30 de noviembre de 2013

ANDRA MARI: una lección de humildad.


Mucho tiempo esperando el día de hoy. Una experiencia gastronómica nueva para mi y nueva para muchos, entre ellos los organizadores.
Invitación a 8 blogeros del entorno acompañados de dos invitados entre sus seguidores. Sorpresa total, no tenemos ni idea de lo que nos espera. Nervios hasta última hora.
Tenemos no la suerte, la infinita fortuna, de que los cocineros de 3 de los mejores restaurantes de Bizkaia, cocinen para nosotros: Aretxondo, Andra Mari y Aizian, que lujazo.


A mi se me acumulan otros nervios. Un bloguero, por definición es un típo de taitantos y yo hace ya demasiados años que los pasé.
Efectivamente, descubro que soy "el abuelo" de la reunión. :-(
De entrada, invitación a un rico txakoli de Gernika y a un pintxo de croqueta con pimientos rojos que nos da una ligera idea de lo que nos espera posteriormente.


Visita a la bodega. Pequeña charla histórica de los comienzos de este restaurante. Lo que comenzó siendo una casa sin más, ha terminado siendo casi un museo.
Con restos de los caseríos que la autopista hacia Donosti fue destruyendo, se terminó de cuajar este impresionante caserío.
La bodega es un homenaje a cuatro bodegas riojanas, allí descubres instrumentos utilizados en otros tiempos que a día de hoy están obsoletos pero que tienen un valor histórico impresionante.
Da gusto oir a nuestro anfitrión hablar como habla, con orgullo, con pasión.
¿Qué nos espera? Dudas, pero cada vez menores. Las velas que han sustituido a la luz artificial, nos indican algo de lo que viene a continuación.



El antifaz en la mesa es ya la prueba evidente de que estamos ante una prueba, una prueba difícil de superar.
Con los ojos vendados nos colocan el primero de los platos y el primero de los vinos de la noche:

Foie con merengue de frambuesa deshidratada y puré de manzana.
El foie ha sido descubierto, la frambuesa también. El puré de manzana no he sido capaz de adivinarlo. Qué presión más tremenda. Qué sensación de ignorancia. Qué nervios.

Este plato viene acompañado de un vino, si un "experto" como yo en comidas, eso me creía hasta hoy, no es capaz de descubrir sabores sólidos, de los líquidos ni te cuento.

The Excepcional Harvest un vino con toques dulces pero final más amargo. Marida estupendamente con el plato.

 
Láminas de hongo salteado con cruijiente de manchego. Esto es idiazabal, sin duda, se oye por la mesa. Yo sé que son hongos. Para eso un master no se necesita. Lo único que pienso es que esos hongos no necesitan demasiada compañía. Me voy sintiendo cada vez más "pequeño". Hoy algo va a cambiar en mi, sin duda alguna.



 
Tallarines de txipiron con ali oli de calabaza y velo de su tinta. Para mi ha sido el plato estrella de la noche. Toma paloma, pastillas de goma. En un examen hubiese sacado un muy deficiente. Rico, mucho. Pero...... ni idea. Cero patatero. Tallarines sí, pero nada más. Algunos lo habían probado ya pero otros no y la verdad es que el desconocimiento era muy generalizado.

Bacalao con moluscos y tirabeques.

 El pescado lo pillas a la primera, esa textura es inconfundible, afortunadamente. ¿No tiene piel? pues sí la tiene pero no se aprecia. Eso pretendían al parecer. Los berberechos se descubren con facilidad y yo pensaba que estaba degustando algún caldo de ave, incluso. Diossssssss. Esto de no ver es la repera. Seguimos con el vino anterior y me sigue gustando.
Cervoles fermentado en barrica 2009. Algo me venía a la mente pero no sabía qué. Al oír posteriormente Godello..... pero ya no vale. Otro gol por la escuadra y van........
 
 
Rabo de buey deshuesado con crema de cebollet y ajo. Aquí ya el suspenso es de remarcar. Mastico, vuelvo a masticar. Esto qué es lo que es?. Cordero? Manda eggs.... carrillera? Pues no, rabo.
Estupendo el punto, estupenda la compañía. Me dan ganas de llorar por la ignorancia demostrada.



