26 de octubre de 2014

RESTAURANTE LA RIBERA (BILBAO): La mayor despensa de Bilbao.

El Mercado de la Ribera en Bilbao es todo un símbolo. Lleva aquí…… pues toda la vida. Allá por el siglo XIV, en plena calle pero en el mismo lugar.

Tiempos mucho más gloriosos ha vivido como mercado en sí pero sigue ahí, sigue abasteciendo a la ciudad y a innumerables personas que se acercan allí desde muchos pueblos de Bizkaia y de pueblos cercanos como el mío, con el "corazón partío".

Los tiempos cambian, los tiempos cambian demasiado rápido y también este espacio ha sufrido un cambio sustancial. Hay que adaptarse a las nuevas tendencias y dentro de ellas, ha nacido este nuevo espacio. Que ha elegido, sin duda, un entorno espectacular.

Estupenda terraza exterior donde poder tomar algo a orillas de la Ría y una vez en el interior, un escenario a la izquierda, unas mesas altas por aquí y por allí, una barra semicircular y un espacio con amplios ventanales donde se ubican las mesas del restaurante en sí. 
Hoy hay ambiente, mucho ambiente y es difícil acercarse hasta la barra a tomar algo.


Hoy toca sesión de Jazz, además de Jazz tradicional. Me encanta a mi esta música. Si cierras los ojos, el cine tiene “la culpa”, te vas a la típica calle de película americana con coches clásicos y algún que otro gangster por aquí y por allí. Incluso puede que te pongas a bailar Charleston sin darte ni cuenta.


Su oferta gastronómica se basa en un menú degustación de 40 euros sin bebida o un menú por la mitad de precio y la mitad de platos. Una buena opción que es la que hemos elegido es coger el corto y compartir todos los platos, así realmente pruebas todas las opciones sin darte un atracón.
Aquí, aunque los espacios están un tanto definidos, todo está un tanto integrado. Incluso hay unas mesas que prácticamente comparten “ambiente” con la barra del bar. No es para venir en plan romántico a cenar, es para vivir el conjunto en sí. Creo que es lo que pretenden.


La carta de vinos no es pequeña, hay suficientes referencias pero hoy mi compañía me “obliga” a decantarme por un cava. Dentro de las opciones me voy a un Juvé y Camps Milesimé Brut, 100 % Chardonnay. Cava que acompaña perfectamente toda la cena. Intensa nariz afrutada, paso por boca fresco y buena persistencia. No he querido cambiar de copa a pesar de la oferta, presentado, y dado a probar y colocado en cubitera con un tapón para evitar la pérdida de burbuja.


Manteles de papel, con una lectura que declara a las claras que aquí tienen la mejor despensa de Bilbao. Mesas no demasiado grandes pero correctas y con separación suficiente entre ellas. El personal es joven, lógicamente con más o menos experiencia. Como siempre, hay personas que destacan por su simpatía como ha sido el caso de la persona que nos acompaña a la mesa y que posteriormente nos despide.  Hay cosas que no se enseñan en ninguna escuela, hay cosas que salen de dentro, la simpatía natural es una de ellas.


Desde mi posición veo el letrero de uno de mis restaurantes preferidos y al que tengo que volver en breve: Mina, Poco que ver tienen el uno con el otro a no ser compartir vistas recíprocas. Allí se "cuecen otras habas".


Comenzamos con un aperitivo en forma de gazpacho. Mi compi, de raíces andaluzas, me comenta que debería estar más frío y que aunque su padre lo hace mejor (jajajaja), está rico. 

Lleva unos pequeños trozos de chorizo turradito que le dan un toque muy apetecible.

Una cesta de pan, de dos clases. Tengo la infinita suerte de que a Bego le gusta más el “normal” puesto que el otro es uno de mis panes favoritos, el de borona de maíz.

Como ya he comentado y siendo dos las opciones para cada apartado de la carta, hemos pedido cada uno uno distinto.


Comenzamos con un huevo a baja temperatura y con salmón marinado. El salmón un poco pobre de cantidad y acompañado de una lechuga que adorna y llena visualmente el plato y unos piñones, pero nada más. Correcto, nada destacable.
En este caso las comparaciones son odiosas.


