28 de noviembre de 2014

RESTAURANTE ARETXONDO (GALDAKAO): LA CUADRATURA DEL CÍRCULO.

Hacer lo que hago me encanta. Comer estupendamente, beber cosas ricas y después contarlas, a mi peculiar manera, eso sí. Encima tengo la infinitva suerte de que haya personas a las que les gusta leerlo. Y para completarlo todo, gracias a esta estupenda afición, hay días en los que me suceden cosas que me hacen pensar que quizás no sea tan difícil conseguir la perfección.
Hace un año ya, parece mentira, que Gure Sukalkintza decidió juntar a 8 blogueros y a dos “suertudos” a una experiencia que me hizo “bajarme” un poco a lo terrenal y darme cuenta de que con los ojos cerrados las cosas no son tan evidentes.


Hoy he tenido la oportunidad de vivir otra maravillosa experiencia, acompañado de algunas caras conocidas y otras nuevas, de gente joven que vive esta pasión con más intensidad que yo mismo y nuevamente de otros dos afortunados a los que la suerte les ha traído hasta aquí.
Conozco el camino, son ya unas cuantas las visitas que he hecho tanto a la casa que hoy nos recibe como a su “pariente”, Andra Mari. Siempre he disfrutado y aunque hoy uno va un poco nervioso por no saber muy bien lo que le espera, al de muy poco me relajo absolutamente y comienza un disfrute pleno.


Por lo pronto, nada más cruzar la puerta, nos recibe un pletórico recién “estrellado”, Josemi, del restaurante Aizian, eso es todo un lujazo. Lleva unos días un tanto ocupado pero feliz. El reconocimiento a un trabajo bien hecho, una sensación que uno no disfrutará jamás. Zorionak para él y por supuesto para todo el equipo. Los goles los marca uno pero el balòn viene desde atrás empujado por todos.


Mientras van llegando los invitados, podemos disfrutar de un rico txakoli y se nos une Ricardo Asua, propietario del negocio familiar que será quien nos guíe hasta lo más profundo del precioso caserío donde se ubica la bodega. Que bien se tiene que estar aquí abajo en esos días del verano. Allí hay unos cuantos vinos que algunos que conozco les meterían el sacacorchos encantados de la vida. Hombre campechano y muy agradable. Se notan las tablas.
Pasamos al amplísimo comedor y nos vamos acomodando en la mesa, hoy al menos, voy a vivirlo con los ojos abiertos, eso es siempre una ventaja.


La idea es presentarnos algunas de las novedades de los tres restaurantes y para ello contamos con sus tres estupendos cocineros: Zuriñe de Andra Mari, Guillermo de Aretxondo y Josemi de Aizian. Dos estrellas y ojalá que pronto sean tres.

Para acompañar lo sólido, el vino elegido ha sido el Baigorri, en primer lugar un blanco y después un crianza. 

Yo, fiel a mis gustos y gracias a que hay muchos que siguen pensando que el tinto es más rico (no seré yo quien les saque del error), puedo disfrutar de toda la cena con el blanco Fermentado en barrica cosecha 2003.

 Un vino de color dorado intenso y cuya nariz nos “canta” que aquí hay madera. Lo que para algunos será una “putada” para mi es una bendición. Estoy cogiendo un vicio a este tipo de vinos que hace que esos aromas tan afrutados de algunos vinos actuales que imagino estarán ahí por la demanda del mercado se me antojen menos apetecibles.

Me ha encantado y creo que aún puede guardarse algun año más y nos dará más de una sorpresa agradable.

Comienza el espectáculo donde cada cocinero nos describe el plato en primer lugar para posteriormente emplatarlo “in situ”, ayudado, eso sí, por los invitados que se van rotando en semejante experiencia. Alguno que yo me sé se ha escaqueado, ¿quién habrá sido?. Pero ha disfrutado igual viendo la pasión desatada.