Clos D Agnon 2007. Me piden que al menos lo huela y lo pruebe pero no puedo dar opinión sobre un vino tinto. Los que lo han probado de verdad dicen que está bueno. Yo, fiel a mis costumbres, sigo con el Cervoles que cada vez me gusta más.

Bombón de chocolate y naranja con crema de caramelo y especias. Menos mal, sé que es chocolate, sé que lleva piel de naranja, sé que hay bombón..... alegría inmensa, por fin. Algo conocido de verdad.
Rico el postre, sin duda y al verlo con los ojos sin vendar descubro algo que mis pupilas gustativas habían captado.




The Old Harvest. Vino dulce pero potente, serio, con un amargor y un postgusto que me hacen repetir y aceptar la copa de compañeros de mesa que tienen que conducir. Yo también pero menos.


Un café estupendo con unos trozos de bizcocho.
Acompañados en todo momento por los cocineros y el anfitrión y por el "ideólogo" de esta experiencia, Angel. Esto ha sido un punto y aparte en mi forma de ver las cosas o más bien de no verlas.
Lo que nos engaña la vista, lo que cambian las cosas con los ojos cerrados. La tensión de querer descubrir lo que crees que conoces.
Me ha encantado lo vivido, me ha encantado conocer a gente que leo habitualmente y a la que ahora he puesto cara. Me ha emocionado ver que gente joven está enamorada de este mundo tan satisfactorio.
Pero a la vez, he recibido una lección que espero y confío en no olvidar tan fácilmente. Somos menos "listos" de lo que pensamos.


Eskerrik asko a todos por lo vivido. Hoy nos habéis tratado como no nos merecemos, esperamos demostraros que el agradecimiento existe.

Recomiendo vivir algo similar a todo el mundo, quizás así, nos demos cuenta de que como diría alguien que conozco, los "trampantojos" y además sin ojos, son, pero no.

Guardaré como oro en paño el antifaz para que me recuerde que debo ser mucho más humilde.


24 de noviembre de 2013

RESTAURANTE ABIAGA: Comer de "etiqueta" a precio de "buzo".


Después de la múltiples visitas a este restaurante y de varios intentos fallidos de probar su carta, hoy lo hemos conseguido. Por una u otra razón, casi siempre por el atractivo menú degustación y su incomparable precio, nunca habíamos cenado a la carta.
Hoy nos hemos saltado también otra norma y teníamos en casa una botella un tanto especial, comprada en la Bodega Urbana en Bilbo.
Tomando una copa de cava, el camarero nos comentó que las cepas de este vino tenían 103 años. Curiosamente ese número es la suma de nuestras edades, los 3 de regalo son los míos, que conste.
Como no somos de beber vino en casa, les preguntamos si les importaría que lo llevásemos y no nos ponen pega alguna.
Por estos lares no es muy común que el personal vaya con los vinos y nos dicen que les ha ocurrido en otra ocasión y que el decorche lo cobran a un par de euros. Ya les he comentado que suban el listón que de "listones" está el mundo lleno.
Pie Franco Nieva Verdejo 2011. No sé si han sido las altísimas expectativas, no sé si no era la noche adecuada.... pero aunque ni se nos ocurriría decir que estaba malo, no nos ha enamorado.
Ni en nariz ni en boca. Cosas de la vida, supongo. O cosas de que nos vamos acostumbrando demasiado "mal".
Un par de trozos de un pan muy ricos, de cereales y los aperitivos de siempre. 

Crema de calabaza a la naranja con foie y rebozuelos. Plato que nos sacan como detalle pues está incluido en el menú degustación pero no lo habíamos pedido. Muy rico. Curioso el punto de la naranja que sobresale por encima de la calabaza. El foie le da un toque excelente.
 

Croquetas caseras. Generosa ración de croquetas en forma de cubitos. Sin añadidos, sin jamones ni pancetas. Sabor a pura croqueta. Fina masa y crujiente exterior. Sí que nos han gustado. 

