31 de julio de 2014

RESTAURANTE LAS PALMERAS (Ctra. Urduliz-Plentzia): Con producto de la "cantera".

En la carretera que une Urduliz con Plentzia y que “curiosamente” coincide con la que une Plentzia con Urduliz, bajo un par de majestuosas palmeras, se encuentra situado este coqueto restaurante. A la hora de encontrar el local no hay que fiarse demasiado del tema de las palmeras pues no son las únicas. Casi es mejor fijarse en el cartel verde con su nombre y en no bajar a mil por hora pues seguro que te lo pasas.


Vuelvo a alegrarme un montón de leerme todo lo escrito y algo más e ir así descubriendo pasito a pasito cada rincón de la geografía vasca en lo que a asuntos gastronómicos se refiere. Lo bueno es que tengo para rato y eso me satisface plenamente. Si consigo llegar a la jubilación, tengo un entretenimiento difícil de mejorar.

El restaurante es un local familiar, situado en los bajos de una casa. Tiene una terraza muy bonita donde tomar algo o donde terminar la velada tranquilamente y dispone de un aparcamiento propio.
Tiene una barra en la entrada donde ves ya productos de huerta, también puedes comprar un queso ecológico si quieres. Huele que alimenta. Al parecer trabajan mucho con producto de temporada y además de sus mismos vecinos.

Su capacidad es de unos 24 comensales. Tienen un pequeño comedor con dos mesas para dos personas y el principal que es donde en una mesa de dos nos han colocado. Mesas sin manteles, un protector de pizarra sirve de apoyo a los platos que nos van sacando. Sería un local tremendamente romántico si las mesas pudieses colocarse de otro modo. Si se llena y además los comensales se “animan”, puede resultar un tanto ruidoso.


Su carta de vinos es corta, con precios muy pero que muy apañados. Aquí no cargan demasiado en este tema. El servicio del mismo es correcto. Duda entre un cava y un blanco que al final se soluciona con un Valdesil Godello sobre lías 2012.  Un más que agradable godello que se saca a temperatura suficiente para dejarlo sin meter en la cubitera hasta bien avanzada ya la cena. Buena nariz de intensidad media, fresco y con un toque final que mezcla el dulce y el amargo. Yo creo que ya lo había catado en alguna otra ocasión. Buen blanco.

La carta del restaurante ofrece un menú degustación muy apetecible con entrante, cuatro platos y postre con agua, vino y pan incluidos por unos mucho más que atrayentes 33 euros. Me parece una relación calidad-precio inmejorable. Y más después de vista la calidad del producto y su elaboración.

También tienen su carta, con bastantes oportunidades de elección. Incluso hamburguesas de wagyu y unos estupendos ecco-huevos con compañías varias. Imagino que un día, en esa terraza, no tiene que ser precisamente una mala opción. Creo que me gusta la idea. 

La compañía siempre marca a la hora de la elección de los platos y parecía demasiado el menú, así que nos hemos tirado a la carta aunque después casi ha sido peor el remedio que la enfermedad. Aquí no son precisamente “tacaños” con las raciones.
Como aperitivo de la casa nos sacan un par de vasitos de salmorejo y unas antxoas en vinagre presentadas en una coqueta lata. Ambos productos riquísimos. Presagio de que aquí se come bien.


Un pan también muy rico, con esa corteza crujiente que tanto me gusta y que además no lleva precio añadido en carta. Donde por cierto, el iva está incluido. Así me gusta, sin engaños tontos. A ver si vamos aprendiendo los demás.
Seguimos con una degustación de croquetas. Concretamente de bacalao, de jamón, de hongos y de txipiron. Ya veis en la foto que no son precisamente dos. Riquísimas, lógicamente más intensas de sabor las de hongos y txipis. Bien trabajadas, se nota en la masa y no tacañean con el relleno. Muy bien.


Yo he leído piparras frescas fritas y aunque a alguna no le van, pido media ración. Una pena que ninguna de ellas fuese peleona. Ricas sí pero sin “alegría”. Eso no se puede elegir.


