26 de enero de 2014

PETIT KOMITE. GALDAKAO: Un "gran" menú petit.

Integrado junto al hotel Iraragorri, en un precioso caserío que data del siglo XV, se encuentra este pequeño restaurante de apenas 8 mesas. Me encanta la desigualdad reinante, la poca uniformidad pero a la vez todo ello genera una sensación de tranquilidad y bienestar que se respira en el ambiente.

Desde luego que si tenéis intención de una cena romántica esta sería una muy buena elección y si además sois de lejos, pues qué mejor que aprovechar y pernoctar en el mismo hotel.


Aquí vivió una leyenda del Athletic que formó parte además de la primera selección de Euskadi durante la guerra civil, José Iraragorri. Hoy, su viuda y sus hijos siguen con el negocio.
Es ya nuestra tercera visita y teníamos muy buen recuerdo y hoy hemos tenido además la suerte de que ha habido un cambio de cocinero luego ello conlleva a un cambio en el estilo de cocinar y para mi lo nuevo siempre es interesante.


Nos acomodan en una mesa de cuatro comensales con lo que la sensación de amplitud se agradece, la atenta jefa de sala siempre al tanto de todo lo necesario y dando respuesta a cualquier necesidad o pregunta.
La pequeña cocina es vista y puedes "vigilar" al cocinero en todo momento e incluso hacerle un gesto de lo rico que está lo que en ese momento estás degustando.

No tienen carta en sí, ofrecen dos menús. Uno llamado Bistro y el otro, más largo, denominado Petit que por cierto nada tiene que ver con el nombre puesto que es muy "generoso", que no te quedas precisamente con hambre, vamos.
Como no podía ser de otra manera, elegimos el menú Petit que como comento en el título, de Petit poco tiene, sales bien alimentado.
Su pan es tipo hogaza, crujiente corteza, de las "mías" y rica miga. Imagino que será de "cosecha propia".
Comenzamos con un par de aperitivos. Primero una crema de vainas con berberechos, presentada en un vasito inclinado que es un pequeño buen comienzo para abrir las papilas gustativas a la cena.
Posteriormente nos sacan unas croquetas de hongos con salsa de choriceros. Sabrosa a más no poder, rica, jugosa, cruijiente rebozado y la mezcla de ambas cosas genera un resultado muy apetecible.



Aprovecho este paréntesis culinario para decir que la vajilla es muy curiosa, de estilo antiguo. Parte de lo que utilizan  es de plata. Tazas y platillos adquiridos por la dueña en sus andanzas por el mundo al acompañar a su marido a los eventos deportivos.
Son bonitas y muy originales.
Buen tamaño de copas para vino y cambio constante de cubiertos con cada plato.


Para beber nos hemos hoy ido a un vino francés, un Chablis 2011. un muy buen vino, con mucho fruta en nariz, pero que tiene potencia y seguramente ganará y mucho con un tiempo más en botella.


 Acidez bien marcada, un ligero amargor que le da el cuerpo necesario para hacer que lo disfrutes más en boca y conseguir que la botella se "alargue" lo suficiente para completar el menú.

 Buenas copas y aunque nos traen la cubitera, como el vino tiene suficiente temperatura, preferimos dejarlo en la mesa y poder disfrutar aún más de sus aromas.

Esto de disfrutar del vino curiosamente hace que beba menos cantidad pues lo paladeo más suavemente. Curioso el asunto, oyes.

Comenzamos ahora ya con los entrantes .Y nos presentan en la mesa un marmitako de verduras con cola de cigala, acompañado de una alubias blancas. 




Excelente preparación, con sabores muy marcados. Uno pensaría tal vez en que la cigala aquí no pinta nada pero al contrario, el conjunto ofrece un placer en boca que despierta los sentidos. Nos ha encantado el plato, si tuviese que elegir uno sería este. Sin desmerecer el resto.

Pasamos ahora a brandada de bacalao con crema de calabaza.




La potencia sápida del plato anterior quizás eclipse un tanto este otro pero es muy suave, de agradable sabor. El bacalao se percibe y el toque de naranja que lleva la crema de calabaza hace aún más merecido al conjunto en sí. Comentar que las raciones no son precisamente raquíticas con lo que es un menú muy consistente y satisfactorio pero sin dejarte esa sensación de no poder más que tanto odio.