Salteado de verduras y langostinos con salsa yakitori. Como ingrediente destacable unos estupendos pimientos asados, acompañados de dos piezas de langostinos carnosos. A mi la salsa yakitori me gusta y además no tapa el sabor de los pimientos. El conjunto es destacable aunque el resto de verduras, dada la intensidad de estos sabores señalados, pasan un tanto desapercibidos. 
 

Rodaballo con piña y maíz tostado. Emplatado individualmente como el anterior plato. Curioso, nunca lo había comido así. El pescado en su punto perfecto, carne jugosa, piel crujiente. La piña en forma de patatas fritas sabe exactamente a piña natural. Y una salsa de piña que si la pruebas después de la anterior, no terminas de sacarle el gusto. Lleva además unos maices tostados que le dan un toque muy especial al plato y muy original. Nos ha gustado mucho. 
 

Solomillo a la trufa. Buen taco de una carne suave como ella sola. Tierna. Lo hemos pedido en su punto. Nos han preguntado dos veces si estaba a nuestro gusto. Sabemos que mucha gente no soporta que salga poco hecha pero para nosotros es manjar de dioses.
Sé que la oferta es esa, a la trufa. Yo soy de carne con sabor a carne, sin historias y la trufa es potente, muy potente.
Desde luego que si sois "truferos" no os vais a quejar. Buen producto. Buena cantidad y bien trabajado. 
 

A mi lo de irme sin postre me suena casi a castigo así que uno para compartir habrá que pedir, digo yo.
Sablé bretona de manzana y helado de oveja. Otro modo distinto de trabajar la tarta de manzana. Tan distinto que a mi me recuerda incluso a turrones de mazapán.
 
Muy goloso. Con ese toque crujiente. El helado está fenomenal y la conjunción del uno con el otro es un buen "matrimonio". Estupendo final para una estupenda cena.
Cafecito rico-rico y como no podía ser de otra manera y como es uno de los pocos restaurantes que me lo ofrecen, un Casta Diva que es uno de mis vinos dulces favoritos.
La consabida cazuelita de barro con unos Bombones crujientes de chocolate negro y blanco y galletas. 
 
Marta, la cocinera, ha sido protagonista de un par de programas de la Euskal telebista (Televisón vasca), haciendo de jurado en un concurso gastronómico que se llama Duelo en la cocina. Esperemos que su reciente fama consiga que el personal se anime.
Hemos estado hablando de intenciones futuras, de qué hacer con la carta, de intentar ofrecer un menú más completo a otro precio pero nos dicen que la gente negocia precios, que queremos comer por dos perras con servicio de restaurante estrellado.
Si valorásemos el trabajo de los demás como valoramos el nuestro..... 

23 de noviembre de 2013

RESTAURANTE TRUEBA: Si lo "truebas" repites.

Después de nuestra visita veraniega nos habíamos prometido volver. Han quedado cosas que probar en el tintero y con las ganas es malo quedarse. Viernes noche, además noche de perros, frío, incluso en Bilbao y agua, mucha agua. Al parecer los "ángeles" deben tener una tremenda depresión y no paran de llorar. Tres cuartos de entrada en el pequeño pero bien amueblado restaurante. Nada más entrar y como si de toda la vida nos conociera, nos recibe Marian, sin lugar a dudas una de las mejores atenciones que hemos recibido nunca. Amabilidad a diestro y siniestro y nada de superficialidades, no. Naturalidad cien por cien.

 Nos acerca las cartas pero yo hay sitios donde sé lo que hay que hacer, si ellos no saben lo mejor que pueden ofrecernos......  Antes de nada elegimos vino y como la vez anterior salimos encantados pues repetimos. 
Valdesil.Godello sobre lías. esta vez es añada 2012 y teníamos noticias de que igual no estaba a la altura de añadas anteriores pero a mi me ha vuelto a enamorar. Nariz muy intensa y en boca se muestra serio, con acidez marcada, con largo trago. No creo que este inexperto bebedor fuese capaz de diferenciarlo.




  Como aperitivo, cuatro croquetas que se deshacen en boca. Sabrosas de ganas. Con materia en el interior, el punto de sal que me gusta y esa masa cremosa. Excelentes.