En primer lugar podemos disfrutar de la Sopa templada de ostras, algas y huevas de salmón. Mira que yo no soy amigo de las ostras pero en esta ocasión, su textura es más de mi agrado, estas llevan un trabajo y se nota al meterlas en boca. El conjunto resulta muy agradable y sin duda alguna, te hace trasladarte al mar. 


Pasamos a la Lasagna de morros de ternera y sepia con jugo de txipirones y aire de pikillos y pimentón. Nombre largo para un plato cuya elaboración no lo es menos.
Mucho trabajo, muchas horas para conseguir el resultado final que es mucho más que satisfactorio.  La carne tierna a más no poder. Los ingredientes presentes pero a mi me ha parecido que el resultado final premia al principal pues no pierde en modo alguno su presencia tanto en nariz como en boca. Me gusta la propuesta y los que podáis pensar en que los morros no os gustan, dazle una oportunidad que seguro que os lleváis una agradable sorpresa.


El siguiente plato es el estofado de bacalao y cebolla con crema de patata y espuma de huevo.
Trabajo y mucho para preparar los callos de bacalao que dan la base a este plato cuya presentación es muy bonita pero que merece la pena “destrozar” para disfrutar de él en su conjunto. Todos los ingredientes tienen su labor. Una pena que “mi emplatadora” haya sido demasiado generosa con mi ración de piel de naranja. 
De nuevo propuesta que gusta y mucho. Menudo placer eso de investigar e investigar y que después te salga algo así para disfrute de innumerables comensales.


El último plato del apartado salado es la Molleja de ternera, crema de limón y caldo de cerveza negra. Nuevamente aparece un ingrediente del que no soy demasiado amigo. La cerveza negra.  Posteriormente descubro que no es, precisamente, el protagonista y que no estorba en absoluto, más bien lo contrario.
Recuerdo yo la poca afición mía a pedir mollejas. Recuerdo esas texturas duras.
Ahora ya le he perdido el “miedo”, esto está muy elaborado, la metes en boca y parece ternera lechal. No penséis que la crema de limón os va a marcar en demasía. Nuevamente son aromas y sabores que están ahí pero que no se empujan unos a otros. Todos ellos participan en el baile pero sin molestar al resto de bailarines.


Pasamos al primero de los postres. Sorbete de café con milhojas de Gransmith y crema de gatzatua. Aquí sí que se le saca jugo a la manzana. Soy cafetero pero curiosamente es un sabor que en el plato no suele agradarme y hoy, como va sucediendo plato a plato, me demuestran que una cosa es que las cosas sepan a algo en concreto y otra muy distinta es que un ingrediente sea un protagonista más.
Un postre muy fresco, de los que sirven para limpiar de lo salado en espera del segundo. Una pena que en esta ocasión no se le haya ido la mano al emplatador con la leche condensada. Soy un tremendo golosón y es uno de mis “placeres prohibidos”.


Y terminamos la estupenda cena con el pastel de praline de avellana, espuma de whisky y helado de vainilla. Nos confiesan que el helado viene del maestro de Santutxu. Del restaurante sale la idea de lo que quieren y él le da forma. He tenido ocasión de probar en varias ocasiones sus helados y la verdad es que están para quitarse el sombrero.  De sabores increíbles.
Yo un amante de los mazapanes y en este postre lo que más me marca es eso precisamente, el sabor a mazapán. Como no puede ser de otro modo, el whisky está ahí pero de manera muy sutil. Estupendo remate para una cojonuda cena.


Unos cafés, las correspondientes fotos para que quede constancia del asunto, charlas distendidas, buen rollo. Aquí nos damos cuenta de que somos una pequeña parte de un todo. Cada uno en su lugar. Yo, como siempre, asumiendo que no tengo ni idea de nada. Que soy lo que soy, un “cuenta-cuentos” que lo único que pretende es disfrutar y después plasmarlo para que otros se atrevan a vivir experiencias semejantes. Merece la pena, la merece mucho.