El huevo está más rico, más sabroso. Demasiado caldoso en mi opinión pero perfecto para entrar en calor como reza en carta. Vuelvo a pensar en huevos a baja temperatura degustados y.........


De platos principales unos pimientos rellenos de rabo, correctos sin más. Buena ración de cuatro piezas con buen sabor pero que me hubiese gustado mucho más si el relleno no hubiese sido un puré y hubiese tenido una textura más “carnosa”.


La merluza en salsa verde ha sido sin lugar a dudas el mejor plato de la noche. De nuevo una ración correcta para uno, acompañada de una punta de espárrago y de dos almejas. Muy jugosa, con buena salsa que invita a untar pan. Repito que me quedo con este plato como plato de la cena.


De postres, por un lado una degustación de helados con una pequeña galleta tipo teja. Helados de sabores variados y correctos. Nada destacables.


El tiramisú, presentado en una taza de café, está a mi gusto, más rico. Además nada goloso, más bien con sabor a café, más amargo, como creo que debe ser un tiramisú auténtico. Me ha gustado.


Cafecito correcto y una infusión dan por terminada esta cena. El total abonado han sido 67  euros. Creo que es un precio muy correcto y sin engaños.
Pues creo que una segunda visita después de darles un tiempo a “madurar”, me permitirá hacerme una idea más real de la cocina en sí. Hoy la experiencia ha sido satisfactoria pero sin emocionar.
Merece la pena la visita al lugar, eso sin duda y dejando de lado el vino elegido que por cierto no están nada "inflados" de precio, una cena os sale baratilla.
Su página web: www.lariberabilbao.com

21 de octubre de 2014

RESTAURANTE HONDARTZAPE (GORLIZ) ; Besugo de la "buena Pinta".

Imagino que a la mayoría de vosotros, vuestro dentista os hará una serie de recomendaciones sobre como debéis limpiaros los dientes o qué crema utilizar.A mi también, lógicamente pero además de todo eso, a mi me recomienda sitios de buen comer y por su recomendación (en este caso sí le he “obedecido”) nos hemos acercado hasta Gorliz y concretamente a este restaurante que me era un tanto desconocido. De noche, incluso tiene un encanto especial.


No aparece demasiado en las redes sociales. Su clientela es bastante habitual y al parecer con eso les ha ido bastando. Aunque me han prometido que tienen idea de sacar página web. Así que estaremos atentos.
Con una noche de estas tropicales que tenemos. Parece mentira que a estas alturas de año andemos con camisa de manga corta, nos acercamos hasta este maravilloso entorno.
El local, está situado en plena playa, de ahí su nombre y al parecer está en serio peligro a raíz de la actual Ley de Costas. Creo que ya están en trámites para abrirlo en una ubicación cercana. Ahora que los he conocido, ya me gustaría que no dejasen el negocio, aquí trabajan bien, pero que muy bien. Eskerrik asko Juanan, has acertado de pleno. 
Venía con la intención de comer un buen pescado. Nada más llegar y ver las brasas preparadas en la cocina, mis sensaciones comienzas a ser estupendas. Nos ubican en una mesa junto a los grandes ventanales que dan directamente al mar. Desde luego que comer en un sitio así tiene ya un plus de satisfacción. El entorno es maravilloso.


Buen comedor, muy bien vestido, con mesas de estupendo tamaño.  Nos recibe Begoña, la amatxu, que es la que nos recomienda en primer lugar el pescado para después añadir algún “suplemento” si fuese necesario. Tienen un poco de todo y muy atractivo pero en cuanto me ha hablado del Besugo y además como mi compi  no es precisamente una tripera y dado que es un pez de un tamaño como para dos buenas raciones (kilo y poco), pues a por ello que nos vamos.


Dos txapatas de pan que por cierto no tienen costo adicional, cosa muy de agradecer, aunque hoy no van a ser demasiado necesarias por la cena elegida.
Para comenzar nos zampamos una docena de langostinos pero no de unos langostinos cualquiera, no. Menudas piezas y menuda manera de trabajarlas. A la plancha. Ricos, muy ricos. Más bien diría que cojonudos. Además, a mi me encanta ser yo quien los pela y no me importa dar a mi “copiloto” el grueso de la carne para yo pasar un rato más que estupendo limpiando cabezas y colas. Es una de mis aficiones preferidas. Cuando un producto es de esta calidad y además se mima con esmero, eso significa asegurar el disfrute.


