22 de septiembre de 2017

RESTAURANTE BLUEIZAR (BILBAO): Una nueva alegría en la capital.

Descubierto gracias al comentario de Patxi en verema. Así que, aunque “adelantado” por la izquierda por el de Santutxu que ha ido a comer, les hacemos una visita dado lo contentos que han salido ambos. Ya había estado yo cenando aquí, en el antiguo pero esto es otra cosa. Y curiosamente no es un Gastro-bar, que últimamente aparecen como champiñones.



Local amplio. Muy luminoso. Buenas mesas, bien vestidas. Hay una zona con algunas más altas también. Servicio profesional, atentos en todo momento, explicando cada plato, también el vino lo sirven estupendamente con rellenado de copas.

Ricos panes que te dan a elegir entre varias opciones.

Comenzamos la sorpresa con los aperitivos. Unas ricas aceitunas.


Sandia marianito. Tremendamente refrescante y original.


Cortezas de camarones. Me encantan las cortezas, éstas aún más.


Croquetas de rabo con mayonesa de berros y, cosa curiosa, sin bechamel. Ellos sabrán como lo hacen pero están cojonudas. Y además tienen carne en cantidad.


Tartar de ternera lechal ligeramente picante, rabanillos y polvo de frambuesa. Bonita presentación del plato. Yo, si pudiera elegir, lo preferiría sin los rabanillos., no me parece que aporten un plus. Pero es bien sencillo apartarlos. El tartar está muy logrado, estupendo.



Arroz de ossobuco de buey tuétano y ajetes. Preciosa presentación. Y desde luego uno de los mejores arroces que he comido en tiempo. Curiosamente cuando me han preguntado por el resultado les he comentado que yo, en mi modesta opinión, lo “domaría” un poco. Es tan marcado el sabor, tan profundo, que cuando llevas ya un rato degustándolo casi te sobrepasa. Sin embargo a Marijo le ha encantado así. Los gustos son cosas muy particulares.



Quería yo probar alguno de sus sugerentes postres pero mi compi ha visto pasar por allí un alimento que hace que sigamos con el asunto salado.
Pulpo brasa.  Primero te colocan en el plato unos pequeños puerros y lo bañan con el jugo del propio pulpo. La hermosa pata del cefalópodo la presentan en otro plato y de allí puedes ir echando al primero. Repito lo mismo que con el tartar. En mi modesta opinión no me hace disfrutar más la compañía. Preferiría el pulpo tal y como viene presentado que está de rechupete, por cierto.


Así que no he podido con más, tampoco me importa demasiado, aprovecharemos para volver a visitarles y ya tendremos tiempo de postres.


En su carta de vinos he visto uno que ya he probado pero que me encantaría repetir, un vino “paisano” mío. El txakoli Urtaran, concretamente cosecha 2015. Con una crianza de 6 meses en barricas de castaño y roble francés. Variedades Hondarribi Zuri y Zuri Zerrata. Pequeña producción de poco más de dos mil botellas. Una más que interesante nariz con toques de fruta blanca. Una acidez bien controlada y un ligero final amargo que te hace disfrutarlo más pausadamente. Un estupendo txakoli que ganará enteros con algún añito más.

Dos ricos cafecitos y a otra cosa, mariposa. Hemos pagado 122 euros por todo ello. Precio ajustado a lo disfrutado. Sin duda alguna volveremos a visitarles. Así da gusto, que las novedades en la capital sean de este nivel.

14 de septiembre de 2017

RESTAURANTE SOLANA (AMPUERO): Al fin la bien aparecida.

De nuevo tengo la suerte de contar con un colaborador. Un amigo que he conocido a raíz de estas aficiones del buen comer, “medio” tocayo. Joan, al que siempre acompaña MC, su mujer. Dos estupendas personas que piensan que merece la pena compartir mesa conmigo. Mil millones de gracias. Así que desde aquí es su prosa la que vale, os dejo con él:
Llegó el gran día, el miércoles 23 de agosto a las 14h,  teníamos una cita con nuestro amigo Jon  nada más y nada menos que en el restaurante Solana, un restaurante que desde hace mucho tiempo estaba inscrito en la agenda de los imprescindibles.


Qué decir, del chef Nacho Solana, que no se haya dicho ya.... que pertenece a la cuarta generación de una familia de hosteleros... que ha nacido casi en una marmita... que lleva la cocina en la sangre. Su cocina, no voy a descubrir nada nuevo, guarda en su memoria los guisos de su madre. Es pues una cocina de raíces tradicionales, de producto de proximidad y de temporada que al mismo tiempo se desdobla en una cocina de vanguardia y de autor. Cocina muy honesta, auténtica, en la que los mejores platos de cuchara (solo la he apercibido en el menú degustación que tomamos, pero he tenido suficiente) se entremezclan con otras preparaciones más vanguardistas que necesitan un gran técnica culinaria para su elaboración. El Chef está al frente del negocio desde el año 2004. En el 2014 fue reconocido como mejor cocinero del Cantábrico en el Festival gastronómico Arcu Atlántico  y desde el año 2011 ostenta una estrella Michelin y un Sol Repsol.