Eskerrik asko Gure Sukalkintza por esta nueva oportunidad. Eskerrik asko a los protagonistas, a los restaurantes, a los cocineros, al personal de sala que en esta ocasión es más que profesional. Eskerrik asko a los compis de mesa por descubrirme lugares en los que he disfrutado como un chiquillo. 
Zorionak por este nuevo premio conseguido y no dudo de que con el trabajo conseguiréis seguir aumentando el palmarés.
Hoy no he tenido que "trabajar", las fotos son "robadas",evidentemente se nota que no son mías. Eskerrik asko Angel, eres un crack.
Podéis echar un vistazo a los tres restaurantes en www.guresukalkintza.com

22 de noviembre de 2014

RESTAURANTE OLD SHANGHAI: ME QUEDO CON LA TEMPURA.

La compañía marca mucho a la hora de elegir un restaurante. Hay “todoterrenos” que pueden con todo y las hay más “complicadas” que disfrutan más con un pollo asado que con un buen rodaballo y que además son “enemigas” de beberse un buen vino.  Hoy se da el caso y hay que localizar un lugar donde quitemos el hambre y al menos yo pueda también disfrutar un poco.
A sabiendas de lo que iba a beber  y a sabiendas de que el pequeño “estómago” de mi compi no da mucho de sí, nos dirigimos hacia un restaurante que ya he visitado en alguna ocasión y que, junto a un par de ellos muy similares, son locales donde puedes comer algunos platos muy agradables y donde se perfectamente lo que pedir.

Antes de ello hemos saludado a unos amigos que hemos conocido gracias a nuestros encuentros gastronómicos y con los que he compartido ya unas cuantas comilonas mucho más “serias” que la prevista para hoy.

Ellos cenan en el local de moda en Bilbao y que se encuentra en la misma calle que el Old Shanghai, la calle Ledesma, una calle de mucha vida en  la capital y siendo sábado y además jugando nuestro Athletic, está repleta de gente.  Que pena que esta no sea la tónica general de todos los pueblos de este pequeño país. Si los que tenemos todavía algún euro no nos los gastamos…… 
El Old Shangai es un local muy amplio pero como casi todos los locales de este tipo, “bien aprovechados”.  Las mesas demasiado juntas para mi gusto.  Me encanta su entrada, no pudiendo comparlos, yo no llego a tanto, me recuerda a mi pequeño porche donde de vez en cuando procuro sentarme  a disfrutar de…….. la tranquilidad.


El vino estaba “cantado”, un Moscato D`Asti Bell Colle 2013.


Tengo que reconocer que el sabor de este vino me encanta. Fruta, muchísima fruta. Dulzor pero no un dulzor empalagoso, no. Un dulzor muy agradable. Amaia disfruta más con el vino que con la comida. Le gusta más que a mi. Eso sí, creo que este vino no es el adecuado para comer ciertas cosas, no es precisamente el mejor “partido” para una salsa de soja, por ejemplo.

Una pena puesto que si algo tienen en este local es una señora carta de vinos y he visto más de uno que hubiese bebido bien gustoso.

Un bollo, un “pan chino” como decimos nosotros. Grasiento como es menester y quizás demasiado fácil de comer. Y comenzamos con una ensalada que realmente es un “plato combinado” de ensaladas. Canónigos, lechuga, soja, algas, alguna pequeña gamba y algo de chaka. Algún sabor un tanto “complicado” que se aprecia y que nos hace dejar buena parte. No es cuestión de que esté mala, es cuestión de gustos y sobre eso no hay nada escrito.


Pasamos a uno de los platos que para mi mejor trabajan en estos restaurante, la tempura. En esta ocasión me confundo al pedirla puesto que yo quería una de langostinos y pido la de marisco y claro, en la de marisco, más económica, me meten de nuevo unos palitos de cangrejo. En la foto primera se observa la que he comido en más de una ocasión el el Asia di Roma y que me parece genial. En la segunda vemos la de hoy.


La trabajan sin sal o con muy poca puesto que te la presentan con una salsa de soja que ya tiene más que suficiente “alegría”.