Nos han presentado el besugo antes de prepararlo. Es un besugo  de Tarifa, un besugo voraz de La Pinta. Es besugo y además es “bonito”.


Preparado en las brasas, con un riego de aceite, unos ajos bien tostaditos y ese toque de guindilla que lo hace mucho más apetecible aún. Qué manera de soltarse la carne, que facilidad, que suavidad, que sabor, que maravilla. Desde luego que, aunque he comido muchos pescados y los he comido muy bien preparados, este está, sin duda alguna, en uno de los lugares privilegiados en el ranking.  Simplemente genial. Ya sabía yo que la recomendación era buena.
Una pena la malísima calidad del fotógrafo que desmerece el plato.




La carta de vinos del local es bastante amplia y desde luego que el asunto de los blancos tiene preferencia. Con estos pescados y estos mariscos un buen vino blanco es la compañía ideal.

Hoy nos decantamos por un 

Albariño Fillaboa Selección

 Finca Monte Alto 2012.

Sabe a albariño. Color intenso  y brillante. En nariz ya destaca esa fruta madura. En boca se muestra serio. A medida que coge aire y temperatura, me va gustando más aún.

Creo que es un vino que dentro de un par de años tendrá muchas cosas que decir. Espero tener la ocasión de probarlo.



Algo dulce habrá que tomar. Mi compi decide tomarse un sorbete de limón y yo, al escuchar eso de arroz con leche y además casero, no puedo evitar (ni quiero) la tentación y desde luego que precisamente arrepentirme no hago. Está en su punto exacto. Ni seco ni demasiado caldoso. Dulce pero nada empalagoso. El arroz suelto. Un riquísimo arroz con leche que ha supuesto un punto final estupendo de la señora cena que nos hemos “kaskao”.




Para acompañar al postre nos han obsequiado con una copita de un moscato de Ochoa que está como para beberse un par de botellas. Golosónnnnnnnnn. 

El  precio pagado hoy ha sido de 80 euros por persona. En la cena de hoy hay que destacar la altísima calidad del producto y además productos un tanto "prohibitivos" para economías como la mía pero de vez en cuando hay que darse ciertos caprichos. Me alegro de haberlo hecho y haber disfrutado así.  Volveré, eso es lo que importa, esa es la sensación que busco y hoy la he encontrado de nuevo y van..........

16 de octubre de 2014

ASADOR IBAÑEZ (BILBAO) : Solomillo de tierra y "solomillo" de mar.

Hay movimiento hoy en la capital. Hace una noche muy agradable y hay algún que otro evento. Así que me acerco antes al restaurante para reservar mesa. Menos mal porque se ha llenado, cosa de la cual me alegro. Imagino que estar haciéndolo bien y además esa nueva propuesta de amenizar las cenas de los sábados con música en directo ayudarán un tanto. Antes de cenar nos hemos encontrado con “Oskaruki”, un experto en asuntos japoneses, compañero de andanzas en Verema y un amigo ya. Y después nos hemos topado con uno de los “bacos” de verema, el Sr. Limonero, cuyas catas de vinos son y serán mi eterna envidia.




Me gusta el estilo de este local y me encanta el tamaño de sus mesas y como están vestidas. Así que una vez instalados en la nuestra, nos obsequian con un par de copas de un blanco que al parecer han  degustado en alguna de las catas que organizan en el propio restaurante. 

Un Finca Emperatriz 2013, Un 100% Viura. No me dice gran cosa pero después descubro que mucho tiene que ver con su juventud y que con un poquito de madurez las cosas cambian lo suficiente.

 Al momento nos colocan delante un plato que  provoca una reacción en mi:
Atún rojo. Marinado por ellos mismos. Qué color……. Qué sabor….. Es mi eterno “problema”. A mi me sacas esto para empezar y lo tienes dificil, pero que muy difícil para sorprenderme después. Es, sin lugar a duda alguna, uno de mis platos favoritos. Me apasiona. Está impresionante. Esto ha sido un detallazo. Gracias.
Viendo la foto..... seguro que más de uno diría: qué pinta tiene ese jamón.......


