28 de junio de 2014

MILAGROS (BARRIKA): BUENA COMIDA EN UN AMBIENTE DESENFADADO.


Ya le tenía yo ganas a este local. Había estado un par de veces tomando algo pero no lo había probado como restaurante. Al leer el comentario de mi amigo Oscar en verema, pues me he dicho que ya me vale, así que arrancando.


Hemos tenido muchísima suerte puesto que al no reservar, pensando que un viernes noche y con esta climatología no íbamos a tener problemas, nos han adjudicado la última mesa libre.

Su propuesta es un tanto diferente a lo habitual. Cocina latina por un lado y japonesa por otro. Decoración más bien mexicana con la que imagino será la Virgen de Guadalupe, “protegiendo” y dando el visto bueno al comedor.

Disponen de varios espacios diferenciados: el bar en sí, un cómodo salón, el restaurante y una estupenda terraza donde con días agradables y quizás más aún con noches de buena temperatura, puedes disfrutar de una buena copa con buena música.


Puedes localizarlo bien fácil si te fijas en ese cactus de hierro “aviejado” que da entrada al local. Disponen de un aparcamiento propio asi que no hay problemas a la hora de dejar tu coche.

Desde luego que gana mucho con buena climatología pero estamos donde estamos y hoy no es precisamente el mejor día. Viento fresco y tras la cena, hace aparición incluso nuestro “amigo” el txirimiri.

El ambiente es predominantemente joven y desenfadado pero todos tenemos derecho y tampoco te vas a encontrar incómodo aunque tengas ya una edad, como es el caso.

Las mesas no son precisamente grandes y el espacio está bien aprovechado. La luz, que quizás pretenda ser para generar un ambiente romántico, es un tanto excasa a la hora de ver lo que comes pero tiene “su aquel”.  Una vela y unos pétalos de flores, ayudan aún más a crear el ambiente propicio.

Disponen de un menú degustación a muy buen precio y de una larga carta con muchas y originales propuestas.

La carta de vinos no es demasiado amplia pero sí suficiente, eso sí he echado de menos una carta de cervezas. Haberlas….. pero pensaba yo que iba a ser una oferta mucho más amplia..


La compañía hace que hoy no podamos pasarnos con la comanda, hay cuerpos que con poco se llenan y no es cuestión de ponernos a pedir sin conocimiento para después dejarlo en el plato.

Me parece de recibo pedir una pequeña degustación es decir un “sushimix”. Me pierdo yo como un pulpo en un garaje con el asunto de los niguiris, sashimis, uramakis……. Ya sabemos que mirando un poco en el google podemos salir de dudas más o menos fácilmente pero me gusta ser “un poco ignorante” y prefiero no presumir de lo que no puedo.


La verdad es que todo ello estaba bien rico, acompañado, como no puede ser de otro modo de una salsa de soja bien rica. Destacaría yo el salmón y el langostino y el punto de los arroces. Nos ha gustado mucho y casi nos hemos arrepentido de no haber pedido una de más piezas. Es bueno dejarse cosas en el tintero, así la “necesidad” de volver es más fuerte.

Una cesta con cuatro panecillos variados y con semillas, nos han ayudado a limpiar mejor los platos. Se merecía el unte.

Pedimos ahora las Hortalizas y Verdes brasa. Con un pequeño rulo de cabra y una salsa romesco, Bonita presentación. Quizás prefiera yo más “aldentes” las verduras. El queso ayuda a dar sabor y a tapar un poco la falta de sal en mi opinión. Y no hablemos de la de mi acompañante que si por  ella fuese, los que tenemos tendencia a tensiones altas, moriríamos en cuatro días.


La salsa romesco estaba rica, un tanto diferente a las que he probado, curiosamente con estas “dotes de catador” de las que dispongo, me ha parecido que me sabía un poco a …… chocolate. Y al parecer no iba tan descaminado puesto que mi compi ha dicho lo mismo. No hemos preguntado.

En cuanto al pescado, hemos pedido lo que en carta reza como Bloque de Atún rojo envuelto en sésamo, tempura de ajetes, edamame + aires y bocabits.

Pues son dos trozos de atún, efectivamente envueltos en sésamo. Acompañados por unas “habitas” de soja naturales que dan un colorido muy chulo al plato pero que no dicen gran cosa a la hora de degustarlas.


La espuma que corona el plato tiene muy bien conseguido sabor a ……. Mar.

Quizás en mi modesta opinión, el atún estaba demasiado hecho y la ración, un poco reducida de tamaño. Pero se deja comer y se nota buena calidad del producto. Esto de los puntos……. Es un mundo.

Como a algunas no les gusta el vino, yo me he quedado con ganas de probar alguno de los blancos de la carta, sobre todo un albariño, pues agua para ella y yo pido una caña tostada y posteriormente una Murphy´s tostada. Las dos bien ricas y fáciles de beber. La de botellín tiene una mezcla de amargura y dulzor, predominando este último.

Toca ya acercarnos al apartado dulce y la elección no podía ser otra: Volcán de chocolate y dulce de leche + heladito casero.


Pues aunque el chocolate se “merienda” total y absolutamente al dulce de leche que sí aparece visualmente, es un postre que me ha encantado. El helado, con sabor a fresa, pero a fresa natural, estaba muy rico también. Al final, la unión de ambos sabores dan un resultado estupendo.


