24 de febrero de 2014

RESTAURANTE LAUA (Langarika): Y de la lámpara... salió el "Genio".

Mucho insistía nuestro amigo Josean en que visitásemos este restaurante y conociéndole sabíamos que algo bueno se tenía que esconder en ese recóndito paraje.
No tenemos costumbre de guiar nuestros pasos hacia lugares tan alejados de casa, no es lo mismo ir a comer que a cenar. Tenemos una hora de viaje y el problema principal es que esa hora hay que volver a pasarla después de la cena.

Como sigo siendo “enemigo” del GPS y prefiero ir un tanto a la aventura, nos acercamos primero a localizar el lugar, después ya volveremos a tiro hecho.
Aprovechamos para acercarnos a Salvatierra-Agurain, pueblo que no conocíamos y que nos ha causado una buena impresión, sobre todo su casco viejo.
Volvemos  antes de la hora prevista con el “miedo” de confundir el camino pero la enorme iglesia nos sirve de referencia. la verdad es que además de ella, media docena de casas que se nota son de agricultores o al menos lo han sido,son el único atractivo de este pequeño pueblo.
Dudamos un momento, un cartel con su nombre es el único indicativo. Un pequeño portalón abierto, unas puertas sin letreros y un timbre. 

La sorpresa comienza al penetrar en el comedor en sí. Media docena de mesas, un ambiente cálido, agradable, hoy la noche es la típica noche de cielo raso, hasta un grado y medio bajo cero me ha marcado el coche a la vuelta hacia casa.

Hemos llegado los primeros y nos dan a elegir mesa pero el asunto lumínico nos marca un tanto la elección. Nos gustaba más otra, más coqueta y romántica pero la luz iba a hacer que las fotos perdiesen mucha calidad.
Buen tamaño, bien vestidas. Cada una con detalles diferentes de tipo flores o adornos.
Allí que nos aparece Suta, una camarera que ha sido la compañera perfecta para lo que después hemos vivido. Hawaiana ni más ni menos, con ascendencia japonesa y asentada en Araia, zona de buenos quesos. Un encanto, simpática a más no poder y que ha manejado la sala con profesionalidad y con una sonrisa en la boca en todo momento. Gracias porque has sido parte importante del homenaje de hoy.
Aquí ofrecen un menú degustación, lo sabíamos y además prefieren que sea una sorpresa. Pregunta sobre posibles alergias. Nosotros, no siendo al trabajo y un poco al agua, no tenemos problemas con lo sólido.




Su carta de vinos es corta pero más que suficiente, al menos para nosotros. Lógicamente los tintos ocupan lugar principal pero hay referencias de blancos, txakolis, cavas e incluso algún champagne.
Elegimos un blanco riojano que no hemos probado, a menos que alguno que yo conozco nos corrija. Un Erre Punto 2011. Amarillo pero con un ligero toque verdoso. Mucha fruta en nariz, por supuesto que algún toque tropical y algo de limòn.
En boca encuentras una acidez bien marcada y de dulce poco tiene, es un vino que nos ha gustado mucho y que como estamos en ese momento de sacarle el mayor partido a cada trago, nos ha aguantado todo el recorrido, que por cierto no ha sido precisamente corto.
Buen servicio del mismo, copa de cata, descorche en directo y aunque nos ofrecen cubitera, dado que comprobamos que la temperatura es la correcta, nos pasamos sin ella. Copas Riedel de excelente tamaño.
Un par de panecillos muy crujientes pero tan sólo uno de ellos hemos comido y por el vicio que tengo yo para el pan, no por necesidad.
Comenzamos, sin saber lo que nos espera con el menú en cuestión.

Grisini de sésamo con crema de queso de Manchego.


Presentada en un vaso de cristal, una crema láctea cubierta por queso manchego rallado que una vez mezclado resulta tremendamente fresco. Los palitos de pan y semillas están cojonudos La ración no es precisamente raquítica, todo lo contrario y eso que no hemos hecho más que empezar.

Allí que nos aparece Suta con el “café”. Anda, le digo, pues sí que ha sido corto el menú. Tras ese pequeño vacile inicial, nos presenta el Capuccino de mejillón tigre. Presentado como un café cortado, en su taza y con su espuma correspondiente.
Al catarlo descubres una especie de riquísima crema con mucho sabor a marisco, con un toque picante y que señores y señoras, está para lamer y relamer la cucharilla. Muy rico, pero que muy rico.

