio bastante arreglado en cuanto a precios y que nos permite disfrutar de la velada, siempre que tengamos muy claro a lo que vamos. No sólo de pollo asado vive el lugar aunque visto lo visto es la opción más generalizada.



Decir que no está rico sería mentir. Además esto de los pollos asados….. como prácticamente cualquier comida, no es matemática pura. Hoy está más turrado, mañana está un poco menos hecho, otro día está un poco seco……. Tremendamente difícil ser constante y menos cuando la demanda es tan grande.
La salsa es uno de los factores que marcan y mucho el resultado final de este plato y en este caso es jugosa y con un toque peculiar, al menos en el degustado hoy.



He comido mejores pollos y por supuesto que los he comido peores. Evidentemente para decir que algo es lo mejor de lo mejor, deberíamos probar y probar. Poder comparar con todos y cada uno y repito que como el resultado no va a ser igual todos los días, meteremos la pata. Desde luego que en este caso, siendo un buen resultado, no lo colocaría yo en el mejor de Bilbao y lo dejaría en… uno de los mejores, que así uno no mete la pata.



Paso ahora quizás, a un tema más “delicado”.  En este caso, el resultado de poner el mejor sándwich de Bilbao, nos lleva casi de cabeza a uno muy en concreto. El triángulo de El Eme.
Llevaba yo tiempo con ganas de cogerme un par de ellos para, en mi casa, tranquilamente, probarlos y poder así, hablar en primera persona y con propiedad, de su calidad o de lo que a mi me parecen.
Para más inri, es, a día de hoy, un tema de actualidad que está llegando a límites insospechados. Un bloguero ha conseguido, al parecer, crear una salsa muy parecida a la que ellos utilizan y a pesar de que en su blog ha dejado bien claro que le gustan los triángulos, pues resulta que por medio de unos abogados, el local le ha amenazado por “usurpación” de receta. Cada cosa que no pasa en esta vida…. Desde aquí mi solidaridad con Eneko y con la libertad de expresión y de investigación. Faltaría más.



Pasemos al resultado de mi “degustación”. Al llegar a casa y abrir el sándwich que por cierto de triángulo tiene bien poco, mi sorpresa es enorme al ver el producto en sí. Una hora de lechuga y una loncha de jamón york. Y por supuesto la famosísima y secreta salsa.
Aquí tengo que decir que las leyendas urbanas tienen mucho peso. Venden como rosquillas. Mira tú que bien. Me parece estupendo pero señoras y señores….. he probado no uno, he probado muchos que están, a mi humilde parecer, mucho más ricos, mucho más trabajados, con más “chicha”. Por ejemplo el de la foto.



Me gusta el picante. Además hay platos en los que no entendería jamás que no estuviese presente. Unos callos, unos caracoles. Esas guindillas para las alubias. Unos pimientos verdes con un poco de “alegría”……..   Pero en el sandwich no termino yo de “entenderlo”.  Allá cada cual con sus gustos.
En cuanto a las torres, más de lo mismo, en este caso la antxoa aporta un toque más característico aún y su “peso” hace que me sienta con una sensación de plenitud no acorde con la cantidad ingerida.



Así que en este primer acercamiento a “lo mejor de Bilbao”, no coincido yo del todo con la mayoría. Será que siempre he sido más bien de minorías.



25 de enero de 2015

RESTAURANTE TOPA. (GALDAKAO) : La "alineación de los planetas".

Descubierto gracias al comentario de un compañero de Verema, le tenía echado el ojo hacía ya un par de meses. Eran fechas un tanto complicadas por aquello de esas cenas de empresa. Esas que odio con fuerza. Vistas desde fuera, generalmente son algo parecido a los niños revoltosos si no eres de la familia.
Así que una vez “fuera de peligro”, Llamo para reservar mesa. Me preguntan por el menú que voy a elegir. Yo quiero probar cosas. Quiero probar ese arroz. Así que me comenta que me prepara un menú degustación para recorrer un poco su cocina y  tener una visión general de sus platos. Que más quiere el ciego que ver.


Había ido a tomarme un café hace un tiempo para localizarlo y echar un vistazo y no había visto el comedor. Está en los bajos del local. Me ha gustado su estilo. Tenemos además la suerte de que nos aposentan en un pequeño reservado con dos mesas. Te da la sensación de estar en una bodega. Ladrillo caravista y botellas de vino rodeándonos.
Las mesas están bien vestidas, quizás, teniendo sitio como tienen, yo preferiría un poco más amplias. De todos modos al emplatar individualmente, tampoco es que requieras sitio extra para nada. La bandeja adjunta a la mesa sirve para dejar la bebida con lo que el espacio de la mesa en sí, queda libre.