El servicio del restaurante es joven, amable y desenfadado, creo que además es el efecto que quieren causar. Una pena que la noche no permita disfrutar de esa terraza para tomar un café o una copita. Así que damos por terminada la experiencia con la obligación de volver a probar alguna propuesta más y sobre todo esa carne que al parecer tiene buena y merecida fama.

El precio abonado han sido 66 euros, lo que no me parece mala relación entre lo pagado y lo degustado.

Su página web: www.milagrosrestaurante.com

22 de junio de 2014

RESTAURANTE TRUEBA: A mi sí que se me han puesto los "begihaundi" s.

Hay días en los que me digo que soy “injusto”. Injusto con algunos locales que se merecen mucho y que uno descuida por ese ansia de probar todo lo desconocido. Este es uno de esos restaurantes a los que me refiero.
Simple y llanamente el recibimiento es ya suficiente para que a uno le den ganas de ir todas las semanas.  Ya hablé en mi anterior comentario de Marian, una persona que, lo repito, fue nombrada mejor jefa de sala hace unos años y que no me extraña en absoluto. Eso no fue un regalo.

Hay veces que sabes que la alegría de recibirte es natural, no son sonrisas forzadas, y anoche llegamos los primeros y no era pronto y nos dimos cuenta de que el resto de las mesas fueron recibidas de la misma manera.
Aitor, el responsable de las cosas del comer es más “tímido” pero igual de atento. Atento a la satisfacción del comensal que aquí, es total.
Como curiosidad, aunque nada tenga que ver, hoy, estando tomando un txakoli antes de cenar, he visto pasar a una persona y al mirarla me he dicho: “yo a este tío le conozco”. Y claro, esa mirada ha supuesto que él se fije y enseguida, le he dicho: “Mikel Zeberio”, ¿verdad?. Pues efectivamente, muchas fotos vistas. Me ha hecho ilusión saludarle. Una de esas personas que no conoces pero que te genera muy buen rollo. Pues sin más. Ondo izan, Mikel.

Algunos que yo me sé no han podido disfrutar de “la prima prometida”. Me alegro infinito de ello. Hay injusticias tremendas y esta era una de ellas pero yo en cambio sí he podido hacerlo. Hoy mi acompañante era mi prima Arantza. tiene muy buenos gustos en cuestiones gastronómicas y además buen paladar y con este tipo de personas parece que al ser tú el que elige el restaurante, siempre vas como un poco “preocupado”. Que conste que yo sabia que era difícil, pero que muy difícil “pinchar”.
Aunque cada vez lo hago con más frecuencia, aquí no tenía duda alguna, no quiero ver las cartas, sé que no hacéis trampas. Danos de cenar y de beber.
Por supuesto que nos va cantando la propuesta, por si nos parece adecuada y no hemos tenido problema alguno.
Se que Marian es amante de los vinos y siempre anda por ahí buscando propuestas nuevas y además, cosa que agradezco inmensamente, no intentará jamás engañaros. Siempre os ofrecerán vinos ricos pero que no van a causaros un sufrimiento en la cartera. Hoy nos ha ofrecido un vino de Cariñena, un chardonnay, concretamente el Care, cosecha 2013.

Nariz tremendamente afrutada, por mucho que lo “mareéis” siguen saliendo esos aromas. En boca también aparecen esas frutas frescas. Será joven pero esto no es agua, tiene cuerpo y un beber destacable. Nos ha gustado mucho y eso que Arantza no es, o ¿no era?  de vinos blancos. Yo tampoco hasta hace cuatro días.
Repito que muchas veces no es necesario gastar demasiado para disfrutar de un buen vino y este me parece de una relación calidad precio muy destacable.
Allí que nos traen el pan, un pan de los “míos”, corteza crujiente y bien hecho. Acompaña al pan un pequeño aperitivo en forma de txistorra. Esto es txistorra y lo demás es cuento. Rica, muy rica.
Comenzamos con un plato que me enamoró la vez anterior y que hoy ha conseguido el mismo efecto. Miguel sabe muy bien de lo que hablo.
Salmón ahumado. Sobre una base de un aceite excelente, nos aparece el salmón. Tiene un color espectacular y de esto uno se comería medio kilo sin problema alguno.
Presentación notable, producto sobresaliente y resultado de matrícula de honor.


Como mi acompañante es la primera vez que visita el local, prefiero repetir yo platos ya probados y que ella pueda disfrutarlos y de nuevo le toca el turno a uno que por mucho que me lo saquen, por mucho que lo coma, por mucho que repita, no terminaré nunca de aburrirme.
Huevo poché. Sobre una base de puré de patata y acompañado de unos pimientos rojos asados. De nuevo jugamos con materia prima de calidad superior y el resultado es simple y llanamente de los de coger pan, dejar de lado el tenedor, dejar de lado las “educaciones” y darte una alegría untando sin mirar a ningún otro sitio. 


Está bien “relajarse” un poco y ahora nos traen una ensalada de pimiento y ventresca.
Poco que decir de ella, rica, muy rica. Pero como volvemos a “jugar” con calidad de primera pues el resultado de algo tan “simple” no puede ser otro. De nuevo plena satisfacción y de nuevo “necesidad” de pan para “rematar” la faena.