El último plato es otro que he comido en muchas ocasiones y del que tengo buenos recuerdos pero en esta ocasión han tenido un fallo garrafal y estaba muy caldoso. Me gusta más “seca”, que chupe bien el arroz el caldo pero sin que los granos naden en él.  Al menos de sabor está bien rico. Arroz tostado con gambas. Hoy hubiese sido más apropiada una cuchara que un tenedor para degustar el plato.


Así que sin más, hemos cumplido la velada, la charla he merecido la pena y sobre todo en días como hoy en los que un verdadero parlanchín como soy, puede permitirse el lujo de escuchar pues alguna habla bastante más que yo.

Un cafecito correcto y por menos de 50 euros hemos cenado y bastante bien. No entraremos en estudios de salarios que siempre, influirán y mucho en los precios finales.

17 de noviembre de 2014

TXAKOLI SIMON (ARTXANDA): TXULETALANDIA.

Hay ocasiones en las que tengo muy claro a lo que voy y más claro aún a donde tengo que ir.
Evidentemente en este pequeño país hay muchos sitios donde comer carne y comerla rica pero después de mi primera experiencia y dado que ya no están las noches para alejarse mucho, la opción elegida ha vuelto a ser el Txakoli Simón.


Después de una pequeña visita de inspección por Galdakao para situar uno de mis próximos “objetivos” que no tardará en caer, nos acercamos hasta Artxanda con el convencimiento de que a pesar de la dificultad de localizar el restaurante, iba a llegar a la primera.


Como siempre doy un paseo por algunos caminos vecinales de la zona pero al final, lo consigo, si no es por aquí, pues por allí tendrá que ser. J
Creo que a la tercera será la vencida y que conseguiré lllegar a la primera, lo que para la inmensa mayoría de los mortales es una ilusión, para mi casi supone lo contrario. Se terminó la parte “aventurera” del viaje.

Tal y como andan los tiempos pensé en no reservar pero afortunadamente me lo pensé dos veces y lo hice. El comedor a tope. Desde nuestra llegada un tanto “tempranera” para nuestras costumbres, el fluir de comensales es constante y al final pleno.
Nos acercan las cartas de lo sólido  y de lo líquido. En cuanto a lo sólido poco ha habido que pensar puesto que íbamos a lo que íbamos y poco más me ha costado decidirme con que acompañar la cena. Tienen una más que decente carta de vinos y cosa curiosa, de los pocos que disponen de unas cuantas referencias de vinos de postre y bastante “atractivos”, por cierto. Una pena el asunto de tener que coger volante.
Así que sabiendo ya de unas cuantas ocasiones que está bien rico , me decanto por una botellita de Gramona Imperial Gran Reserva 2007.  Es una apuesta segura. Acompaña estupendamente todos los platos.
Rechazamos el cambio de copas, las que tenemos nos gustan más. Presentado, abierto y dado a probar e inmediatamente nos acercan la correspondiente cubitera. Además el precio es muy justo puesto que son 22 euros total.
Buena lágrima que llena la copa, estupenda nariz y su paso por boca es muy pero que muy agradable. Poca envidia o más bien ninguna tiene que tener a más de un champagne.


Para abrir boca pedimos una ración de hongos  que nos presentan bañados en una rica salsa. De las que te “obliga” a untar pan. Por cierto el pan está muy rico. Unas txapatas de buen tamaño y crujientes que terminan sus días bañadas en la susodicha salsa. La única pega, por decir algo, es que estaban ligeramente salados.


Le toca el turno a la protagonista de la noche, la estupenda chuleta que  de nuevo se presenta en esa parrilla que te permite trabajarla a tu gusto. Cuando te toman nota te preguntan por el peso deseado y creo que con un kilo iremos bien. Hoy somos dos personas con gustos muy distintos en cuanto a su punto. Yo soy más amigo del punto justito, ella es más amiga del punto pasadito. Asi que vamos colocando en uno u otro lugar cada trozo para comerla cada uno a su manera. Eso sí, para mi es primordial que mantenga una temperatura elevada.