Sopa de pescado.



No lo llamaría yo sopa, es una crema en toda regla. Espesa, acompañada de una almeja de buen tamaño y un buen trozo de atún. Puro sabor. Hoy el cuerpo pide algo así para atemperarlo. Hay veces que faltan palabras para describir algunos platos. Yo suelo repetirme y no me importa: co-jonuda.

Salmón ahumado con alioli Emplatado individualmente de nuevo. Miguel, un conocido cántabro que ha visitado este restaurante, nos había recomendado pedirlo y no ha hecho falta pues ha sido un menú a su "libre albedrío" y allí que nos lo han presentado. No te preocupes Miguel, yo también puedo asegurar que es uno de los mejores salmones que he comido jamás. Producto puro, calidad superior. Sin tonterías. Aceite rico y el alioli presentado en cuenco separado. Este plato es de matrícula de honor, sin duda. Excelente, supremo. Así da gusto. Tres hurras por los cocineros.



Pimientos rojos asados como andamos en plan degustación, nos sacan cuatro pimientos enteros. Con una base de buen aceite de oliva. Volvemos a comprobar que en este restaurante el producto es sensacional. Ricos, pero que muy ricos.


Taco de atún sobre cebolla pochada dos medias raciones de un excelente pescado. Mi chica que es más de "medio hacer" dice que le sobra un poco de punto. A mi me parece que este plato tiene que ser así. Es uno de mis favoritos sin duda. Bien sellado en su parte exterior y poco hecho en la interior. Acompañado de unas guindillas que le dan un ligero toque picante pero muy suave. Siento repetirme hoy pero producto, producto de calidad y sabor, mucho sabor.


 
Carrilleras hechas como siempre. El título es un poco de cosecha propia pero es que son así. Con sólo ver el color uno ya se imagina lo que va a ser en boca. Explosión de sabor. Carne perfecta de punto y textura. La salsa ha hecho que la "cocinera" que me acompaña en mis andanzas (es madre y como buena madre es también buena cocinera), me haya dicho que ese plato tiene que tener algún truco. Que como demonios se puede conseguir semejante salsa. Después de una larga charla con Aitor, el cocinero, se ha dado cuenta de que el verdadero truco son horas y horas de trabajo. Horas de trabajarlas, de sacar de ellas lo mejor que pueden darnos. Otro plato para quitarse gorros y txapelas. Un aplauso para la cocina. Acompaña al plato un puré de patata fino, muy fino y con sabor a patata, a nada más.


Aunque hambre precisamente no hay, algo dulce habrá que comer y nos aconsejan Torrija. Mira que me gusta a mi este postre y mira que lo como en cuanto tengo ocasión. Pues vuelta a lo mismo, muy rico, dulce pero sin resultar pesado. Dos medias raciones que nos dejan un sabor de boca maravilloso en una de las, sin duda, mejores cenas que me he metido yo en tiempo.



Un cafecito rico y al pedir algún vinito para rematar la faena, nos saca un Porto Rozes, reserva especial. Yo no soy el más indicado para valorar este tipo de vinos. Soy de otras cosas y no me van. Mi chica se ha bebido el suyo y el mío y ha dicho que está de puturrú. Como han visto que no me hacía mucha gracia a mi me han sacado un PX que es más de mi agrado.




Pues señores y señoras, les recomiendo encarecidamente que si pasan por Bilbao este sea uno de los restaurantes elegidos, hay más y muy buenos pero aquí van a comer bien, muy bien y no van a dejarse la herencia.


Todo este homenaje ha supuesto 51 euros por persona todo incluido lo que a mi parecer y dada la altísima calidad del producto es un precio muy ajustado.
Habíamos prometido volver y de nuevo repetimos la promesa, tenemos de nuevo cosas pendientes en el tintero y no nos vamos a quedar con las ganas. Gracias por hacernos disfrutar así.

 

Marian fue nombrada mejor jefa de sala en 2003 por la Academia Vasca de Gastronomía y desde luego que tengo claro que no fue un regalo. Lo humano coincide plenamente con lo degustado y eso es un valor añadido a la hora de recomendar un restaurante.