Nos acercan la carta de vinos pero por teléfono también había yo quedado en arreglarme con Delia. Una “vieja” conocida, que por cierto es bien joven, al menos para mi, que ha sido durante 9 años sumiller en el Restaurante Aizian.  Nos comenta que todavía no tienen demasiados vinos en carta y sobre todo de los que yo hubiese querido tomarme. La demanda es pequeña. Uno quisiera que tuviesen de todo pero si lo pedimos cuatro gatos…… De todos modos irán ampliando la carta poco a poco.


Así que, como cada día me gusta más esta opción, nos decantamos por un cava. Concretamente un Cava Alsina&Sardá Brut nature reserva 2011. (Variedades Macabeu, Xarel-lo y Parellada.) Crianza de unos dos años. Tiene un carbónico muy vivo con una nariz donde destacan las frutas blancas y por supuesto ese característico gusto a bollería. Me ha sorprendido muy gratamente.

El servicio del vino es bueno, presentación, dado a probar, atenta en todo momento al rellenado de copas. Opción a cambiar la copa por aquello de ser cava pero que como siempre declino. No tengo ni idea de si es mejor o peor pero uno disfruta más así.
Una bandeja de buen pan que hoy es muy poco “solicitado” y ya iréis entendiendo el motivo, da paso al desarrollo del menú.

Comenzamos con unas Almejas al natural sobre espuma de limón y jengibre. Mi compi no es amiga de “cosas crudas” y a ella se las sacan “más preparadas”. Almejas de estupendo tamaño, de primerísima calidad, muy límpias. La espuma, de la que Arantza da buena cuenta, es como un rico helado de limón. Empezamos muy bien.


Pasamos a las Verduras asadas y ahumadas con huevo a baja temperatura. No voy a decir aquello de uno de los platos de la noche puesto que hoy, tengo que decirlo, lo han sido todos. Pero están que te sales. Riquísimas. Hasta Aran, que no es demasiado propensa a comer verduras, disfruta como una chiquilla. Eso si, me pide que no le diga lo que está comiendo, prefiere no saberlo. J . El huevo, de los de “buen color”. Mezclarlo todo y disfrutar. Estupendo plato, sin duda.


Pulpo a la brasa sobre patata rota al limón. Casualidades de la vida. Sin saber nadie nada, tenemos la infinita suerte de que sale con dos texturas un tanto diferentes y casualidad también, nos los colocan en su orden idóneo. A mi, más tieso, a ella un poco más “hecho”. Se lo comentamos. Ha sido curioso pero es que hoy estamos en que todo tiene que salir perfecto. Exquisito, bien preparado, muchísimo sabor. La patata está igualmente sabrosa. Muy rico, mucho.


Habíamos venido a probar su arroz, eso era imprescindible, así que nos llega la ración de un cojonudo Arroz a banda de marisco (gamba blanca de Huelva y langostino tigre) con gamba semi-cruda. De nuevo como a mi compañera no le va lo de lo crudo, se los sacan casi a la plancha. Así que que más quiere ella….
Este plato es producto del paso de Manu, que por cierto pasa un par de veces por la mesa para preguntar por nuestro grado de satisfacción, por el restaurante de Quique Dacosta y la verdad es que lo bordan. Perfecto punto, sabor intenso. Suelto el grano pero, como debe ser, un pelín “duro”. Esto que se entienda bien. Un arroz pasado pierde todo su encanto. Excelente. De diez, sin dudarlo.


Como pescado nos sacan una pequeña ración de Rodaballo a la brasa con jugo de cítricos y picada de encurtidos. Esa piel crujiente….. ese punto del pescado,,,,, y ese toque gracioso de los encurtidos que le dan un toque novedoso al plato pero que simplemente es un pequeño guiño, no resalta.


