30 de diciembre de 2013

LOS MEJORES MOMENTOS DE 2013 (1ª parte)

Ha sido un año intenso de visitas a diferentes restaurantes. En la inmensa mayoría de las ocasiones hemos disfrutado y mucho. Cuando vas a tiro hecho por repetir o cuando llevas una buena recomendación, es difícil fallar. La idea era crear un pequeño resumen con los mejores homenajes pero ha sido total y absolutamente imposible hacerlo de una sola vez puesto que son demasiados los momentos "gloriosos".

ABIAGA-AMURRIO: Una catalana en Euskadi.

El más cercano a nuestras casas. Un sitio al que apetece volver, un menú degustación por muy poco dinero que te permite cenar en un restaurante elegante a precios de calle.


No soy un experto en trabajar con las nuevas tecnologías pero haciendo mis pinitos espero que este pequeño montaje sea de vuestro agrado. Hoy el mérito es prácticamente todo de mi compi de aventuras y la fotógrafa que sabe captar los platos en su justa medida. Gracias guapa.
Utilizaré los títulos elegidos en su día para el comentario tanto en Verema como en el blog y simplemente el nombre del restaurante y su localización.

AIZIAN-BILBAO: Al-Buen-Gusto

Restaurante precioso en la capital. El servicio es atento y simpático y tienes la sensación de estar en un sitio lujoso pero no por ello se permiten el lujo de "atracarte".


Gracias a todos los que habéis pasado por aquí por leerme, gracias a todos los que desde cualquier puesto del restaurante habéis conseguido hacernos disfrutar.

AKELARRE-DONOSTIA: Cuando los manjares excitan los sentidos.

Mirando al mar Cantábrico. Cocina creativa al cien por cien y a la vez cocina de sabores. Esto ya es harina de otro costal, para darse un capricho en ocasiones que lo merecen.


ANDRA MARI-GALDAKAO: Una cura de humildad.


La cena a ciegas de Andra Mari, una verdadera cura de humildad en mi camino para demostrarme que cuando uno cierra los ojos las cosas no son tan sencillas. Verdadero disfrute.

BASCOOK-BILBAO: ¿La fórmula mágica?

Original, coqueto, muchas propuestas distintas.  Y esa mesa, "mi mesa", que te permite ver las cosas de otra manera. Algo hacen bien y la clientela se lo demuestra a diario.


EL CLARETE-VITORIA/GASTEIZ: Y el pabellón quedó bien alto.


Cena con amigos, amigos descubiertos por nuestra afición común del buen beber y del mejor comer.
Gracias también a ellos y ellas por permitirme entrar en sus vidas y recibirnos con los brazos abiertos.

LA MINA-BILBAO: Merecida estrella y cambio radical del entorno.


Nuestro primer restaurante "de postín". Aquí descubrimos lo que supone comer de otro modo, sin grandes platos ni cantidades, con creación, con buena materia. Uno de nuestros favoritos, sin duda.

MUGARRA-BILBAO: Qué bien tratan aquí a los peces.


En este hemos descubierto que hay gente con muy buen rollo y que no sólo de pan vive el hombre, que las relaciones humanas también influyen y mucho en las experiencias gastronómicas. Gracias a todos vosotros por hacernos pasar tan buenos momentos.

TRUEBA-BILBAO: Si lo "truebas" repites.


Recién descubierto, a partir de ahora será, sin duda alguna, uno de nuestros restaurantes de referencia. Buen trato y excelente cocina.

YANDIOLA-BILBAO: Pleno al quince.


Una de las cenas de donde sales como un verdadero campeón. Cuando todo cuadra. Verdaderamente una cena de las de no olvidar jamás.

ZARATE-BILBAO: Su majestad el Rodaballo.


Me permito aquí robar el título a un compañero "restaurantero" de verema. Uno de los restaurantes referencia en Bilbo, sin duda. Aquí también trabajan a los peces con "cariño". Elegante y excelente producto. Saben mucho de vinos.

Pues esta ha sido la primera parte de este resumen de los mejores momentos de este año. Quedan otros tantos que vendrán en breve. Que 2014 nos permita seguir disfrutando de este placer y que a su vez sea el año donde todos podamos hacerlo.