La carta de vinos no está nada mal y aunque el peso se lo llevan los tintos, van engrosando la lista de vinos blancos, cavas y rosados para satisfacción de algunos, como es mi caso.

Al ver que disponen en carta del mismo vino que hemos catado pero cosecha 2011, a por él que nos vamos. Finca Emperatriz Cepas Viejas. Nada más echarlo en la copa se aprecia un cambio sustancial de color, del pálido del joven a uno mucho más verdoso.

La nariz más potente y por supuesto que en boca es donde ya más se nota su “veteranía”. Entrada muy potente. Servido a una temperatura que no necesita cubitera pero las que utilizan aquí, como podéis ver en la foto, compradas en Cádiz según nos comenta Gonzalo, sirven para mantener sin enfriar. Originales y curiosas y muy apropiadas para el estilo del local. Esto es como un botijo para botellas. El barro cumple perfectamente su misión.


Un poco de chorizo para hacer boca. Buen producto. Tengo antojo de venir un día de “picoteo”:  Esa morcilla, ese chorizo, ese foie…..


Un par de chapatas de pan muy ricas. Me cuesta acostumbrarme a los precios del pan, me cuesta mucho. Y mira que es un alimento que respeto, adoro y sin el cual no puedo pasar. 
Queremos comenzar con algo fresco y liviano así que nos decantamos por una Ensalada de melón, langostinos y verduras en crujiente. Muy bonita la presentación. Las bolas de melón están sabrosísimas y muy frescas y la combinación con los vegetales y los langostinos son un pleno acierto.


Rape a la brasa sobre lecho de hongos y su refrito. Mi compi no es precisamente muy amiga de la textura del rape. A mi me encanta pero en este caso la textura deseada. Al comentarlo con Gonzalo me dice que un pequeño problema con algún proveedor ha tenido la culpa. Aquí trabajan con rape negro y en esta ocasión no les han servido lo solicitado. De sabor está rico, simplemente es un tanto menos “tieso” que su textura ideal.


Le toca ahora el turno a la carne. Hemos pedido todos los platos para compartir y todos ellos han sido presentados en raciones individuales, cosa de agradecer. Solomillo de ganado mayor con escalope de foie, costra de beicon y salsa de trufas Después del atún este ha sido sin duda el plato de la noche en mi opinión. La carne con un sellado crujiente como me gusta y con un interior jugoso, en su punto. El toque del bacon y el queso y no digamos el foie le dan un toque muy peculiar y hay que saber que no soy precisamente amigo de comer las carnes con “compañías” integradas. Pero en esta ocasión no me ha molestado en absoluto el conjunto.


De postre unas milhojas con helado de yogurt, chocolate y frutos rojos. Preciosa presentación. Rica la milhoja y muy rico el helado.


 Un final feliz que resulta aún más satisfactorio por el nuevo detalle de sacarnos un vino dulce. Concretamente un Anayon moscatel. 100 por cien moscatel de Alejandría De un amarillo intenso. Puro moscatel. Pero con cierta acidez que lo hace muy apetecible. Me ha recordado al Ochoa, quizás un tanto más dulzón.

El dúo que ha amenizado la noche ha tocado varios temas de una época acorde con nuestra edad. No molesta, la voz de la cantante es agradable y aunque estamos más concentrados en los platos y las copas que en su actuación, nos ha gustado la idea y al parecer no somos los únicos.

Un cafecito y una infusión para rematar la faena y abandonamos el local. Somos los últimos y comprobamos que son la una y media. Qué rápido pasa el tiempo cuando estás a gusto.

El total abonado ha sido de 107 euros que me parece una buena relacion calidad-precio. Así que, aunque son ya demasiados los restaurantes a los que me voy “enganchando”, prometo volver.

12 de octubre de 2014

BODEGA URBANA (BILBAO): CATA DE SUSHI Y VINOS.

Dentro de los eventos que organiza la Bodega Urbana de Bilbao y a los que procuro estar atento y además sabiendo que mi prima está entusiasmada con esto de las catas de cualquier tipo, llamamos para apuntarnos a la Cata de Vino y Sushi del primero de octubre. Ya no hay plazas pero tenemos suerte puesto que hay un par de deserciones de última hora.