17 de noviembre de 2013

BOROA: donde el silencio se escucha.

Tras varios intentos fallidos, con la respuesta de "tenemos boda" recibida día tras día, al parecer la época ha pasado y por fin hemos podido reservar mesa en este restaurante al que le teníamos ya muchas ganas. Ya nos van quedando menos estrellas que visitar y ésta era una de ellas.
Precioso caserío situado en un bonito entorno, muy cercano a Bilbao y de fácil acceso por la autopista.


El exterior dispone de un aparcamiento de buen tamaño, con terraza cubierta y unos jardines que le dan un encanto especial.
Una vez dentro, el local es muy amplio, mesas de muy buen tamaño con una separación entre mesas que permite la intimidad, cosa no muy frecuente. Manteles, cubertería, vajilla, coperío.... todo ello de calidad.
Te ofrecen dos menús, uno largo y otro más tradicional pero hemos venido a probar su carta, hemos venido a degustar sus platos.
De entrada te ofrecen panes variados artesanos además no te ponen tope, puedes elegir los que quieras. Yo, como siempre voy a por el de maíz y además me quedo con otro que parece un bizcocho de chocolate. Ambos ricos, muy ricos.
Como aperitivos empezamos con Txupito de puré de lentejas, producto puro. Un puré de lentejas sabroso con una pequeña barrita de pan tostado.
Chorizo a la sidra un pequeño trozo de muy buen sabor que invita al unte pero queda mucho camino por recorrer y no es cuestión de llenarse de pan.
Aceite puro de oliva en un pequeño cuenco, un aceite de ésos con ese "picor" característico. Con un buen trozo de miga se degusta más fácil. Eso sí, un pequeño trago en estado puro para degustarlo en su justa medida.


Vamos a por los entrantes para compartir:
Tartar de atún de Almadraba marinado en soja con caviar helado de pimientos,  emplatado individualmente. Buena ración. Cosa original, el caviar en forma de pequeñas bolitas de colores. Todo ello casa muy bien, unos sabores con los otros. Quizás sea pasión, es uno de mis platos favoritos, me ha parecido de una ejecución notable.


Roca de txangurro en fondo marino de moluscos y crustáceos, un plato tremendamente original, con una presentación que parece un acuario marino. La salsa de txipirón le da un toque característico.
Lleva percebes, lleva tartar de gamba, lleva gambita, mejillón.....


Encuentras todos los sabores marinos. No he podido evitar pensar en uno que yo me sé que disfruta enormemente de este tipo de platos. Isaac, si vienes por aquí creo que disfrutarías con éste.

De segundos y para compartir también nos pedimos primero una Selección de pescados a la plancha con arroz cremoso de almejas, concretamente los pescados son: lenguado, merluza, atún, bakalao y txipirón. El arroz jugoso a más no poder y el resto, quizás a excepción del atún, muy bien conseguidos. Quizás es que no es tiempo de atunes..... El lenguado rico, piel crujiente, punto idóneo. La merluza incluso mejor aún y el bakalao estupendo. Con ese punto, con ese masticar tan característico. Nos lo han servido al centro pues no es un plato que pueda dividirse. Bien, muy bien. Se agradece poder degustar en un mismo plato tal variedad de pescados, no es muy habitual encontrarse con esta posibilidad. Un punto más a su favor, sin duda.


Cochinillo "Euskal txerri" confitado con lágrima de piña y gelée de café, este sí nos lo emplatan individualmente. Se va notando el paso de los platos, el hambre ya no es más que gula y va costando más poder degustarlo como uno quisiera. Buena ración, buen punto de la carne y maravilloso punto de la piel, crujiente. Otro notable a la cocina.


El toque de piña, que se nota, marida estupendamente con el plato y yo me imagino que el café también pero a mi..... Es un gusto personal. La que tengo delante mío no deja ni el recuerdo.

La oferta de postres es amplia y uno hay que probar así que pedimos "sopitas" a la camarera y nos recomienda el Huevo de cristal y frutas sobre bizcocho de pistatxo. La yema es mango y a ello sabe.


