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8 de diciembre de 2016

RESTAURANTE AIZIAN (BILBAO) : "Tuchelin" dirá que no, el mío que sí.

Una semana un tanto “rara” que aprovecho para darme un par de “caprichos”. El asunto empieza con nivel. Uno de los mejores restaurantes de la capital y sin duda uno de los más “elegantes”.
Recibió una estrella y después los “entendidos” pensaron que no. Yo sigo pensando que sin duda alguna se lo merecen.  En todos los aspectos.


Hoy me acompaña Elorza. Poco nos vemos últimamente debido a su intensa vida laboral. Así que con horario más vasco que europeo, nos acercamos al local. Grata sorpresa al ver que tienen mucha clientela. Imagino que en días como los de hoy será más que difícil acertar.
Dejo que Arantza vaya echando un vistazo a su carta. En el asunto del vino he pedido ayuda a mis compis, unos profesionales y amablemente echan un vistazo a la carta y, lo que son las “modernidades”, me aconsejan uno en concreto.
Así que sin dudarlo me decido por un Organza Sierra Cantabria 2012.  Viura. Malvasís y Garnacha blanca. Crianza en barricas de roble francés. Al abrir la botella la nariz es suave y en boca se muestra casi hasta “facilón” pero a medida que respira tanto sus aromas como su cuerpo ganan y mucho. En breve disfrutamos de un vino con presencia de madera pero muy a mi gusto. Incluso mi “difícil” compañera de viaje me comenta que está muy rico. Buena señal. Un postgusto largo, un vino con mucho cuerpo. Gracias majetes, habéis acertado.
Destacar de este local el servicio. Amabilidad y profesionalidad por los cuatro costados. Nos acercan su oferta de pan. Aquí la duda se disipa. Mientras Arantza se decide por sus cereales yo de cabeza voy a por mi pan favorito. El de maíz. Esto es pan del bueno y del verdadero. Ricos todos ellos.


Nos obsequian con un par de aperitivos. Dada la hora tardía y el hambre acumulada casi ni me entero de lo que me explican. Pero un vasito de crema de lentejas y un tomate con su correspondiente “tierra”. Estupenda presentación y unos sabores que ya te indican que estamos ante una cocina con buenas ideas.


Como entrantes yo me decanto por unos tallarines de begihaundi. Presentados en una preciosa cazuela de metal. Acompañados de una yema de huevo cocinada a baja temperatura. Están de muerte. Finísimos con muchísimo sabor. El huevo es un acompañante perfecto. Buena sintonía entre ambos productos. Platazo.


Mi prima ha preferido algo más “clásico” pero uno de los platos que deberían ser obligatorios en la carta de un restaurante. Yo he tenido la ocasión de probarlo en numerosas ocasiones y creo que siempre con buenos resultados. Hongos salteados, huevo a baja temperatura y royal de foie en dos tiempos. Un plato regado por un caldo que se come en dos partes. Primero los hongos con el huevo, posteriormente, caen a la parte baja del recipiente los restos de la yema de huevo y el caldo que se mezclan con el foie. Exquisito.



Como segundos ella elige la lubina plancha con puerros asados y emulsión de romescu. Todo perfecto. Incluso esa salsa que no suele ser demasiado de mi agrado está un tanto distinta a la que he degustado en ocasiones, más a mi gusto. Buen producto y excelente calidad del pescado.

Yo “ataco” un rape asado con carbón de txipis y crema de apio-nabo. Nuevamente alto nivel. Calidad y perfecta la mezcla. Más esponja que carbón así que facilísimo de degustar. Mucho sabor a txipis. La crema suave y agradable. Otro plato destacable.


Dejo que la “sana” elija un postre y tengo suerte. Se decanta por una espuma de arroz con leche con helado de maracuyá. Un postre fresquísimo. La espuma finísima, el helado sorprendente, potente. Dos sabores contrapuestos pensados para “casarse”. Matrimonio perfecto. No podemos estar juntos pero mucho menos separados. Genial idea. Refrescante cien por cien pero a la vez te hace “tiritar”. Bien, muy bien.


Como no podía ser de otro modo, Mi acompañante pide la carta de infusiones y se decide por un “agua pintada”. Una de Rooibos con naranja. Yo lo siento pero no puedo con esos olores y menos aún con esos sabores. Será “muy sano” pero lo sano y lo rico muchas veces no coinciden precisamente con mis gustos.