22 de diciembre de 2013

ARBOLAGAÑA: Un menú de quitarse la txapela.


No las teníamos todas con nosotros. Sabíamos que hoy era un día complicado para bajar a Bilbo. Santo Tomás. Pero suponemos que la inmensa mayoría de la gente para estas horas ya se habrá marchado.
Pues no acertamos del todo. Por la zona del Arenal, la Plaza Nueva y el Casco Viejo, es difícil andar. Eso sí, la media de edad es considerablemente inferior a la nuestra. Miles y miles de adolescentes con sus botellas de sidra han tomado esta fecha como día de…..¿soltura?.
Así que tras un pequeño paseo para ver el ambiente, nos alejamos hacia zonas más tranquilas a tomarnos un txakoli y hacer tiempo hasta la hora de cenar.
El restaurante Arbolagaña se encuetra situado en la parte superior del Museo de Bellas Artes de la capital. Junto al Parque de Doña Casilda, uno de los pulmones de Bilbao.
La verdad es que las vistas desde su terraza son impresionantes y sobre todo ahora, los majestuosos “plátanos” (acer platanoides) han perdido totalmente las hojas y ello permite poder apreciar con más nitidez innumerables edificios emblemáticos.
Yo soy de noche, a mi me parecen mucho más bonitas las ciudades con sus luces y hoy la luna, con el cielo despejado, ilumina también el entorno.
Al llegar comprobamos que en cada mesa tenemos colocada una flor de navidad, de buen tamaño, que da un toque muy alegre al local.
 
Las mesas están bien vestidas, con buena vajilla, buena cristalería y cubertería que se cambia en cada plato.
Ya lo hemos visitado en más de una ocasión y sabemos que aquí se come bien. Dudamos entre la carta y el menú degustación pues contiene casi todas las cosas que tenemos en mente además de alguna otra cosa a mayores. Así que tras preguntar si va a ser demasiado y decirnos que no, nos decidimos por él.
De entrada nos propones un par de panes a elegir. Mi compi se decide por el de trigo y yo, que en cuanto lo veo me puede, me quedo con el de maiz. Para mi es casi un bizcocho. Ambos crujientes y con buena miga.
 
Para acompañar la cena, nos vamos a por un Albariño, concretamente de sus vinos recomendados, hoy le toca el turno a un Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 2011. Esperaba yo más de este vino. No se os ocurra pensar que está malo, no. Pero no me ha enamorado precisamente.
Nariz muy poco potente. Fruta madura. Acidez correcta, sin más. Los he tomado más ricos y no es un blanco barato. Tal vez tengamos que esperar un par de años para que nos diga más cosas……..
 
Comenzamos con el festín en forma de Bombón de morcilla de puerros de Mungia y pimientos. Un par de bolas de una crema de morcilla de sabor exquisito cubiertas por un crujiente que preparan un conjunto apoteósico de explosión en boca. Es de los de cerrar los ojos y disfrutar. Un plato a tener muy en cuenta, un comienzo estupendo para lo que viene que no le ha andado a la zaga precisamente. Además cuatro pequeños pimientos de una calidad superior, todo carne, sin nada de “gabardina”, ayudan aún más a completar semejante plato.
 
Le llega el turno ahora al Tomate-Tomate (pelado, vaciado y relleno de un salmorejo al aceite de tomatera suave con lacado de aceitunas negras). La nariz es con lo que comienzas a disfrutar de este plato. El tomate tiene una “carne” compacta. No sabe uno muy bien como se consigue eso. El relleno de salmorejo está riquísimo. Y el aceite base, con los trozos de sal gorda, invitan a dejar el plato tan limpio que practicamente no necesita pasar por fregadera.
 
El primero ha sido sublime, éste no se le queda muy lejos. Estamos disfrutando como niños.
 