Le llega el turno al plato de pescado, siendo hoy una merluza de anzuelo con crema de tubérculo y lágrima de pimiento rojo. Excelente el punto del pescado, las láminas se separan cual si fuese un buen bacalao. El toque de pimiento le da una "alegría" chispeante a la merluza. De nuevo hablamos de muy buen producto y muy bien tratado.
Rabo de buey estofado crujiente en jugo de garbanzos. Se nota que aquí hay trabajo realizado con mimo y sin prisas en cocina. La carne del rabo deshuesada, con una base de bacon que la hace menos seca, más jugosa. El caldo, que parece necesitar posteriormente de cuchara o de una buena mojada de pan, es absorbido por la carne y queda así un plato jugoso.


Es este un menú suficientemente largo y llegas a este punto bien satisfecho pero hay sitio para más y le toca el turno al dulce. De primer postre y como lazo entre lo salado y el dulzor del último, nos sacan algo novedoso para nosotros.




Cous-cous de pan caramelizado, chocolate blanco y lingote de cacao. Esto ha sido un puro vicio.
Fresco de ganas, dulce sí pero con unos toques amargos muy suaves. El caldo de chocolate está para bebérselo pero al ir cogiendo las partes sólidas con él, convierten el conjunto en un plato de recordar.
Nos ha comentado el cocinero posteriormente que tiene idea de ir cambiando mensualmente los menús pero creo que debería guardar este en la recámara para ofrecerlo en más ocasiones.

Pata terminar con el partado dulce, ha llegado una de las "estrellas" preferidas por el público en general, la torrija caramelizada con helado de arroz con leche.




Poco que decir de este postre, uno de los fijos de muchos restaurantes. En el caso de hoy la torrija está jugosa, esponjosa, dulce como no puede ser de otro modo y el helado es la pareja de baile perfecta pues aporta ese punto frío que necesita la mezcla. Bien, muy bien.   

                                                                

Con un cafecito bien preparado y unos pequeños detalles dulces, aparece Diego, un argentino afincado en Euskadi que lleva dos meses en este restaurante tras haber trabajado con Josean del Nerua, o tras su paso por Andra Mari, restaurante estrellado de esta misma localidad. Tiene ganas de saber nuestra opinión y no tiene prisa, contesta a las preguntas y se nota que disfruta con esto. Con la idea de cambiar el menú mensualmente, cosa que hace más apetecible la visita, sobre todo para los que somos amigos de probar y probar, nos lo pone más sencillo para visitarles alguna otra vez.

El precio de este menú es de 46 euros incluido el IVA y el del vino han sido 27, un precio razonable tanto en un apartado como en el otro.
La página web del restaurante: www.iraragorri.net 




19 de enero de 2014

ZARATE. BILBAO: De lo mejorcito de Bilbao.

Situado cerquita de la Catedral, de San Mamés, para entendernos, se encuentra este restaurante. Ya son unas cuantas las visitas que le hemos hecho y dado nuestro afán de probarlo todo no vamos todo lo que quisiéramos.

En la mesa nos encontramos con este precioso "monumento" que no es otra cosa que un premio merecido a un excelente bakalao.
El local a mi me gusta mucho. Alargado, con sitio para unos cuarenta comensales. Buenas mesas, muy bien vestidas. A pesar de estar lleno, a rebosar, el nivel de ruido es muy bajo.
Desde luego que si queréis ir un día en concreto, lo mejor es que reservéis puesto que no es fácil encontrar sitio disponible. Eso siempre suele significar que las cosas se hacen bien.
El trato es muy correcto, educado, con proximidad pero sin confianzas.
Y yo soy de los que prefieren cercanía pero eso no vale para todo el mundo y les entiendo perfectamente.
Nos acercan las cartas, la de comer y la de beber pero yo, fiel a mis "principios", prefiero preguntar, prefiero que me recomienden.
Nos decantamos hoy por su menú gastronómico, un menú contundente que no te deja precisamente indiferente.

Nos acercan primero una bandeja de panes a elegir, cada uno elegimos el de nuestro gusto, son panes hechos allí mismo y que merecen la pena. Te sacan un aceite de oliva cojonudo para que untes el pan y desde luego que para este tipo de detalles somos muy "agradecidos".
Como aperitivo nos ofrecen un par de croquetas y unos cacahuetes bañados en un picante que al meterlo en boca parece que te va a "anestesiar" pero que desaparece al momento. Original y muy rico. Las croquetas con muchísimo sabor y muy buen relleno. Buen comienzo.