Mi “cortao” clásico me satisface muchísimo más. Además nos los acompañan por su ya clásicos detalles “fin de fiesta” en forma de crema de chocolate, magdalena y teja. No fallan nunca. Creo que sería una pena que cambiasen.
Pues una cena de altísimo nivel. Sigo pensando que este local se merece esa estrella que fue un tanto “fugaz”. Esos entendidos sabrán el porqué pero en mi modesta opinión no han sido justos.


132 euros han tenido la culpa. El vino son 26 así que una estupenda relación calidad-precio.     Su página web: www.restaurante-aizian.com

4 de diciembre de 2016

CHARCUTERIA SANTAMARIA (LAUDIO/LLODIO): La gastronomía hecha "erotismo".

Hace mucho que venía dándole vueltas a la cabeza. Tenía que contar algo sobre ellos. Recuerdos de su aita en la carroza del Rakatapla, buenas fuentes de pimientos verdes fritos y ventrescas de bonito que compartimos allí.



Llevan muchos años con esto pero ahora ya no están tan “escondidos”. Su nuevo local está muy céntrico y su escaparate no es más que un “lujurioso” espejo donde es difícil no mirarse.


Si un producto les ha dado nombre ha sido y sigue siendo, sin duda, sus morcillas. Su fama ha ido más allá del propio pueblo y realmente están cojonudas, puedo prometerlo e incluso jurarlo.


Pero no queda ahí la cosa, ni mucho menos, aquí venden de todo, como en “botika”. Productos propios y ajenos, de una calidad indiscutible. Se premia lo cercano. Alejándonos un tanto de los grandes espacios, donde pesa más jugar con bajos precios aún a costa de calidades más que dudosas.


No soy yo de comer mucho en casa y por ello no necesito de sus servicios pero siempre que alguien me ha preguntado por algo para comprar en este pueblo no lo he dudado, que mejor opción que llevarnos algo comestible. Los “adornos” estarán bien pero los momentos gastronómicos inolvidables, esos nos marcan para siempre.


Pues lo mejor es hacer un pequeño recorrido por estas fotos, fotos casi “eróticas” que, amablemente, me han permitido coger de su álbum. Poco que decir, creo que las vistas lo dicen todo.

HONGOS


CALLOS


HUEVOS



Que ustedes disfruten de este “viaje” por este comercio que si tienen ocasión bien merece una visita.

ESAS BROCHETAS......



TXERRI-PATAK


"Maridaje" para quesos.



Y si "untamos" un poco....



Recta final:




Y UN FINAL FELIZ. ESPERO QUE HAYÁIS DISFRUTADO CON EL RECORRIDO. PUES A LO DICHO.......


27 de noviembre de 2016

KM Cero al calor de las brasas.

Otro “mástil” que pierde nuestro Ayuntamiento. Otro suertudo que se nos jubila. Menuda racha que llevamos. Esperemos que “el barco” pueda seguir navegando ahora que pasa de barco de vela a barco de motor. La “vieja guardia” nos deja, viejos vicios desaparecerán. Aunque quizás me den más miedo las “nuevas adquisiciones”.


Me gustan más este tipo de eventos, no los multitudinarios donde muchas veces la gente va por hacer bulto. Hoy estamos más los “cercanos”. Aprovechando las amistades el lugar elegido es el txoko de Lezama. David tiene “enchufe” y es socio a pesar de no tener los derechos pertinentes. Así que le han endiñado el “marrón”.

Quedamos en Bideko. Un estupendo restaurante que me trae muy buenos recuerdos. Se come muy bien aquí. Uno de mis “platos para el recuerdo” lo degusté aquí. La mejor ensalada de láminas de bacalao que he probado jamás. Nos vamos juntando, tenemos que recoger algunas cosas para completar el menú.  Como no puede ser de otro modo los puntuales somos los de siempre.  Las 2, hora de quedada, se ha convertido en las 3 y media….. Mi estómago reclama su sustento. Me acerco con David y Nerea al txoko a preparar las mesas.  