Le toca ahora el turno a una ración de pulpo a la gallega. Buena ración nuevamente. Punto exacto en opinión de mi compi, un poco demasiado hecho en mi opinión. Eterna discusión sobre este producto que a fin de cuentas se resuelve comprobando que no queda ni un pequeño trozo en la tabla. Rico y bien regado con esos “polvos mágicos” que hacen que pique más el pulpo que las piparras. Se lleva bien. De nuevo buen producto.


Llegan ahora los principales. Me gustaría recalcar que las raciones son generosas,  Quizás sabiendo que mi plato llevaba de compañía unos pimientos e incluso alguna piparra, me hubiese ahorrado esa media ración.
Yo me decanto por el centro de buey del pais al idiazabal con pimientos.
Buena ración de muy buena carne. Acompañada como se aprecia por unos pimientos y piparras. Tengo la inmensa fortuna de que en esta ocasión, al menos una de ellas me demuestre su carácter. Me encanta el picante.


Al centro me colocan un cuenco con una salsa ligerísima de queso idiazabal. Con una cuchara doy cuenta de parte de ella. La carne quiero probarla como tal. Incluso la txikita dice que está riquísima y realmente es así.


Ella se decanta por algo que supone liviano: brocheta de langostinos con risotto de setas, hongos y algas. Cuando ve la ración que le colocan delante….. suspira. Evidentemente no es capaz de terminar con el arroz que está rico, con muy buen punto y muy sabroso. Yo ya tampoco tengo ánimos para más. Eso sí, los langostinos ni los cato. Un par de colitas me deja por allí.


Me da una pena tremenda no tener capacidad de al menos meterme media ración de ese queso que tiene que estar de muerte pero tengo algo más que claro que yo aquí vuelvo y además casi seguro que este mismo verano.

Salimos a la terraza a tomarnos el café. Se está de vicio. 
Se oyen algunos cohetes. Son fiestas en Plentzia. En una noche así, en un sitio así y con una compañía así, es cuando pienso que es buen momento para que el mundo se pare para siempre. Pero eso aún no es posible.



El total abonado han sido 69.85 euros. Quizás sea una de las mejores relaciones calidad-precio de las que he disfrutado en mucho tiempo. Imagino que el hecho de ser un negocio familiar les permite jugar un poco más con sus precios.

27 de julio de 2014

LOS BREZOS (San Mamés de Meruelo): Socializando el menú degustación.

Alguien de corazón bizkaino como es mi caso tiene un aliciente añadido al visitar este local. Eso de comer en….. San Mamés…. tiene su aquel.
Desde luego que al verlo por fuera pensarías que es un restaurante de carretera típico de menú normalito y poco más. Eso es lo que al parecer ofrecen entre semana pero los fines de semana la cosa cambia radicalmente. Ofrecen un menú degustación que, visto lo visto, está teniendo un tremendo éxito. Local a tope pero Yolanda es mujer precavida y reservó con tiempo.


Antes de ir a cenar, he puesto por fin cara a un compañero de fatigas “veremeras”. Miguel, un cántabro de Noja y con el que espero compartir algún momento gastronómico de los apoteósicos. Creo que sabe muy bien a donde llevarme. Además Miguel habla siempre muy bien de muchos restaurantes de Bilbao y eso es un puntazo a su favor.

A hora más bien “francesa”, nos acercamos al local que ya tiene media entrada y que se va llenando a lo largo de la noche.
La primera sorpresa es descubrir que el local ha sufrido una transformación, más luminoso, sensación de más limpio, más amplio. Esa amplitud tiene sus desventajas y ellos además lo saben. Está lleno, a tope y son muchas mesas y muchos comensales y muchas sorpresas y mucho que comentar….. así que el nivel sonoro es excesivo. Pero están en ello.
Nos acercan la carta de vinos que es correcta y aunque mi compañera intenta “llevarme al huerto” del moscato, consigo, de lo cual casi nos alegramos los dos, que acompañemos la cena con una botella de Juvé y Camps Reserva de la Familia 2009. Cava catado ya en numerosas ocasiones y que me parece de una relación calidad-precio muy satisfactoria. Es un buen cava que marida con todo a la perfección.