La de hoy es conjunta con los que regentan un par de locales en Bilbao de comida japonesa, concretamente Sumo. Así que pòr el lado comestible Txus y por el lado vinícola Ana, hemos comenzado la cata. También ha hecho sus pinitos una jovencísima que por allí campea y que se está enamorando de este , peligrosamente incitante, mundo de los vinos.


Comenzamos con Gunkan de centollo.  Además de probar platos hoy hemos aprendido algo de cultura general que siempre está bien. El nombre de este plato, también llamado “sushi acorazado” viene de su forma de barco de guerra.
Buen producto y como dice Txus nos encontramos trozos de cáscara dura, señal inequívoca de que “haberlo haylo”. Me ha gustado mucho este comienzo.




Para acompañar este plato la elección ha sido un blanco de la tierra de Cantabria, un vino del que tengo gratos recuerdos pues fue el que “bautizó” mi primera cena en uno de mis restaurantes favoritos, Solana.

 Casona Micaela 2013. 

Como bien nos comenta Ana, no ha sido esta la mejor cosecha pero me parece un caldo muy acertado. Entra muy fácil, fresco y con suficiente acidez.



Futomaki. (Es el sushi de rollo grueso). 

El experto nos dice que nos han colocado unos palillos pero que lo típico es comerlo con las manos y de un bocado. Quizás pienso yo que mejor de dos bocados y totalmente conforme en lo de los palillos. Además, por mucho que Arantza intente enseñarme como se utilizan, yo, pato a más no poder, soy incapaz de usarlos. Otro bocado donde se nota la calidad de la materia prima. Trabajan muy bien el arroz.
En este caso el vino elegido ha sido una mezcla especial Surno,  elaborado expresamente por la Bodega y  la Tienda para maridar con este tipo de platos. No ha terminado de enamorarme. Pero en esto, como en todo, los gustos individuales son muy de cada uno. Si alguno tenéis interés, creo que lo tienen a la venta en las tiendas Sumo.


Sashimi de salmón.  

A fin de cuentas un pescado crudo cortado más o menos fino. Aquí la calidad del producto es más que fundamental pues viene a “pecho descubierto”. No hay trampa ni cartón. Al parecer los pescados utilizados son “de granja”, no confundir con los pescados de piscifactoría. Según lo escuchado hoy, en las granjas se alimenta a los peces con su alimento natural, no con piensos. Los peces viven en un espacio que les permite moverse con relativa comodidad y además la manera de matarlos es mucho menos agresiva para no generarles demasiado tensión. A mi personalmente me ha parecido de una calidad muy buena y estaba más que rico.



Toda la cena hemos tenido a nuestra disposición la típica salsa de soja. Yo he cometido muchas veces el error garrafal de untar, casi más bien bañar, los bocados en dicha salsa. Como bien nos comenta Txus, es un condimento más. No es necesario hacer que el plato nos sepa a Soja.

Para acompañar este plato, un nuevo vino, concretamente un Mandolas 2011 .
 (Blanco Tokaji). 

Desconocía yo la existencia de este vino. Acostumbrado a sus excelentes vinos dulces. Esta sería, sin duda alguna, su versión seca. Un vino fácil de beber y agradable. Con una nariz un tanto peculiar que de entrada no me invitaba a beberlo. En boca, a mi gusto, gana mucho. Muy buena acidez.

Battera de Anguila. Al parecer Battera es el nombre del molde donde se prepara este plato.





Es arroz prensado y aunque al escuchar anguila Arantza casi se pone a sudar, después comprueba que el susto no era para tanto y le ha encantado.  La anguila no es algo que sea destacable en la preparación. Para mi quizás, como conjunto, ha sido el mejor plato de la noche. Consistente pero sabroso.
Y para más inri, el vino elegido ha sido también el mejor de la noche, sin duda alguna, un Barnaut Grand Cru. Champagne Brut. Un elegante vino espumoso. Curioso su color que sin ser rosado si llega a tener un tono. Burbuja integrada. Siempre digo lo mismo pero me parece que este tipo de vinos son capaces de torearse a cualquier plato. Perfectamente hubiese hecho toda la cata de sushis con él. Cada día me gustan más. Me ha hecho gracia que mi compi haya pasado tan buen rato observando como su fina burbuja ascendía sin descanso hacia la superficie de la copa.

