24 de febrero de 2014

RESTAURANTE LAUA (Langarika): Y de la lámpara... salió el "Genio".

Mucho insistía nuestro amigo Josean en que visitásemos este restaurante y conociéndole sabíamos que algo bueno se tenía que esconder en ese recóndito paraje.
No tenemos costumbre de guiar nuestros pasos hacia lugares tan alejados de casa, no es lo mismo ir a comer que a cenar. Tenemos una hora de viaje y el problema principal es que esa hora hay que volver a pasarla después de la cena.

Como sigo siendo “enemigo” del GPS y prefiero ir un tanto a la aventura, nos acercamos primero a localizar el lugar, después ya volveremos a tiro hecho.
Aprovechamos para acercarnos a Salvatierra-Agurain, pueblo que no conocíamos y que nos ha causado una buena impresión, sobre todo su casco viejo.
Volvemos  antes de la hora prevista con el “miedo” de confundir el camino pero la enorme iglesia nos sirve de referencia. la verdad es que además de ella, media docena de casas que se nota son de agricultores o al menos lo han sido,son el único atractivo de este pequeño pueblo.
Dudamos un momento, un cartel con su nombre es el único indicativo. Un pequeño portalón abierto, unas puertas sin letreros y un timbre. 

La sorpresa comienza al penetrar en el comedor en sí. Media docena de mesas, un ambiente cálido, agradable, hoy la noche es la típica noche de cielo raso, hasta un grado y medio bajo cero me ha marcado el coche a la vuelta hacia casa.

Hemos llegado los primeros y nos dan a elegir mesa pero el asunto lumínico nos marca un tanto la elección. Nos gustaba más otra, más coqueta y romántica pero la luz iba a hacer que las fotos perdiesen mucha calidad.
Buen tamaño, bien vestidas. Cada una con detalles diferentes de tipo flores o adornos.
Allí que nos aparece Suta, una camarera que ha sido la compañera perfecta para lo que después hemos vivido. Hawaiana ni más ni menos, con ascendencia japonesa y asentada en Araia, zona de buenos quesos. Un encanto, simpática a más no poder y que ha manejado la sala con profesionalidad y con una sonrisa en la boca en todo momento. Gracias porque has sido parte importante del homenaje de hoy.
Aquí ofrecen un menú degustación, lo sabíamos y además prefieren que sea una sorpresa. Pregunta sobre posibles alergias. Nosotros, no siendo al trabajo y un poco al agua, no tenemos problemas con lo sólido.




Su carta de vinos es corta pero más que suficiente, al menos para nosotros. Lógicamente los tintos ocupan lugar principal pero hay referencias de blancos, txakolis, cavas e incluso algún champagne.
Elegimos un blanco riojano que no hemos probado, a menos que alguno que yo conozco nos corrija. Un Erre Punto 2011. Amarillo pero con un ligero toque verdoso. Mucha fruta en nariz, por supuesto que algún toque tropical y algo de limòn.
En boca encuentras una acidez bien marcada y de dulce poco tiene, es un vino que nos ha gustado mucho y que como estamos en ese momento de sacarle el mayor partido a cada trago, nos ha aguantado todo el recorrido, que por cierto no ha sido precisamente corto.
Buen servicio del mismo, copa de cata, descorche en directo y aunque nos ofrecen cubitera, dado que comprobamos que la temperatura es la correcta, nos pasamos sin ella. Copas Riedel de excelente tamaño.
Un par de panecillos muy crujientes pero tan sólo uno de ellos hemos comido y por el vicio que tengo yo para el pan, no por necesidad.
Comenzamos, sin saber lo que nos espera con el menú en cuestión.

Grisini de sésamo con crema de queso de Manchego.


Presentada en un vaso de cristal, una crema láctea cubierta por queso manchego rallado que una vez mezclado resulta tremendamente fresco. Los palitos de pan y semillas están cojonudos La ración no es precisamente raquítica, todo lo contrario y eso que no hemos hecho más que empezar.

Allí que nos aparece Suta con el “café”. Anda, le digo, pues sí que ha sido corto el menú. Tras ese pequeño vacile inicial, nos presenta el Capuccino de mejillón tigre. Presentado como un café cortado, en su taza y con su espuma correspondiente.
Al catarlo descubres una especie de riquísima crema con mucho sabor a marisco, con un toque picante y que señores y señoras, está para lamer y relamer la cucharilla. Muy rico, pero que muy rico.