Continuamos con atún marinado con crema de aguacate y piparrak. En carta reza bonito pero el tiempo del bonito ha pasado. Un excelente producto, una excelente combinación de sabores. Desde luego que el atún así preparado es, sin duda alguna, el solomillo del mar. Me tiene enamorado.


Pasamos al tartar de langostinos con ajo blanco. La salsa lo hace todo en este plato. El tartar es algo que a mi me parece insípido totalmente pero acompañado de la crema se consigue un plato apetecible. Yo, en mi modesta opinión, haría el reparto al contrario, sacaría primero este plato y posteriormente el atún, me parece que el sabor es más potente y el recuerdo del primer plato tapa un tanto a éste.


Ahora viene uno de los platos estrella de este restaurante para mi gusto y desde luego que para el de muchos:  El huevo trufado de "euskal olioa". Un plato que nada más aparecer te inunda con un aroma a trufa inconfundible. Yo creo que incluso podían ahorrar un tanto pues ponen trufa en cantidad más que notoria. Aún ahora, tres horas después, me vuelve ese sabor.
Un plato excelente, con sabor, con contundencia, con un saber hacer. De diez, sin duda.


En la foto el plato está ya "roto", lo recomiendan, mezclar todo ello. Unos trozos de pan tostado le dan un toque maravilloso. Será , sin duda, como ya lo ha sido, un plato para el recuerdo.


Toca ahora comer pescado. Nos dan a elegir pero nos recomiendan la lubina.
En un principio te la presentan, al verla hemos sabido que aquello no ha sido precisamente un "pezqueñin". Al comentarlo nos han dicho que ha pesado unos cinco kilos pasados......... Uffffffffffff.
Sin encontrar espinas, con un punto exacto, con la piel crujiente el punto del pescado es perfecto, sin más.



Acompañan al pescado unas patatas que casi diría yo que son incluso mejores que el pez en sí. Parecen patatas en salsa verde. Exquisitas.  Te sacan también la cabeza del pez al centro de la mesa y la experta que me acompaña sabe sacarle partido y levanta la piel en el sitio exacto para encontrarnos con una buena porción de carne exquisita. Luego, como es un poco "pillina", coloca de nuevo la piel en su sitio y al ir a retirar el plato el camarero, nos comenta que justo aquí...... pero ya lo sabíamos. Es lo bueno de ir acompañado por buenos comedores de pescado y es lo bueno de ir a un sitio donde el pescado lo bordan.

Los postres los eliges de su carta y no penséis que es "trabajo sencillo". Apetece todo y eso que tras semejante menú lo único que te lleva a comer postre es la gula, el hambre desde luego que no.

El jefe de sala y sumiller ya nos conoce y sabe que vamos a acompañarlos con algún vinito rico y lo que hace es sacarnos los postres en base a los vinos pedidos. Eso sí, siempre solicitando nuestra aprobación. Nunca ha fallado ni en vinos dulces ni en los vinos principales así que nos dejamos guiar y no nos arrepentimos.


Un estupendo hojaldre acompañado de la correspondiente bola de helado, presentado como veis en la foto, ración más que generosa y la nata espectacular, no es "de bote", lo puedo asegurar.


Souflle de chocolate y de nuevo la bola de helado. La foto no nos deja ver realmente el tamaño pero de nuevo ración que te deja servido y bien servido. No soy yo de postres calientes pero en este caso la solución es más que sencilla, se añade la bola de helado y ya tenemos un postre templado.

Para acompañar los postres hemos bebido un par de copitas de buenos vinos. Me gusta que los restaurantes tengan buena carta de vinos de postre. Sabemos que no es una demanda muy amplia la que existe pero que nos traten así a los "cuatro antojicas" que somos, me parece de agradecer.


Como siempre, "maridamos" muy bien mi chica y yo, ella se queda con el oporto y yo me tiro de cabeza al Lauresa, un vino excelente que acompaña de manera sobresaliente sobre todo a ese hojaldre servido.

Hoy he "roto" mi tradición del café, puedo prometer y prometo que después de todo lo degustado en mi estómago no había sitio para nada más. Incluso les he pedido que no nos saquen los detalles dulces que hemos visto en otras mesas.


Otra de las cosas que me gustan de este local es que de vinos saben y saben mucho y además siempre intentan, algo que dice mucho de ellos, llevarte a un vino dentro de tus gustos pero que no te arruine el bolsillo. Llevaba yo hoy una intención pero como hago siempre, me he dejado guiar por él y como siempre, acierta.