Poco desperdicio tiene, únicamente el hueso. La grasa es algo que me encanta y no dejo ni rastro. Color sonrosadito, como es menester y sabor, mucho sabor. Realmente aquí saben donde comprar la carne. Creo que el noventa por ciento del resto de comensales han ido a lo mismo. Txuleta por aquí y txuleta por allí.
Hoy he cenado con dos “txuletas” y las dos lo son porque pueden serlo.
Para acompañarla te traen una ensalada de lechuga y cebolla y además aliñada a mi gusto, con potencia de vinagre. Evidentemente hoy los gustos no son similares.


Un par de copas de cava quedan aún y me he acordado de que el fluido de chocolate estaba rico así que hemos compartido uno entre los dos. Un chocolate muy oscuro que podía dar la sensación de estar más amargo pero no, dulce, golosón.


Pues me parece una de las mejores opciones de la zona para acertar con la carne, a buen precio y con un servicio amable y atento. Con una infusión y un cortao terminamos la velada.
El precio abonado total han sido 95 euros  que nuevamente me parece un buen precio para lo degustado. Su página web: www.txakolisimon.com

9 de noviembre de 2014

RESTAURANTE VELO DE FLOR (ZALLA): Un gran descubrimiento.

Los amantes del vino han ido guiándome hacia este local. Tenía que visitarles. Aparecía en muchos sitios que frecuento en internet y hablaban de él unos cuantos conocidos de buen comer y mejor beber.
Así que tras una pequeña visita la víspera para localizar el lugar, nos acercamos el sábado mediodía con la intención de disfrutar, como siempre. Y la verdad es que el acierto ha sido total.


Dentro de mi completa ignorancia en todos los temas, el del vino es uno en la que destaco sobremanera, no tengo ni idea de nada.
¿Velo de Flor? Y yo me decía: ¿qué es eso? Qué nombre más….. “distinto”.
Pero “San google” me ha quitado las dudas, al parecer el Velo de Flor es un proceso característico de los vinos de Jerez que consiste en dejar las botas sin llenar totalmente y así la superficie del vino va quedando cubierta por un cultivo de levaduras autóctonas.
Esta capa es la que le da al Jerez sus características peculiares pues tras el paso del tiempo, el velo muere y cae al fondo y surgen así, los aromas almendrados y la sequedad de sus vinos. Ni más ni menos que lo que hace que a mi no me gusten nada de nada. Cosas de la vida.


Alvaro y Laura, una joven y muy agradable pareja se ha liado la manta y hace ya cosa de un par de años abrieron este local que pretende dar de comer y por supuesto, dar de beber al personal. Además no dar de beber cualquier cosa, no. Dar de beber y comer cosas ricas y por cierto, de manera original.
Por cierto, tienen la “sana costumbre” de acercarse los lunes hasta Santander a visitar a Andrés, a La Cigaleña. Me les imagino allí hablando y hablando de vinos y más vinos. Buena gente y gente humilde.


Nos acomodamos en una de sus mesas. El local es coqueto y alegre visualmente, sin grandezas pero todo bien vestido e impoluto.  Nos acercan su carta, una carta diferente, no es sin más de primeros, segundos y postres. Tienen varias cosillas. Pretenden jugar con sabores muy conocidos, con producto de calidad pero reconocible y a la vez darle un toque de originalidad y una presentación muy agradable a la vista y diferente.


Como soy como soy, les comento si no es posible que nos guíen un poco por su cocina y que sean ellos los que decidan ofrecernos pasito a pasito una muestra de su trabajo.
Así que le ponemos “trabajo” a Laura y nos quedamos con Alvaro que, hombre con fe, quería hacer un intento de conseguir que me bebiese un tinto. J
Al final soy yo el que consigo que no se la juegue, que me conozco ya demasiado y le digo que me saque un blanco rico.