Revuelto de hongos sin huevo servido en su propia cáscara. Presentado en una taza de café. Es una crema semi-líquida. Parece que son trozos de hongo cuando en realidad es como una gelatina de hongo. Sabroso.
Si cierras los ojos es realmente un revuelto con yema. Sabe exactamente igual pero a la vista nada tiene que ver. No me preocupa lo que parece, me agrada lo que veo y más me agrada lo que siento.Como el menú degustación lleva dos carnes, les pedimos si podemos cambiar una de ellas por pescado y sin problemas.
Merluza a la brasa con sus verduritas. Un estupendo trozo de pescado, con el punto ideal. Aquí también la nariz nada más colocarlo en la mesa nos indica que vamos a disfrutar con él.
Mucho sabor, algo así con este pescado no es tan sencillo de conseguir pero lo han hecho. La piel tostada y los trozos de puerro y espágarros trigueros acompañan de maravilla al plato.
 
 
Al recoger todos y cada uno de los platos, la amable camarera que nos ha atendido nos ha preguntado por el resultado. Yo le he dicho que hoy en cocina tienen el día perfecto. No sabemos con qué quedarnos. Todo al mismo nivel. Producto, sabor, aroma………
Llegamos al plato de carne. Con un nombre largo y que yo al leer la carta ya había decidido pedirlo. Albondiguillas de ciervo y papada ibérica con angulas de monte en un guisote a la antigua. Cuatro bolas de carne fina, jugosa, sabrosa. Son de bocado pero yo he preferido dividirlas en dos para pasar más rato con el plato. Las setas con sabor a monte, a tierra húmeda. Y el jugo…….. eso está reducido sin prisas. Tiene un sabor de quitarte la txapela e incluso si me apuras de quitarte hasta los pantalones. Dan ganas de hacer salir al artista y darle dos besos.
 
Suelo decir yo que el postre es algo que marca muchísimo una jamada. Si no ha sido nada del otro mundo, puede salvarla, si ha sido como hoy algo impresionante, puede hundirla pero ya imaginaba yo que después de lo degustado no iba a defraudar.
Presentados ambos en el mismo plato, por un lado Ruso de mojito y coco con escarcha de limón y por el otro Cremoso de tarta de arroz y violetas.
 
Todo rico, todo dulce sin empalagar. Es un buen balet, ninguno de los miembros lleva mal el paso. Lo uno eleva aún más al compañero.
Cuando uno lleva aproximadamente 400 restaurantes distintos a sus espaldas, no es tan fácil hacerle emocionarse. Como muy bien en muchos sitios. Pero salir como hoy es ya más complicado. Estupendo. No sé si se puede mantener este nivel. Igual hoy todos los astros estaban bien situados, en perfecta armonía. O tal vez es que aquí sepan cocinar como es menester.
Un rico cafecito, un cigarrito en esa terraza en la que con buena temperatura se tiene que cenar de maravilla y nos despedimos sabiendo que a este volvemos, sin duda alguna.
El precio del menú es de 45 euros más iva y el del vino han sido 29.
La página web del restaurante: www.arbolagana.com

20 de diciembre de 2013

LAR: Para comer como en casa.


Hace tiempo que le tenía echado el ojo pero hay más sitios para visitar que días para hacerlo.
Pero todo tiene remedio y hoy lo hemos solucionado.

Situado en una calle céntrica de la capital pero no demasiado transitada por ser una perpendicular a las principales, se encuentra este restaurante. Decoradas las paredes con fotografías antiguas de la familia, que le dan un toque agradable al local y demuestran el apego hacia la tierra y las costumbres.
Tiene su barra de bar y unas cuantas mesas que a la noche se trasforma en un restaurante al uso puesto que la barra del bar permanece cerrada al público.
Agradable terraza exterior ayudada por un par de calefactoras que permiten tomarte un pote o un café sin morir en el intento.
Mesas bien vestidas, de buen tamaño y de correcta separación entre ellas.

Desde la llamada para reservar, el trato ha sido como si nos conociésemos de toda la vida.
Miguel, el propietario, que hace las veces de sumiller y camarero, es una persona cercana, amable y dicharachera a más no poder.

Nos pregunta que si sabemos como funciona y le comentamos que sí, que algo hemos leído.
Así que él mismo nos dice lo que vamos a cenar, no sin antes "negociar" el vino que vamos a beber.