 La clara es coco y la cáscara piña glaseada. Todo ello sobre una base de bizcocho de pistatxo, color pistatxo. Un plato de muy bonita presentación, rico, muy rico. Fresco. Nada pesado. Yo sabía que me recordaba a algo degustado en otro restaurante y al hacer memoria y repasar fotografías, aparece un postre similar en el restaurante Solana. Desde luego que, voy a aprovecharme de unos amigos que también escriben de gastronomía y cuyo blog es uno de los que sigo asiduamente, era un "trampantojo". Parece lo que no es o no es lo que parece.



Para degustar en su justa medida este postre y para que alguno no me eche la bronca por no pedirlo cuando debo, necesito un vinito de postre que esté a la altura de la comida, así que me lo pido, Pedro Ximenez Fernando Catilla Antique: caoba puro de color, nariz intensa, muy intensa. Pasas. Dulce sí pero a la vez se notan los años de barrica. Boca tremenda, lágrima no, llorera más bien.
Postgusto largo, tan largo que aún lo tengo en boca dos horas después. La verdad es que me ha gustado mucho.

Además con estos vinos algunos locales tienen la manía de "racanear" la ración y en este caso ha sido más que generosa.

Añado aquí que el servicio ha sido estupendo, seriedad, pero cuando les damos la oportunidad, cosa que hacemos siempre, la cercanía se hace patente. Lo que puede cambiar la percepción de una cena dependiendo de como seas atendido es tremenda.

La cena la hemos regado con un Albariño Trico 2010 pedazo de vino. Una pena pues nos han dicho que se les acaba de terminar el 2009. Al parecer este vino gana con los años. Amarillo brillante pero ya tirando a verde. Cien por cien Albariño. Nariz a fruta, más bien a melocotón diría yo. Te llena la boca, merece la pena degustarlo con paciencia. La acidez bien marcada, trago largo. Buen vino, sí señor.
Un café de los ricos con unas pastas para acompañar, tan ricas están que desaparecen. Lo que es la gula.
El precio de lo degustado en total, todo incluido ha sido de 152 euros, teniendo en cuenta que el PX sale por casi 14. En resumidas cuentas un precio no exagerado teniendo en cuenta el lugar y la calidad del producto. Aunque el ansia de conocerlo todo nos tiene tremendamente ocupados, volveremos.

Página del restaurante: www.boroa.com

16 de noviembre de 2013

LAURAK: La pelea del día a día.

Las cosas ya no son lo que eran. Todos íbamos de "campeones", daba igual el precio, daba igual la calidad, todo nos importaba un pimiento. Entraba y salía.
Ahora todo ha cambiado, hay que currárselo día a día. Hay que demostrar que lo que haces merece la pena. En este pueblo, otrora todo "alegría", la gente se lo piensa dos, incluso tres veces. Cuesta gastar y cuesta entender el esfuerzo de esta gente que tiene que luchar a diario para ganarse la vida.
Las opciones se van reduciendo, la posibilidad de cenar, sobre todo cenar se van complicando.

Pero sabemos que aquí no fallan, algo hacen bien para tener el éxito que tienen siendo quienes son.
Llegamos alegres, sin reservar, pensando que con el día de perros que hace quizás la gente se haya quedado en sus casas, pero error, no sin remedio.
Los colores del otoño, maravillosos, irrepetibles, nos dan de vez en cuando una alegría.


Una mesa, menos mal. La última pero a nosotros nos sirve de sobra. Es un local que es lo que es, un restaurante de pueblo, que cuida la calidad, el producto, que mima a su gente, que sabe que las cosas están complicadas pero que luchado se puede y ellos lo consiguen.
Su carta es principalmente de platos combinados, ensaladas, hamburguesas, bokatas.......
Pero tienen pescados y carnes y además te ofrecen platos fuera de carta según la temporada.
Hoy tenían champiñones.