Al llegar a la carne, me comentan que les gustaría que probásemos un plato “especial” de la casa. En cuanto lo nombra……. Casi grito de alegría. Callos y morros. Mi perdición. En este caso al “estilo Benigna”. Beni, la amama  de Manu, los preparaba igual y además es la que “sumergió” a este joven pero experimentadísimo cocinero en el mundo de los fogones. Pues Beni, eskerrik asko. Lo hace bien, lo hace muy bien, que lo sepas.
Poco misterio tiene este plato cuando se hace como siempre, con buen producto, estando bien trabajado y con una salsa que, por muy lleno que esté ya uno, invita a la gula del “unte”. Están para chuparse los dedos. Que cosa más rica, oyes…..


Arantza se come su ración de Carrilleras de ternera guisadas sobre salsa parmentier. Nos comentan que las preparan con el jugo de la “falda”, al parecer están más sabrosas. Realmente están tiernas a más no poder. Casi colocando el cuchillo encima se parten solas. Me he acordado de las carrilleras del Trueba, sin duda las dos mejores que he comido jamás. Impresionantes. La salsa no se queda atrás y le da un toque perfecto al plato. De nuevo un sobresaliente.


Esto ya va siendo cosa seria. Vamos estando más que satisfechos, sobre todo alguna que yo me sé. Una que habitualmente cena un flan de queso y que hoy va a cenar, como dice ella, para todo el mes. Pero llega su perdición, llega el mundo del dulce y es curioso como en esos momentos sacamos fuerzas de donde sea, hacemos un hueco y conseguimos seguir disfrutando.
De primer postre un Helado de yogurt natural griego con infusión de frutos rojos.
Fresco, muy fresco. Con mucho sabor. A fresa, a yogurt, todo mezclado es para disfrutar. Un postre ideal para romper con lo salado pero con sabor muy intenso. Nos ha encantado. Sobre todo a la que tengo delante.


Para finalizar, allí que nos traen la Torrija caramelizada y helado de arroz con leche. El helado de arroz con leche es puro arroz con leche. Está frío, claro que sí pero es que……. Me pierde a mi este postre. La torrija está para comerte dos docenas un día cuando te levantas de la cama. Golosa, muy golosa. La que no tiene sitio para más se permite el lujo incluso de comerse un pequeño trozo que le ofrezco. Eso es señal de que esto está de muerte. No se yo si hoy he "ganado o perdido puntos". jajajajajaja.


Manu se despide, tiene otras obligaciones, descubro, cosa curiosa que el jovencísimo “maestro” que tiene hoy en cocina es de mi pueblo y que para más inri, el que hoy libra pero que tiene también en cocina es Erlantz. Otro que ha pasado por la cocina de Aizian y al que conozco desde pequeñito. Que por cierto, es también de Laudio. De ahí el título de hoy, todo ha sido una cadena de agradables sorpresas.
Con una infusión y un rico cortado damos por finalizada la velada, han sido dos horas y media de disfrute continuo. De sorpresas agradables.



Me empiezo a preocupar puesto que de nuevo encuentro otro sitio al que tengo que añadir a la lista de mis favoritos. No me da el tiempo, no me da la cartera, no me da el cuerpo para todo pero prometo que volveré y seguramente a no demasiado tardar.
El total abonado han sido 140 euros que me parece, como casi siempre, un buen precio para lo degustado y su calidad. Esto, señores y señoras es alta cocina. 


20 de enero de 2015

RESTAURANTE AIZIAN: Tras la estela de la estrella.

Noche un tanto “especial”. No soy yo precisamente demasiado de "reyes". Soy más del carbonero. Será por afinidad social.
Día complicado para bajar a la capital pero sabiendo a que hora y por donde hacerlo, al final obtienes esa esperada recompensa de encontrar esos cuatro metros y medio aproximados donde ubicar el coche. Milagrosamente muy cerca de nuestro destino. 
Ya ha pasado la cabalgata y los padres y sus niños, ilusionados estos últimos, van retirándose hacia sus casas. Nosotros, para hacer tiempo, tomamos primero un cafecito y una copita de cava.
Quería yo hoy un sitio un tanto especial y aunque ya he pasado unas cuantas veces por aquí, el hecho de su reciente y muy merecida y a mi parecer tardía estrella michelín y además el haber tenido la infinita suerte de haber probado dos de sus nuevos platos, me afirman en pensar que es el restaurante que quiero que conozca Marijo.