De vinos se ve que sabe y mucho y después de hablar un poco de nuestro gustos y de lo que solemos beber generalmente, nos decantamos entre todos por un Vía Arxentea 2012 mezcla de treixadura y godello. Mucha fruta en nariz, manzana sobre lo demás. Fresco, agradable y con correcta acidez. En mi modesta opinión estoy convencido de que el año que viene estará más rico aún. Me ha gustado este vino. Copas Schott, presentado y dado a probar y servicio a medias entre suyo y nuestro. Buen trato y además con la ventaja de tener un enamorado que nos ofrece cambiarlo si no es de nuestro agrado. No es necesario, terminaremos con él.

Buena bandeja de buen pan y comenzamos la fase gastronómica en sí.

Gamba fresca a la plancha 8 unidades de una gamba muy rica, tamaño correcto y punto perfecto. Esto es lo que es, buen producto y bien trabajado. No hay misterios, no hay altas cocinas. Ricas a más no poder, de estas me comía yo un par de docenitas muy gustosamente.

Alcachofas con jamón en su salsa En presentación parecen albóndigas. Nos ha contado Miguel que su madre, como no había manera de que las comiesen de pequeños él y su hermano, un día ideó este plato. les dijo literalmente: no os comáis todas las albóndigas, dejad alguna para vuestro padre. Y como tuvo mucho éxito, de ahí la receta que utilizan.
Una buena ración de unas alcachofas muy sabrosas, de bocado. La salsa es impresionante. Muy fina, con un sabor suave a más no poder.
Nos ha dicho que ha preparan pochando cebolla con el mismo agua de la cocción de las verduras. Muy bien ligada. Aquí hay que untar por "imperativo legal". Ha sido el plato estrella de la noche, el que ha marcado un "algo más que producto en sí".

Como plato principal ha decidido que nos cenemos un Besugo al horno con patata panadera Un pez de poco más de un kilo, presentado entero. De nuevo nos encontramos con un muy buen producto y trabajado sin tontería alguna. En su propio jugo. Con una guindilla que le da un insinuante toque picante muy logrado.
Otro local de Bilbao donde saben trabajar el pescado y van.......

Como nos sobraba un poco de vino le he preguntado que si tenían algún queso y Miguel me ha dicho que nos recomienda pedir algún postre. ¿Qué? Ya que nos has guiado hasta aquí, ahora sigue.
Tarta de queso casera y coulant de chocolate Lo pedimos para compartir y la verdad es que nos sacan una buena ración.

Los dos son caseros. La tarta de queso está de impresión. Rica, dulce, sabrosa, golosa....... El coulant muy bien logrado también, Rico el chocolate deshecho del interior. Desde luego que los postres están a la altura del resto de la cena.
 
Acompaño los postres con una copita de Itsasmendi vendimia tardía Un viejo conocido que me gusta mucho y que sigue muy en forma.

Un cafecito rico y damos por terminada la cena.

Una charla con Miguel, que se acerca a todas las mesas sin excepción y en las que demuestra que le gusta lo que hace. Disfruta si tú lo haces. El mismo reconoce que es un tanto "especial". Quizás no sea un restaurante para los que buscan lujos  pero lo es para los que vamos buscando cercanía, buen producto, una buena relación calidad precio y honestidad que eso sí que cuesta más cada día.

Nos dice que hace un poco de psicólogo con la gente cuando entra y que dependiendo de varios factores les ofrece una u otra cosa.
Con nosotros ha acertado y además volveremos a por su rape que al parecer es el pescado estrella en su local.
El precio total de la cena han sido 125 euros que por lo degustado nos parece una correcta relación calidad precio.
La página web del restaurante: www.restaurantelar.com

14 de diciembre de 2013

BAITA GAMINIZ: Elegancia con vistas a la ría.

Malas fechas son para pretender cenar sin reservas previas y aunque hoy la intención era otra, a las ocho y media de la tarde-noche hemos llamado a este restaurante y hemos tenido la suerte de que  una mesa había llamado para anular su reserva.

Se nota que hay mucha cena de empresa, grupos grandes y pocas parejas pero a nosotros poco o más bien nada nos importa y tenemos nuestra mesa, junto a uno de los ventanales que dan a la Ría Bilbaina.