Yo no sé cómo lo hacen, pero están cojonudos. Bien preparados, la textura bien conseguida, la salsa está simple y llanamente de muerte. Un plato simple, un plato ¿fácil?, pues no lo sé pero no es tan sencillo encontrarte algo similar. No es cocina de diseño, la cocinera no es estrella michelín, ni siquiera es famosa. Pero esto es cocinar como las amatxus. Rico-rico. Muy rico.
En la mesa colindante, piden una ración de pulpo y como somos unos "envidiosos" pues a ello que nos vamos.


De nuevo un buen producto, bien tratado. Cada día me gusta más el pulpo con esa textura un tanto "tiesa", un pelín "dura" que te permite tenerlo un rato más en boca y disfrutar aún más de su sabor. Los "polvos mágicos" le dan un toque excelente y el aceite, que es algo fundamental en este plato, es de buena calidad. Temperatura ideal, que ni te quema la lengua, ni te deja indiferente.
Muy buena ración de algo cotidiano pero que muchas veces no valoramos en su justa medida.
Si algo tratan bien en este local es la carne, la miman, saben elegir y siempre aciertan.
Con ganas me comería un txuleton pero quizás sea demasiado. Alguno que otro pasea por nuestro entorno poniéndonos los dientes largos. El propietario me dice que otro día le diga que quiero una txuleta de peso mediano, de unos quinientos o seiscientos gramos, pues vale, ahora ya lo sé.
Así que hoy me he decantado por ir a lo seguro, a su plato estrella en mi opinión.
Solomillo a la piedra con su guarnición.

Excelente sabor, patatas de casa, pimientos que da la sensación de ser caseros. ¿No lo son? pues sois unos campeones en la preparación. La piedra mantiene el calor estupendamente. No lo pierde.
La carne está exquisita, es de vaca vieja, nada de "inmaduras" que tendrán ternura pero........
Este plato tiene un precio de 11 euros. A mi me parece simplemente un "regalo". Merecería la pena ir sin más a comerse uno y quedarse como un campeón.
Qué mejor prueba de la satisfacción personal que el estado posterior de la piedra presentada:


Otro de los valores seguros de este restaurante es el pan, ni más ni menos que te sirven el que yo compro semanalmente para mi casa. Un pan casero del caserío de Olariaga en mi pueblo. De horno de leña, rico de verdad. Crujiente corteza y miga de las de untar y untar.
Es uno de los pocos locales del pueblo que dispone de unos de mis vinos favoritos, un vino que ha demostrado como la evolución es demostrable. Un vino que va a dar mucho que hablar y encima me lo ponen a un precio excelente.
Hablo de unos de los mejores txakolis que existen a día de hoy.
Itsasmendi nº 7.

Servido en copas de tamaño considerable. Parece que sabe hasta más rico.
Este vino, de un amarillo brillante con toques verdosos, que presenta una nariz muy frutal. Manzana, pomelo......
Muy correcta acidez, el trago es largo, y te pide otro.
Voy aprendiendo o eso creo. La cubitera me gusta pero la utilizo con "inteligencia".
No enfríes el vino para que te "anestesie" la boca, deja que la temperatura sea la ideal. Ni frío ni templado.
Deja que los aromas te envuelvan, deja que tus sentidos disfruten al máximo de lo que quiere darte.
Largo postgusto que pide más y más.
El trabajo de esta bodega va a dar que hablar, desde luego.
Un café rico. Este local es un sitio de diario, de café mañanero, de pintxo de tortilla, de currelas que vamos y venimos.
Saben hacer buen café y eso se agradece.
Charla con Manu, un tío que sabe ganarse al personal, vecino de toda la vida, un tío de a pié, de calle. Llano y sencillo.
Muchas veces nos olvidamos de que no sólo de estrellas michelín vive el hombre.
Pues me alegro infinito, han "rellenado" puesto que prácticamente han vuelto a llenar el local después de nuestra llegada. Señal inequívoca de que algo hacen bien.
Si algún día pasáis por Laudio, si algún día queréis comer sin grandes pretensiones de platos extraños, si queréis comer buen producto por un excelente precio, éste puede ser vuestro destino.
El precio se semejante homenaje ha sido de 45 euros para dos, todo incluido.