Como platos principales, mi prima ha comido un taco de bacalao sobre piperrada. He probado un trozo y estaba en su punto. Pero los puntos son cosas muy particulares por los diferentes gustos del comensal y ella dice que, las piparras necesitaban un poco más de fuego. Yo en esta ocasión le llevo la contraria. Me gustan las verduras “tiesas”, creo que pierden menos sabores. Permiten disfrutarlas más en su justa medida. Pero repito que sobre gustos no hay nada escrito.


Yo, como he oido lo de begihaundi en su tinta pues de cabeza me he tirado a por ello y la verdad es que no me arrepiento en absoluto.
El color lo dice todo. Negro pero de los que de noche pasaría por tu lado y ni te darías cuenta. Sabor y sabor. Aquí el punto sí que está perfecto, Esto tiene que estar exacto para no resultar duro pero no resultar un puré. Incluso ella, poco amante de este plato, lo prueba y le coloca un sobresaliente.


Me parece un pecado mortal dejar esa salsa y me parece un pecado más mortal aún pedirme otro pan y ponerme allí a untar sin conocimiento, así que le digo a Marian que necesito otra “herramienta”. Me entiende a la primera y allí que, con una cuchara, me meto entre pecho y espalda hasta la última gota. Generalmente cuando lo ves negro no es buen presagio, en este caso verlo de ese color es plena satisfacción.


Mi compi es golosona y necesita un buen remate así que nos aconsejan una torrija con helado. Y allí que nos la sacan, de nuevo en platos individuales.
Pues riquísima y ese helado natural que es pareja perfecta para “desempalagar”.
Un par de txupitos de PX que siempre vienen bien con lo goloso, una infusión y mi cortao de turno y terminamos la función.
El total abonado ha sido de 110 euros Y mi nota es de sobresaliente.
Eskerrik asko Aitor, eskerrik asko Marian.

19 de junio de 2014

ASADOR ETXEBARRI: CUANDO LA BRASA ES ARTE.

Por fin llegó la hora, mucho tiempo llevaba yo pensando en visitar este restaurante, muchos comentarios leidos. Pero…. uno no tiene la “alegría” económica necesaria y estos “caprichos” no se los puede dar precisamente a diario. Era un día especial y merece la pena darse un buen homenaje.



Salimos con tiempo, con este tiempo que se que necesito para llegar a la hora al sitio indicado. Mi gps son los vecinos de la zona. Eso de parar, preguntar al aldeano si conoce el lugar, que te de diez indicaciones más de las pedidas. Con una amabilidad que hoy en día no es muy común. Eso también es vivir, eso también es disfrutar.




Aunque me quedan algunas horas todavía, es un día de celebración. Me hago más viejuno aún. Además hoy rompo una norma, hoy ceno con un….. hombre. Un hombre al que se me hace difícil ver como tal. Hace “muy poco”, demasiado, le tenía entre mis brazos. Ahora es un tío con barba. Hoy si que necesito un babero para cenar.
En el valle de Atxondo, bajo las faldas del Anboto, en un entorno idílico, un entorno “embrujado”, se encuentra situado este restaurante.
Comedores amplios, estupendamente vestidos. Mesas de excelente tamaño y perfecta separación. El ambiente es relajado. Los comensales son tempraneros. Imagino que como nosotros, aquí nadie quiere llegar a oscuras.


Es curioso, he leído por ahí, en alguna de esas páginas de comentarios de restaurantes, que el servicio es, en opinión de algunos, un tanto “estirado”. Pues menos mal. Ha sido impecable. ¿No será que los estiraos somos nosotros?. Con nosotros han sido amables y profesionales a más no poder. Yo diría que el servicio es, simple y llanamente, perfecto.

Nos acercan las cartas; la de vinos es de buen tamaño. Uno no sabe muy bien por donde tirar. 

En lo gastronómico pocas dudas. Mi amigo de Santutxu me ha dicho que el menú degustación y tras una mirada escueta, se me quitan las pequeñas dudas. A por él que nos vamos.


En cuanto al vino…..hoy quiero que mi hijo disfrute de algo que no haya probado jamás y que le guste. Asi que tras un pequeño recorrido por sus  blancos, me decanto por un blanco francés, concretamente un Vincent Dauvissat Chablis 2011. Uva Chardonnay y crianza en fudres de roble francés. Reconozco que he tenido que pedir sopitas para poner lo que tenía que poner, gracias Josean y Sergio.

El vino lo tratan muy bien. Te lo “presentan”, lo han decantado, le han dado un poco de tiempo, lo han dado a probar. Hoy he tenido un catador de lujo y dice que está rico. Pues venga. Efectivamente coincido con su criterio, está rico.
Un vino serio que nos permite disfrutar de todos los platos, eso si, hoy era un menú demasiado largo y hemos necesitado una copita posterior de apoyo. En esta ocasión un Sauvignon que no puedo concretar. Mucho más frutal pero muy rico también.

Un par de buenos trozos de pan, que supongo, sin equivocarme que será de casa y comienza el espectáculo.