Y terminamos con el Nigiri de pez limón. De nuevo buen producto y de nuevo un plato sin sabores demasiado marcados. Es lógico siendo este tipo de preparaciones tan naturales.



Y terminamos también con los vinos y en esta ocasión la elección, al parecer con la intención de no “molestar” la degustación del plato, ha sido un Neiss 2011 Pinot Noir (Pfalz-Alemania).  


 Un vino con color muy pálido. Tremendamente facilón. Incluso un “anti-tintos” como yo es capaz de beberlo. Realmente no dice gran cosa ni en nariz ni en boca. He tenido la gran suerte de que mi prima me ha pasado la media copa de Champagne que le quedaba. Esto sí que marida con todo.

Pues nos ha encantado la propuesta, nos ha gustado mucho la experiencia. Como en todo, siempre hay gente que “destaca” más que otra pero en general, el público asistente ha sido también muy agradable.

35 euros por persona ha sido el precio. Me parece correcto para lo bebido, lo comido y sobre todo lo aprendido.



9 de octubre de 2014

BODEGA CIGALEÑA (SANTANDER): No todo el que vaga está perdido.

La vida pasa rápido, quizás demasiado rápido. Y eso que hay minutos largos, muy largos y noches eternas. Pero todo llega y todo pasa y todo marca. Y afortunadamente hay días que marcan para bien. Hay días que no olvidas jamás pero por lo vivido tan intensamente.


Hoy ha sido uno de esos días, sin lugar a dudas. Por fin he conocido este local, sabía a lo que venía y sabía con quien. Aquí la comida estará más o menos buena pero aquí se viene a que una persona que sabe mucho, pero que mucho de vinos, te sorprenda, te haga probar cosas que difícilmente vas a probar en otros sitios y además que mientras te lo presenta, te explique todo sobre el vino en cuestión. Este hombre es una enciclopedia en este mundo y se nota desde el primer momento que disfruta con ello. Además es “medio” tocayo mío. J


Llegados a la ciudad y tras localizar el hotel donde se van a instalar los “más valientes” de la cuadrilla (los que comen, cenan y “Gintonean”), y tras una primera visita a una tienda de vinos, como no podía ser de otra manera y a la que volveremos después, nos dirigimos a la Bodega Cigaleña donde espera el resto de la cuadri.
No hace falta ser muy listo ni demasiado observador para desde el primer momento darte cuenta de lo que aquí “se cuece”. Por todas las esquinas, techo incluido, botellas de vino y demás artilugios que dejan constancia de donde estamos y de lo que aquí premia por encima de todo.


Nos acomodan en un pequeño comedor privado situado en el piso superior. Una cosita importante y que reza en un cartel bien situado: “Cuidado con la viga”. Aquí ni los pequeños libramos. Alguno ya la ha “probado”.
Una vez acomodada semejante cuadrilla de “alborotadores” en una amplia y cómoda mesa, comenzamos el “desfile”. Una rica txapata de pan caliente y un plato de Gildas. Las Gildas compradas en Bilbao y que han tenido el éxito esperado. Con uñas y dientes he tenido que defenderlas para que Andrés pudiese probar una.
Primera “sorpresa” de la noche. Que tenga uno que venir a Santander a conocer un txakoli……. Manda……..


Fizzy Bitxia. Un txakoli de 7 grados. En nariz e incluso en boca uno pensaría estar bebiendo sidra. Fresquísimo. Al parecer se eleboran poquísimas botellas y Andrés se queda con muchísimas de ellas. De esos vinos “peligrosos” , poca graduación que invita a beber como si fuese un refresco. Interesante.
Continuamos con unas almejas. De buen tamaño y calidad. Un poco “pobre” el caldo que las baña. Me gusta que tenga más cosistencia y sabor. Correctas.