Un Concha y Toro, chardonnay. Es un vino chileno.
De una intensidad aromática destacable. No soy experto pero cada día disfruto más con los vinos. Recuerdos a frutas sí, otra cosa es ser capaz de acertar a cuales en concreto, yo diría que algo de piña.
Tiene una estupenda acidez sin ser exagerada ni mucho menos

Buena mineralidad y persistencia en boca, merece la pena degustarlo con ganas y con calma.

Como siempre, servido a buena temperatura y en este restaurante aprendimos que las cubiteras no siempre son necesarias, a veces "adormecen" los aromas.


Pues de nuevo salimos de este restaurante con la sensación de haber disfrutado como chiquillos, de haber recibido un trato excelente, de haber cenado  y bien, por cierto y de que lo pagado es un precio muy ajustado en base al maravilloso producto y la buena mano en cocina.
Gracias por hacernos disfrutar así, sabéis que volveremos y nuestro agradecimiento por vuestra generosidad y vuestros detalles.

11 de enero de 2014

ATEA.BILBAO: "señora" cena D¨tapas.

Situado en el muelle de Uribitarte, habiendo sido un antiguo almacén portuario, se encuentra este moderno restaurante con un estilo más de lo que se va llevando ahora. Comparte gerencia con dos buenos restaurantes de la capital. El Zortziko y el Viejo Zortzi. Al frente de los mismos se encuentra Daniel García del que poco hay que decir. Un buen profesional.


Mesas altas y bajas, con unos techos muy altos. Sabemos que hay que optimizar espacios pero un poquito más grandes las mesas se agradecería.

Mesas sin mantel, servilleta porta-cubiertos de papel.
Las copas de vinos están bien y la vajilla y demás utensilios son de buena calidad.
El problema, sobre todo si vas en pareja es la excesiva proximidad que puedes tener con clientes cercanos.
No obstante a mi me gusta este restaurante.


Tienen además una terraza que en los meses más agradables es un buen sitio para degustar una comida o cena o simplemente un buen cafecito con vistas a la ría.
Su oferta gastronómica es muy variada. Varios menús a elegir y además cambian bastante a menudo con lo que repetir no es problema.
Tienen en concreto 3 menús de tapas, de 15, 20 y 25 euros, a los que hay que añadir el IVA y las bebidas. Estos menús hay que encargarlos y como nosotros somos "ansiosos" del comer y del conocer, nos hemos decantado, como no podía ser de otro modo, por el largo.

Al ser 10 las tapas a degustar, la presentación, de la cual te informan al sentarte, la hacen en cuatro actos.
Lo primero que te traen es el pan, un par de txapatas muy ricas y crujientes y de muy buen tamaño y que afortunadamente no tienen coste añadido.
Así mismo nos acercan la carta de vinos que no es muy amplia pero que dispone de sobradas referencias si no eres muy exigente en ese asunto.

Comenzamos el disfrute:



Croqueta ATEA: rellena de salsa de txipirones. Croqueta de muy buen tamaño de de una textura muy agradable. Sabe a lo que nos ofrecen. Me ha gustado mucho.
Caña de jamón crujiente, compota de tomate: quien pillara uno de estos todas las mañanas al levantarse. Un exquisito jamón rodeando a un pequeño, alargado y crujiente panecillo. Con el toque de la compota de tomate que no molesta en absoluto, simplemente acompaña. Muy, muy rico.
Queso de cabra a la plancha, tomate y crujiente de yuca: aquí el queso es buen producto, sabemos lo que tenemos. El crujiente de yuca como si de una patata frita se tratase, es lo menos destacable del plato y aunque pone tomate, a mi me ha parecido una especie de crema de membrillo. Estaba cojonuda y era el complemento ideal para el queso.


Tataki de atún rojo: acompañado de verduras bien sabrosas y trabajadas. Buen punto del pescado, poco hecho como es menester. Esa especie de salsa que lo decora, aunque le da un toque original al aspecto, al menos en mi humilde opinión no le aporta nada interesante al sabor del plato. Pero repetiremos una y mil veces que son opiniones particulares y gustos individuales.
Taco de merluza rebozada y pimiento rojo asado: frescoooooo el pescado y si no lo es pues a mi me lo parece. Exquisito, muy suave y los pimientos asados le dan un toque de sabor un tanto necesario en la merluza, de por si, un tanto insípida. Muy bien cocinado.
Pulpo asado sobre patata rota y pimentón de la Vera: el pulpo con la textura que cada día me gusta más. Si está así, un poco "tieso", el tiempo que necesitas para degustarlo es mayor y el disfrute se alarga. Muy bien de sabor. La patata a modo de puré estaba de impresión. Es un vicio, es mi vicio,

esto sí que lo comería yo en plato hondo y con cuchara........ Riquísimo.