Mantequilla de cabra y sal negra. Mozzarella de búfala. Chorizo elaborado con magro de cerdo ibérico de bellota. Yo no soy un amante del sabor puro de la leche pero el que tengo a mi lado, disfruta y mucho de ello. El pensaba que el trozo de mantequilla era un queso. A fin de cuentas…..Como curiosidad, decir que aquí tienen sus propias búfalas, así que el producto es fresco y de casa. Yo, lo siento, me quedo con ese chorizo que está cojonudo.



Anchoa al salazón. Cracker.
El cracker está rico y de sabor suave, lo de la anchoa ya es otro cantar. Está espectacular. Sobre un pan tostado, esto sí que tiene sabor, puro sabor. Producto de calidad superior.



Croqueta. Por si no lo he dicho ya, aquí todo, absolutamente todo, se prepara a la brasa. En este caso, con ver la foto, nos daremos cuenta enseguida. Masa y cobertura de una finura destacable. Muy pero que muy suave.



Ostra y espinaca. No es este tampoco uno de mis alimentos preferidos. No pago yo dinero expresamente por comer ostras. Sorprendentemente, creo que la cadena de ADN ha hecho que quien viene por detrás de mí, tenga un gusto más exquisito y le gusta. Desde luego el sabor es puro, Mar, puro mar.



Ahora llega uno de los platos que más me ha impresionado. Gambas de Palamós. Dos piezas de buen tamaño. En cuanto te las ponen delante, te llega un aroma…..
La textura perfecta, poco hechas pero bien. Será “pecado” pero chupar esas cabezas es puro vicio. Están de diez. Creo que las mejores que he comido jamás.



Pulpitos con cebolla caramelizada y su tinta. Cinco piezas de tamaño ideal. Aprovecho ahora para decir que aquí la brasa es su arma pero no penséis que todo sabe a brasa, no. Se puede notar pero no es lo que marca los sabores. No es que todo sepa igual ni mucho menos. No sé como lo harán pero lo hacen bien, lo hacen muy bien. Están riquísimos, suaves, son de bocado.



Hongos y berenjena. Aquí los platos no son de describir en mil líneas. Es producto excelente. Como lo son estos hongos. Sabrosos, suaves, finos. Ricos-ricos.



Guisantes con su jugo. Al comerlos con la cucharilla no descubro hasta un poco más tarde que esto es mejor “beberlo”. Los guisantes ricos pero el jugo está que se sale. He comentado que este sería un plato característico del Nerua.



Llega ahora el besugo y sus verduras. Las verduras puras de nuevo. Con un toque de brasa, como no podía ser de otro modo. El pescado está….. ya no sé casi ni que decir. Perfecto. Además no penséis que es una pequeña ración, no, es una ración como la de cualquier restaurante de carta.





Y ahora ya, la estrella al parecer del Etxebarri, la txuleta. De tamaño ideal para ser un plato de un menú de este calibre. Volvemos aquí a preguntarnos, como ya he hecho en más de una ocasión, si será la mejor……. 


Eso es difícil de responder. Cuando se llega a estos niveles de arte cocinando es imposible diferenciar demasiado. Pero señores y señoras, está simplemente cojonuda. Muchísimo sabor y vuelve a sorprenderme que sabiendo que la brasa está ahí, no es el protagonista. Carne sabrosa, carne muy suave. Espectacular.
Al comentarlo, y para nuestra sopresa y mucho más aún para nuestra satisfacción, nos ofrecen repetir y desde luego que eso hacemos. 
Acompaña a la txuleta un cuenco, para cada uno, de una ensalada de lechuga hecha como a mi me gusta, un tanto “fuerte” de vinagre pero sin pasarse.
Por supuesto que con cada plato, las “herramientas” son las que tienen que ser, sin escatimar. Incluso en la repeteción de la txuleta nos cambian tenedores y chuchillos. Mi hijo no para de sosprenderse y verle disfrutar como lo está haciendo me hace disfrutar mucho más a mi.


Llegamos ya al apartado dulce, aquí, curiosamente, mi retoño “pincha”. No es su punto fuerte. Tiene la suerte de que el primero de los postres lleva algo muy de su gusto.

Helado de leche reducida con infusión de frutos rojos. Es un postre que ya he probado en alguna ocasión pero en esta el sabor del helado es superior. Es un sabor a leche natural. Fuerte. A mi me ayuda mucho la infusión. La mezcla de sabores, que en este caso son muy “contrarios”, consigue un resultado exquisito.

El segundo postre, buñuelos de flor de saúco está para comerse uno un par de docenas. Espectacular. Al que “no le gusta” sólo me ha dejado un pequeño bocado. Como no, hecho a la brasa. Suave, se deja masticar sin tener que hacerlo. Muy original. Me ha encantado. Es como un bollo fino, suave a más no poder.





Un par de magdalenas caseras para acompañar el café. Dice Gasti-txiki que parece mazapán. Pues efectivamente y por eso están mejores aún.



Para los postres hemos pedido algún vino dulce y nos han sacado un par de copas de un vino de Málaga, un Molino Real. Esto es un buen moscatel. Con mucho dulzor entrante y ese ligero amargor final que lo hace más apetecible aún.
Con el cafecito y lo que queda de moscatel, salimos a la terraza. Hace una noche estupenda. Una temperatura que por estos lares no es la más normal.

Desde luego que ha sido una cena muy especial. Especial por la compañía, especial por el entorno y especial porque hemos cenado como “señores”.