La situación del restaurante es privilegiada, junto al Santuario de la Bien Aparecida, del siglo XVII-XVIII, patrona de Cantabria,  a unos 300 m de altitud sobre el nivel del mar. Ubicado en un anexo del bar, que antaño fue casa de comidas de sus padres y abuelos, posee un comedor moderno, muy luminoso, rodeado de ventanales con vistas a los verdes valles que lo circundan. Debe tener una capacidad para  unas 60 personas. Las mesas son amplias, muy bien vestidas, con buena vajilla y cubertería, buenas copas y buenos sillones. La directora de sala es Inmaculada Solana, hermana del chef, gran anfitriona de una gran simpatía y profesionalidad. El servicio, llevado a cabo por un camarero y por la propia Inmaculada fue muy bueno, así como el del vino  (descorche primera cata y servicio continuado). No recuerdo la carta, me pareció amplia, pero como decidimos beber vinos de Cantabria, no la hojeamos.

Éramos tres comensales y decidimos tomar el menú degustación, compuesto, en un principio por, si no recuerdo mal, 14 platos y que en esta ocasión fue de 17 ( 7 aperitivos, 8 platos y 2 postres).


Dada la complejidad de este menú, no voy a comentar plato por plato, pues sería interminable. Las fotos hablan por si solas y me referiré únicamente a una valoración general de cada grupo de platos
Comenzamos pues con los aperitivos :



La mejor croqueta del mundo declarada como tal en el Madrid fusión 2017.










Ostra a la plancha  crema de maíz dulce y cilantro


Todos los aperitivos estuvieron a una gran altura, difícil decantarse por uno o por otro, el que menos me impactó fue el bocarte en bosque marino, que encontré algo aceitoso. Jon y MC dijeron lo mismo al respecto. La croqueta estaba para tirar cohetes y el resto de platos excelentes. Además MC tuvo la suerte, como Jon no es un gran amante de las ostras, de comerse la suya, humm...

Siguieron como platos principales :

Judías verdes de nuestra huerta, bacalao, yema de huevo y almejas


Oreja de Gochu, emulsión de jamón ibérico, espuma de patata y trufa de verano



Calamar, ñoquis y pesto



Cigala, jamón blanco Joselito, alubias, berza acipicante



Pochas frescas guisadas al estilo navarro




Caviar de Ampuero. 



Salmonete de roca con meunière de sus cabezas y gambas 



Cochinillo confitado y manzana en tres texturas



Una partitura de platos mejores los unos que los otros, pero ninguno por debajo de un notable. Producto, producto y más producto excelentemente cocinado, un abanico de platos y guisos tradicionales algunos puestos al día y otros de rancio abolengo, como antaño. Si una cosa es cierta, es que los dos volveremos para comer a la carta, para bañarnos enteramente  en ese mar de guisos de Nacho Solana que nos parecen muy atractivos. Espero que Jon también se unirá a nosotros. (No lo dudes, Joan).

El pan que acompañó la comida, que no se si lo hacen ellos, fue excelente.


Como postres siguieron :
Piedras Las Garmillas



Sorbete Bien Aparecida



Ambos muy buenos y refrescantes pero tal vez sea, si hay que criticar algo, el punto más flojo de la comida.


Para beber, optamos por los vinos cántabros y, además de una botella de agua mineral Solares de 1l, tomamos primeramente un Casona Micaela VT Costa de Cantabria. Bodega Casona Micaela (Los Henales). Cepajes 75 % Albariño y 25% Riesling con crianza en depósito de acero, con sus lías finas, de seis meses. Un vino fresco y bien equilibrado, ligero con buena acidez, y por lo que recuerdo con una persistencia en boca no muy alta y seguimos con una botella de  Behetria de Cieza C.O. VT Costa de Cantabria, 2015. Bodega y Majuelos del Cieza. Cepajes 100% Albariño. con 6 meses de crianza en barrica de roble sobre sus lias. Como las otras veces que lo he tomado me pareció intenso, muy fresco y con cierto sabor a moscatel.