Marmitako a la Riojana con txistorra de txitxarro. Pues lo dicho, una ración de un plato consistente en buenos trozos de txistorra que tiene la textura correspondiente, el sabor muy suave, hablamos de pescado. Acompañada por unos trozos de patata, donde estamos no pueden estar malas. Asentado sobre una salsa que está de muerte. Muchísimo sabor y excelente ejecución.


Vieira con salsa ligera de alioli y confitura de limón. Sin complicaciones, una pieza en perfecto punto. Esto es “tieso”, no hay que cocerlas hasta convertirlas en algo que no son. El alioli como reza el plato, muy suave y esas pequeñas gotas de limón que le dan un toque muy atrevido al plato. De nuevo plato de notable.



Coca de foie con hongos. Sobre una base de tosta de pan, buenos trozos de foie pero auténtico que hace unos años yo hubiese sido incapaz de comer. Parece mentira lo rico que ahora me resulta. Las setas son perfecto acompañante del plato en cuestión.

Otra sorpresa más en esta noche llena de ellas.

Nos llegan ahora unos tarros de cristal cerrados, al abrirlos una pequeña nube de humo y un tremendo aroma nos invade. Huevos con carbonara y panceta. El plato más “oloroso” de la noche, un plato sápido a más no poder. Aunque está tan de moda ofrecerlo, la presentación de este le la un toque distinto, gracioso. Muy agradable, de nuevo pensamos en que vamos de maravilla, eso sí, uno empieza ya a “preocuparse” porque sabemos que estamos sólo a mitad de camino.


Cubetilla de cordero con praline de almendra.


 Buen momento este y aunque ya lo vais apreciando en las fotos para indicar que cada plato es diferente, mucha variedad de vajilla acorde con los diferentes alimentos presentados. Bonita presentación. La carne muy conseguida. Y el praline de almendra hace que al mezclarlo se suavice un tanto el tremendo sabor del cordero. Crujiente cubierta y la compañía de lo que visualmente parecen violetas y que no he sabido descubrir, consiguen que el conjunto resulte muy apetecible. No quiero repetirme demasiado pero difícil lo tengo, rico.

Rape al horno con salsa de cebolla. Llegado este punto, yo “tiro la toalla” y me inclino ante mi “oponente” que me “redescubre” que tiene más saque que yo. El pescado en su punto perfecto pero aunque tras probarlo me resulta muy original y de buen gusto, me como sólo la parte carnosa para dejar los acompañamientos en el plato.
No me da demasiada vergüenza confesarlo. Esto es un menú para “valientes”, un menú para salir a hombros y se que no hemos terminado.

Aparece por allí una de las mejores ideas del cocinero, lo que yo intuyo con pre-postre pero que posteriormente descubro mi equivocación.

Granizado de mojito. En un vaso de cristal, con un intenso olor a menta. Por si alguien no lo sabe aún, la menta en hoja es uno de mis “enemigos gastronómicamente hablando” pero cosa curiosa, al meter la cuchara y saborearlo y siendo la menta el sabor principal, no lo he rechazado. Un toque dulce, un frescor agradable, hace que me resulte de fácil comer. Muy rico y por cierto, muy buena idea, este plato hace que tu estómago perciba un pequeño relax muy necesario en este punto.. Tres hurras por el cocinero.

Esperando el postre o al menos el primero de ellos, allí que nos aparece Suta con….. un tenedor y unos preciosos cuchillos de carne. La mirada es inmediata y su respuesta visual me lo dice todo. No hemos terminado con lo salado. Yo “me rindo”, soy un “blando”, lo reconozco.
Carrilleras con puré de garbanzos. Y no hablamos de una escasa ración, no. Hablamos de una ración en condiciones. 