Aquí hay que pagar lo que comes. Creo que en todos los sitios pasa algo similar. En total han sido 375 euros. ¿Caro? Barato no es. Pero no termino yo de saber valorar estas cosas en su justa medida. En otros famosos restaurantes hubiese pagado algo más, ya lo he hecho. Y… ¿he disfrutado más?. Creo que no. Tal vez similar pero no más. Asi que creo que al menos una vez, en alguna ocasión de esas en las que “duele” menos soltar la pasta, deberíais acercaros y daros un homenaje. ¿El mejor asador del mundo? No los he visitado todos pero desde luego que es un excelente asador que sabe, pero que muy bien, como se trabaja con la brasa y la leña.
Su página web: www.asadoretxebarri.com

14 de junio de 2014

RESTAURANTE BASCOOK: AL RICO ATUN DE BARBATE.

Algunos pensarán que repetir es aburrido pero no es este precisamente el caso. Hasta largo se me hace el espacio entre visita y visita y realmente igual es que así es.
Ser un “tragón” y un “curiosón” es lo que tiene y ese afán de conocerlo todo, no nos deja el margen necesario para visitar algunos de nuestros lugares preferidos con la asiduidad que quisiéramos. No obstante creo que ellos saben que les somos y les seguiremos siendo fieles.


Llevaba yo ya los motores a alta temperatura, alguno que yo me sé lleva tiempo poniéndonos los dientes largos con esas fotos de su periplo por tierras sureñas a la búsqueda de un alimento que a mi me tiene total y absolutamente encandilado: el atún de Barbate. En la foto podemos verle en plena faena. No sé yo…. Muy limpia veo esa camiseta…. J
Yo sí que me repito pero si tuviese que elegir un alimento para ser el único en mi dieta, este tendría, sin duda alguna, muchísimos puntos ganados. En sus diferentes maneras de cocinarlo me enamora a diario.


El restaurante sigue en su línea, sin novedades en cuanto a entorno. Eso sí, echo de menos alguna cara pero en este mundo de la restauración, el movimiento de personal es mayor que en otros. Algunos sabemos bien y les estaremos eternamente agradecidos, lo duro que es su trabajo. Intentaremos al menos que de algún modo, sea agradecido. Pues desde aquí, un pequeño guiño a su labor: eskerrik asko.


Por supuesto, espero que no haya dudas al respecto, la mesa elegida no ha sido otra que “mi mesa”. Curiosamente, siempre elijo el lado desde donde todo se ve pero hoy “me han quitado” el sitio. Y desde mi posición tengo la cocina a la vista y allí que veo una cara que me suena. A mi ese txikito me ha dado de cenar en algún sitio. Pues sí, en el Petit Komite de Galdakao. Me alegro por él y por Aitor que ahora forme parte de su equipo. Y por nosotros, que narices.

Estaba claro que yo venía con la intención de probar ese  pescado. La compañía marca un tanto tus elecciones y si se puede, hay que ser gentil y dejar que ellas tengan preferencia a la hora de elegir la cena. Alguno pensará: pero si lo hacen siempre. Pero no es asi, hay mucha amabilidad femenina que deja que seas tú el protagonista.
De vez en cuando hay que “hacer patria” y cuando es con algo rico, mejor que mejor. Para acompañar la cena nos hemos decantado por una botellita de  Itsasmendi 7. Poco ya que decir de este txakoli que tan reconocido está últimamente y que la verdad es que creo sinceramente que se lo tiene merecido. Además, con los platos saboreados hoy, ha mantenido el tipo estupendamente.
Nos llega algo que tiene la importancia que tiene, un alimento de primera línea y que afortunadamente cada día gana más protagonismo: El pan. Además hoy he tenido la suerte de comer uno de los “míos”. Crujiente a más no poder. Mi dentista quizás me miraría con malos ojos pero a mi que me quiten lo bailao.

Nos presentan el primer aperitivo, en unos pequeños y muy originales cuencos de madera y unas cucharitas muy chulas. Consiste en un caldo-crema de verdura con unos trozos de jamón o panceta (no está hoy uno del todo a lo que tiene que estar….. ¿o sí?) crujiente. Está para “pasar la lengua”. Estupendo.


De segundo aperitivo, llega el “rey de la fiesta”, un tartar de atún. Un pequeño recipiente de madera también. El color del pescado casi lo dice todo. Tengo además la infinita suerte de que a alguna no le van estos “crudos” como dice y que tras probarlo por recomendación mía y no dejar esa mente abierta, decide regalármelo amablemente. Pues encantado de los nervios. Gracias maja.


De entrante y como siempre en este restaurante presentado en raciones individuales, compartimos unas “cojonudas” croquetas de talo.
Están de muerte, con la textura perfecta, además, esa salsa que se ve en la foto, no es otra cosa que morcilla y ahí ya me has ganado. Sabores marcados y potentes. No se si seré el más indicado para comentar este plato pues tiene demasiado “enchufe”.


Ahora y de nuevo presentado en dos medias raciones, un pulpo crispy. Una manera un tanto distinta de presentación de otro plato clásico. De algo que si el producto es bueno, como es el caso, es “caballo ganador”.
La base de patata está riquísima y el rebozado del pulpo idem de idem. Así que de nuevo disfrute. De nuevo el uso de materia prima excelente y la buena mano, da como resultado un plato del que disfrutar. Además lo acompañaban unos pequeños dados de..... pues de atún. 