Pues allí que aparece con una botella de Nicolás Joly Les Vieux Clos 2008. Vino de la zona del Loira. Un vino que se elabora sin “ayudas” químicas. De la variedad Chenin que en palabras del propio elaborador, es tan difícil como un hijo rebelde.
Incluso nos comenta Alvaro que muchas de las botellas salen “malas” al abrirlas y que no hay “reclamación” que valga. De la bodega salen perfectas.
Unas más que hermosas copas Riedel en las que comprobamos el precioso color de este vino. Casi más dorado que amarillo. Muy limpio.
Tiene una nariz que dice muchas cosas pero que yo no se, como siempre, interpretar. Me resulta un tanto diferente a todo lo bebido hasta ahora pero me gusta. En boca tiene una entrada potente pero lo que más me marca es el resultado final que hace que disfrutes un buen rato y que te centres en ese postgusto tan agradable.

Hemos disfrutado padre e hijo de un buen vino y además a un precio mucho más que ajustado. Da gusto descubrir cosas nuevas y diferentes y mucho más aún si hacen que pases una velada estupenda.
Cesta de panes. Cuatro pequeñas piezas, dos de ellas de pan integral están hechas a mi gusto, crujientes. Muy ricos y en cuanto han visto que desaparecían, nos han traído una nueva remesa.


Ensalada de ventresca de atún. Con tomate, patata y lógicamente ventresca. El aliño estaba para untar pan sin conocimiento. Buena materia prima y conjunto excelente. Una de mis ensaladas preferidas y tantas y tantas veces degustada.
Croquetas. De bonito y de jamón y huevo. Dos estupendas croquetas por barba de tamaño XL (60 grs cada una). Presentadas en una bonita cesta de freir. Por fuera están tremendamente crujientes y por dentro están muy bien conseguidas. Dicen que andan sacando unas 400 semanales. Eso es una estupenda señal. Nos han  encantado.


Patata brava y patata ali-oli. Preciosa presentación de este plato tan visto en mil sitios pero que asi da la sensación de estar comiendo algo diferente. Las dos están muy sabrosas. Con la patata como me gusta, poco hecha. La brava es brava, no con tomate del malo. Te deja esa agradable sensación picante.
Cada plato que sale delante de nuestros ojos es más original. Se lo he comentado, al parecer en cocina hay gente con ganas de agradar y además con buen asesoramiento. Pues desde luego que lo consiguen.


Torta Inés Rosales de sardinas en aceite y vinagre con emulsión de tomate y aceite. No conocía yo estas tortas. Son un producto sevillano. De unos 12 centímetros de diámetro, totalmente natural y hechas con harina de trigo y aceite de oliva virgen, azúcar y especias. Tienen un toque de anís muy característico. Al parecer se hacen a mano y se envuelven individualmente en papel parafinado.


En nuestro caso concreto la mezcla de sabores está muy lograda en mi opinión. No tanto en la de mi hijo que no está tan acostumbrado a sabores un tanto diferentes. Pero es un buen comedor y muy “obediente” y no deja ni una pequeña miga.


Pulpo, verduras y parmentier. Mucho más que curiosa y original presentación de un plato degustado en numerosas ocasiones.
Rico el pulpo, muy rico el puré de patata, estupenda conjunción con las verduras. Es para comerlo todo mezclado y el resultado es excelente.


Rissoto de hongos. De nuevo bonita presentación y muy bueno de sabor. A mi parecer demasiado hecho. Pero merece la pena el resultado. En cuanto ponen el plato delante el aroma a hongo invade mis papilas olfativas.


Txerripatak. Esto ya empieza a “complicarse”. Estamos comiendo como el que da nombre a este plato. Los ratos que he pasado yo comiéndolas.  Mi “problema” es que las he comido en demasiadas ocasiones y preparadas por esas “profesionales” amatxus que hacen que no sea sencillo sorprenderme.
En su salsa bizkaina. Sin trampa ni cartón, con sus huesos. Esto es como comer caramelos muy pero que muy ricos. Han ido ganando según he ido degustando el plato. De menos a más.