Carrillera de ternera, puré de boniato: he hablado del punto del pulpo como un logro y en este caso sería lo contrario. Para mi gusto demasiado tiesa, me gusta más hecha, que se deshaga más fácil en boca. No hablamos de un mal plato, no. Está rico de sabor pero no me apasiona su punto.
Solomillo de ibérico con salsa Teriyaki y verduras salteadas: la cebolla que vemos en la foto está deliciosa. Es increible que una persona como yo , que hasta hace bien poco ha sido casi un "enemigo" de meterla siquiera a la boca, disfrute ahora como un txikillo con ella.
La carne rica, esta sí tiene conseguido mucho mejor el punto. Lleva por encima esos "polvos mágicos" que se utilizan para hacer los pintxos morunos y que le dan un ligero toque picante pero sin molestar, todo lo contrario. Plato muy rico.
La verdad es que este menú es consistente. Ya se va notando y mucho la cantidad pero hay que terminar y ahora nos toca la parte más "sencilla", los postres.


Rulo de chocolate y trufa: finísimo. Como "emborrachado". Reconozco que no soy amante de los pasteles de chocolate (del chocolate sí, que conste) pero me ha parecido exquisito.
Sopa de frutas: nos metemos en un postre el cual por el nombre hubiese elegido para tomarlo en primer lugar y así "limpiar la boca" pero en este caso el sabor es potente. Mango, maracuyá.... frutas muy sápidas que lo hacen un postre un tanto "complicado" para paladares no amantes de sabores tan fuertes.
En este punto me hubiese hecho falta uno de mis "dulces" de postre, uno potente pero he tenido mala suerte pues se les había terminado aunque la chica, muy atenta en todo momento lo ha buscado por activa y pasiva.


Para acompañar este menú y como también estamos en ese punto de investigar en vinos blancos y dispuestos a probar todo lo que vaya apareciendo que nos parezca interesante y que no hayamos bebido antes, hemos pedido un Emrich-Schonleber Mineral 2010".

La nariz "respira" fruta por los cuatro costados e incluso hemos querido reconocer un toque tropical.

Con lo de la palabra mineral ya tengo algún pequeño problema, no termino de encontrar esa mineralidad. Como estamos aprendiendo, al principio he pensado que dándole un poco más de tiempo abierto..... pero no.
¿Necesita más botella? No lo sé.
Nos ha gustado el vino pero no nos ha terminado de convencer.
Es un vino que para ser un blanco no es "barato". 29 euros.
Terminamos, bueno, termino con un cortao correcto y una buena sensación de esta cocina que me gusta. Estamos donde estamos, para comodidad, sitio de sobra y otro ambiente, ya tenemos el Zortziko, que esperamos volver a visitar en breve.

La página web de este restaurante:  http://atearestaurante.com

3 de enero de 2014

LOS MEJORES MOMENTOS DE 2013 (2ª PARTE)

Puedo prometer y prometo que lo he intentado, he intentado hacer un resumen pero al final casi termino colgando todos los restaurantes visitados.
Cuando se disfruta, cuando se va a "tiro hecho", las posibilidades de salir contento se multiplican.

ARBOLAGAÑA-BILBAO: Un menú para quitarse la txapela.


Estupenda cocina en el mismísimo centro de la capital, con unas vistas privilegiadas y más aún ahora que los majestuosos árboles que lo rodean han perdido sus hojas.

BOROA-AMOREBIETA: Precioso caserío.


Me encantó la posibilidad de pedir una "degustación" de pescados. Plato difícil de encontrar y que nos permitió saborear varias raciones de buenos peces. Elegante caserío y buen hacer.

CRK-VITORIA/GASTEIZ: Estupendo y colorido menú.


Cristina y Karlos. Dos excelentes personas. Cocina con humildad. Como puede verse, les encantan los colores alegres. Un sitio donde comer muy bien por poco dinero. Si vais no dejéis de probar sus excelentes dulces caseros.

EL PORTALON-VITORIA/GASTEIZ: Abierto de par en par.


Poco se puede decir de este magnífico restaurante que es prácticamente un museo. Merece la pena la visita y conocer un poco su historia. Cocina con buen producto. De lo mejor de la capital alavesa.