Y llega ahora, como no podía ser de otro modo, un señor taco de atún de Barbate acompañado por unas vainas  crujientes y unos txanpis. Una suave crema acompaña al plato. La compañía está muy rica y me la como en primer lugar. Yo soy de los que prefieren la carne sola, yo soy de los que quieren disfrutar de este alimento en su justa medida. El punto ideal. Esto tiene que estar así. Con ese color. Sabroso, sublime. Creo que no me cansaría jamás de comerlo. En esta ocasión, al parecer, también ha enamorado a mi compi que a última hora, más por “problemas de capacidad” que por gentileza, me pasa un par de trocitos.  Ya he adelantado la foto, ahora cuelgo la partida para ver mejor aún el punto.


Hubiese yo pedido otra ración pero conozco los postres de este restaurante y no pienso irme sin probar alguno.
Dentro de su oferta, que prácticamente la tengo catada en su totalidad, y por preferencias de mi golosa compañera, nos decantamos por un tatin de manzana, royale de vainilla y helado de caramelo.
En la foto, que he tenido que girar para poder presentarla en el blog, se observa perfectamente el plato. Hojaldre con esa especie de puré de manzana por encima. Rico, rico. Esa vainilla con una suavidad meritoria y ese helado de caramelo….. diosssssss.


Este postre se merece algo rico y aún dudando entre unas cosas y otras y a pesar de que alguno que yo se me dirá que siempre me decanto por cosas “pastosas”, pedimos una copita de PX Piedra Luenga que sabemos que marida de narices con lo dulce.

Pues con ese regusto que tengo, ni café pido. Así voy estupendamente.
De nuevo salgo de este restaurante con esa sensación de satisfacción, con esa sensación de “modo de volver” sin haberte ido. Con pena por las ausencias pero contento porque quienes están lo hacen estupendamente.
Repito mi aplauso hacia vosotros y hoy, permitidme un pequeño inciso personal, quisiera dedicar este post a alguien que me ha demostrado que me da mil vueltas como ser humano. Eskerrik asko, eres una “majika” muy….. mágica.
El total abonado han sido 89 euros que me parece una RCP estupenda y de las que no te hacen pensarte el volver. De las que te confirman que lo harás. Volveremos.
El responsable de este local, además de saber mucho de cocina y demostrarlo, tiene un arte con la pluma que es de envidiar. Y además, algo que yo valoro y mucho: no tiene “pelos en la lengua”.
Su página web: www.bascook.com







9 de junio de 2014

RESTAURANTE LAUA (Langarika): No sólo de lo gastronómico vive el hombre.

El comer y el beber siempre han sido un nexo de unión entre las personas. Y más aún en nuestro entorno. Qué mejor sitio que una buena mesa para compartir historias, risas, complicidades…..  Si esas mesas hablasen….

Es por tanto que hoy esto va a ser “demasiado” largo y que a más de uno no le interesará en exceso pero hay comentarios que van más allá de lo puramente gastronómico.
Gracias a un afición común he tenido la oportunidad de conocer a personas de diferentes procedencias, pero el “roce hace el cariño” y evidentemente siempre terminas teniendo mejor rollo con los que puedes compartir más momentos.


De vez en cuando decidimos juntarnos y darnos un pequeño o no tan pequeño homenaje y hoy tocaba. La elección de los encuentros se prepara, un tanto “anarkikamente” en las “reuniones” posteriores a la comida. Cuando el “líquido” ingerido ha sido más que suficiente y los ánimos están en su mejor momento.


De esta salen, no una, más bien dos o tres quedadas posteriores. Tengo una pequeña preocupación y es que últimamente el líquido elemento gana la batalla a lo sólido en asuntos de elección de locales. Debería pesar lo mismo un kilo de pescado que un kilo de vino. :-)

Nuestro anfitrión era hoy Josean, el alavés por excelencia y justo era que fuese su terreno el elegido para nuestro encuentro. El restaurante visitado ha sido uno que ya conocía él pero que su “conejillo de índias” había catado recientemente: El Laua. Ya está comentado en este blog esa experiencia y la verdad es que fue muy sorprendente y satisfactoria. Y hoy, incluso, a mi entender, ha sido superada.


Después de algún que otro “imprevisto” en la capital a cuenta de pequeños problemas con la ubicación física de dos de nuestros amigos, nuestro anfitrión que hoy también hace de chófer y tras una pequeña parada para recoger a su chica, nos acercamos hasta este pequeño pueblo donde está ubicado el restaurante.

Allí, con puntualidad inglesa, nos esperan dos de nuestras “nuevas adquisiciones”, una pareja del mismo Bilbao. Juanjo y Bego. Dos estupendos “txabales”, que han sido los últimos en unirse a este variopinto grupo. Y que consideramos “fichajes” de altísimo nivel ( no sólo por el tamaño) y cuya “clausula de rescisión” es muy elevada para evitar su evasión.
Allí, curiosamente vemos a dos “personajes” que al parecer vienen de “picnic”, ataviados con indumentaria veraniega y pertrechados con artilugios domingueros.