Muy bien trabajadas, en finas lonchas. Además, con lo que me gustan a mi los garbanzos. La presentación durante la cena de salsas y purés ha sido muy original. Es una textura cual si de una especie de gominola larga se tratase. Sabor en este caso a garbanzos de verdad. Muy rico y mi compi, nuevamente me da una lección y termina con todo.
En más de una ocasión durante la cena he pensado que algunos que yo me sé disfrutarían como verdaderos chiquillos en este restaurante, igual es cuestión de animarse a repetir visita y en compañía. Además cambian el menú más o menos cada tres meses con lo que la sorpresa sería similar.
Nueva visita de nuestra amable camarera, esta vez con un recipiente de cristal cual si de un experimento químico se tratase. Con una jarra metálica, vierte un líquido por el tubo hueco y allí que descubrimos que en este restaurante sí que hay un genio, el genio de la lámpara maravillosa que nos está sorprendiendo con cada movimiento y además que cada sorpresa en más agradable aún que la anterior.

Una vez disipado el humo, descubrimos un postre tremendamente refrescante: fresas con kalimotxo y algodón de violeta (infusión de frutos rojos). Fresas, un toque de vino, unos peta-zetas, el algodón de la niñez, el de las ferias. Un conjunto de sabores y efectos visuales que lo han convertido en un postre de puro espectáculo y tremendamente agradable en boca. Sobresaliente, sin duda.


Arena, helado y pompas de chocolate. De nuevo esto nos es presentar y punto, no.
Sobre una taza alargada de cristal, nos derraman un líquido e inmediatamente comienzan a salir pompas de chocolate, me recuerda a la chimenea de un barco de vapor. Curiosamente no es algo que desaparezca instantáneamente y el espectáculo dura un buen rato. La cocina no debe ser algo sólido sin más, hoy nos han demostrado que se puede jugar y mucho y sorprender al comensal con efectos divertidos.
Sabor a chocolate, no al de leche, sabor a puro chocolate negro. Nada empalagoso y curiosamente con los postres me he “recuperado” un tanto y me ha resultado muy fácil terminarlos.


Aunque no hay sitio para más, me animo a probar su café y en esta ocasión me lo tomo solo, sin leche. Pues me alegro, un café muy rico, con aroma a café-café.
Soy de palabra fácil, muchas veces pienso que en exceso y que eso me hace meter la pata demasiado a menudo pero me resulta un tanto complicado terminar mi comentario de hoy.
Ante todo muchísimas gracias, Josean, me has descubierto un verdadero oasis florido donde menos lo hubiese esperado. Muchas gracias, Suta, has hecho que la cena sea aún más agradable. Gracias al genio de la lámpara, has conseguido sorprendernos a cada paso y aunque no nos hemos visto, que sepas que sí te hemos sentido. Eskerrik asko, Santi.

Con una noche fría, muy fría, con un cielo que parece poder tocarse con las manos, con una sensación tremendamente satisfactoria, abandonamos este lejano lugar sabiendo que volveremos, sin duda alguna y que esperamos conseguir que muchos os animéis a hacerles una visita, merece la pena y la merece de verdad.
El precio del menú degustación es de 55 euros, iva incluído y por el vino nos han cobrado 19 euros que es un precio muy ajustado. Me parece una excelente relación calidad-precio.

22 de febrero de 2014

ASADOR IBAÑEZ: El fruto del trabajo bien hecho.

Viernes noche. A los Bilbos que nos vamos como es ya más que habitual. Hoy, uno no sabe muy bien el porqué, se nota “meneo”. Es curioso lo que me levanta a mi el ánimo cuando veo que la gente sale y disfruta. Casi tanto como hacerlo  yo.
Hoy vamos a la “aventura”, sin rumbo fijo. Muchas veces nos marca un tanto el lugar donde encontramos aparcamiento para después decidirnos por un lugar u otro. Hoy ha habido suerte y hemos aparcado en el mismo centro.
Conocemos el restaurante de anteriores visitas, un restaurante elegante, muy bien vestido, típico asador que ha tenido un sitio preferente en la capital y que si no me equivoco, va camino de recuperar ese espacio. Buenas mesas, con suficiente espacio entre ellas. Muy bien vestidas y con calidad en vajilla, cubertería y cristalería.


Hemos acudido sin reserva, es viernes, pensamos, pero nos hemos sorprendido, gratamente, tienen mucha gente a cenar. Eso suele ser buena señal.
Nos acomodan en una mesa de dos, la mesa quizás más pequeña del restaurante pero que tiene espacio más que suficiente para todo lo que sea menester. Desde esta ubicación se ve como van trabajando en la parrila las carnes.