Finalizamos con unos buenos cafés y unos deliciosos petits-fours.
La cuenta ascendió a 84,66 €/persona. Excelente RCP. Solana, ya no es mi asignatura pendiente.  Excelente homenaje gastronómico y excelente compañía. Durante la sobremesa pudimos conversar con Nacho Solana, en la soleada terraza exterior donde tomábamos los cafés . Me pareció una persona con los pies en el suelo, muy agradable y muy humana. Imma, su hermana,  también se unió posteriormente a nosotros. Nos invitaron a los cafés y petit-fours .



Ha sido un placer para nosotros compartir este magnífico festín con nuestro amigo Jon (El placer es mutuo, Joan) y esperamos poder renovar una nueva experiencia en cuanto sea posibleEvidentemente, volveremos a Solana cuando tengamos ocasión de regresar a Cantabria. Muy recomendable.

10 de septiembre de 2017

RESTAURANTE SAN MAMES JATETXEA: Un 32 de agosto en La Catedral.

Uno de los días que más me marcan en el calendario anual es, sin duda alguna, el 32 de agosto. Ese día en el que las vacaciones han terminado, en el que el verano comienza a “desaparece”. No quiero que suceda pero….. me gustan los días largos. Pues no encuentro mejor manera de “celebrarlo” que acudir a uno de mis “templos” gastronómicos. 


Acompañado por mi retoño que ha visitado en muchas ocasiones San Mamés pero por su afición al fútbol (de dónde habrá salido éste?) Encima, cosas que suceden, es hincha del Depor, pero del de La Coruña. ¿El motivo? Pues a saber…..
De todos modos los vascos y encima del Athletic somos generosos con el “contrario” y hoy le hemos invitado a cenar y a cenar estupendamente. Hoy ha visto el campo desde una ubicación privilegiada, hoy lo ha visto sin tensión, sin el miedo a perder, cosa que le sucede habitualmente.


Había yo solicitado que me tuvieran reservada una botella de champagne rosado Ayala pero como ya lo hemos probado me recomiendan un cava que al parecer está bien rico. Así que mojamos la cena con un cava Rimarts Reserva especial chardonnay.  Yo no soy capaz ni creo que lo seré jamás de descubrir lo que realmente da un vino de sí pero soy un poco “parásito” y me aprovecho de los conocimientos de otros, en este caso, como ya he hecho en alguna ocasión será la nota de cata de Arrutzi en verema la que me sirva para que sepáis lo que podéis esperar de este cava: 

“ En nariz se muestra muy claro con una intensidad bien medida. Cargada de fruta blanca bien madura envuelta entre el hojaldre, con las notas finas a pastelería. Rico aspecto cítrico que recuerda tanto a la pulpa como a la cáscara seca de la naranja y del pomelo. Al fondo se aprecian  notas tostadas que te llevan tanto al toffee como a los frutos secos pero bien equilibradas, no le restan frescura.  En boca entra con delicadeza y con precisión, lo paladeas, es sabroso, rico punto cítrico como el meloso de la crema. La burbuja es fina y serena, bien tramada, perfecta, elegante. En la boca queda a lo largo del recorrido la fruta blanca, las notas tostadas, la frescura y un rico dulzor de la buena madurez. Final con un buen punto amargo que lo alarga, si cabe, aún más” Pues eskerrik asko Arrutzi, tú sí que sabes.

Nos colocan el pan, a elegir, todos ellos muy ricos y a su vez un aceite de las de calidad, de las de disfrutar. En mi caso “a morro”. Estupenda.



Aperitivos, croqueta líquida con un pil-pil y un carpaccio de pescado. Ambos muy sabrosos.


Arroz caldoso de rape. Estupenda la textura. Ración contundente y bien servida. Por supuesto repetimos ración que da mucho de sí.




El  txikito se decanta por un lomo de rodaballo. No deja ni las sobras. Dice que riquísimo. Pues no se lo vamos a discutir. Buen pescado, excelente calidad y perfecto punto.


Yo me voy a por un rape con una salsa de yogurt que le da un toque diferente pero sin matarlo. Me ha gustado la propuesta. Y mira que no suelo ser de mezclar churras con merinas pero en esta ocasión el matrimonio es muy resultón.


Estoy con un muchacho poco “postrero” pero muy “quesero” así que como nos ofrecen la oportunidad de degustar “media” tabla de quesos…… Cuatro de ellos  “de casa”, vascos y estando donde estamos, cosa lógica, el quinto es inglés, un Stilton que es el perfecto remate para todos ellos que han estado a un cojonudo nivel. No hay ninguno que no tenga sabor, mucho sabor.


Terminamos con mi “cortao” bien preparado y unos detalles fin de fiesta en forma de chocolate para él y de tarta de queso para mi.



El total abonado, 123 euros. Nada que objetar, mucho que agradecer. Pues de nuevo disfrutando de este espectacular entorno al que voy llevando a tod@s mis compis de andanzas.