Pasamos directamente a la mesa. Ya he descrito este pequeño y sorprendente restaurante que no esperas ni con mucho, encontrar en un pueblo así. Con capacidad para unos 36 comensales, mesa muy bien vestidas y todo de excelente calidad.



Nuestra mesa está preparada y lo primero que hacen es “acomodar” al fresco las botellas aportadas puesto que su “viaje" hasta aquí no ha sido el más indicado.
Se realiza el reparto de los comensales, teniendo muy presente que concretamente dos de ellos han de sentarse juntos. Ellos, hasta bien entrada la comida, han estado “ausentes”. En su mundo. De vez en cuando, el que suscribe, acercaba un poco la oreja y efectivamente comprobaba que la conversación versaba en torno al mundo……… “vinícola”. Que si la uva tal, que si la bodega cual, que si la añada…….. Después, una vez agotados más o menos los temas pendientes, han intentado hacer una incursión, además “a saco” en nuestro entorno pero les “hemos parado los pies”. J


Lo primero me gustaría destacar que los vinos los hemos aportado nosotros, unos por la generosidad de alguno de nuestros amigos y un par de botellas elegidas para la ocasión y pagadas a escote.

Y destacar que el restaurante ha cambiado con cada vino las copas, copas de excelente calidad y tamaño y cuyo precio de descorche me ha parecido casi irrisorio. 18 euros en total teniendo en cuenta que han sido unas 50 las copas utilizadas para toda la comida.
Puestos a destacar, hacerlo así mismo con el servicio que ha sido impecable en todo momento por parte de las dos personas que nos han atendido. Un aplauso para ellos que nosotros podemos ser incluso un “poquito” pesados. Eskerrik asko por vuestra paciencia.


Comienza aquí el recorrido de ese menú del que tan buen recuerdo tenía yo y que ha “sufrido” algún que otro cambio y a mi gusto uno muy importante, el tamaño de las raciones. La última vez salí con la sensación de haberme cenado un buey entero, hoy he salido muy satisfecho pero sin esa sensación de hartazgo que tan poco que gusta.

Otra cosa que me gustaría destacar es que en este tipo de evento y dado que uno quiere estar a todo, no presta el debido interés a la comida en sí. No está uno lo suficientemente atento y hay platos que comes, disfrutas, pero que no eres capaz de analizar debidamente pues estabas a otra cosa. Así que hoy la descripción de los platos será muy superficial.


Comenzamos con Canelón de foie y mangoUn plato original y sobre todo muy fresco, de los que preparan el estómago y las papilas gustativas para lo que viene a continuación. Empezamos bien.




Nos llega el Cappuccino de Mejillón tigre. Este plato, más bien esta taza a modo de cafecito, es de un sabor impresionante.

 Potencia sápida a más no poder. Sabe a lo que es, es como comerte una crema de marisco potente. Un plato hondo con cuchara sopera me comía yo bien gustoso. Excelente.



Para acompañar los dos primeros platos hemos bebido la primera propuesta, una de las dos que más me ha gustado de toda la cena. Soy de gustos un tanto “especiales”. 

Un Vouvray Petillant brut 2009. Burbuja muy integrada, apenas perceptible. Buena nariz y excelente paso por boca. Buena elección para comenzar.

Continuamos con Xorta de cigalas e infusión de soja y jengibre.
   Curiosa presentación que me recuerda a más de un restaurante asiático. De nuevo mucho sabor, untar y untar en la salsa.



La hora del….”bokata”. Bocadillo de txistorra. Curiosa y graciosa idea de algo que lo mejor es comer con las manos. Si no sois demasiado “finos”. Me ha encantado.


El maridaje de estos dos platos se ha hecho con un curioso vino “blanco” que no lo es. 


Elaborado con uva tinta. Según mis expertos acompañantes, deberíamos haber dejado que respirase un buen rato. La nariz de primeras es…. ¿difícil? Pero curiosamente al poco me recuerda a la sidra. Un vino del Empordá, un Cosmic Confiança 2013. Me permito aquí el lujo de copiar integramente la nota de cata de Sergio que es a fin de cuentas el “padre” de la criatura:

“De color piel de cebolla con destellos cobrizos, ligera turbidez, finas burbujas de carbónico y lagrima de gran densidad.
En nariz se aprecian aromas cítricos, de fruta blanca y roja, de sidrería, notas minerales, una cosa muy rara y compleja.
En boca tiene una entrada fresca, cítrica, con una excelente acidez y un postgusto de medio recorrido con recuerdos de sidrería y un final amargoso.”


De nuevo un plato ya probado pero no por ello he disfrutado menos: Taco de costilla con praliné de almendras. Buen punto de la carne, seguimos con los sabores potentes y las "compañías" originales y acertadas.




Le llega ahora el turno al plato que más desapercibido ha pasado del menú.





 Dim Sun de pescado y marisco.
 

         El problema era que necesitaba un toque de potencia gustativa. Más de uno hemos coincidido en que un par de cucharadas de esa crema de mejillón tigre hubiesen subido algunos enteros en la preparación.

Regados estos platos con un albariño Contraaparede . Buen color, muy dorado. Intensa nariz, sin duda. Fruta madura. Acidez más que correcta y una boca que me envuelve. De trago largo, aguanta en boca. Una pena que no haya más.