Ojeamos la carta, ojeamos la carta de vinos y como vemos que disponen de un menú degustación de 5 platos y tras consultar con el camarero y gustarnos lo que nos cuenta, nos decidimos por probar el citado menú.

Para beber nos hemos decidido por un conocido que sabemos no nos va a defraudar. Un Itsasmendi 7, un txakoli del que poco tengo que decir y que cada día me gusta más. Frutal, muy correcta acidez, serio, y que a mi parecer me permite llegar hasta los postres sin problema ninguno.

Un detalle importante para mi ha sido que como en el menú entra un vino más económico, a la hora de abonar la cuenta, se ha hecho un descuento en el txakoli. No en todos los restaurantes se portan con esta justicia.

Un par de txapatas de rico pan y para comenzar un aperitivo consistente en un trozo de chorizo asentado sobre una cama de puré de patata. Buen comienzo para despertar los sentidos y prepararnos para lo que sigue.

Allí que nos aparece Gonzalo, el que dirige el asunto y que en cuanto llega nos dice: “ tu pediste kokotxas y tú rodaballo la última vez”. Anda, eso es tener memoria y lo demás es cuento. Somos humanos, nos hace ilusión que se acuerden de nosotros.


Comentamos un par de cosas y le comentamos la alegría que nos genera el que parezca que las cosas van bien. Nos dice que últimamente ve algo más de ambiente los viernes y los sábados noche. A ver si es verdad y esto ese va animando un poco.
Seguimos con un foie frío de la casa acompañado por unas tostas y una mermelada. Me gusta tanto el foie que no quiero acompañarlo por nada, para eso tengo a mi compi que da buena cuenta de lo que sea menester. Está rico, como a mi me gusta.


Continuamos con carpaccio de manitas con pimientos rojos asados. Curiso, no había probado yo las manitas preparadas de este modo. En finas lonchas frías. No tienen un sabor muy marcado pero para eso están los cojonudos pimientos que nos han sacado. Caseros, con el toque perfecto de picante, ni mucho ni poco. Parecen pensados los dos alimentos para formar pareja. Buen conjunto.


Llega ahora el plato que más me ha gustado de la noche. Bacalao al pil-pil.
Dos bonitas medias raciones de un buen pescado, bien preparado. Punto perfecto, láminas que caen solas. Unos pocos pimientos rojos acompañan al plato. Ell pil-pil muy bien ligado. Preguntamos como lo hacen y nos comentan que el mismo bacalao les “hace la mitad del trabajo”, después es cuestión de conservarlo y luego darle un toque antes de emplatar. Rico, muy rico.


Entrecotte a la brasa. Como no termino de espabilar, no me doy cuenta de pedir la carne sin “compañias”.  Viene acompañada de unos hongos, una salsa y un puré de patatas, pero asentada en ella, no simplemente como auxiliar.
Al comentarlo después con Gonzalo nos dice que hay que pedir las cosas como a uno le gustan. Si ya lo sé pero…..Nos preguntan sobre como nos gusta la carne y le decimos que en su punto, incluso que cuanto menos hecha mejor.
Yo he tenido más suerte  que Gore. A mi me ha tocado carne limpia y a ella con algo más de “durezas”. Sabor rico y cantidad más que suficiente,



Llegado el turno del postre y viendo que nos quedan un par de copas de vino en la botella, nos pedimos media ración de queso al que acompañan unas estupendas nueces.

Allí que nos aparece Gonzalo de nuevo con una botella bajo el brazo. Un txakoli que van a incluir en carta, desconocido por mi y como ando que lo pruebo todo le he pedido que me venda una botella que me ha cobrado al precio que él abona. Un detallazo y más teniendo en cuenta que además nos ha obsequiado con una botella de blanco Elle de Landaluce, un blanco de Rioja Alavesa criado en barrica del que esperamos dar cuenta en breve.


Con esto vamos más que servidos y con un cortao bien preparado y un par de medias copitas de Sandeman Sherry Pedro Ximenez, que nos deja un estupendo sabor de boca, damos por terminada otra nueva experiencia.
Pues nos alegramos de que las cosas vayan bien, de que el trabajo dé sus frutos.
Algo interesante de este restaurante son sus cenas con maridaje, Ese “problema” mío con los tintos me hace perderme muchas cosas, una pena.