 Uno de los mayores atractivos de este local es su preciosa terraza pero eso lo dejaremos para otra estación más propicia. Hoy nos centraremos en su elegante comedor.
Buenas mesas y muy bien vestidas, con todos los detalles.






Ofrecen algún que otro menú pero vamos a ver lo que tienen en carta. Nada más sentarnos nos ofrecen unos panes a elegir. Yo, mira que soy "fiel", me quedo, cómo no, con el de maíz. Ese pan que casi parece un bizcocho. Me encanta. Mi chica pide uno de pasas que tampoco desmerece.

Para beber y ya que estamos en esta época tan significativa y como además nos gusta mucho, nos decantamos por un Gramona Imperial 2007. Mira que está rico el "condenao". Fruta madura, manzana sin lugar a dudas. La nariz no engaña.
Es muy fresco, con acidez marcada, con la burbuja integrada pero no demasiado, a mi me gusta que me haga "cosquillas en la nariz".

Nos pregunta si queremos copas de cava, yo le digo que copas de cava son las que tenemos en la mesa. Las de vino.
Buen servicio, sin pausas, sin llenar la copa en exceso pero sin dejar que se vacíe.

Me parece un cava que se puede beber con todo lo que te sirvan, acompaña bien a cualquier plato.

Como aperitivo nos ofrecen un vasito de crema de calabaza con pan tostado y jengibre. Es curioso el toque que le da, a mi me recuerda a la menta, tiene un toque picante muy agradable. Es algo no muy habitual pero que nos ha gustado.


Comenzamos con una ensalada de gildas y bonito ahumado con pimientos de cristal asados.

Emplatada individualmente. Buena ración. Yo esperaba menos lechugas y más sustancia pero hay que reconocer que está rica. Los pimientos muy bien conseguidos. El bonito también.

Se deja comer muy gustosa. La Gilda está para comerse uno una docenita pero......


Verdura y setas de temporada en parrillada y oliva virgen extra.
En su punto exacto, presentadas en dos bandejas individuales con buena cantidad. Al dente.
Con buen producto este plato no tiene misterios pero ha conseguido que un carnívoro declarado como yo sea un amante de las verduras.


Como platos principales, mi chica se decanta por unos salmonetes sobre un risotto de begihaundi y setas. Una estupenda ración. El pescado muy rico. Piel tostada y carne jugosa. Muy sabroso.
El risotto en su punto. El arroz ni demasiado tieso ni cocido en exceso y con cantidad generosa de ingredientes que le dan un toque magistral. No podemos precisamente quejarnos de tacañería en las raciones. Muy buen plato, de notable.


Yo voy a por uno de mis platos preferidos pero que por una u otra cosa no suele pedir.
Guiso de rabo (de buey viene en la carta pero...... lo dejaremos así. A mi además poco me importa) con patatas y toffe de boletus. De nuevo una ración de tamaño considerable. Dos buenos trozos de rabo acompañados de unas patatas caseras muy ricas y una salsa de setas de muy buen sabor.
La carne está como la mantequilla. Se deshace en boca. Volvemos a conseguir el notable.


No estamos precisamente hambrientos pero algo dulce apetece para  así que para compartir nos metemos entre pecho y espalda una ración de torrija de naranja y helado de tarta de manzana.
Seguimos con raciones que de comerlas individualmente hubiésemos terminado llenos en exceso.
La torrija rica aunque para mi gusto un poquito seca, pero repito que es para mi gusto. El helado es compañero ideal para conseguir que el punto goloso de la torrija quede un tanto amortiguado.
Buen remate para la cena.



La noche se ha cubierto, ha comenzado a llover pero eso tiene su punto bueno puesto que la temperatura se suaviza un tanto y nos permite salir a la terraza a tomarnos el café, acompañado de unas trufas de chocolate riquísimas y de una copita de mi ya más que habitual PX Spinola del que me da hasta vergüenza decir nada. Riiiiiiiicoooooooooo. Muuuuuchooooooooooooo.