Comienza el espectáculo:

 "Caja de bombones - tabla de quesos" . Cinco quesos cántabros presentados en forma de bombón acompañados así mismo de cinco tipos diferentes de pan. Los quesos son para degustar de menor a mayor potencia aunque yo, mira tú por donde, cambiaría de lugar al cuarto y quinto pues me parece más potente.  Aquí cada cual que los coma como le apetezca, yo prefiero hacerlo cual si de un bombón se tratase y el pan lo dejo para luego. Es un comienzo curioso, agradable y desde luego que no te deja indiferente.


Bombón de foie relleno de jamón ibérico con gelatina de naranja sobre tierra de pan cebolla caramelizada y reducción de Pedro Ximenez.  Presentación de lujo. Jugando con el nitrógeno líquido y jugando con la posibilidad que los aromas nos lleguen.  Puro espectáculo.


Ensalada de Ibérico con Salsa de Miel y Mostaza, en Falso Nido de Pasta Kataifi, con Huevo Reconstruido con Cáscara de Manteca de Cacao y Relleno de Yogur y Naranja.
Volvemos a jugar con trampantojos. En este caso el huevo que realmente es un huevo en toda regla. Su cáscara hecha con manteca de cacao y la clara y yema no son sino yogur y crema de naranja. Te dicen que con un golpe seco lo rompas y lo mezcles con el resto. Yo casi rompo hasta el cuenco. No hace falta maltratarlo. El resultado me ha gustado. Tiene un sabor curioso y agradable, distinto a cualquier ensalada.


Risotto de boletus y jamón ibérico, acompañado de  helado de queso.  Quizás un pelín duro el arroz pero seguramente que cada día saldrá con un pequeño toque distinto. Acertar exactamente con el punto es más que difícil y mucho más si tienes que torear tú solito con semejante comedor. De sabor intento y muy rico, es un plato que me ha encantado.


Rape a la plancha con verduritas y refrito de alga codium. Conocemos la textura de este pescado, tiene que estar como está, un tanto… “tieso”. Es un pescado que me gusta mucho. El acompañamiento es diferente a lo degustado habitualmente. Casi parece una salsa verde fresca  y sabrosa. Yo he utilizado la cucharilla de postre para no dejar ni una gota en el plato. De nuevo me sorprende con preparaciones muy trabajadas y nada aburridas.


Solomillo de ternera a la plancha con tierra de foie y pan de olivas. Al parecer a Rubén el foie es un producto que le gusta. Yo repetiré hasta la saciedad que la carne me gusta con sabor a carne y que las compañías me sobran en la mayoría de las ocasiones. Así que por un lado me como el resto de los ingredientes y por el otro la carne que está muy rica. Con sabor y además como nos han preguntado por el punto, está a nuestro gusto. Sonrosada, como debe ser.


Llegamos ya al postre. Un postre chocolatero cien por cien y que vuelve a sorprendernos con un trampantojo en forma de nuez que como veis en la foto está muy conseguido. Si os gusta el chocolate no os va a dejar con mal sabor de boca, desde luego. 


Quisiera decir aquí que el servicio en general  es bueno. Muchas veces, cuando un local llena así, no todos los camareros son igual de profesionales y puede resultar que tu servicio haya sido de diez y el de la mesa lejana no lo haya sido tanto. La chica que nos atiende principalmente lleva muchos años en esto y se nota. Agradable y atenta y con mucha inquietud en asuntos de vinos que siempre se agradece.
También hay por ahí un simpático de Santutxu que imagino que será un placer para él trabajar en San Mamés. Digo yo. Aupa Mikel.

Hace una noche estupenda y el cafecito prefiero tomarlo en la terraza. No nos vamos a engañar que las ganas de echar el cigarrito pesan ya. Con el café nos sacan otro postre, en este caso las Trufas de Chocolate con gelatina de fresas sobre tierra de galleta oreo o si queremos llamarlo de otro modo, los tomatitos en tiesto que a fin de cuentas es lo que vemos. Cojo-nudas las trufas.

Invitación a dos copitas de un dulce que ya conozco pero el hecho de tener más tarde que desplazarme a cien kilómetros de distancia y a horas intempestivas, no me permite más que mojarme los labios justo-justo.

Cuando Yolanda llamó para reservar, quería sorpresa y pidió la posibilidad de que nos preparase el postre estrella del local, El Bosque. Le comentaron que no era posible. Hoy hemos sabido la razón. Sólo lo prepara en una mesa por servicio y se nos habían adelantado. Es un postre donde el cocinero sale a la sala y con una maestría sobresaliente,  prepara lo que realmente parece, un Bosque.