18 de febrero de 2014

PALACIO DE ANUNCIABAI: Un entorno de lujo.

Cada día se nos hace más complicado cenar es este nuestro pueblo. Y más aún cenar en un restaurante de cierto nivel. Esto se muere y si nadie lo remedia no se como vamos a terminar.
Muchos han decidido no abrir las noches si no es con reserva previa y este es uno de ellos así que a sabiendas de que hoy tenían algo de meneo, allí que nos vamos.


El restaurante es una Antigua casa solariega, término medio entre fortaleza y palacio, renovada completamente en su interior, está situado en un punto estratégico, rodeado de jardines y construido sobre el cauce del río Altube, zona declarada de interés paisajístico.

Además, en el recinto se encuentra la preciosa Ermita de San Miguel que data del siglo XVI y es la más antigua de la zona, donde antiguamente se celebraban las reuniones de la archidiócesis. Hoy, es  un emplazamiento de ensueño donde se ofician bodas y comuniones.


Tiene varios comedores que utilizan dependiendo de la cantidad de comensales. Buenas mesas y bien vestidas, buena vajilla, copas de correcto tamaño y un servicio atento, amable y serio a la vez.
En la cocina está un “Gasti”, eso se nota. J y además está Martina, una mujer que lleva ya muchos, pero que muchos años en esto y que no tiene demasiadas intenciones de “jubilarse”. He coincidido con ellos mientras me echaba un cigarrito y se nota cuando alguien disfruta en los fogones.
Primeramente elegimos vino, le comentamos un poco nuestros gustos y preferencias y optamos al final por un Albariño de Fefiñanes 2012.

Voy a hacer algo que no acostumbro y que hoy me apete hacer, voy a permitirme el lujazo de aprovecharme de alguien que sabe mucho de vinos, alguien que nos va a decir mucho mejor que yo lo que da de si este albariño, un compañero de verema. Espero que no me denuncie por utilizar su cata en “provecho propio”. Aupa Arrutzi, eskerrik asko:

“En nariz se muestra fino y destaca su elegancia, que sobresale del resto. Estoy todo el rato echando de menos el tiempo y la evolución, para poder sacar lo que lleva el vino dentro, pues bien este vino lo hace ahora y mañana, cuando quieras.
Ahora es sutil, hay hierba fresca, finos rasgos cítricos, piel y hueso de melocotón , agua de pera, suave flor, pulpa de pomelo.
Boca fresca, ácida, uva verde y hollejo, suavidad y complejidad. Fruta blanca algo golosa, marcado acento ctrico, tanto de frutas como de hierbas alimonadas, tacto cremoso, ahora suave y jovial.´Equilibrio de amargor y salinidad, sin duda lo tiene todo para aventurarse a un largo futuro, muy prometedor”.

Ofrecen hoy un menú especial  San Valentín pero preferimos elegir alguno de los platos de su carta y como últimamente estoy cada día más convencido de que ellos son lo que realmente saben lo mejor que pueden ofrecerte cada día, nos dejamos guiar por Fede y que decida él lo que darnos.
Antes de acercarnos a cenar hemos tomado un par de txakolis por el pueblo y Gore estaba de antojo de comerse una gilda y al final no lo ha hecho.  Pues veamos ahora el aperitivo que nos han sacado:


Lo que son las cosas, si uno pone fe en lo que quiere igual realmente puede conseguirlo.
Comenzamos con Bombón de  foie fresco con boletus y crujiente de caramelo:
emplatado en medias raciones como el resto de los platos degustados, aunque han sido “medias” raciones un tanto “enteras”. Muy buena cantidad.
El plato está muy sabroso, tanto el foie como las setas, el caramelo le da un toque muy original sin molestar para nada, más bien es un excelente complemento.  Bien empezamos, buena señal.


Continuamos con  Láminas de bacalao, tosta de pan, puré de pimiento morrón y alioli de espárragosde nuevo una ración más que generosa con presencia destacada del bacalao. Para mi gusto lo mejor es mezclarlo todo bien y degustarlo en su conjunto, no por separado. Siempre hay alguna “desobediente” que hará lo que le venga en gana, eso sí. Me ha gustado la propuesta, plato fresco muy fácil de comer. Rico el puré de pimiento  el pan tostado le da un toque agradable al conjunto.