Marmitako a la Riojana con txistorra de txitxarro. Pues lo dicho, una ración de un plato consistente en buenos trozos de txistorra que tiene la textura correspondiente, el sabor muy suave, hablamos de pescado. Acompañada por unos trozos de patata, donde estamos no pueden estar malas. Asentado sobre una salsa que está de muerte. Muchísimo sabor y excelente ejecución.


Vieira con salsa ligera de alioli y confitura de limón. Sin complicaciones, una pieza en perfecto punto. Esto es “tieso”, no hay que cocerlas hasta convertirlas en algo que no son. El alioli como reza el plato, muy suave y esas pequeñas gotas de limón que le dan un toque muy atrevido al plato. De nuevo plato de notable.



Coca de foie con hongos. Sobre una base de tosta de pan, buenos trozos de foie pero auténtico que hace unos años yo hubiese sido incapaz de comer. Parece mentira lo rico que ahora me resulta. Las setas son perfecto acompañante del plato en cuestión.

Otra sorpresa más en esta noche llena de ellas.

Nos llegan ahora unos tarros de cristal cerrados, al abrirlos una pequeña nube de humo y un tremendo aroma nos invade. Huevos con carbonara y panceta. El plato más “oloroso” de la noche, un plato sápido a más no poder. Aunque está tan de moda ofrecerlo, la presentación de este le la un toque distinto, gracioso. Muy agradable, de nuevo pensamos en que vamos de maravilla, eso sí, uno empieza ya a “preocuparse” porque sabemos que estamos sólo a mitad de camino.


Cubetilla de cordero con praline de almendra.


 Buen momento este y aunque ya lo vais apreciando en las fotos para indicar que cada plato es diferente, mucha variedad de vajilla acorde con los diferentes alimentos presentados. Bonita presentación. La carne muy conseguida. Y el praline de almendra hace que al mezclarlo se suavice un tanto el tremendo sabor del cordero. Crujiente cubierta y la compañía de lo que visualmente parecen violetas y que no he sabido descubrir, consiguen que el conjunto resulte muy apetecible. No quiero repetirme demasiado pero difícil lo tengo, rico.

Rape al horno con salsa de cebolla. Llegado este punto, yo “tiro la toalla” y me inclino ante mi “oponente” que me “redescubre” que tiene más saque que yo. El pescado en su punto perfecto pero aunque tras probarlo me resulta muy original y de buen gusto, me como sólo la parte carnosa para dejar los acompañamientos en el plato.
No me da demasiada vergüenza confesarlo. Esto es un menú para “valientes”, un menú para salir a hombros y se que no hemos terminado.

Aparece por allí una de las mejores ideas del cocinero, lo que yo intuyo con pre-postre pero que posteriormente descubro mi equivocación.

Granizado de mojito. En un vaso de cristal, con un intenso olor a menta. Por si alguien no lo sabe aún, la menta en hoja es uno de mis “enemigos gastronómicamente hablando” pero cosa curiosa, al meter la cuchara y saborearlo y siendo la menta el sabor principal, no lo he rechazado. Un toque dulce, un frescor agradable, hace que me resulte de fácil comer. Muy rico y por cierto, muy buena idea, este plato hace que tu estómago perciba un pequeño relax muy necesario en este punto.. Tres hurras por el cocinero.

Esperando el postre o al menos el primero de ellos, allí que nos aparece Suta con….. un tenedor y unos preciosos cuchillos de carne. La mirada es inmediata y su respuesta visual me lo dice todo. No hemos terminado con lo salado. Yo “me rindo”, soy un “blando”, lo reconozco.
Carrilleras con puré de garbanzos. Y no hablamos de una escasa ración, no. Hablamos de una ración en condiciones. 


Muy bien trabajadas, en finas lonchas. Además, con lo que me gustan a mi los garbanzos. La presentación durante la cena de salsas y purés ha sido muy original. Es una textura cual si de una especie de gominola larga se tratase. Sabor en este caso a garbanzos de verdad. Muy rico y mi compi, nuevamente me da una lección y termina con todo.
En más de una ocasión durante la cena he pensado que algunos que yo me sé disfrutarían como verdaderos chiquillos en este restaurante, igual es cuestión de animarse a repetir visita y en compañía. Además cambian el menú más o menos cada tres meses con lo que la sorpresa sería similar.
Nueva visita de nuestra amable camarera, esta vez con un recipiente de cristal cual si de un experimento químico se tratase. Con una jarra metálica, vierte un líquido por el tubo hueco y allí que descubrimos que en este restaurante sí que hay un genio, el genio de la lámpara maravillosa que nos está sorprendiendo con cada movimiento y además que cada sorpresa en más agradable aún que la anterior.