Mi compi de mesa de hoy no es precisamente amigo de este tipo de textura gelatinosa y se lo ha comido…” por obligación”, eso sí, no ha dejado ni medio resto en el plato. Menos mal que no te gustan…..
Pasamos ya a los postres. De nuevo presentados con mucho gusto.
Yogur con naranja. De textura cremosa y con piel de naranja. No soy yo demasiado amigo de este producto pero estaba muy sabroso.
Crepes de chocolate y naranja. El que me acompaña no es amigo de postres. Eso dice él, pero en esta ocasión parece que le conocían. Han acertado de pleno. El chocolate es su pasión.


Le han encantado. A mi “me ha encantado”. Eso de pasión de padre….. Realmente están cojonudas, dulces…… de comer a bocado y repetir.
Para acompañar a los postres y tras una “conversación muda” entre Alvaro y yo, que mi hijo observa sorprendido, nos aparece con una botella de un dulce que no he probado jamás y cuyo resultado ha sido más que satisfactoria. Un Coteaux du Layon 2012Un dulce muy suave y muy agradable. Mi hijo no es amigo de este tipo de vinos y ha preferido (lo estoy llevando al lado claro) , terminar con el poco vino blanco que quedaba.


Un cafecito y abandonamos el local con la intención de volver, pero volveré incluso alguna tarde de esas en las que uno no sabe muy bien que hacer e iré probando cositas distintas en su barra, tanto líquidas como sólidas.

40 euros cada menú y 35 el vino. Sin costes añadidos. Invitación al vino dulce y al café. Estupenda relación calidad-precio.

3 de noviembre de 2014

RESTAURANTE ZIMA`S (BILBAO): ILUSION, MUCHA ILUSIÓN.

Sigo intentando descubrir todo lo que puedo, sigo indagando en la red y hay veces que eso da sus frutos.  No me resulta fácil encontrar novedades pero evidentemente no hay que perder la esperanza y hoy ha sido “día de cosecha”.


Si pasas por delante, jamás te imaginarías que allí se cocina y que además se cocina bien.  Tanto el nombre del local como el entorno, les venía “impuesto” del anterior negocio. Saben que la imagen no es la que quieren pero poco a poco intentarán cambiarla. Ahora suficiente asunto es salir adelante en estos momentos que no son precisamente, los más fáciles para embarcarse en estas historias.


Esta joven pareja que ha terminado en este mundo de la gastronomía por pura casualidad, se ha animado a embarcarse en una aventura pero no van a lo loco, no.
David ha pasado por alguna cocina, cocinas que conozco. El Kaian en Plentzia, el Zuria en Bilbao. Allí ha ido cogiendo tablas y ahora le toca el turno de ser él quien lleve las riendas.
Quieren trabajar con producto de temporada y de vez en cuando hacen jornadas de menú degustación cerrado, sin trabajar la carta. Hoy era uno de esos días.
El espacio destinado a restaurante es correcto. Mesas de buen tamaño y con espacio suficiente entre ellas.  Incluso las de dos comensales son  suficientemente espaciosas.  No busquemos lujos superfluos pero todo está limpio y bien vestido.


No quiero dejar para más tarde hablar del servicio, que luego nos olvidamos de cosas muy importantes. Simpatía a raudales por parte de todo el equipo. Son muy jóvenes pero con ganas de agradar y lo consiguen y sin gestos artificiales.
 Una cesta de panes variados. El pan es importante, es muy importante y cuando ves que se le da importancia pues ya partimos con puntos positivos.
Comenzamos con un salmorejo con aire de Aove y polvo de aceituna negra. Un plato muy habitual hoy en día pero no por ello deja de sorprenderme. Muy fino, con sabor pero sin excesiva acidez.  Comienzas las buenas sensaciones.


Pasamos a la vieira con crema suave de coliflor y crujiente de pan. Textura perfecta de la vieira y realmente, como el nombre del plato indica, la crema es realmente suave. Con toque de sabor, no con sabores muy marcados que anulan al producto principal. Esa especie de “galleta fina” de pan, que nos cuenta que es pan congelado, cortado muy fino y pasado por el horno, está riquísima.