Como tercer plato aparecen las Kokotxas de merluza, lámina templada de patata y pil-pil:
qué decir de un plato donde se mezclan tres de mis gustos favoritos, las kokotxas, las patatas y el pil-pil. De este sí que me hubiese comido yo las dos raciones. La generosidad y sobre todo el “empeño” de mi acompañante consiguen que me coma sus patatas. Es curioso que un alimento tan sencillo llegue a convertirse en un placer semejante.
Me ha gustado mucho el pil-pil, muy bien conseguido y repito como he dicho en muchas ocasiones que no es algo tan sencillo.


Y para terminar con el apartado salado Lomo de atún rojo con salsa agridulce de pimiento:
aburriré yo seguramente cuando hablo de este pescado. Solomillo de mar, me apasiona. Quizás yo lo hubiese preferido un poco menos “sellado” pero el sabor está riquísimo. A la salsa agridulce le falta el “agri”, está dulce pero está cojonuda. Untar pan, puro vicio.


De postre nos ha recomendado la tostada caliente con crema.
En esta ocasión son dos raciones enteras lo que nos sacan, tamaño XL. Es gracioso lo que me pasa con las temperaturas de ciertos postres. Ellos quieren que te los comas en caliente y a mi me encantan más atemperados, pienso que el exceso de temperatura hace perder parte del sabor a algunos platos.


Así que mientras fumo un cigarrito  y Fede le dice a Goretti que se me va a enfriar, ella le dice que no se apure que me va a gustar más si espero.
Por cierto, muy rica la tostada y estupenda la crema que la acompaña.
Sin previso aviso allí nos aparece la camarera con dos botellas:
la tostada hay que acompañarla por algo más a tono con ese dulzor.

Hemos hecho una cata a ciegas con los dos vinos dulces y auque ambos hemos sido capaces de difereciarlos lo curioso ha resultado que la explicación que dábamos era contraria. Para ella más “ácido” el uno y para mi el otro.
Un aire se dan, no es que sean tan distintos. Se nota la “edad”. Me quedo con el Itsasmendi que en mi modesta opinión marida mejor con el postre.
Nos tomamos el cafecito en la mesa con Fede y Mª Carmen, los “jefes”, hablamos de lo “jodido” de la situación, de los cambios de costumbres de la gente. De que a este paso me voy a convertir en una “especie en vías de extinción”, de mi mala leche por ver lo que sucede. El dice que ya son muchos años y que está un tanto cansado de pelear.
Esperemos que algún día esto vuelva a parecerse a lo que fue y que nos demos cuenta de una vez que si no hacemos que la rueda funcione, nos vamos todos al carajo.

Visita al nuevo espacio que han creado en la parte baja del local, un espacio muy agradable que utlizan para los cócteles pero que es muy apropiado para acercarse alli a tomar un cafecito, un buen GT y que encima permite fumarte un buen puro si es menester.
El precio abonado por la cena ha sido de 108 euros, vinos dulces invitación de la casa. Me parece un buen precio, ajustado a lo degustado.

La página web del restaurante: www.palacioanuncibai.com

15 de febrero de 2014

GU-GEU. AMOREBIETA: La noche de las 4 G

Día “tropical”, día raro, temperaturas elevadas y el ya más que eterno viento sur que sopla con ganas a ratos.
Los “paseos y paseos” que doy por internet a veces dan sus frutos, ya uno lo tiene complicado para descubrir sitios nuevos pero evidentemente no hay que perder la esperanza.
Descubro que en este restaurante, imagino que dados los tiempos que corremos, reservando vía email para cenas de los viernes y comidas y cenas de sábados y domingos, te hacen un descuento del 25%.


Se encuentra situado junto a la carretera que une Amorebieta y Gernika.  Inició su andadura en el año 2010 como el sueño de una pareja enamorada de su profesión. Mónica Pujana en la sala y Alberto Vélez en la cocina,
. Alberto Vélez Marticorena nació en Bilbao y ha sido jefe de cocina de la Cadena de hoteles Ercilla y del restaurante Beltz The Black del Gran Hotel Domine Bilbao.
El lugar parece un típico restaurante de carretera pero el comedor se sitúa en la parte trasera, escondido del público y te sorprende gratamente al entrar.
Amplio, mesas muy bien vestidas, de muy buen tamaño, enormes ventanales que le dan mucha luz y una preciosa terraza para verano que en esta época cierran para evitar las inclemencias climatológicas y que puedes aprovechar para echarte un cigarrito, tomarte un buen café y una buena copa.