Siempre he dicho que es uno de los restaurantes más elegantes que conozco. Sensación de tremenda amplitud. Mesas grandes, estupendamente vestidas. Vajilla de calidad, cubertería, copas de excelente tamaño. Además estos días la flor de Pascua luce en cada mesa.
El servicio es magnífico, profesional , amable y simpático y la jovencísima sumiller, con la que ya había tenido el placer de cambiar opiniones, una enamorada de los vinos, incluso del tinto de año, frío, eso sí. J
Nos acercan las cartas aunque yo vengo con la idea de cenar el menú degustación. Primero hago que mi compi eche un vistazo por si algo no es de su agrado. Es muy agradecida y una estupenda comedora así que no encuentra pega alguna y a por ello que nos vamos.

Para beber nos decidimos por un blanco que sé que me va a gustar. Un blanco de Rioja, concretamente un Allende 2009. Un vino de las varietales Viura y Malvasía y envejecido durante 14 meses en barricas de roble francés.

He leído por ahí que se recomienda su consumo entre 2012 y 2015. Pues creo que le he pillado en su momento óptimo. Está simple y llanamente espectacular. No soy ni mucho menos un experto pero uno, además de su corazoncito, tiene su propio paladar y me ha encantado. 
A día de hoy este es, sin duda alguna, el tipo de vino que más me gusta. Acidez ideal, es denso, casi diría que cremoso. No hemos usado la cubitera, estaba bien fresco y ha ido ganando a lo largo de la cena.

 La última copa, tomada después del café me ha hecho olvidarme de esos vinos dulces de postre que tanto me gusta. Cojonudo.

Nos acercan los panes para elegir. Tres tipos, a cada cual más rico. Marijo se decanta por uno rústico y yo, no tengo remedio, me tiro de cabeza a mi pan de maíz. Es un vicio. Repito, repetiré siempre, que me parece un bizcocho.
Como aperitivo nos ofrecen unos mejillones muy naturales sobre una salsa. Hay hambre y casi no nos da tiempo ni a verlos. Pero están riquísimos.


Comienza la cena en sí con una Sardina ahumada en casa sobre tomate texturizado y mousse de ajo blanco. Producto de excelente calidad. Esto es lo que es. El ajo está ahí pero se nota más su picor que su sabor. Suave, muy bien conseguido y que hace del conjunto un verdadero logro.


Llega ahora el que al parecer de mi compi ha sido “su plato estrella”, el Ravioli de cigala con sopa de hinojo y praline de avellanas. Hay que reconocer que está “divino de la muerte”. Menudo sabor….. marcado el sabor del marisco que destaca sobre el resto de ingredientes. Uno sabe lo que está comiendo porque lo pone en el papel que te dejan enunciando los platos pero uno, lo siento, sería incapaz de descubrir los sabores. A mi lo que realmente me importa es que lo consiguen. Consiguen que uno disfrute y que incluso cierre los ojos para apreciar mucho mejor esa perfecta conjunción saporífera.


Aparece ahora uno de los platos que tuve en honor de probar en Aretxondo durante la experiencia gastronómica a la que fui invitado por Gure Sukalkintza y que ha sido, ahora ya a mi parecer, el plato de la noche. La Lasagna de morros de ternera y sepia con jugo de txipirones y aire de pimentón.
Como sabor más destacable el del morro, sin duda alguna pero aquí “cada músico” hace su papel haciendo que la melodía final, suene de maravilla.
Un plato que al parecer está encantado a todo el mundo e incluso gente que tiene más bien problemas a la hora de comer morros, salga por la puerta diciendo que su concepto ha cambiado.


El primer pescado, el Taco de bacalao ahumado al momento con aromas de otoño, creo que “paga” el castigo de venir después de lo que viene, en mi modesta opinión, cambiaría yo el orden de los productos que quizás sí alterase el resultado. Está riquísimo pero como son sabores muchos menos marcados, el plato anterior le hace demasiada sombra. Repito, como no, que es mi modesta opinión.


Solucionado inmediatamente con otro de los platos estrella, el Salmonete a baja temperatura sobre manitas-begi y sopa de berberechos y tomates asados.
Una buena pieza, al punto idóneo. Ni más ni menos. Estupendo, sabroso, jugoso. Veo disfrutar tanto a Marijo con él que me permito pasarle un pequeño trozo para que siga disfrutando aún más. Muy rico.


Pasamos a la carne, Cochinillo deshuesado con puré de zanahoria y naranja y salsa de soja. Creo que yo ya había probado todos los platos pero este me sigue sorprendiendo. Una carne que hace unos años yo hubiese sido incapaz de comer. Pero aún recuerdo el primer sitio donde lo cené de esta guisa, en el Zaldiaran en Gasteiz y me sorprendió y aún hoy sigue haciéndolo. Está impresionante. Jugoso a más no poder y con este toque tostado de la piel que hacen un conjunto maravilloso. No quitéis jamás este plato de la carta, por favor. Es uno de los mejores que he probado jamás.