Pasamos ahora a degustar un plato de los que a mi me encandilan, de los que comería una y otra vez, de los que a mi entender tienen todos los componentes para ser un verdadero éxito y que, como no, hoy ha vuelto  a triunfar Huevo con hongos y jamón   para untar pan sin conocimiento. Hurra.



Ya estamos un tanto “revueltos”, las conversaciones saltan de unos temas a otros, ahora contigo, luego con aquel….. pero volvemos a coincidir en que el punto del pescado es excelente, tanto la carne como la piel. Muy rico, muy bien preparado y muy bien elegida la compañía para él. Merluza al horno sobre txangurro y breska
 


Aquí hemos pasado a un tinto. Yo de tintos…….. Un Crozes-Hermitage 2012.


Un servidor y a sabiendas del riesgo que corro de ser “agredido”, pido una botellita de refresco con burbujas para prepararme una de mis bebidas favoritas.

Pues señores y señoras y además con el beneplácito incluso de los menos “comprensivos”, descubro uno de los mejores kalimotxos que he probado jamás. Está impresionantemente rico.  
      
 Será “pecado” como dicen algunos pero otros “pecados” más graves se cometen y no se rasgan tantas vestiduras. Cojonudo. Hubiese yo "maridado" todo el menú con este preparado. 

La vez anterior me encandiló y hoy ha vuelto a hacerlo. Este txupito de mojito está de muerte. Repito que no soy de mojitos pero este tiene algo especial. Rico no, lo siguiente y además te deja el cuerpo como “repuesto” para continuar. “txapó”.




Si por mi fuese, aquí empezaría con los postres pero han decidido que ese txupito tiene que hacer su efecto y dejarnos sitio aún para algo más en el apartado salado. 



Crepineta de rabo y chutney de ciruelas nuevamente buena textura de la carne y con mucho sabor. Rica la salsa.


Estos platos han sido regados por un blanco que no me ha gustado demasiado y que mi compañero de mesa que conoce mis gustos casi mejor que yo mismo, sabía que no iba a ser de mi agrado. No obstante al parecer ha resultado muy rico para los demás. Yo no sé estar a vuestra altura. 

Un Domaine de Montbourge l´etoile. Descaradamente me parece una manzanilla. Demasiado seco para mi. Lo intento pero no puedo. Una pena no saber disfrutar de vinos que al parecer, como  éste, son de un nivel un tanto superior. Bueno, no hay mal que por bien no venga, así algunos tienen más.

Ahora ya sí, ya va siendo hora. Allí que vuelve a aparecer la “lámpara mágica”, en forma de una  Macedonia de frutas, sorbete de cítricos y algodón de violetas
 Tremenda la originalidad del plato, frescura a raudales. Entra sólo.



Y ya llegamos al último acto en forma de Milhojas de hojaldre, toffe y helado de chocolate  Hambre ya casi no tienen ni los “pekes” del grupo Yo soy el que menos aguante tengo pero también a tener en cuenta que soy el más “txikito” a pesar de ser el más “veterano”.
Rico postre, goloso pero con ese chocolate un tanto “amargo” que combina estupendamente con el hojaldre. Perfecto final para semejante “actuación”.





Aquí nos pasamos ya a los vinos más dulces, en primer lugar un Le Haut- Lieu. Demi-sec 2003. Vouvray. No es un verdadero vino dulce. Como dice alguno que yo se, no es un “pastoso” de ésos que yo bebo. Pero está rico. Se deja beber bien gustosamente. Una pena que no llegue para más.

Y como me cuidan muy bien y saben que necesito algo más “dulzón” pues solicitamos al restaurante algo para rematar la jornada y disfrutamos de una botellita de Sabletes Saurterner 2008 que ya es un viejo conocido. Aquí la pena es doble por el tamaño de la botella pero bueno ya no es que mucha sed tengamos precisamente.

Unos cojonudos cafés, todo hay que decirlo, que hacen que incluso más de uno repita. Muy ricos y los “cortaos” como deben de serlo. Poca leche y sabor a café.
Algunos “necesitan” refrescarse, otros no podemos permitirnos el lujo pues el volante obliga. Así que se piden unos estupendos GTs, preparados “in situ” con carro y campana de nitrógeno líquido incluida.



Increiblemente la hora ha corrido mucho. Hay que permitir que esta gente descanse que a la noche tienen otra “tacada”. El precio del menú degustación es de 55 euros IVA incluido. Me parece una de las mejores rcp que conozco. Merece y mucho la visita a este local.

Su página web:  www.lauajantokia.com       Prometemos volver.

 En la puerta, con pocas ganas de marchar, se abre el “debate” de próximas quedadas. Esto es un “vicio”, cada vez más difícil de quitar y mucho menos si lo que pretendes es todo lo contrario.



Volvemos a dividirnos y en nuestro “taxi” particular, con un chófer que ahora está más contento aún, nos dirigimos a Gasteiz unos y a Bilbo los otros. Hasta la próxima, que esperemos sea no muy tarde y que esperemos sea del mismo nivel que esta.

Allí dejo a los “tres mosqueteros” que aún tienen que acomodarse y además ellos, más valientes que el resto…. o más “osados” tienen aún que compartir mesa y vinos. Juventud, divino tesoro.