Desde una preciosa terraza con vistas a la ría. Con vistas al museo. Con vistas a un Bilbao nocturno que, como todos los pueblos y ciudades está pagando esta situación, fumo. Dicen que fumar mata. Más perjudicial para la salud es leer la prensa o ver lo noticiarios.

Que la vida, injusta para muchos y menos para otros, nos siga permitiendo darnos homenajes como el de hoy.

Hemos vuelto a disfrutar, hemos vuelto a poder sentir placer de lo comido y lo bebido y hemos tenido la inmensa fortuna de que teníamos dinero para pagar la cuenta.

Todo ello ha supuesto 136 euros para dos, lo que nos parece un buen precio.

Página web del restaurante: http://www.baitagaminiz.com/carta.html

10 de diciembre de 2013

EL CLARETE: Buen descubrimiento en la capital alavesa.

Estos dos últimos años han sido muy especiales en el asunto gastronómico para mi. La creación de este humilde blog ha sido la culminación pero llevaba yo casi dos años ya colgando comentarios en una página, concretamente Verema; página que me ha permitido conocer muchos locales y sobre todo me ha permitido conocer a un montón de personas tan "locas" como yo en estos asuntos.


Pues este sábado pasado, concretamente tuvimos el placer de disfrutar de una cena estupenda con algunos de ellos con los que ya he compartido homenajes varios y con los que ya me une más que una afición común, una estupenda relación de amistad.


El local elegido por nuestro anfitrión fue el restaurante El Clarete, al que yo ya tenía unas ganas tremendas y que no era de recibo tenerlo sin visitar.
Un local situado en zona muy céntrica y como podéis ver en la foto buenas mesas, buen sitio entre ellas y bien vestidas.

Servicio amable y atento en todo momento y dando las explicaciones pertinentes en cada plato.

Disponen de un menú de 50 euros con vino incluido que la verdad es que vais a comprobar que merece la pena y mucho.

De entrada tan sólo con ver el pan ya empiezas a darte cuenta de que aquello va a dejarnos satisfechos, un par de hogazas ricas y más que generosas de tamaño sustituyen a la preciosa manzana que hacía de adorno en mesa.

Nos ofrecen un aperitivo en forma de unos vasitos de gazpacho de frutos rojos. Buena manera de abrir las papilas gustativas. En esa cantidad que hace que tu estómago empiece a pedir más.

Un gazpacho rico y dulce. La verdad es que más de uno pensamos que a la mañana siguiente para desayunar y limpiar sería un plato estupendo.
Les toca ahora ya el turno a unas exquisitas anchoas marinadas, presentadas en unas latas de conserva muy chulas que vuelven a la cocina muchísimo más limpias de lo que han llegado. Plato  muy bien conseguido, me encanta ese punto de la anchoa, ese toque ligeramente agrio.


Pasamos al foie, gelatina de vino dulce y kikos. Empezamos bien, seguimos mejor. Un plato muy bien logrado, un conjunto de sabores que casan de maravilla y eso que yo soy un amante incondicional del foie y muchas veces opino que sólo estaría mejor pero no es este el caso.
Quizás, pero claro, eso es para mi gusto, demasiada cantidad de kikos que hacen que su sabor se marque en exceso. Pero repito que para gustos los colores y es mi apreciación. Un plato de notable sin dudarlo.


Continuamos con el festín, Le toca ahora el turno al pulpo con patata trufada. De nuevo presentada en un original plato y en cantidad suficiente para el número de platos que componen el menú. Decir ahora, por si me olvido, que constantemente te cambian los cubiertos y además que en cuanto es necesario, te colocan la correspondiente cuchara que ayuda sobremanera con alguno de los platos.


Estamos en la tierra de la patata y la patata está muy rica. Estamos también en tierra de setas y la trufa, que por cierto llega a nuestras papilas olfativas nada más colocar el plato en la mesa, está co-jonuda. Y aunque no estamos en puerto pesquero, el pulpo está muy conseguido. Nos ha encantado a todos aunque el punto picante es más que notable. Pero para algunos esto es un punto a favor.

Siguiente pase: uno de los para mi, platos estrella de la noche sin desmerecer el resto.
Yema de huevo de caserio confitada y ahumada con migas de pan, patata y chorizo.
 