El día es frío, muy frío pero el “aldeano” es listo y ya tiene encendido el fuego bajo. Qué sensación más agradable la de un buen fuego de leña. Allí que va a parar  unas estupendas morcillas de mi pueblo. Mira que me gustan…. Además es que están impresionantes. Raro es el que pasa por Laudio y no se lleva alguna. 


Hoy la cosa va de producto local. De lo mejorcito de la zona. Tenemos realmente una suerte tremenda. Mientras esperamos al resto vamos troceando un estupendo queso vecino del lugar. Por estos alrededores se hacen excelentes quesos. No puede uno, ni tampoco quiere, evitar ir dando cuenta de él. Sin “educación” alguna. Está cojonudo.
La ensalada de pulpo y patata, preparada en Bideko es el siguiente paso en nuestro recorrido. Muy rica, una pena es que la espera la haya convertido en algo muy frío. Esto está más rico “aldelte”. La salsa que nos han puesto como compañía aparece casi al terminar pero en estas situaciones estas cosas suelen pasar.

Detalle importantísimo el del pan. Tenemos la suerte de comer uno de los, en mi opinión, mejores panes que conozco. Un pan que es PAN de los de verdad. Pan de Azkoaga. Uno de ellos muy a mi gusto, bien hecho, crujiente. Potente corteza y miga.
El plato de pescado nos llega también del restaurante. Lo que algunos hemos dejado por merluza  ha resultado ser pescadilla. Bien bañada por esa salsa de txipis. Pues está finísima. A mi… la cosa es darme buena jamada. La cazuela queda limpia, la “buena educación” y la poca confianza hace que el unte brille por su ausencia hoy.

Pasamos ahora a degustar unas txuletas.


 Aportadas generosamente por David. Txuletas de animales criados por él. Una de buey, más roja, las otras de unos novillos que tiene que son cruce con Wagyu. Un mundo esto del Wagyu y del Kobe. Mucha leyenda urbana. Realmente lo que aquí se vende como tal no le es. Son cruces de diferentes razas. Pero quizás hoy hayamos degustado lo más parecido a esa excelente carne japonesa que no está al alcance de cualquier bolsillo. Del mío no, desde luego. Esta carne tiene un sabor especial, diferente. Poco que ver con esas txuletas de vaca vieja.  El kobe de calidad superior tiene esa grasa “descarada” como podéis ver en la foto.

De postre, como no, tenemos milhojas, De las de mi pueblo. Otra maravilla. Famosas donde las haya pero con fama merecida. Las milhojas de Quintana. Una pena que mi tocayo,  el encargado de traerlas no haya tenido en cuenta el “beste bat” y no hayamos podido repetir.

Nos prepara el anfitrión un cafecito que bien pudiera pasar por café de putxero. La explicación no es otra que como luego tiene cena ha rebajado la cantidad pues no hay demasiado. Pues el resultado ha sido más que satisfactorio.
El asunto de los vinos también viene de Bideko. Los de los tintos han catado un par de vinos pero los del blanco hemos podido bebernos un par de UNOs. Uno de 2013 y el otro de 2014.  El 13 ha perdido un tanto. Puede ser la botella en concreto, he bebido alguno riquísimo. Hoy le ha ganado el más joven. Está rico este txakoli, la verdad es que sí. Yo aporto una de Gravonia 2006 que no tiene el éxito deseado. Dicen que está muy “seco”. Ese toque a madera es lo que tiene. A mi me encanta pero no al  público en general. Mejor, que luego se termina y no hay más.

Acompañado por mi amigo Koldo, nos acercamos hasta el restaurante a por algo “imprescindible”. Unas coca-colas, unas tónicas, naranja, limón y unos hielos. Que tenemos “sed” y hay que quitarla. Así que unos kubatas y otros GT. Qué bien entra el, como dice Leo Harlem, sonajero de los adultos.

Agradecer a David su calidad como anfitrión. Agradecer a Nerea su excelente trabajo en la cocina, no confundir con trabajo de cocinera. Hoy hemos tenido un equipo de “fregadores” de lujo, la verdad.

Los presentes van siendo ausentes…. Quedamos los de siempre. Al final David y yo terminamos en Bideko. Charla con Juan Cruz. Charla de amigos en común que surgen de este mundo maravilloso de la gastronomía.  Charla de vinos. Su generosidad hace que termine la velada con unos regalos que no tienen precio. Daré cuenta de ellos a tu salud. Eskerrik asko.