HORMA ONDO-LARRABETZU-BIZKAIA: Esa braaaaaaasa.


Asador en toda regla. Todo producto excelente y trabajado con buena mano. Creo que un día volveré simplemente a meterme entre pecho y espalda un rape y una txuleta. Esa brasa es mucha brasa.

IKEA-VITORIA/GASTEIZ: Un diseño muy original.


Se nota la mano  de buenos profesionales en el diseño de este restaurante que además ofrece unos platos para disfrutar y donde los vinos tienen también un hueco privilegiado.

JAUREGIBARRIA-AMOREBIETA.BIZKAIA: El festín de Amorebieta.


Con permiso del autor, el título lo he "robado". Comida privilegiada con compañía más privilegiada aún. La peña de los "restauranteros" tuvo la amabilidad de invitarme a compartir con ellos este momento. Buen menú para buenos comensales.

LA TORRUCA-QUIJAS-CANTABRIA: Cocina seria hecha con humildad.


Una pena la lejanía pues sería uno de los visitados asiduamente. De nuevo gente con ganas, profesionales que no hacen más que trabajar sin descanso. Un sitio donde me doy cuenta de lo injusta que es muchas veces la vida. Les deseo lo mejor, se lo merecen, sin duda.

NUEVO MOLINO-PUENTE ARCE-CANTABRIA: Repetiremos la tercera.


Dos años consecutivos elegido para nuestra despedida cántabra. Otro restaurante con un entorno privilegiado. Aquí el trato es de lo mejorcito. Profesionales y atentos a la vez. Si a ello añadimos un menú bien dispuesto pues no hace falta más. Repetiremos "despedida" este año.

SAMBAL-NOJA-SANTANDER: Buen hacer.


Otro restaurante que será de visita obligada año a año. Todo el menú de alto nivel pero simple y llanamente por tomar esa copa de queso con aceite de postre, se puede uno desplazar hasta el quinto pino. Se que soy "aburrido" pero gente de andar por casa, sin tonterías.

SERBAL-SANTANDER: No os fiéis de la calle, dentro impresiona.


Desde fuera no imaginas su interior. Elegante y bien vestido restaurante. Te tratan de maravilla. Comparten gerencia con el Nuevo Molino. Me encanta su trato hacia el pan, eso dice mucho.

SEÑORIO DE ASTOBIZA-OKONDO-ARABA: Cuando todo sale perfecto.


Aprovechamos, visita a la bodega y además un magnifico menú con vistas a las viñas. Modernísima bodega de un buen txakoli. La compañía ha sido espectacular y desde luego que además de hacer buen vino saben cocinar. Estas visitas marcan y mucho. Esto sí que hay que repetirlo.

SOLANA-AMPUERO.CANTABRIA: Está arriba pero subirá más.


Ni lo soy ni necesito serlo, me refiero a imparcial. Han sido varias las visitas y casi agradezco no tenerlo más cerca, creo que iría una vez a la semana y se come demasiado bien y demasiado.....
Para mi uno de los mejores restaurantes cántabros sin tener que pensarlo. Entorno privilegiado tanto exterior como interior. Cocina de producto y además cocina trabajada. Muy buena relación calidad-precio y buenos vinos unidos a un trato inmejorable. Aquí volveré y "revolveré".

ZINTZIRI ERROTA.BAKIO.BIZKAIA: Más que entorno, entornON.


Sin lugar a dudas uno de los restaurantes más bonitos que he conocido. La foto de la fachada lo dice todo. Su interior no desmerece y su comida tampoco. Además muy cerquita tienes el mar para tomarte posteriormente un buen GT.

Pues hasta aquí este "resumen" de nuestras experiencias durante este pasado año. Imagino que alguno se me habrá quedado por el camino. Si así es pido disculpas.
No podemos quejarnos, la verdad. Hemos disfrutado mucho. Tenemos la infinita suerte de tener a tiro de piedra muchísimos locales de excelente cocina.
Esperemos que dentro de un año me sea aún más difícil elegir y espero también que la inmensa mayoría de los aquí expuestos vuelvan a estar presentes.
Gracias a todos lo que leéis esto aunque sé que lo mejor es la vista así que gracias también de parte de la fotógrafa.
Y gracias a todos los que hacen posible el disfrute de estos homenajes que no sólo son los cocineros, también todo el personal de cada restaurante que muchas veces, injustamente, nos olvidamos de ellos.