Curioso el hecho de que prácticamente todo el comedor nos levantemos a observarle. Esto no se ve en ningún sitio. Algo muy curioso, la verdad. Olé tus……
Pequeña e interesante charla con Rubén. Un tío que lo tiene muy claro, un inquieto que creo que además del éxito que está teniendo, llegará más lejos. Tiene ideas y muchas y me parecen buenas. Cambio de ubicación, comedor algo más pequeño e incluso la idea de dar una mesa por servicio con un menú especial. Ya le he dicho que me apunto. Aunque sé que el primero no voy a ser………no te olvides de mí.
Pues dar semejante menú por 26.50 euros es algo a tener presente. Nos lo dice claramente, en cocina estoy yo y ……. Yo. Ahora entendemos perfectamente el hecho de ir cogiendo reservas a diferentes horas. Menudo currelo. Además, lógicamente hay que jugar con productos no demasiado complicados a la hora de las preparaciones y que permitan preparar con antelación muchos de los platos.
Creo que es una manera elogiable de hacer llegar al público en general un concepto de cocina que la mayoría desconoce. Creo que ahí está la clave de sus “completos”. Volveremos en cuanto haya novedades y al parecer va a ser muy pronto.

23 de julio de 2014

KIMTXU; Una interesante novedad en Bilbao.

La ventaja de leer prácticamente todo lo que se escribe sobre gastronomía en las redes sociales es que difícilmente se te escapan las novedades. He llamado con días para reservar, sabemos que las novedades llenan, después ya lo que llena es hacerlo bien.
Kimtxu es una taberna-restaurante de reciente inauguración y de cocina vasco-asiática. No pensemos que vamos a encontrarnos por ello con un vasco de ojos rasgados o con un chino con txapela. Hablamos principalmente de su cocina en sí.


Jugamos con producto de casa para cocinarlo con toques asiáticos y ello hace que días como hoy me resulte más difícil juzgar los platos. Soy un ignorante en cuestiones gastronómicas asiáticas y seguramente mucho más clásico en cuanto a gustos por lo que tampoco voy a dar lecciones a nadie sobre lo degustado.
Me gusta el local, tiene su zona de bar y dentro el comedor. Es acogedor, sin manteles, cosa cada vez más “moderna”, mesas de correcto tamaño y sin “agobios vecinales”. El servicio joven y agradable y me encuentro con una txikita que ya me ha dado de cenar alguna vez. Agradable como siempre y de gran ayuda a la hora de la elección de platos.


Me encanta su vajilla, cada plato es diferente, incluso puedo prometer y prometo que en casa guardo yo platos similares que tienen ya algún añito que otro. Me ha gustado.

Su carta de vinos es corta, con diez referencias de blancos y diez de tintos. Eso sí procuran tocar casi todos los palos con lo que tienen opciones bastante interesantes y a un precio bastante comedido.
Me he decido a pedir un acierto seguro y además quería que mi queridísima prima lo probase.
 Txakoli Itsasmendi 7. Ella disfruta con “su moscato” pero lo bueno es que tiene la mente abierta y eso ayuda a poder encontrarte con sorpresas agradables.

Me gusta este vino, tiene todo lo necesario para satisfacerte, buena nariz, con aromas frutales, buena acidez pero sin poder definirlo como ácido. Han hecho un buen trabajo con él y aunque hoy la comida es “complicada” de maridar por los intentos sabores, al final consigue superar notablemente la prueba. Correcto el servicio y muy bonita la cubitera en forma de cantina.

La oferta es comer a la carta o una de sus ofertas de menú degustación, una de seis y otra de ocho platos. Me gustaría concretar en este punto que realmente son medios platos y servidos al centro para compartir. También decir en este punto que al menos los platos principales tienen ración más que suficiente para complacer estómagos exigentes. No sales precisamente con sensación de hambre.

No sabes lo que vas a cenar, ellos deciden la composición del menú. Imagino, como ya he dcho  en alguna otra ocasión, que así pueden “jugar” un poco con el precio. Si eliges tú y te vas a los seis platos de más coste, la cosa puede no resultarles demasiado rentable. Hablo sin saber.