En esta ocasión el vino elegido ha sido de los que a mi me gusta mucho.
Weinbach Grand Cru Schlossberg Cuvée Sainte Catherine L¨Inédit. Para ser un riesling no es exageradamente fuerte en nariz aunque sí que están presentes los hidrocarburos. En boca presenta una fruta muy marcada, uno que es un “pato” para estos asuntos diría que incluso melocotón. Azúcar  residual alto que incluso es visible en la copa. A mi me ha encantado.


Nos llegan ahora unos hongos. Buen producto. He visto abajo unos de tamaño XL. Un pelín sosos. Con lo que me gusta encontrarme esos trozos de sal gruesa. Pero allí no queda ni un pequeño resto de prueba.

Para los hongos Andrés ha presentado un vino tinto, un Rivera de Duero. Valbuena 1993. Los que saben de tintos y disfrutan de ellos lo han hecho pero a mi me ha sorprendido ofreciéndome un vino blanco. Verdejo cien por cien. Además tanto su nombre como su etiqueta me han recordado un poco a mi mismo. A mi momento.  “Sin rumbo” añada 2012. No diría yo sin  saberlo que se trata de un verdejo. Quizás es que realmente estamos mal acostumbrados con el asunto de los verdejos. Diferente pero a mi me ha parecido un estupendo vino. Y por supuesto, el resto de la mesa no ha podido, ni ha querido, evitar la tentación de dejarme la botella temblando.
La frase de la contra-etiqueta da titulo a este comentario pues me ha gustado mucho: “No todo el que vaga está perdido”.

Pasamos a unas estupendas mollejas preparadas de un modo que las hace jugosísimas. Sin rebozar. Muy suaves. Una pena que haya personas que por saber lo que esto es se queden sin probarlas. Merecen la pena. No ha sido el caso de los “tragones” de hoy. Aquí no hay reparos para nada.


El vino elegido ha sido un jerez pero no un jerez cualquiera. Al parecer un par de “valientes” enólogos están intentado recuperar viejas sensaciones. Son vinos de los que prefiero no opinar. Alguien que conoce bien mis gustos ya ha dicho que no me iba a gustar. Pero viendo las caras de mis compis de mesa, sobre todo de algunos, sé que es un vino que merece la pena. Encrucijado 2012, un palo cortado.
Llega ahora el que para mi quizás haya sido el mejor plato de la noche. Unos salmonetes de buen tamaño. En un principio, siendo el pescado sin desespinar un pequeño “problema” para mi, incluso he pensado en pasárselo a alguien, pero bien poco de provecho quedaba para Josean que ha terminado de limpiarlo como se merecía. Rico. Y de nuevo otro blanco, un verdejo, concretamente Isse 2 Vigerons. Me pierdo ya. Soy incapaz de llevar ni la cuenta ni el orden. Pero nos vamos entendiendo? Eso espero.


De nuevo un excelente vino blanco acompaña al plato. Un Puligny Montrachet Les Perrières 2005. Imagino que habré “destrozado” el nombre. Alguno que yo me sé ya me echará la bronca pero imagino que con esto sabréis de que vino hablo. A estar alturas ya ni sé que decir pero se que me encantó. Rico vino.

Llega el turno de la carne y por ahí campea una botella de blanco, un Alain Graillot  Crozes-Hermitage 2010. Un vino muy fresco, sin demasiada acidez. No sé si era para mi o para refrescar la boca en general pero evidentemente desaparece de inmediato.
Tres chuletas con sus correspondientes patatas fritas y unos pimientos verdes fritos. Al parecer Andrés tiene su propia opinión sobre la manera de degustarla y no le va el tema de platos calientes. Yo pienso que la carne necesita mantener una temperatura. El hecho de ser ocho los comensales, hace que tampoco se necesite demasiado tiempo para que los platos queden vacíos pero yo sí hubiese agradecido un poco de calor. Rica la carne pero curiosamente y siendo del mismo animal, hay diferencia de sabor. Una de ellas estaba impresionante. Me encanta mezclar esa carne magra con la grasa.
Para los de los tintos ha salido ahora un Chateauneuf  du Pape del que poco o más bien nada puedo decir. Se han encargado hoy de tenerme suficientemente entretenido para no consentirme prepararme mi bebida espiritosa consistente en un buen tinto con “burbujas”.
Y creo que otro tinto más. Si no me confundo, un vino italiano. Turriga 1994.