Una vez disipado el humo, descubrimos un postre tremendamente refrescante: fresas con kalimotxo y algodón de violeta (infusión de frutos rojos). Fresas, un toque de vino, unos peta-zetas, el algodón de la niñez, el de las ferias. Un conjunto de sabores y efectos visuales que lo han convertido en un postre de puro espectáculo y tremendamente agradable en boca. Sobresaliente, sin duda.


Arena, helado y pompas de chocolate. De nuevo esto nos es presentar y punto, no.
Sobre una taza alargada de cristal, nos derraman un líquido e inmediatamente comienzan a salir pompas de chocolate, me recuerda a la chimenea de un barco de vapor. Curiosamente no es algo que desaparezca instantáneamente y el espectáculo dura un buen rato. La cocina no debe ser algo sólido sin más, hoy nos han demostrado que se puede jugar y mucho y sorprender al comensal con efectos divertidos.
Sabor a chocolate, no al de leche, sabor a puro chocolate negro. Nada empalagoso y curiosamente con los postres me he “recuperado” un tanto y me ha resultado muy fácil terminarlos.


Aunque no hay sitio para más, me animo a probar su café y en esta ocasión me lo tomo solo, sin leche. Pues me alegro, un café muy rico, con aroma a café-café.
Soy de palabra fácil, muchas veces pienso que en exceso y que eso me hace meter la pata demasiado a menudo pero me resulta un tanto complicado terminar mi comentario de hoy.
Ante todo muchísimas gracias, Josean, me has descubierto un verdadero oasis florido donde menos lo hubiese esperado. Muchas gracias, Suta, has hecho que la cena sea aún más agradable. Gracias al genio de la lámpara, has conseguido sorprendernos a cada paso y aunque no nos hemos visto, que sepas que sí te hemos sentido. Eskerrik asko, Santi.

Con una noche fría, muy fría, con un cielo que parece poder tocarse con las manos, con una sensación tremendamente satisfactoria, abandonamos este lejano lugar sabiendo que volveremos, sin duda alguna y que esperamos conseguir que muchos os animéis a hacerles una visita, merece la pena y la merece de verdad.
El precio del menú degustación es de 55 euros, iva incluído y por el vino nos han cobrado 19 euros que es un precio muy ajustado. Me parece una excelente relación calidad-precio.

6 de febrero de 2014

ABIAGA: La injusticia de estos tiempos.

Repite en el blog este restaurante y seguramente que repetirá más veces puesto que se lo merecen.
El título es debido a que no termino de entender lo que está sucediendo. Un local como este, que ofrece un menú degustación excelente y por un precio muy comedido, no termina de tener el éxito que se merece.
Es el reflejo de lo que sucede ya en prácticamente todos, a excepción de sitios donde la oferta nada tiene que ver con lo ofrecido por Abiaga y no hablemos ya del entorno, tanto exterior como interior.


Aquí se come o se cena en un restaurante elegante, con un trato estupendo y por un precio total y absolutamente asequible.

 Pero bueno, que mi "mala leche" no enturbie la experiencia vivida.





Bueno pues aprovechando que hoy tienen algo más de tiempo en cocina, les pedimos que nos den de cenar. Que cocinen a su libre albedrío.
Asi que en sus manos dejamos la elección de los platos por lo que lo hoy aquí descrito es un menú un tanto atípico aunque muy relacionado con su actual menú degustación.
Al llegar al comedor, nos recibe una estufa de leña que siempre he dicho yo que es el “mejor canal de televisión que existe”. Cuantas horas he pasado yo viendo “bailar a los duendes” en la hoguera. Es lo que tiene tener una imaginación muy “pajarera”.
La sensación de bienestar es muy agradable, dan ganas de sentarse en uno de sus sofás y echar una cabezadita. Pero hemos venido a cenar.