Comenzamos con un Tartar de salmón, aliño de huevo y mostaza. Como ya he dicho los platos se sirven al centro. Ración ajustada. Es un plato que nos ha gustado, buen comienzo, suave. Esa salsa que lo acompaña le da un toque jugoso que se agradece. Que nadie piense que la mostaza sobresale por encima. Es una ayuda pero sin molestar.


Sashimi templado de vieiras con setas y jamón. Si leemos vieira nos vamos a ir de cabeza a una textura que nada tiene que ver con lo que nos sacan y eso nos puede llevar a engaño. Pero el sashimi es pescado crudo, es pescado cortado en láminas y estamos acostumbrados a la vieira “tiesa”. Me ha gustado el plato porque el acompañamiento suple con mucho el poco sabor del pescado. Es una buena mezcla.


Ensalada de berenjena, crema de yogur y curry. Este plato no nos ha dicho demasiado. Si lo comes con los ojos cerrados creo que resultaría absolutamente imposible saber que estás comiendo berenjena. Para nuestro gusto demasiado “cocida” pero es un plato suave que entra muy fácil. Sin emociones.


Tataki de bonito, crema de marmitako, piparras. Este sí que puede ser un vasco-asiático de verdad. Aunque hemos tenido casi una “pelea” por el tema de la sal. Para Arantza está muy salado, para mi en absoluto. Creo que se encuentra con esos trozos de sal gorda que a mi me encanta y por eso lo dice. Además es una mujer “sana” que come normalmente sin sal, así que aunque como buena “fémina” no da el brazo a torcer, considero que no es la mejor catadora de sales precisamente. Buenos trozos de atún de muy buen punto, salsa para untar pan y el toque de las piparrak que es el perfecto. Pica pero muy llevadero, para todos los públicos. Bien.


Curry rojo Thai, carrilleras, patata, judías y hierbas. Quizás este haya sido, además hemos coincidido los dos, el plato de la noche. Estupenda carne, suave, ligera, bien guisada. El puré le ha encantado a mi compi aunque yo lo hubiese preferido con más sabor a la patata en sí. El toque del curry vuelve a estar presente pero no es un plato picante. A mi me resulta tremendamente contundente, un plato que sacia el apetito.


Como no somos de mal comer y todavía tengo ganas de algo más, añadimos otro plato al menú y aunque tengo mis dudas, al final nos decantamos por un Lomo bajo de vaca gallega, crema de maíz y cebollitas. La carne está sabrosa. No es ternera, desde luego. Tiene textura más dura pero bien cocinada. La crema de maíz es algo nuevo para mi, es muy liviana, sabor muy suave pero agradable. Al final, el plato vuelve a resultar potente por la mezcla de sabores.


Mi “problema” es que yo soy amigo de la carne sin acompañantes, bueno, sin acompañantes mezclados. Las patatas fritas y los pimientos no “molestan”. Pero me ha gustado que es lo que cuenta. Y desde luego que después de este plato ya estamos más que preparados para los postres.
Yo he dicho que quiero algo ligero y Arantza ha preferido chocolate. Mira que son golosonas…..


Crema de jengibre y chocolate negro. Rica mousse de chocolate acompañada de un jengibre confitado que aligera el conjunto.


Piña, almibar de jengibre y lima, nube de coco. Lo que yo quería exactamente, un postre que también serviría como pre-postre. Muy ligero, muy suave, muy fresco y agradable. Y eso que tampoco soy demasiado amigo yo casi de ninguno de sus ingredientes pero me han ganado.
Llegados a la hora del café, me ha encantado una propuesta novedosa. Te sacan una pequeña cafetera, una jarrita con la leche y el azúcar. Puedes servirte los cafés que quieras y además está muy suave y rico. Originales tazas como esperaba. También tengo unas parecidas. Me ha encantado este sistema. Siempre aprendes algo nuevo.