9 de noviembre de 2013

MUGARRA: Triple salto con tirabuzón.

 Aunque parece que acudimos muy a menudo resulta que ha pasado medio año desde la última visita. Y eso es imperdonable.
Viernes noche, llamo al mediodía para reservar. Pues menos mal, completo, pero completo de completo.
En la mesa, perfectamente vestida, un centro de flores precioso y un pan que tiene una pinta espectacular.
Aquí se viene a comer pescado, simple y llanamente lo mejor es dejarles que te recomienden, dejarte guiar y aunque vengas con la mente en algo concreto, casi seguro que terminarás comiendo algo diferente.

Nos aparecen con una bandeja llena de diferentes peces de distintos tamaños para que vayamos eligiendo. ¿Rodaballo?, ¿Besugo? ¿Rey?....

Al final nos decantamos por uno y en base a ello, nos recomiendan unos primeros a compartir.

Almejas a la plancha de un tamaño de la talla de las camisas que voy a tener que empezar a usar yo como no me enmiende, es decir XL.


Sabrosas a más no poder, mucha carne, una salsa de las de untar pan pero que un servidor, ayudado por la mejor cuchara del mundo que no es otra que la cáscara de una de las almejas, da buena cuenta de ella.


Txitxarro en vinagre preparado como las anchoas, media ración en previsión de lo que más tarde nos espera, riquísimo, unos trozos sin desperdicio alguno. Producto, producto y más producto.
Le llega el turno al pescado elegido, un señor pez que realmente no es tan grade como algunos otros que hemos comido pero que da de sí más que ninguno de ellos.

Lenguado en su propio jugo con patatas y cebolla potxada aquí viene lo del título del comentario. Espectacular, sin palabras. Cierro los ojos una y otra vez. Disfruto como un verdadero chiquillo.


 Perfecto, aquí no encuentra pegas nadie y el que las encuentre es porque realmente tiene algún problema gustativo.
Por allí vemos salir todo tipo de pescados: rodaballos, nuestros vecinos de mesa, unos madrileños muy simpáticos han pedido un besugo del que han dejado lo mismo que nosotros, es decir, nada.
Los platos va a la cocina casi como antes de estrenarlos.
No es pasión de "madre", no. Esto es trabajar los peces, si yo fuese un pez me gustaría terminar mis días aquí.


No es que uno tenga hambre pero los postres de este restaurante merecen la pena y pedimos para compartir una Crema de queso con frutos rojos presentada en una copa muy bonita, en cantidad que engaña por el fondo de la copa. Suave, muy suave, cremosa, dulce pero sin empalagar. Un final feliz para cena de las de enmarcar.


Para acompañar al postre, un par de copitas de Pedro Ximénes Spinola del que nada voy a decir pero que ya se me entiende.
Para regar todo ello y como siempre, nos dejamos aconsejar, cuidan el vino y lo cuidan mucho.


Siempre procuramos probar algo diferente y en esta ocasión y conocedores de nuestro gusto, nos han recomendado un Sauvignon blanc, Finca La Colina 2012 a un completo ignorante como yo le hace una tremenda ilusión descubrir a la primera los aromas de un vino y en esta ocasión, casi sin darme tiempo a meter la nariz, el olor a mango ha inundado mis "olfativas". Fruta y fruta.
En boca marca bien la acidez y el postgusto es agradable, invita a paladearlo. Alguien me dirá que menudos vinos que bebo pero ande yo caliente........
Un cortao de los de quitarse el gorro, para tanto ha sido que al de poco me he pedido otro. Que poca importancia se le da muchas veces al café pero en este caso ha sido un final perfecto para una cena perfecta.
Después de 3 horas y media y abandonando los últimos el local, con una gente que disfruta viendo disfrutar, sale uno como un campeón.
Además el personal de este restaurante "marida" maravillosamente con su cocina: profesionales, atentos y simpáticos a más no poder.
Puedo prometer y prometo que volveré.

El precio ha sido de 65 euros por cabeza todo incluido que dada la excelente calidad nos parece un precio justo.
Página web del restaurante: http://www.restaurantemugarra.com/