Todo el servicio ha sido muy atento, cambio constante de vajilla, de copas con cada vino, de cubertería….

Disponen de un menú especial por ser hoy el día que es, San Valentín. Al menos, siendo viernes y mediados de mes y encima febrero, hoy medio llenan o medio vacían, según lo optimista o pesimista que uno sea.

Comenzamos con un aperitivo en forma de vasito de crema de verduras y un taquito de salmón con una salsa tipo mayonesa.
Oferta de varios tipos de pan que además en cuanto terminas te ofrecen más y todo ello incluido en el precio,, cosa de agradecer.
Comenzamos el menú en sí con terrina de foie, confitura de calabaza y gelee de txakoli, marinado con un blanco Palacio de Vivero Verdejo.


Un foie hecho en casa, con una textura del gusto de mi chica y que yo hubiese preferido un poco más cocido. Está muy rico, no se le pueden sacar pegas. El gelee de txakoli tiene un toque dulce. Viene acompañado de una bandeja de panes tostados y mantequilla.
El vino muy frutal, nariz intensa a fruta fresca. Un vino muy fácil de beber.


Pasamos a la cola de langostino, fideua de bacón y crema de hongos. La cola es el langostino entero, sin cabeza. Está cojonudo. La fideua está muy rica también, quizás un poco necesitada de algo más sabor pero la tendencia de preparar las comidas un tanto sosas que se está imponiendo últimamente es lo que tiene.
Nos sacan ahora un Palacio de Bornos Souvignon Blanc, más “pobre” en nariz que el anterior pero presenta cierta acidez que lo hace más serio que el anterior.


Llega el turno del pescado. Merluza confitada, salteado de begihandi y salsa negra. Buena ración de un pescado muy bien preparado. Punto exacto. Se deshace en boca. El begihandi está de muerte, parece que tiene un toque de parrilla, la salsa negra de txipirón da un toque excelente de sabor a la merluza.
Para este plato nos ofrecen un tinto crianza Monte Real tempranillo que yo, fiel a mis costumbres y gustos cambio por una copita de Juve Camps.


Como plato de carne, unas láminas de entrecot, puré de piquillos y jugo a la mostaza. Esta ración es más pequeña. La carne tiene mucho sabor y sabor agradable y la compañía, aunque yo soy de carne sin  “maquillar”, le sienta bastante bien. Ese puré de piquillos está muy sabroso y me recuerda aquellas salsas de tomate y pimiento que me hacía mi amatxu. Para untar pan sin remilgos.
Mi chica disfruta de un tinto reserva de la familia Monte Real tempranillo y yo sigo con el cava que me produce más satisfacción.



Llegamos por fin al postre. Crema de yogurt, helado de arroz con leche y fresas. Yo, las fresas las hubiese retirado, no tienen ahora el sabor que tanto placer nos genera y además el helado de arroz con leche mezclado con el yogurt está lo suficientemente rico como para necesitar “apoyo” alguno. Eso sí, le da un toque de color que quizás el plato necesite.
Un postre muy fresco y nada pesado que en este caso maridamos con un PX  Ximenez Spinola, vino ya más que conocido por mi que me genera tantas y tantas satisfacciones y que me tomo junto a un rico cafecito en la terraza cubierta.
Hoy ha sido la noche de las “G”: G de Gu, G de Geu, G de Gasti, G de Gore y qué narices, G y G de “guapos”.
El precio de este menú degustación maridado es de 44 euros pero con la oferta de reserva por email se queda en 33 (IVA incluido) que me parece una estupenda relación calidad-precio.
Página web del restaurante: www.gu-geu.com


11 de febrero de 2014

USB_ Un Señor de Bilbao.

Como sabemos que nos movemos por impulsos, nos acercamos una hora antes a reservar, que uno no sabe muy bien si hoy toca llenar o no.
Nos sorprende ver que el resto de locales tienen un montón de gente en el exterior y este está vacío. Una vez en el interior nos damos cuenta de que ha habido un cambio.
La barra, aunque sigue allí, ya no presta el servicio de bar en sí y han ampliado el comedor, según nos dicen por la demanda de menús del día que tienen. Imagino que así les irá mejor y les será más rentable.