Al final el total abonado han sido 96,40 euros. De ellos el txakoli a 19, que no es mal precio y el plato de lomo de carne han sido 14 euros. Se puede cenar por un precio correcto, sin ser un atraco y sin ser un regalo. Creo que merece la pena probarlo. Volveremos, me he dejado algunos platos interesantes en el tintero. Su página web está en construcción pero podéis echar un buen vistazo aquí: http://lalibelularoja.blogspot.com.es/2014/07/kimtxu-restaurante-vasco-asiatico.html

18 de julio de 2014

RESTAURANTE GARIBOLO: Contundente vegetariano.

Ni se las veces que había pensado visitar este local y por una cosa o por otra nunca se daba la ocasión.
Aprovechando que mi compi de hoy no es precisamente una enamorada de ciertas cocinas y que además disfruta muchísimo con las ensaladas, me ha parecido que era el día ideal para quitarme el antojo.
Había echado, como hago siempre, un buen vistazo a su página web y además había leído muchos comentarios vertidos en la red sobre el local.
Había de todo un poco pero me parecía que pesaba bastante más lo positivo que lo negativo y además, soy de los que piensan que casi siempre hay que dar una oportunidad.


El local está bien, las mesas son pequeñas pero suficientes para dos personas y como están colocadas en paralelo junto a su paredes, no tienes sensación alguna de estar junto a nadie.
Manteles y servilletas de papel y vajilla correcta. Las copas de vino ya presagian que aquí no es, precisamente, el punto fuerte. Pero eso ya lo sabía yo y no he venido a buscar ninguna referencia especial.
En este restaurante trabajan con menú, dependiendo si es menú del día, menú de noche o menú de festivos, los precios cambian, cosa lógica.
En nuestro caso el menú del sábado noche a 22,50 euros y que te da varias opciones entre un primero, una sopa, un principal y un postre.
Cuando hay este tipo de menús, me gusta pedir siempre algo distinto a lo que mi acompañante pida, así siempre tienes la oportunidad de probar el doble de platos y cuando uno es tan “curioso” pues eso gusta y además así también puedes dar una idea más detallada de su comida.


Ensalada de frutas tropicales. Desde luego que el tamaño es para no quedarse con hambre. No destacaría yo nada en especial y la consideraría un ensalada correcta. Sin problemas pero sin emociones. Como conozco a Amaia, no dejo que termine con ella. Ello supondría que el resto de la cena iba a ser “complicada”. Así que hay que dejar hueco para probar el resto.
Antes de nada comentar que te sacan una cesta con varios trozos de pan de semillas. De nuevo correcto, sin más. Vengo de probar panes que me hacen luego ser demasiado exigente y no es menester.
En la mesa tienes también todo lo necesario para aliñar a tu gusto las ensaladas: aceite, vinagre, sal, soja……


Yo pido una ensalada más clásica, con espárragos, huevo cocido, patata, lechuga……. Nada destacable ni para bien ni para mal. Correcto.
Aunque hemos podido pedirnos una sopita cada uno, hemos preferido compartir para probar un gazpacho. Por el color y por el resultado, me parecía, nos parecía, un salmorejo. Mi compi es una “experta” en la realización de este plato y lo he probado en alguna ocasión. Los salmorejos de Amaia son “potentes”, mucho. Y el que tenemos delante es muy “sano” y no tiene esa potencia sápida para nada.


De platos principales nos comemos un calabacín relleno con una salsa bechamel. Nos ha gustado el plato. Aunque no sea yo precisamente un amante de esta salsa. Me resulta pesada. Pero reconozco que estaba rico.


Antes de continuar quisiera decir que no penséis al oir vegetariano que aquí se viene a pasar hambre precisamente. Las raciones son muy generosas y la sensación es de estar comiendo y bien. No es fácil terminar con el menú en su totalidad.
Yo había leído por ahí que las albóndigas vegetales están bien ricas así que hay que probarlas. Vienen en salsa de tomate y desde luego que la salsa sí que está para untar pan. No puedo hablar demasiado de la albóndiga en sí pues no tiene sabor destacable alguno pero el conjunto sí hace del plato algo que te satisface. De nuevo plato contundente, este sí que lo aconsejo.


En el apartado de postres, al parecer todo el mundo opina que su postre estrella es la tarta de zanahoria, coco y chocolate. Pues no queda otra que pedirla. Amaia se decide por un arroz con leche.