El pescado es hoy un taco de rape negro con parmentier de ibérico y tomate concassé. Arantza no es amiga de estas texturas en el pescado pero es una enamorada de verduras y cremas “sanas” como dice ella. Le ha gustado mucho la parmentier pero el rape se lo ha zampado sin contemplaciones.  De nuevo un plato acertado y que nos dice que vamos por buen camino.
Con las emociones me he olvidado de la foto del pescado así que pan con pan.



El menú degustación ofrece un pequeño maridaje con vinos pero yo opto por pedir una botella de un blanco que desconozco pero que es lo que mejor me suena de su corta pero original carta. Buenas copas, descorche, dado a catar y como mi compi y yo no “maridamos” demasiado bien con el asunto de la temperatura de consumo de los blancos, pedimos una cubitera y yo procuro llenarme más la copa para evitar “anestesiarlo”.
Concretamente el vino elegido ha sido un Angosto Almendros. Un vino valenciano mezcla al 50% de verdejo y chardonnay y con una crianza de 5 meses en barricas de roble francés.

Me ha sorprendido muy gratamente, un vino que tiene un precio muy arreglado pero que en contra de lo que me esperaba, me ha parecido un vino serio. Esperaba quizás mucha fruta fresca o algún aroma exagerado y no ha sido así. He disfrutado mucho con él,  creo que este vino merece “guarda y custodia” y dejarle algún añito guardado por ahí, quizás nos de alguna sorpresa muy agradable.

Detalle agradable en el menú, un pequeño sorbete de mango al brandy para dejar sitio a la carne. La leche que cosa más rica. Realmente es mango pero esto lleva ingredientes que le hacen ser diferente. Lógicamente fresco pero sabroso, muy sabroso.


Secreto de bellota con cebollitas glaseadas en soja y miel. Crujiente, parece que te comes un torrezno pero a la vez jugoso. Nos ha encantado el sabor de la carne y los toques dulces que le aporta la miel. De nuevo un plato muy bien conseguido. Un plato de categoría.


Para romper con lo salado nos presentan una lima con espuma de mojito. El “recipiente” es la lima en sí y viene rellena de una riquísima espuma que quizás, a nuestro gusto, debería haber estado un poco más fría. Pero para un muy poco amante de mentas y hierbabuenas, nueva sorpresa agradable. Estoy disfrutando con cada plato.

Y llega ahora el remate de la noche, la tostada de pan brioche con helado de queso blanco. Oyessssss, que rico. Dulce, muy dulce.  Tengo mucho “mono” de la leche condensada, el hecho de la tendencia a coger centímetros de cintura me hace cortarme un montón con ella y hoy me he acordado de ella. Es una tostada golosona, muy golosona. Nos ha encantado a los dos, de las de repetir. Quizás el paso por el Zuria, donde su torrija es el postre estrella, haya hecho que David consiga hacernos cerrar los ojos y sentir placer por un momento. Remate de diez.

Con el cafecito y una infusión, salimos a espacio que tienen a la entrada para echar un cigarrito. Yo además, me llevo la copita de blanco que ha sobrado. Alli tenemos una larga y agradable charla con el cocinero y su compi de viaje. Da gusto oirles hablar, da gusto ver esa ilusión en su trabajo. Ella es una “señora matemática” que se ha visto envuelta en un mundo un tanto diferente. Les deseo toda la suerte del mundo, creo que se la merecen. Espero que les vayan descubriendo poco a poco.


Dar un menú de esta calidad y además con vinos por 27 euros no es tarea sencilla. Sigo diciendo que me da tanta pena que la gente prefiera acudir a sitios donde al final terminas gastando prácticamente lo mismo para comer un plato combinado............

Si alguien tiene duda de la localización de este restaurante, decir que está junto a El Eme. Debo ser uno de los pocos “terrícolas” que aún no ha comido uno de sus sandwiches. Conste que no me siento mal por ello, prefiero sentarme sin prisas y disfrutar como lo he hecho hoy.