Nos llega ahora el primero de los postres, curiosamente, mi compañera no es excesivamente de dulces y además la cena no ha sido precisamente excasa pero a lo tonto, da buena cuenta del plato. Un Souflé de pistatxos y chocolate blanco. Dulce, muy dulce. Me gusta. Casi pienso en mi leche condensada….. el helado que acompaña es más amargo y la mezcla gana puntos. Un buen postre que yo hubiese preferido dejar para el final.



Y para terminar otro de los platos nuevos del menú, otro de los degustados en Aretxondo, el Helado de café sobre milhojas de manzana verde y crema de gatzatua. Este postre es más ligero, mucho más fresco, por eso digo lo que de que hubiese comido este antes para romper con lo salado y quedarme con el dulzor del Souflé pero de nuevo demuestran mucho arte en cocina. Un plato con muchos ingredientes que consiguen llevar al conjunto a lo más elevado.



Salgo a tomar un poco el fresco y echar un poquito de humo. El vicio es el vicio y al llegar me encuentro con los detalles “fin de fiesta”. Las ya más que típicas tejas de este restaurante que están simplemente riquísimas y unos trozos de turrón muy adecuados para las fechas. No tiene uno precisamente hambre a estas alturas, el menú es consistente, mucho más que suficiente tanto para probar su cocina como para salir satisfecho.



Un par de riquísimos cafés y ese último trago a esa botella de blanco me hacen salir por la puerta con el convencimiento de que volveré y con el convencimiento de que los 173 euros abonados han merecido la pena.
Esa estrella ha tardado, en mi opinión mucho, pero está ahí y esperemos que para mucho tiempo y si viene otra…. pues mejor que mejor. Zorionak de nuevo a todo el equipo por ese logro.       Su página web: www.restaurante-aizian.com

15 de enero de 2015

RESTAURANTE TRUEBA. BILBAO: Preparando el terreno.

Dentro de un par de semanas tenemos una interesante visita de un enamorado de la gastronomía que viene de lejos y que tiene ganas de conocernos. Pobrecillo, igual no vuelve más. :-) Recae en mi la responsabilidad de organizar la comida del sábado y después de barajar alguna propuestas, me decanto por este restaurante así que hay que ultimar detalles y que mejor manera de hacerlo que visitarles en vivo y en directo e incluso probar alguna de las propuestas del futuro menú.
Por aquí ya he pasado en algunas ocasiones y desde luego que cada día me refuerzo en la opinión de que es, sin lugar a duda alguna, una de las mejores opciones de Bilbao a día de hoy para poder disfrutar de una comida excelente, a precios comedidos y con un servicio que mejora aún más la sensación resultante.


Tras tomar un par de potes en las abarrotadas calles, nos acercamos al restaurante que está prácticamente a tope. Nos acomodamos en nuestra mesa y al momento nos saludan tanto Aitor como Marian que andan a lo suyo, que es atender, cocinar y dejarnos satisfechos.
Nos acercan las cartas pero, como siempre, declino abrirlas. Ellos saben mejor que nadie lo que nos pueden ofrecer.
Como venimos de unos días un tanto complicados en lo gastronómico, le pido que sea una cena más bien ligera y he aquí lo que hemos tenido la ocasión de degustar:
Un par de trozos de una exquisita txistorra para abrir boca. Además, mi compi tiene ascendendia navarra y las ha comido en muchas ocasiones y de todo tipo. Le gusta esta, a mi también, con ese toque picante que la hace mucho más apetecible aún.


Un para de croquetas excelentes como siempre. Crujiente el exterior, jugoso a más no poder el interior, con buenos trozos de jamón. Siempre se suele decir que donde se comen buenas croquetas es garantía de que lo demás va a estar rico. No tiene porqué ser así pero en este caso se cumple el dicho.


Estamos pasando frío, ha tardado en llegar este año pero ha venido “todo junto” y apetece un buen plato de sopa de pescado. Yo ya la he probado y se que está cojonuda. Es más bien una crema que un caldo. Gordita y acompañada de unas txirlas que vas encontrando en boca a medida que vas dando cuenta del plato. Riquísima, te deja en cuerpo en condiciones de continuar más “valiente”.