Curiosamente al final los platos cambian en la mesa y cada uno se queda con el postre del otro. Reconozco que la tarta no está mal y el baño de chocolate también pero es que, señores y señoras, si son vds. amigos del arroz con leche y les gusta hecho con fundamento, hecho para recordar, no dejen de probar este. Al estilo de nuestras amatxus, con leche, con canela, con rodaja de naranja y ralladura de limón y con tiempo.
Muy rico y muy goloso. Me quedo con este arroz con leche por encima de la tarta.

Un cortao he pedido pero me encuentro casi con un café con leche. Pero no es que se hayan confundido, al parecer en este restaurante no saben sacar raciones pequeñas. No soy amigo de este tipo de cafés. Yo los míos los quiero pequeños y con muy poca leche.
Su carta de vinos no es muy amplia y menos aún en blancos, además mi compañía no bebe más que cosas………. “especiales”, así que una botella de Lambrusco. Y mira que reconozco que algunos lambruscos no me disgustan pero en muy pocas ocasiones los encuentro.
Pues el total abonado han sido 55 euros todo incluido que me parece una correcta relación calidad-precio.


Como siempre, al leer comentarios en la web, me encuentro con el típico de que el trato ha sido malo. Luego llego yo y resulta que el trato es estupendo, amable, simpático. Cada día estoy más convencido de que en la inmensa mayoría de las ocasiones recogemos lo que sembramos.

Su página web: www.garibolo.com

16 de julio de 2014

RESTAURANTE AIZIAN: Ménage á trois.

En el mes de mayo, en las redes sociales, Gure Sukalkintza nos propuso elegir un menú representativo de los tres restaurantes que gestionan: Andra Mari, Aretxondo y Aizian. Menú colaborativo. Menú Gure Sukalkintza.
Yo voté por mis platos favoritos. He tenido la inmensa suerte de disfrutar en varias ocasiones de todos y cada uno de sus locales y conocía un poco sus propuestas.


Evidentemente los gustos son cosa muy particular y al final, únicamente el postre era una de mis elecciones. Bueno, está bien que sea al menos, el remate de la experiencia.
Una vez votados los platos y elegidos nueve de ellos, los cocineros remataron el menú con la elección de seis de ellos.
Ahora, comenzando con Aizian, van a dar ese menú a probar a sus clientes y como no podía ser de otra manera, uno se apunta y si puede ser el primero mejor.
En una noche que más parece de comienzos de primavera que de verano, nos acercamos a la capital para tras tomar un par de potes, dirigirnos al citado restaurante.


Ya lo he descrito en más ocasiones, es un local muy elegante, es uno de los restaurantes que conozco que me da más sensación de estar en un sitio “no permitido” para mi pero siempre salgo con la sensación contraria. Siempre he salido contento y satisfecho y hoy no ha sido diferente. Hemos salido bien servidos.
En una de sus amplias y estupendamente vestidas mesas, nos acomodamos. Hay buena entrada, buena señal tal y como están las cosas.
Como la propuesta es un menú cerrado con vino y cafés incluidos, lo primero que hago es preguntar por el vino que servirían y evidentemente no hablamos de nada del otro mundo así que decido cambiarlo por algo que nos permita disfrutar en su justa medida del menú en cuestión. Es total y absolutamente entendible que por ciertos precios no puedan ofrecer vinos de cierto nivel. Eso sí, al pagar la cuenta, me he dado cuenta de que me han descontado el vino del menú. Un detalle que no siempre se tiene con los clientes.

Así que como tenía una cuenta pendiente con él, necesitaba yo volver a intentarlo. La última vez que lo bebí me dejó un poco “desilusionado” y mis buenos consejeros en asuntos “vinoteros”, me dijeron que dejase pasar un tiempo para volver a beberlo, Que la botella iba a darle más puntos.
Pues lo comprobaremos. Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 2011.
Cuando la sumiller se acerca a presentar y darnos a probar el vino, le comento que como está lo suficientemente frío no nos ponga cubitera. Su reacción, que no es precisamente la primera vez que me ocurre es casi de alegría. Dice que lo más habitual es que la gente enfríe los blancos de tal modo que a fin de cuentas daría igual beber este que cualquier otro vino.
Como digo yo, sería como catarlo recién salido del dentista, con la anestesia en pleno efecto.
Pues aunque me parece un muy buen vino, quizás por las espectativas, quizás porque aún tampoco ha pasado demasiado tiempo, sigue sin enamorarme. Repito y repetiré las veces que hagan falta que está muy rico. Pero ha vuelto a no emocionarme. Igual simplemente es que no somos “compatibles”. Prometo darle una tercera oportunidad, se la merece.