Nueva sorpresa en forma de vino “rompedor”. Vamos a llegar a los “dulces” y antes de nada, al parecer, necesitamos prepararnos para ello.
Un “Goguette” Vin de table de France. Y de nuevo el hecho de no haber tomado nota alguna hace que simplemente pueda decir que ha cumplido con creces con su misión. Fresquísimo, burbujeante y muy rico. De beberte la botella sin problemas.
Pasamos ahora a los quesos. Un Divirin aportado generosamente por Sergio. Queso que ya conocía y que me encanta y por supuesto “todo pa dentro”, corteza incluida. Me gusta mucho este queso aunque en otra ocasión  lo he degustado a lo “Hannibal Lecter”, es decir, quitar la tapa y untar lo de dentro.


El más suave ha sido el Jarradillas, podíamos hablar casi de lo que llamamos un queso de Burgos.  El segundo más suave ha sido para mi el Garmillas, un queso de la zona de Ampuero.
El más fuerte con diferencia, de esos que pienso que son para untar en pan pero en pequeñas cantidades. Me gusta pero en su justa medida. Un queso de Cabezón de Liebana. Asi que quesos de la tierruca.

Y por último y el que más me ha gustado, una Torta de Hoja, un queso azul pero sin esa intensidad exagerada de alguno de ellos. Muy, pero que muy rico.
Creo que en general los quesos han sido de una calidad superior y he disfrutado mucho con ellos.
El primer vino dulce y que para mi ha sido realmente eso, un vino dulce de ganas, ha sido el Cosmic Essencia 2013. Acidez total y dulzor abosoluto. Aunque dicen que no, a mi me parecía estar bebiendo miel. Desde luego que con los quesos potentes degustados hoy, marida de maravilla.
Algunos somos de comer y de comer mucho. Necesitamos algo dulce pero son ya unas horas tardías y no van a estar allí esperándo nuestros caprichos, así que negociamos al menos alguna presencia. Asi que amablemente nos acercan para compartir una tarta de queso, un flan y una especie de tocino de cielo.Tres raciones de buen tamaño de las que damos cuenta en un voleo y de las que todos echamos mano.

Y ahora llegan los dos últimos vinos. Aquí mis gustos personales hacen que a más toquen los demás. Son vinos demasiado potentes para mi, desmasiado…… “ajerezados” ‘??? Quizás no me entendáis pero yo sí me entiendo. Contra los gustos personales nada podemos hacer y no soy yo amigo de estos vinos por muy excelentes que puedan ser.


Así que aquí os los nombro pero poco provecho he sacado de ellos. Como siempre, termino con una copita de un blanco serio en la mano y disfruto más que con cualquier otro. Los vinos en cuestión han sido:  Domaine Danjou Banessey 2002 Vi Ranci y un Barbeito Mae Manuela Malvasía de 40 añitos.
Unos cafecitos disfrutando de la continuada información que Andrés aporta sobre el mundo de los vinos. Una persona, y es la tercera que conozco en un breve espacio de tiempo, que disfruta como un chiquillo hablando, dando información y viendo como otras personas escuchan con pasión.
Visto desde fuera puede parecer que hemos bebido demasiado. A tener en cuenta que hemos sido ocho personas y que de una botella salen las copas que salen. Además desde la hora de sentarnos a la hora de levantarnos han pasado cinco horas. Bueno pues he aquí la foto "finish" del homenaje.


Gracias Andrés por la generosidad demostrada, gracias por aguantarnos, que sabemos que siempre nos ponemos un poco pesaditos.
De nuevo un restaurante al que me aseguro la vuelta, no me pilla tan cerca pero habrá ocasión de volver, seguro que sí.
El total abonado han sido 80 euros por cabeza. Los precios de los vinos son bastante más que ajustados. Aquí tampoco quieren engañarte.
Perdón por no tener la capacidad suficiente para relatar en su justa medida lo bebido, sigo pensando que es excesivo, prefiero comer con tres o cuatro como mucho pero estos "locos" disfrutan como chiquillos y te contagian.
Su página web: www.bodegacigaleña.com