Otro de los platos estrella de este local es el huevo poché. Plato muy habitual en muchos restaurantes pero que sigue siendo un verdadero placer. Al romperlo, el color de la yema, “delata” que es un huevo de calidad. Poco hecho no es la definición puesto que está muy bien hecho pero sin destrozarse. Entero. La clara gordita. El puré de patatas que hace de base en el plato está impresionante y los pimientos rojos se salen. Tengo la suerte de que Arantza no es demasiado amiga de ellos y así disfruto yo de algunos más. Este plato es de los de diez, sin duda. Cada cual que piense lo que quiera pero me parece simplemente genial.


Dudando entre varias opciones como remate de lo salado, al final quiero que mi compi pruebe ese plato que repito es para mi uno de los mejores platos que existen en cocina. Clásico, catado en cientos de ocasiones pero que hay días en los que se alcanza prácticamente la perfección  y hoy ha sido uno de ellos. Begihaundi en su tinta. Dos “medias raciones” que bien pueden ser enteras. Aran los ha probado en su casa, tanto su amatxu como su tía los preparan muy bien pero reconoce que esto está rico, que está muy rico. Ella, así lucimos, no es amiga de untar y yo hoy, además de rematar la salsa con cuchara, limpio un poco más el plato aún con un poco de pan. Esto es un puro vicio,  placer de dioses que los humanos tenemos a nuestro alcance.


Curiosamente yo hubiese terminado la cena así pero la que “está llena” no puede vivir sin algo dulce y la propuesta  es la torrija con helado de galleta. Así que de nuevo en dos medias raciones, rematamos la cena de una manera sublime con un postre clásico pero sabroso. Jugosa y con el punto exacto de dulce. Luego Aitor nos enseña el pan que utiliza para hacerlas. Si váis un día, os recomiendo este postre, seguro que los demás están bien ricos pero………


Para beber, Marian sabe lo que me gusta, siempre da en el clavo y hoy no ha sido menos. Además es una persona que gusta de ofrecer vinos sorprendentes pero a precios muy arreglados. Sabe elegir.

El vino de hoy ha sido un Quinta de Couselo. Es un albariño al 90% y lleva además otras varietales de uva para limitar un tanto la acidez: Caiño, Loureiro y treixadura.
Crianza sobre lías durante seis meses. Desde luego que tiene una nariz muy frutal que va incluso ganando a medida que el vino se airea.  En boca resulta muy agradable con más matices aún. Fruta pero a su vez un ligero amargor. Realmente nos ha encantado.
Una infusión, un rico café, rematamos la reserva para últimos de mes y nos despedimos de un restaurante que me parece una opción estupenda. Repito, calidad superior del producto, maestría a la hora de tratarlo, buena posibilidad de beber cosas ricas a precios muy comedidos y un trato que invita a volver y volver.
El total abonado hoy no es “real” dada su generosidad pero sin bebida ha sido de 73 euros que me parece, como siempre una excelente relación calidad-precio.


                            Eskerrik asko de nuevo por todo y nos vemos dentro de poco.

10 de enero de 2015

RESTAURANTE MIGAEA (GETXO): Elegancia a precios populares.

Son fechas muy complicadas y tras algún intento fallido para cenar en alguno de los que tengo pendientes en Bilbao, al final me decanto por visitar este restaurante de Getxo que ya he visitado en un par de ocasiones,
Siempre que como en este local, viendo su elegante comedor, pienso en otros tiempos. Estamos donde estamos e imagino aquí a ciertos personajes de “cartera muy alegre” dándose unas tremendas comilonas sin preocuparse demasiado de la cuenta final.
El local es elegante. Tiene una terraza cubierta de la que ya he disfrutado y el comedor es muy elegante. Quizás ya un poco demasiado clásico pero a mi personalmente me gusta el estilo. Mesas de tamaño amplio, estupendamente vestidas, indiferentemente de la opción que elijas vas a comer igual de cómodo. No puede uno comer todos los días una hamburguesa en semejante entorno.



Ahora las cosas han cambiado y mucho. Por lo pronto el restaurante ofrece opciones que hace tiempo no era necesario ofrecer. Menús incluso de hamburguesa, eso sí, con champagne.