Nos acercan el pan, tres propuestas distintas, tres propuestas muy sugerentes. Mi compi se queda con uno de pasas y yo, más “terco” que un “arao”, en mis trece. Pan de borona de maiz. Si me encanta…. Para qué narices voy a cambiar.
Pues comenzamos con el menú “colaborativo”, con el menú Gure Sukalkintza.

Verduras salteadas y crujientes con tempura y jugo de carne. Plato del restaurante Aretxondo. Las verduras en su punto exacto, ese “cras-cras” que las hace tan apetecibles. Además, como la txikita no es demasiado amante de la verdura, me pongo las botas. El jugo de carne les da un toque exquisito y jugoso. Muy buen comienzo.



Setas sobre patata y ravioli de huevo. Del restaurante Andra Mari. Este ya no me dejan ni olerlo, El huevo presentado en una “bolita” que hay que explotar con cuidado. Esto hay que comerlo mezclado. Un plato con un sabor tremendo. Riquísimo. Al ir finalizando nos ha venido al recuerdo la carne asada con patatas que ambos conocemos tan bien y que he tenido la inmensa suerte de comer en muchas ocasiones. Cocinada por un ama de casa que sabe mucho de hacer buena comida. Bueno, quien sabe…….



Pollo en costra de pistatxos. Igualmente plato de Andra Mari. Casualmente la semana pasada lo cené allí. Al menos hoy ha sido una ración más ajustada porque la verdad es que el menú va resultando bien consistente. Muy rico, buena carne de buen animal. Se nota esa grasa de color amarillento tan característica de pollos criados de otra manera. Jugosa la salsa y crujiente esa costra de pistatxos. Muy rico, buena propuesta. Otro del que no me “regalan” ni una pizca, buena señal.



Vieira asada, alcachofas en texturas y salteado de espárragos y hongos. Plato de casa, del restaurante donde estamos. Ya nos comenta la camarera que las alcachofas no están en su mejor momento. La temporada ha pasado. No obstante, esa vieira está genial y esos espárrados “hechos sin hacer”. Textura natural. De nuevo plato notable.



Solomillo de ciervo con migas de maíz y jugo agridulce. Volvemos a Galdakao, volvemos a Aretxondo. Esto es producto, muy bueno por cierto y punto. Al cortarla engaña, parece que está más “tiesa” pero no. Está en su punto. La caza no es solomillo de ternera. Además con estas texturas hay que masticar más y con ello, disfrutar más tiempo en boca. Muy bien lograda y muy rica de sabor. Incluso la que es un poco más “complicada” para comer, ha disfrutado dejando el plato limpio. Que los cocineros aprecien en su justa medida este hecho. Olé.



Llegamos al postre, llegamos a algo que si algún día llegáis a cenar en Aizian, debería ser un opción muy sugerente: La Torrija de pan caramelizada con helado de arroz con leche y canela.
Simplemente espectacular. El helado es puro arroz con leche, sin más. Pero un arroz con leche de los buenos. Sabor y más sabor. La torrija co-jonuda. Dulce en su justa medida. No empalaga pero “endulza”. Plas, plas, plas, plas. Un aplauso.



Una infusión y un rico cortao dan por terminada la cena. Somos prácticamente los últimos en abandonar el restaurante. Plenamente satisfechos en todos los sentidos. Contundente menú. Buenas propuestas. Buena idea que se va a seguir ofertanto después en los otros dos restaurantes del grupo. 
El menú en sí son 55 euros (Iva incluído) con vino y café. Creo que es un precio muy atractivo. Nosotros hemos pagado 25 euros a mayores por el cambio del vino.
Pues nada, sabemos que volveremos, seguiremos mientras tanto rematando el repaso y descubriendo lo nuevo que vaya naciendo. Creo que este restaurante puede, sin duda alguna, ser una buena opción para ese “cielo estrellado” de la gastronomía.
Su página web: www.restaurante-aizian.com