A mi me gusta mucho más la zona del fondo, mesas más amplias, ambiente más agradable.
Es un local bonito y este comedor está hoy prácticamente lleno.
La carta es amplia y si hay algo que uno no puede perderse aquí, al menos en mi modesta opinión son sus tablas de quesos. 

Nos colocan en una mesa amplia, de cuatro comensales con lo que la sensación de comodidad es mucho mayor.
Comenzamos con una ración de Salmón ahumado. Cuatro lonchas de buen tamaño de un salmón correcto, tal vez comprado ya así preparado. Acostumbrado a ciertas maneras de trabajar este pescado en algunos de mis locales preferidos, la comparación en este caso hace que no pueda ser, quizás, todo lo imparcial que debería. Acompañado con tres mostazas distintas que yo no utilizo pero que alguna que yo me sé, mezcla con el salmón en rollitos "propios". Mira que le gusta ser "desobediente" con la comida. Disfruta y mucho, en esto consiste nuestra afición, sin duda


Continuamos con una de pulpo a la brasa en aceite y pimentón este plato pudiera dar lugar a debate con algunos foreros que conozco. A mi me gusta mucho esta textura "tiesa", que te obliga a masticarlo más y así disfrutarlo por más tiempo. Algunos prefieren el pulpo más hecho. La ración me ha parecido un pelín escasa pero estaba bien rico y con el toque de brasa más aún. 


Acompaña la comida una cestita de pan, un par de ellos panecillos tipo txapata de pequeño tamaño y otros trozos de barra casera.  Dos con veinte euros pax. No termino yo de "acomodarme" con estos cobros en mi opinión desproporcionados. 

Vamos ahora a por las mollejas con hongos buena ración, bien preparadas. Curioso me ha parecido el tremendo sabor a cordero que desprendían. De cordero son, lógicamente pero incluso con los ojos cerrados hubiese sido imposible confundir este plato con otro.
Los hongos son compañía ideal para el plato. Me ha gustado.
 


El amable camarero que nos ha servido nos ha comentado al principio que los quesos esperemos a pedirlos ahora, después de ver el estado de nuestro apetito. 


Le comento lo que cenamos la vez anterior, lo recordaba por el sabor intensísimo de uno de ellos, para no repetir. Así que cuatro quesos distintos presentados en media ración: 

Crottin Chavignol. Gruyer de Friburgo. Pecorino sardo. Stichelton.. Acompañan a los quesos una mermelada de manzana y unos trozos de nuez. La verdad es que me ha parecido una mezcla de quesos muy acertada, a excepción de uno de ellos, el resto con sabor muy intenso, siendo a mi parecer el más potente el Stichelton. 


Tienen una carta de vinos bastante amplia y como andamos en esta nueva afición, le digo al chico que nos recomiende un blanco con barrica.


Vallegarcía Viognier 2010 Se nota en nariz esa barrica, no me ha parecido demasiada intensidad a fruta. En boca sí que se muestra "serio". El color no refleja esa intensidad que tiene. Un vino con excelente acidez, untoso. Largo postgusto. He disfrutado con él. El servicio del vino ha mejorado bastante. Presentada la botella, dado a probar, cubitera que hoy no ha sido utilizada y copas de correcto tamaño. 

Para los quesos necesitaba yo alguno vinito distinto, la oferta no es mala para lo que se encuentra por ahí. 

PX albear 1927 un correcto vino que marida estupendamente con ese queso potente. Cuanta razón tiene Josean que sabe mucho más que yo de estos asuntos. Esto sí es una buena "pareja de baile". 

El otro vino ha sido un Sauternes creo recordar. No he visto la botella. Color amarillo, mi chica dice que le recuerda al Gorka Izagirre del Azurmendi. Estaba rico. 




Un cafecito en una mesa alta del exterior pero protegida del intenso viento que ya parece uno más entre nosotros y una sensación de haber disfrutado que es lo más importante. Volveremos a probar más quesos.
.


Hemos pagado 91 euros por todo y teniendo en cuenta que el vino blanco han sido 24 pues el precio nos parece correcto.

La página web del restaurante: www.unseñordebilbao.com