Aquí sí que todos los "instrumentos" de la orquesta están bien dirigidos por la batuta del maestro cocinero. Es uno de esos platos que hay que mezclar y degustar con cuchara y a ser posible cerrando los ojos y por supuesto sin prisa, dando tiempo a que todos tus sentidos se percaten de lo que estás viviendo. A este le pasamos del notable al sobresaliente.
Pasamos al pescado, en nuestro caso un lomo de bacalao a baja temperatura encebollado.
Ración no muy grande pero que repito, con un número de platos así, creo que es más que suficiente para salir satisfecho. La cebolla en dos texturas, una más cremosa y la otra liofilizada dando así mucho más juego al plato. El pescado de calidad, buen trozo de lomo y muy buen punto.


Y terminamos la parte salada con la carne. Esta vez cochinillo confitado con lentejas.


Le colocaría a este plato yo a un nivel similar al huevo, un nivel muy alto. Con el punto ideal de la carne, tanto en el exterior como en su interior. Nunca había visto yo lentejas en la presentación de un cochinillo pero desde luego que no estorban para nada, todo lo contrario. Seguimos con un nivelazo de cocina que además en toda la mesa se comprueba perfectamente pues no dejamos ni las migas.

Le toca el turno a la parte dulce de la noche y en primer lugar podemos disfrutar de una Gele de macedonia de frutas con helado de mango adornada con una galleta crujiente. Cada vez me gusta más encontrarme dos postres y que el primero de ellos esté pensado para limpiar la boca, que sea un postre fresco y para nada empalagoso que nos permita posteriormente encontrarnos con el dulce de verdad. Este ha sido sin duda el caso. Muy bien logrado, muy satisfactorio.

 
Y terminamos con la torrija caramelizada y crema de melocotón.


 Postre mucho más goloso y muy rico y que en esta ocasión, tal vez, la ración bien pudiese ser un poquito más generosa. Pero si contabilizamos de principio a fin este menú tampoco es que sea necesario para nuestra supervivencia.

Como no podía ser de otro modo, unos de nuestros amigos, que no puede estar quieto, nos ha traído unos estupendos quesos de Almedijar, Castellón, concretamente de la quesería Los Corrales. Con anterioridad se ha solicitado al restaurante la posibilidad de llevarlos y a los que ahora les llega el turno. Tres quesos de menor a mayor intensidad. A mi el que me ha encantado ha sido el intermedio puesto que el más potente era excesivo para mi. Uffff. El intermedio en sabor que en la foto, creo que por las tonalidades se aprecia bien, es el de la derecha.


 El apartado de vinos ha sido variado. Mis compañeros de mesa son mucho más entendidos que yo en este asunto y además son muy buena gente. Yo soy amigo de los blancos y han hecho el "esfuerzo" de acompañarme y tener el detalle de llevar toda la cena a excepción de la carne con ellos.


 He disfrutado de todos ellos en mayor o menor medida, siendo quizás el cuarto, concretamente el Marc Brédif Vouvray Classic 2012, el que más me ha gustado. Las copas se han cambiado con cada vino y el servicio del mismo ha sido muy correcto.

Tampoco el Oporto, un Quinta do Noval Lágrima se ha quedado atrás y menos al tener en cuenta que no soy precisamente un amante de dichos vinos. Este era más dulce, menos seco que los oportos que he probado. Muy rico, estupendo para la tostada y aunque algunos han dicho que también para los quesos, el sabor tan fuerte del último queso se lo merendaba en mi opinión.


Unos cafés bien preparados con unos pequeños trozos de un bizcocho rico para acompañarlos han dado por finalizada una cena que ha dejado bien alto el pabellón tanto del restaurante como de nuestro anfitrión que yo sé que sabía que íbamos a disfrutar.

Gracias a los compañeros de mesa por ser como sois, gracias al restaurante por hacernos disfrutar así. Gracias por los quesos, Oscar, gracias Gore por tus fotos, cada día mejores. Esto es cada día más satisfactorio.
El precio de esta cena sería de 50 euros con el tinto incluido. El resto de los vinos a precios muy ajustados. La página web del restaurante:
http://elclareterestaurante.com/