Elegimos vino, con tanta visita hemos probado todos los blancos de su corta carta pero bien aconsejados, nos decidimos por uno que nos causó muy buenas sensaciones y que además nos dicen, va a acompañar maravillosamente todo el menú: Guitian Godello fermentado en barrica 2011.
Un vino “serio”. Nariz que me lleva de primeras a la manzana y tal vez, digo tal vez, a algo de fruta tropical pero como un tanto difuminado.
Es un tanto seco, con una acidez muy marcada y un amargor agradable. Realmente me ha parecido un buen vino para acompañar  toda la cena. Ha salido muy frío y por lo tanto lo hemos dejado sin cubitera y al ganar temperatura hemos podido apreciar aún mejor esos aromas frutales. Me ha gustado el vino, sí señor.
Mientras le damos el primer trago y comenzamos a disfrutarlo, nos comentan que no desean una carta más extensa y que para ellos es fundamental poder dar una información detallada de lo que ofrecen tanto en cocina como en bodega y que es esto uno de los motivos principales de no tener una carta más larga.
De todos modos y yo sigo en mis trece, entiendo perfectamente que no puede uno tener una carta de mil referencias para cuatro clientes entendidos.
Es en este caso cuando soy más partidario del permitir acudir con vinos y cobrar un descorche por ello.


De snacks nos sacan:  unas pajitas de arroz con curry y unos bombones de foie con crujiente de plátano. No pensaba yo que el foie fuese demasiado “amigo” del plátano pero hoy he comprobado que realmente “se entienden” estupendamente. Original y rico, incluso hasta de postre podía servir.

Como aperitivo una tosta de escalivada y antxoa.


Esto sí que está rico, hemos coincidido los dos al pensar que una tarde, al levantarte de la siesta, encontrarte una de estas para merendar sería la repera.
El punto tostado pero a la vez esponjoso del pan estaba excelentemente conseguido.
Este será un buen aperitivo para nuestra próxima visita, en la segunda calçotada “internacional” de marzo.


De entrantes, por un lado un risotto de albahaca y parmesano. Riquísimo. Color verde, el arroz en su punto exacto. El toque del queso no molesta para nada, todo lo contrario.
Una ración más que generosa. No marca ningún sabor, muy suave. Me ha encantado.
Para mi compi, una crema de guisantes con langostinos y morcilla. Como somos de compartir, probamos ambos de los dos platos.


El arroz es algo más clásico, más conocido. El otro plato es más creativo, muy suaves también los sabores, sin destacar nada por encima del resto. El colmo de los colmos ha sido cuando Marta me ha comentado que si he notado la menta. Ella sabe que no soporto el sabor de la hoja pero estaba tan difuminado que ni me he enterado y eso que tengo como una especie de “alarma” anti-menta.

Pasamos ahora a uno de los platos que hoy teníamos como "obligación" probar puesto que también queremos que forme parte del menú del mes que viene.

Canelones de brandada de bacalo con salsa de pimientos.


Fina la masa, buen relleno, con sabor. Un plato fino, suave, fácil de comer y sabroso. La salsa tiene un pequeño "problema", te invita a untar pan y pan. Al menos el pan es otra cosa que aquí es incluso original. Hoy ha sido tipo bollo.

Pasamos ahora a los principales. Mi chica se decanta por lo ofertado en el menú degustación. Secreto ibérico con alcachofas confitadas y salsa de foie.


Cortado en finas tiras, punto muy logrado de la carne. Yo no soy demasiado amigo de esta textura pero en este caso me quito el sombrero. Muy rico. Las alcachofas pura mantequilla y hacen del conjunto del plato un verdadero manjar. Muy bien conseguido.

Yo me aprovecho de su amabilidad y pruebo la espalda de cordero con gnocchis y salsa de idiazabal. Ese punto del cordero bien hecho pero jugoso. No resulta nada seco. La piel bien tostadita. El toque del idiazabal ligero, sin eclipsar en absoluto a la carne. Me alegro de haberlo probado.


Pasamos al postre, este es también el que ofrecen en el menú. Un postre imaginativo. Clafoutis con pera y helado de queso azul.
El helado de queso con sabor intenso, muy intenso. Nos han recomendado mezclarlo poco a poco con el resto. Las “bolas” crujientes que imagino serán los clafoutis, desconocidos por mi hasta este momento estaban de espanto de ricas.


He terminado por mezclarlo todo y me ha gustado tanto que le he dicho que lo incluya así mismo en nuestra futura visita de grupo. Espero haber acertado. Y que alguno de los exigentes compañeros de mesa confirme mi “buen gusto”.


Un rico cortao al calor de la chimenea, una pequeña charla con los artífices de nuestro pequeño homenaje y de nuevo una sensación agradable y mi eterna sensación de “enfado” porque no entiendo y cada día lo llevo peor que un restaurante como este no llene a diario.
No me gusta el cambio que está sufriendo la sociedad en el asunto gastronómico. Mucho ver programas de afamados cocineros, mucho ver programas y concursos de cocina, de postres, de…… pero luego no hacemos las “prácticas”.