 Tiene un menú degustación y uno por el que hemos optado hoy, llamado “de todo un poco” que supone 35 euros todo incluído. Además dan la opción de cambiar el vino descontando el precio del del menú, cosa de agradecer cuando no te da lo mismo lo que beber.

Nosotros nos decantamos por un txakoli que no conocía, concretamente un Berroja. Elaborado con un 80% de Hondarribi suri y un 20% de Riesling y macerado sobre sus propias lías durante unos meses. De color amarillo pajizo y realmente suave. Nariz afrutada, paso por boca muy agradable y muy poca acidez. A Arantza le ha encantado lo cual quiere decir que es un vino muy fácil de beber.

Buenas copas y buena vajilla. Al cambiar de vino también nos cambian las copas. Le comento que si está frío no es necesario que nos traiga la cubitera pero al final la coloca dejando el vino fuera por si nos es necesario más tarde. No la utilizamos.
Mi compañera bebe agua, es mujer sana así que una botella mediana de Bezoya y dos panes tipo chapata, normalitos, decoran la mesa antes de la llegada del primero de los platos: 

Rodajas de tomate trufado. No estamos precisamente en tiempos del tomate. Cortado en rodajas finas, muy finas. La piel está dura, cosa normal, así que estorba un tanto. El sabor está muy logrado, muy sabroso.



Le toca ahora el turno a las Láminas de magret de pato con virutas de foie y reducción de Pedro Ximenez. Bonita presentación y conseguido conjunto. Eso sí, el corte es excesivamente fino, todo ello no llenaría una cuchara sopera. Reconozco que al final casi he agradecido el tamaño puesto que el menú en su conjunto es suficiente.



Cuatro Gambas blancas a la sal, también de pequeño tamaño y hechas a mi gusto, poco.
Sabrosas y que desaparecen en un abrir y cerrar de ojos. Ricas.



El siguiente plato ha sido para mi y quizás también para mi prima, el mejor de la noche, Pimiento rojo asado en casa relleno de rape y langostinos, con salsa de nécoras.
Huele estupendamente. Se nota perfectamente que no es pimiento de bote o que si lo es, está muy bien trabajado. El relleno muy sabroso y acertado. Salsa muy rica. Un plato muy bien conseguido.



Pasamos a la  Berenjena gratinada con parmesano, rellena de cabrito y verduritas. Sorpresa sabrosa. No soy yo demasiado de berenjenas, lo contrario que ella pero el relleno poco tiene de vegetariano. Cantidad agradecida de carne, se percibe ya en nariz el cabrito. Este también ha sido un buen plato que el toque de parmesano lo hace mucho más atractivo aún.



El último plato salado, las Tiras de entrecotte a la leña con patatas a las especias es el único que se presenta al centro para compartir. Con este plato hemos pasado un rato estupendo puesto que desde el principio al fin no terminábamos de ponernos de acuerdo. Al principio el olor de las partes exteriores daban la sensación de que era una carne un tanto pasada pero los trozos principales, los centrales, estaban realmente jugosos y sabrosos. Sensaciones quizás…… Las patatas fritas tremendamente originales. A mi prima le han gustado mucho más que a mi. Yo soy de patata con sabor a patata y estas, ya lo anuncian en el nombre, llevan especias varias que no hemos sido capaces de enumerar. El pimentón era lo más destacable pero allí había algo que les daba un sabor muy característico, que me llevaba a algo probado ya pero que han guardado en secreto. Me parece bien.



El camarero nos da la opción de cambiar el postre ofertado por alguna tarta de las caseras que tienen. Arantza decide quedarse con la Torrija de pan empapada en leche, acompañada de helado de vainilla crocante casero. Rica de sabor pero un tanto seca. Para mi la torrija debe estar más bañada, más esponjosa. El helado es una buena compañía para este ya muy clásico pero rico plato.



Yo me decanto por una tarta de manzana que está rica, quizás un tanto “chicloso” el hojaldre pero como dice la estupenda pastelera que comparte mesa conmigo, es un tema complicado de trabajar. No destacaría yo los postres en la cena.



Salimos a la terraza a tomarnos nuestro correspondiente cafecito e infusión y abonamos la cuenta. 82 euros en total. Descuento sustancioso del vino, cosa de agradecer y cafés a precio bastante arreglados y más para estar donde estamos.
Pues cenar así por este precio en un local de esta categoría me parece que merece la pena. Volveremos sin duda pero por el camino tenemos demasiadas cosas para visitar.

Su página web: www.restaurantemigaea.com